Estrictamente secreto.
Copia al camarada Kámenev.
Camarada Lenin!
Considero necesario comunicarle algunos datos sobre dos cuestiones:
1) Hoy el camarada Kámenev me comunicó (por teléfono) la necesidad de aprobar el contrato con comerciantes franceses para la organización de una sociedad mixta destinada a la venta de nuestro platino, debiendo nosotros poner a disposición de esta sociedad no menos de 60 puds de platino para la venta en el extranjero, y renunciando nosotros mismos a salir al mercado exterior con nuestro platino.

Dado que en este proyecto de contrato no hay ningún elemento de "sociedad mixta" (el platino es todo nuestro, los franceses no tienen ningún platino, son simplemente comisionistas para la venta de platino, y hay que suponer que, puesto que el platino es casi un producto monopolístico, los franceses procurarán vender el mínimo de platino para complacer a los vendedores americanos de platino y darles la posibilidad de vender el platino americano a precio tres veces mayor), sino que, por el contrario, todo el contrato representa una burla contra Rusia, propuse al camarada Kámenev convocar a todos los partidarios del contrato y hablar con ellos sobre el fondo del asunto, aconsejándole anular el contrato de "sociedad mixta" y proponer a los franceses un porcentaje determinado del monto total del platino vendido como comisión.

Creo que habría que prestar atención a esta cuestión, activamente promovida por Sverdlov (persona más que poco fiable).
2) He recibido una serie de declaraciones de militantes prácticos de la organización del partido de Moscú y de miembros de la fracción rusa del Congreso de la Comintern sobre cierta incomodidad creada por su entrevista al corresponsal del Observer sobre los comunistas de izquierda y de derecha.

Las declaraciones señalan que la entrevista del camarada Lenin consagra la existencia del comunismo de izquierda (tal vez de la oposición obrera) como fenómeno legítimo dentro del partido. Los militantes prácticos consideran que ahora, cuando el comunismo de izquierda en todas sus formas (sin excluir la oposición obrera) ha sido liquidado, es peligroso e inconveniente hablar del comunismo de izquierda como de un fenómeno legítimo que pueda competir con el comunismo oficial del partido, tanto más cuanto que en el XI Congreso constatamos la plena unidad de nuestro partido, y el período que siguió al XI Congreso habla del ulterior fortalecimiento del partido en el sentido de su unidad y cohesión.

Creo que si en el aspecto diplomático el subrayar la existencia del comunismo de izquierda quizá sea útil, en lo que respecta al partido este énfasis conduce a ciertos resultados negativos en detrimento del partido y en beneficio de la oposición obrera, crea confusión y falta de claridad. Sería bueno corregir esta deficiencia en el futuro.
13 de noviembre de 1922
I. Stalin
La dirección bolchevique. Correspondencia. 1912–1927. Pp. 267–268.
RGASPI. F. 5. Op. 2. D. 272. L. 1.