Declaraciones a un redactor de “Pravda”. Interrogado por uno de nuestros redactores sobre las cuestiones relativas a la formación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el camarada Stalin ha hecho las declaraciones siguientes: - ¿De quién ha partido la iniciativa en el movimiento a favor de la unión de las repúblicas independientes? - La iniciativa en este movimiento pertenece a las repúblicas mismas. Hace ya unos tres meses, los círculos dirigentes de las repúblicas transcaucásicas plantearon la cuestión de crear un frente único económico de las repúblicas socialistas soviéticas y de unidas en un solo Estado federal. Inmediatamente, el asunto se trasladó a vastas asambleas del Partido en algunas zonas del Azerbaidzhán, de Georgia y de Armenia, despertando un entusiasmo extraordinario, como puede verse por las resoluciones correspondientes. Casi al mismo tiempo, el problema de la unificación fue suscitado en Ucrania y en Bielorrusia, promoviendo allí, en los amplios círculos del Partido, el mismo inequívoco entusiasmo que en la Transcaucasia. Estas circunstancias muestran, sin ningún género de dudas, la vitalidad del movimiento, y denotan que la unión de las repúblicas es una cuestión absolutamente madura. - ¿Qué es lo que ha originado este movimiento?, ¿cuáles son sus motivos fundamentales? - Los motivos son, principalmente, económicos.

La ayuda a las haciendas campesinas, la elevación de la industria, el mejoramiento de las vías y de los medios de comunicación, las cuestiones financieras, los problemas de las concesiones y demás acuerdos económicos, las acciones conjuntas en los mercados exteriores, en calidad de compradores o de vendedores de mercancías: éstas son las cuestiones que han originado el movimiento en pro de la formación de la Unión de Repúblicas. El agotamiento de los recursos económicos internos de nuestras repúblicas a consecuencia de la guerra civil, de un lado, y la falta de una afluencia más o menos apreciable de capitales del extranjero, de otra, han creado tal situación que ninguna de nuestras repúblicas soviéticas puede restablecer su economía con sus propias fuerzas. Esta circunstancia se deja sentir especialmente ahora, cuando las repúblicas soviéticas, una vez liquidada la guerra civil, han acometido a fondo por primera vez la solución de los problemas económicos y, aquí, en el curso del trabajo, han percibido por vez primera toda la insuficiencia de los esfuerzos aislados de las diferentes repúblicas, toda la necesidad inexcusable de aunar estos esfuerzos y de ir a la unión económica de las repúblicas como único medio para un verdadero restablecimiento de la industria y de la agricultura.

Ahora bien, para aunar efectivamente los esfuerzos económicos de las distintas repúblicas, llegando hasta su agrupamiento en una sola unión económica, es menester crear los correspondientes organismos de la unión, que actúen con carácter permanente y que puedan encauzar la vida económica de estas repúblicas por un mismo camino. Por eso, ahora resultan insuficientes los antiguos acuerdos económicos y comerciales concertados entre estas repúblicas. Por eso el movimiento a favor de la Unión de Repúblicas ha rebasado el marco de estos acuerdos y ha planteado la cuestión de la unión de las repúblicas. - ¿Considera usted que esta tendencia a la unión es un fenómeno completamente nuevo, o tiene su historia? - El movimiento en pro de la unión de las repúblicas independientes no es una cosa inesperada ni “extraordinariamente” nueva. Tiene su historia. Este movimiento en pro de la unión ha atravesado ya, en su desarrollo, por dos fases, y en la actualidad ha entrado en la tercera fase.

La primera fase corresponde a los años 1918- 1921: era el período de la intervención y de la guerra civil, cuando la existencia de las repúblicas corrían peligro mortal y éstas se vieron precisadas a unirse en el terreno militar, a fin de defenderse. Esta fase terminó en la unión militar, en la alianza militar de las repúblicas soviéticas. La segunda fase abarca desde fines de 1921 hasta comienzos de 1922: era el período de Génova y de La Haya, cuando las potencias capitalistas del Occidente, desilusionadas de la eficacia de la intervención, intentaban restablecer la propiedad capitalista en las repúblicas soviéticas, no ya por la vía militar, sino por la vía diplomática; el período en que el frente único diplomático de las repúblicas soviéticas fue el medio indefectible, sin el cual no habría sido posible resistir la embestida de las potencias occidentales. Sobre esta base surgió el conocido acuerdo de las ocho repúblicas independientes amigas con la R.S.F.S.R42, concertado en vísperas de la apertura de la Conferencia de Génova, acuerdo que no puede ser calificado sino como la unión diplomática de las repúblicas soviéticas. Así terminó la segunda fase, la

fase de la alianza diplomática de nuestras repúblicas. Ahora, el movimiento en pro de la unión de las repúblicas nacionales ha entrado en la tercera fase, en la fase de la unión económica. No es difícil comprender que la terrera fase corona las dos fases precedentes del movimiento en pro de la unión. - ¿No se deduce de esto que la unión de las repúblicas terminará en su integración con Rusia, en la fusión con ella, como sucede con la República del Extremo Oriente? - ¡No! Entre la R.E.O.43 y las repúblicas nacionales mencionadas existe una diferencia esencial: a) en tanto que la primera se formó artificialmente (como un tapón), por consideraciones de carácter táctico (se pensaba que la forma democrático- burguesa sería una sólida garantía contra los designios imperialistas del Japón y de otras potencias) y en modo alguno atendiendo al principio nacional, las segundas, por el contrario, surgieron como resultado natural del desarrollo de las correspondientes nacionalidades, teniendo como base, en lo fundamental, el principio nacional; b) en tanto que a la R.E.O. se la puede suprimir sin lesionar en lo más mínimo los intereses nacionales de la población predominante (ya que son tan rusos como la mayoría de la población de Rusia), la supresión de las repúblicas nacionales sería un absurdo reaccionario que requeriría la supresión de las nacionalidades no rusas, su rusificación, es decir, un quijotismo reaccionario, que suscitaría objeciones incluso por parte de chovinistas rusos tan oscurantistas como el cien-negrista Shulguín.

A esto se debe que la R.E.O. haya podido disolverse por decisión propia en cuanto se persuadió de lo inservible de la forma democrático-burguesa como garantía contra los imperialistas, convirtiéndose en parte integrante de Rusia, en una región como los Urales o Siberia, sin Consejo de Comisarios del Pueblo ni Comité Ejecutivo Central, en tanto que las repúblicas nacionales, constituidas sobre una base enteramente distinta, no pueden ser suprimidas, no pueden ser privadas de su Comité Ejecutivo Central ni de su Consejo de Comisarios del Pueblo, de su base nacional, mientras existan las nacionalidades que las engendraron, mientras existan la lengua nacional, la cultura nacional, el modo de vida, las costumbres y los usos nacionales. Por eso, la unión de las repúblicas soviéticas nacionales en un solo Estado federal no puede culminar en su integración, en su fusión con Rusia. - ¿Cuáles son, a juicio suyo, el carácter y la forma de la agrupación de las repúblicas en una sola Unión? - El carácter de la unión debe ser voluntario, exclusivamente voluntario, conservando cada república nacional el derecho a salirse de la Unión. El principio de la voluntariedad debe ser, por tanto, la base del acuerdo para la formación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

El acuerdo de unión lo conciertan: la R.S.F.S.R. (como un solo Estado federal), la Federación Transcaucásica (también como un solo Estado federal), Ucrania y Bielorrusia. Bujará y Joresm, como no son repúblicas socialistas soviéticas, sino tan sólo repúblicas populares soviéticas, posiblemente quedarán fuera de esta unión, hasta que su desarrollo natural las transforme en repúblicas socialistas. Los órganos supremos de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas son: el Comité Ejecutivo Central y de la Unión, que es elegido por las repúblicas integrantes de la Unión, proporcionalmente a los habitantes que representan, y el Consejo de Comisarios del Pueblo de la Unión, que es elegido por el Comité Ejecutivo Central de la Unión, como su órgano ejecutivo. Las funciones del Comité Ejecutivo Central de la Unión consisten en elaborar los fundamentales principios rectores de la vida política y económica de las repúblicas y federaciones que forman la Unión. Las funciones del Consejo de Comisarios del Pueblo de la Unión consisten en: a) administrar de un modo directo y con plena responsabilidad los asuntos militares, la política exterior, el comercio exterior, los ferrocarriles y los correos y telégrafos de la Unión; b) dirigir la actividad de los Comisariados de Finanzas, Abastecimiento, Economía, Trabajo e Inspección de las repúblicas y federaciones integrantes de la Unión; los Comisariados de Asuntos Interiores, Agricultura, Instrucción Pública, Justicia, Previsión Social y Sanidad de estas repúblicas y federaciones son administrados por éstas de un modo directo y, con plena responsabilidad.

Tal es, a mi modo de ver, la forma general de agrupación en la Unión de Repúblicas, por lo que se puede colegir del curso del movimiento en pro de la unión de las repúblicas nacionales. Existe el criterio de que es necesario crear, además de los dos órganos de la Unión (el Comité Ejecutivo Central y el Consejo de Comisarios del Pueblo), un tercer órgano de la Unión, un órgano intermedio, una especie de cámara alta con representación paritaria de cada nacionalidad, pero este criterio, indudablemente, no despertará simpatía en las repúblicas nacionales, aunque no sea más que porque el sistema bicameral con cámara alta es incompatible con la estructura del sistema soviético, por lo menos en esta fase de su desarrollo. - ¿Cuándo se podrá realizar, a juicio suyo, la Unión de Repúblicas y cuál será su importancia internacional? - Me parece que el día de la formación de la Unión de Repúblicas no está lejos. Es muy posible que la formación de la Unión coincida con el próximo X Congreso de los Soviets de la R.S.F.S.R. Por lo que respecta a la importancia internacional de esta Unión apenas si requiere aclaraciones

especiales. Si la unión militar de las repúblicas soviéticas en el período de la guerra civil nos permitió repeler la intervención militar de nuestros enemigos, y la unión diplomática de estas repúblicas en el período de Génova y de La Haya nos facilitó la lucha contra la embestida diplomática de la Entente, la unión de las repúblicas soviéticas en un solo Estado federal, creará, indudablemente, una forma de completa colaboración militar y económica, que facilitando radicalmente el florecimiento económico de las repúblicas soviéticas, las transformará en una ciudadela frente a los atentados del capitalismo internacional.

Publicado el 18 de noviembre de 1922 en el núm. 261 de “Pravda”.