Camaradas, ustedes ya habrán recibido el proyecto de plataforma [83] del Politburó del CC sobre la cuestión nacional. (Voces: "No todos lo han recibido".) Esta plataforma se refiere al segundo punto del orden del día con todos sus subpuntos. El orden del día de la conferencia en forma de cifradodespacho del CC, en todo caso, todos lo han recibido.

Las propuestas del Politburó se pueden dividir en tres grupos.

El primer grupo de cuestiones se refiere al fortalecimiento de los cuadros comunistas en las repúblicas y regiones a partir de gentes locales.

El segundo grupo de cuestiones se refiere a todo lo que está relacionado con la puesta en práctica de las resoluciones concretas del XII Congreso sobre la cuestión nacional, a saber: las cuestiones de la incorporación de los elementos trabajadores de la población local a la construcción del partido y del Estado; las cuestiones sobre las medidas necesarias para la elevación del nivel cultural de la población local; las cuestiones sobre la elevación de la situación económica de las repúblicas y regiones en correspondencia con las particularidades específicas de la vida cotidiana; por último, las cuestiones sobre la cooperación en las regiones y repúblicas, sobre el traslado de fábricas, sobre la creación de focos de industria, etc. Este grupo de cuestiones afecta las tareas económicas, culturales y estatales de las regiones y repúblicas en correspondencia con las condiciones locales.

El tercer grupo de cuestiones se refiere a la Constitución de la Unión de Repúblicas en general y en particular a la cuestión de la introducción de enmiendas a esta Constitución desde el punto de vista de la institución de la segunda cámara del CEC de la Unión de Repúblicas. Este último grupo de cuestiones está relacionado, como es sabido, con la próxima sesión del CEC de la Unión de Repúblicas.

Paso al primer grupo de cuestiones: las cuestiones sobre los métodos de formación y fortalecimiento de cuadros marxistas a partir de gentes locales, cuadros que puedan servir como el baluarte más importante y, en última instancia, decisivo del poder soviético en las periferias. Si tomamos el desarrollo de nuestro partido (tomo su parte rusa como la principal) y seguimos las etapas fundamentales de su desarrollo, y luego por analogía con esto componemos el cuadro inmediato del desarrollo de nuestras organizaciones comunistas en las regiones y repúblicas, creo que encontraremos la clave para comprender las particularidades que existen en estos países desde el punto de vista del desarrollo de nuestro partido en las periferias.

La tarea fundamental en el primer período de desarrollo de nuestro partido, de su parte rusa, era la creación de cuadros, cuadros marxistas. Ellos, estos cuadros marxistas, se fabricaban, se forjaban entre nosotros en la lucha contra el menchevismo. La tarea de estos cuadros entonces, en aquel período —tomo el período desde la fundación del partido bolchevique hasta el momento de la expulsión del partido de los liquidadores como los exponentes más acabados del menchevismo—, la tarea fundamental consistía en ganar para el lado de los bolcheviques a los elementos más vivos, más honrados y más destacados de la clase obrera, crear cuadros, forjar la vanguardia. Aquí, en primer lugar, la lucha se libraba contra aquellas corrientes de carácter burgués, especialmente contra el menchevismo, que impedían cohesionar los cuadros, cohesionarlos como un todo único, como el núcleo fundamental del partido. Entonces ante el partido aún no se planteaba como una necesidad urgente y apremiante la tarea de establecer amplios lazos con las masas millonarias de la clase obrera y del campesinado trabajador, la tarea de conquistar a estas masas, la tarea de ganar la mayoría en el país. A eso el partido aún no había llegado.

Solo en la etapa siguiente de desarrollo de nuestro partido, solo en su segunda fase, cuando estos cuadros crecieron, cuando se constituyeron como el núcleo fundamental de nuestro partido, cuando las simpatías de los mejores elementos de la clase obrera ya habían sido conquistadas o casi conquistadas, solo después de esto se planteó ante el partido como una necesidad urgente e impostergable la tarea de conquistar a las masas millonarias, la tarea de transformar los cuadros del partido en un verdadero partido obrero de masas. En este período, al núcleo de nuestro partido le tocó librar la lucha no tanto contra el menchevismo como contra los elementos "izquierdistas" de nuestro partido, contra los "otzovistas" de todo tipo, que intentaban sustituir el estudio serio de las particularidades de las nuevas condiciones del momento después de 1905 con la fraseología revolucionaria, que con su táctica simplificadamente "revolucionaria" frenaban la transformación de los cuadros de nuestro partido en un verdadero partido de masas, creando con su trabajo la amenaza de separar al partido de las amplias masas obreras. Apenas es necesario demostrar que sin una lucha decidida contra este peligro "izquierdista", sin su superación, el partido no habría podido conquistar a los millones de masas trabajadoras.

Tal es aproximadamente el cuadro de la lucha en dos frentes, contra los derechistas, es decir, contra los mencheviques, y contra los "izquierdistas", cuadro del desarrollo de nuestro partido en su parte fundamental, rusa.

El camarada Lenin expuso de manera bastante convincente este cuadro necesario e inevitable del desarrollo de los partidos comunistas en su folleto: "La enfermedad infantil del «izquierdismo» en el comunismo". El camarada Lenin demostraba allí que aproximadamente las mismas etapas de desarrollo debían recorrer y ya estaban recorriendo los partidos comunistas de Occidente. Agreguemos por nuestra parte que lo mismo hay que decir sobre el desarrollo de nuestras organizaciones comunistas y partidos comunistas en las periferias.

Sin embargo, hay que señalar que, a pesar de la analogía entre lo que el partido vivió en el pasado y lo que viven ahora nuestras organizaciones del partido en las periferias, existen de todos modos en las repúblicas y regiones nacionales algunas particularidades esenciales del desarrollo de nuestro partido, que debemos tener en cuenta obligatoriamente y sin cuya cuidadosa consideración arriesgamos cometer una serie de gravísimos errores al determinar las tareas de formación de cuadros marxistas de gentes locales en las periferias.

Pasemos al examen de estas particularidades.

La lucha contra los elementos derechistas e "izquierdistas" en nuestras organizaciones periféricas es necesaria y obligatoria, de lo contrario no formaremos cuadros marxistas estrechamente vinculados con las masas. Esto es comprensible. Pero la particularidad de la situación en las periferias y la diferencia con respecto al pasado en el desarrollo de nuestro partido consiste en que la forja de cuadros y su transformación en un partido de masas se produce en las periferias no bajo el régimen burgués, como ocurrió en la historia de nuestro partido, sino bajo el régimen soviético, bajo la dictadura del proletariado. Entonces, bajo el régimen burgués, se podía y se debía, según las condiciones del momento, golpear primero a los mencheviques (con miras a la formación de cuadros marxistas) y luego a los otzovistas (con miras a la transformación de esos cuadros en un partido de masas), llenando la lucha contra estas desviaciones dos períodos enteros en la historia de nuestro partido. Ahora, según las condiciones del momento, no podemos en modo alguno hacer esto, pues ahora el partido está en el poder, y un partido que está en el poder necesita tener en las periferias cuadros marxistamente fiables de gentes locales, vinculados al mismo tiempo con las amplias masas de la población. Ahora no podemos golpear primero al peligro derechista con ayuda de los "izquierdistas", como ocurrió en la historia de nuestro partido, y luego al peligro "izquierdista" con ayuda de los derechistas; ahora debemos librar la lucha en ambos frentes simultáneamente, esforzándonos por vencer ambos peligros para obtener como resultado en las periferias cuadros marxistamente preparados de gentes locales vinculados con las masas. Entonces se podía hablar de cuadros aún no vinculados con las amplias masas y que debían vincularse con ellas en el siguiente período de desarrollo; ahora es ridículo siquiera hablar de esto, pues no se pueden concebir cuadros marxistas bajo el poder soviético que no estén vinculados de un modo u otro con las amplias masas. Serían cuadros que no tendrían nada en común ni con el marxismo ni con un partido de masas. Todo esto complica considerablemente el asunto y dicta a nuestras organizaciones del partido en las periferias la necesidad de una lucha simultánea tanto contra los derechistas como contra los "izquierdistas". De aquí la posición de nuestro partido de lucha en dos frentes contra ambas desviaciones simultáneamente.

Además hay que señalar la circunstancia de que el desarrollo de nuestras organizaciones comunistas en las periferias se produce no de manera aislada, como ocurrió en la historia de nuestro partido con respecto a su parte rusa, sino bajo la influencia directa del núcleo fundamental de nuestro partido, experimentado no solo en la formación de cuadros marxistas, sino también en la vinculación de esos cuadros con las amplias masas de la población, en el maniobrar revolucionario en la lucha por el poder soviético. La particularidad de la situación en las periferias a este respecto consiste en que nuestras organizaciones del partido en estos países, según las condiciones de desarrollo del poder soviético allí, pueden y deben maniobrar con sus fuerzas en interés del fortalecimiento de la vinculación con las amplias masas de la población, utilizando para ello la rica experiencia de nuestro partido en el período anterior. Hasta el último tiempo, el CC del PC(b)R habitualmente maniobraba en las periferias directamente, por encima de las organizaciones comunistas de las periferias, a veces incluso pasando por alto a estas organizaciones, incorporando al trabajo general de la construcción soviética a todos y cualesquiera elementos nacionales de carácter más o menos leal. Ahora este trabajo deben realizarlo las propias organizaciones periféricas del partido. Pueden hacerlo y deben hacerlo, recordando que este camino es el mejor medio de transformar los cuadros marxistas de gentes locales en un verdadero partido de masas, capaz de conducir tras de sí a la mayoría de la población del país.

Tales son las dos particularidades que deben ser estrictamente tenidas en cuenta al determinar la línea de nuestro partido en las periferias en materia de formación de cuadros marxistas y de conquista por estos cuadros de las amplias masas de la población.

Paso al segundo grupo de cuestiones. Como no todos los camaradas han recibido el proyecto de plataforma, lo leeré y explicaré.

En primer lugar, "medidas de incorporación de los elementos proletarios y semiproletarios a la construcción del partido y del Estado". ¿Para qué es necesario esto? Para acercar el aparato del partido y especialmente el aparato soviético a la población. Es necesario que estos aparatos trabajen en los idiomas comprensibles para las amplias masas de la población; de otro modo es imposible acercarlos a la población. Si la tarea de nuestro partido consiste en hacer que el poder soviético sea cercano a las masas, esta tarea solo puede cumplirse haciendo que ese poder sea comprensible para las masas. Es necesario que las personas que están al frente de las instituciones estatales, así como las propias instituciones, trabajen en un idioma comprensible para la población. Es necesario expulsar de las instituciones a los elementos chovinistas que destruyen el sentimiento de amistad y solidaridad entre los pueblos de la Unión de Repúblicas; es necesario depurar de tales elementos nuestras instituciones tanto en Moscú como en las repúblicas y colocar al frente de las instituciones estatales de las repúblicas a gentes locales que conozcan el idioma y las costumbres de la población.

Recuerdo que hace dos años en la república kirguisa era presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo Pestkovski, quien no dominaba el idioma kirguís. Esta circunstancia engendró ya entonces enormes dificultades en la consolidación de la vinculación del gobierno de la república kirguisa con las masas campesinas kirguisas. Precisamente por eso el partido logró que ahora el presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo de la república kirguisa sea un kirguís.

Recuerdo, además, que un grupo de camaradas de Bashkiria proponía el año pasado designar como presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo de Bashkiria a un camarada ruso. El partido rechazó resueltamente esta propuesta, logrando la designación para este puesto de un bashkir.

La tarea consiste en llevar esta línea y en general la línea de la gradual nacionalización de las instituciones gubernamentales a todas las repúblicas y regiones nacionales y en primer lugar a una república tan importante como Ucrania.

En segundo lugar, "selección y atracción de elementos más o menos leales de la intelectualidad local, con el trabajo simultáneo de formación de cuadros soviéticos de entre los miembros del partido". Esta disposición no requiere explicaciones especiales. Ahora, cuando en el poder está la clase obrera que ha agrupado en torno a sí a la mayoría de la población, temer la atracción a la construcción soviética de elementos más o menos leales, incluidos los antiguos "octubristas", no hay fundamento. Al contrario, todos estos elementos deben ser obligatoriamente atraídos al trabajo en las regiones y repúblicas nacionales para digerirlos y sovietizarlos en el curso del propio trabajo.

En tercer lugar: "organización de conferencias sin partido de obreros y campesinos con informes de los miembros del gobierno sobre las medidas del poder soviético". Sé que muchos comisarios del pueblo en las repúblicas, por ejemplo en la república kirguisa, no desean recorrer las localidades, visitar asambleas de campesinos, intervenir en mítines, dar a conocer a las amplias masas el trabajo que realizan el partido y el poder soviético sobre las cuestiones especialmente importantes para los campesinos. Hay que poner fin a tal situación. Es absolutamente necesario convocar conferencias sin partido de obreros y campesinos y dar a conocer en ellas a las masas la actividad del poder soviético. Sin esto no hay ni que soñar con el acercamiento del aparato estatal al pueblo.

Seguidamente: "medidas para la elevación del nivel cultural de la población local". Se proponen varias medidas que no pueden, desde luego, considerarse exhaustivas. A saber: a) "creación de clubes (sin partido) y otras instituciones educativas en los idiomas locales"; b) "ampliación de la red de establecimientos educativos de todos los niveles en los idiomas locales"; c) "atracción de maestros populares más o menos leales"; d) "creación de una red de sociedades de difusión de la instrucción en los idiomas locales"; e) "organización de la actividad editorial". Todas estas medidas son claras y comprensibles. No necesitan por ello explicaciones especiales.

Seguidamente: "construcción económica en las repúblicas y regiones nacionales desde el punto de vista de las particularidades nacionales y cotidianas". Las medidas correspondientes propuestas por el Politburó: a) "regulación y donde se requiera suspensión de los reasentamientos"; b) "aseguramiento con tierra de la población trabajadora local a cuenta del fondo estatal de tierras"; c) "crédito agrícola accesible para la población local"; d) "intensificación de los trabajos de irrigación"; e) "traslado de fábricas y plantas a las repúblicas que abundan en materias primas"; f) "creación de escuelas artesanales y técnicas"; g) "creación de cursos agrícolas" y, finalmente, h) "ayuda integral a la cooperación, en particular la artesanal (con vistas a la atracción de los artesanos)".

Debo detenerme en el último punto, dada su especial importancia. Si antes, bajo el zar, el desarrollo seguía un orden tal que el kulak crecía, el capital agrícola se desarrollaba, la masa campesina media se hallaba en un equilibrio inestable, y las amplias masas del campesinado, las amplias masas de pequeños propietarios agricultores se veían obligadas a debatirse en las tenazas de la ruina y el empobrecimiento, ahora, bajo la dictadura del proletariado, cuando el crédito, cuando la tierra, cuando el poder se hallan en manos de la clase obrera, el desarrollo no puede seguir el antiguo camino, a pesar de las condiciones de la NEP, a pesar del renacimiento del capital privado. Son completamente erróneos los camaradas que afirman que, dado el desarrollo de la NEP, estamos supuestamente obligados a repetir la vieja historia de formación de kulaks a costa de la ruina masiva de la mayoría del campesinado. Ese camino no es nuestro camino. En las nuevas condiciones, cuando en el poder está el proletariado, en cuyas manos están concentrados los hilos fundamentales de la economía, el desarrollo debe seguir otro camino: el camino de la unión de los pequeños propietarios del campo en todo tipo de cooperativas apoyadas por el Estado en su lucha contra el capital privado, por el camino de la gradual incorporación de millones de pequeños propietarios rurales a la construcción socialista a través de las cooperativas, por el camino del mejoramiento gradual de la situación económica de los pequeños propietarios (y no de su empobrecimiento). En este sentido, la "ayuda integral a la cooperación" en las periferias, en estos países predominantemente campesinos, tiene para el futuro desarrollo económico de la Unión de Repúblicas una importancia de primer orden.

Seguidamente: "sobre las medidas prácticas de organización de unidades militares nacionales". Creo que hemos llegado considerablemente tarde en la elaboración de medidas a este respecto. Estamos obligados a crear unidades militares nacionales. Por supuesto, en un día no se crean, pero ahora se puede y se debe emprender la creación de escuelas militares en las repúblicas y regiones para la formación en un plazo determinado de un mando de gentes locales que pueda servir después de núcleo para la organización de unidades militares nacionales. Emprender este asunto y avanzar en él es absolutamente necesario. Si tuviéramos unidades militares nacionales fiables con un mando fiable en repúblicas como Turkestán, Ucrania, Bielorrusia, Georgia, Armenia, Azerbaiyán, nuestra república estaría mucho mejor asegurada tanto en el sentido de la defensa como en el sentido de acciones forzadas que lo que ocurre ahora. Empezar este trabajo debemos inmediatamente. Por supuesto, habrá que en relación con esto aumentar el efectivo numérico de nuestras tropas en unos 20-25 mil, pero esta circunstancia no puede considerarse un obstáculo insuperable.

Sobre los demás puntos (véase el proyecto de plataforma) no me extiendo, ya que se entienden por sí mismos y no necesitan explicaciones.

El tercer grupo de cuestiones son las cuestiones relacionadas con la institución de la segunda cámara del CEC de la Unión y con la organización de los comisariados de la Unión de Repúblicas. Aquí se han destacado las cuestiones principales, las que más saltan a la vista, si bien la lista de estas cuestiones no puede, desde luego, considerarse exhaustiva.

La segunda cámara es concebida por el Politburó como parte integrante del CEC de la URSS. Hubo propuestas de crear, paralelamente al CEC existente, un Consejo Supremo de las Nacionalidades que no formara parte del CEC. Este proyecto fue rechazado y el Politburó se detuvo en la idea de que es más conveniente dividir el propio CEC en dos cámaras, de las cuales la primera cámara puede denominarse Consejo de la Unión, elegido en el Congreso de los Sóviets de la Unión de Repúblicas, y la segunda cámara, que debería llamarse Consejo de las Nacionalidades, es elegida por los Comités Ejecutivos Centrales de las repúblicas y por los congresos regionales de las regiones nacionales, en número de 5 personas por cada república y una por cada región, y los representantes elegidos son ratificados por el Congreso de los Sóviets de la Unión de Repúblicas.

En cuanto a los derechos de la segunda cámara en relación con la primera, nos hemos detenido en el principio de la igualdad de derechos de ambas cámaras. Cada una de las dos cámaras tiene su presídium, pero estos presídiums no poseen funciones legislativas. Ambas cámaras se reúnen y eligen un Presídium común como portador del poder supremo en el intervalo entre las sesiones del CEC. Ningún proyecto de ley presentado a una de las cámaras puede adquirir fuerza de ley si no ha pasado por ambas cámaras, es decir, se establece la plena igualdad de ambas cámaras.

Seguidamente, sobre el Presídium del CEC. De esto hablé de pasada. El Politburó supone que no se puede admitir la existencia de dos presídiums legisladores. El Presídium, si es el poder supremo, no puede dividirse en dos o más partes; es necesario que el poder supremo sea único. Con este fin se considera conveniente componer el Presídium común del CEC de la URSS a partir de los presídiums de la primera y la segunda cámara, más algunas personas elegidas en la asamblea general de ambas cámaras, es decir, en la sesión plenaria del CEC.

Seguidamente, la cuestión del número de comisariados fusionados. Ustedes saben, según la vieja Constitución aprobada el año pasado en el Congreso de los Sóviets de la Unión de Repúblicas, que los asuntos militares, exteriores, de comercio exterior, de correos y telégrafos y de ferrocarriles se concentran en manos del Consejo de Comisarios del Pueblo de la Unión de Repúblicas, que otros cinco comisariados son directivos, es decir, el VSEJ, el Comisariado de Abastecimiento, el de Finanzas, el de Trabajo y la Inspección Obrera y Campesina tienen doble subordinación, y los restantes seis comisariados son independientes. Este proyecto fue sometido a crítica por parte de una porción de los ucranianos, Rakovski, Skrípnik y otros. El Politburó, sin embargo, rechazó la propuesta de los ucranianos de trasladar el NKID y el NKVT de la categoría de comisariados fusionados a la categoría de directivos y aceptó en lo fundamental las disposiciones principales de la Constitución en el espíritu de las resoluciones del año pasado.

Tales son, en general, las consideraciones que guiaron al Politburó al elaborar el proyecto de plataforma.

Considero que sobre la cuestión de la Constitución de la Unión de Repúblicas y de la segunda cámara, la conferencia tendrá que limitarse a un breve intercambio de opiniones, tanto más que esta cuestión se elabora en la comisión del pleno del CC [84]. Sobre la cuestión de las medidas prácticas para la aplicación de las resoluciones del XII Congreso habrá que hablar, a mi juicio, más detalladamente. En cuanto a la cuestión del fortalecimiento de los cuadros marxistas de gentes locales, a este asunto habrá que dedicar la mayor parte de los debates.

Pienso que, antes de abrir los debates, sería conveniente escuchar los informes de los camaradas de las repúblicas y regiones sobre la base de los materiales traídos de las localidades.

Cuarta Conferencia del CC del PC(b)R

con los trabajadores responsables

de las repúblicas y regiones nacionales.

Informe estenográfico. Moscú, 1923.