Ante todo quería decir unas palabras sobre los informes de los camaradas y en general sobre el carácter de la conferencia desde el punto de vista de los informes presentados. Aunque esta conferencia es la cuarta desde la existencia del poder soviético, es sin embargo la única completa de todas las conferencias celebradas, con informes más o menos completos y fundamentados de las repúblicas y regiones. De los informes se ve que los cuadros de comunistas en las regiones y repúblicas han crecido, aprenden a trabajar de manera independiente. Considero que el rico material que los camaradas han desplegado aquí, esa experiencia de trabajo en las regiones y repúblicas que aquí han revelado los camaradas, debe obligatoriamente convertirse en patrimonio de todo nuestro partido en forma de actas de esta conferencia. Las personas han crecido y avanzan, aprenden a gobernar: tal es la primera conclusión, la primera impresión de los informes.

Si pasamos al contenido de los informes, los materiales presentados podrían dividirse en dos grupos: informes de las repúblicas socialistas e informes de las repúblicas populares, no socialistas (Bujará, Jorezm).

Pasemos al examen del primer grupo de informes. De los informes se ve que la república más desarrollada y avanzada en el sentido de la aproximación del aparato del partido y, especialmente, del aparato estatal al idioma y a las costumbres del pueblo debe considerarse Georgia. Tras Georgia va Armenia. Tras ellas las demás repúblicas y regiones. Tal es, a mi juicio, la conclusión indiscutible. Este fenómeno se explica por la mayor cultura de Georgia y Armenia. En Georgia el porcentaje de alfabetizados es bastante alto, llega al 80%; en Armenia no menos del 40%. En esto está el secreto de que estos dos países hayan resultado estar por delante de las demás repúblicas. De aquí se sigue que cuanto más alfabetizado y culto es un país, república, región, más cerca del pueblo, de su idioma, de sus costumbres está el aparato del partido y soviético. Todo esto en igualdad de condiciones, por supuesto. Esto es claro, y no hay nada nuevo en esta conclusión, y precisamente porque aquí no hay nada nuevo, esta conclusión se olvida con frecuencia, y no es raro que el atraso cultural, y por tanto también el atraso estatal, se intenten atribuir a "errores" en la política del partido, a conflictos, etc., cuando la base de todo está en que falta alfabetización, no hay cultura. Quieres hacer avanzado a tu país en el sentido de elevar su estatalidad: eleva la alfabetización de la población, eleva la cultura de tu país; lo demás vendrá por añadidura.

Si desde este lado se aborda el asunto y se evalúa la situación en las distintas repúblicas desde el punto de vista de los informes presentados, hay que reconocer que la situación en Turkestán, el estado actual allí, es el más desfavorable, el más alarmante. Atraso cultural, un porcentaje de alfabetización mortalmente mínimo, alejamiento del aparato estatal del idioma y las costumbres de los pueblos de Turkestán, un ritmo de desarrollo mortalmente lento: tal es el cuadro. Sin embargo, está claro que de todas las repúblicas soviéticas, Turkestán representa la república más importante desde el punto de vista de la revolucionarización del Oriente, no solo porque Turkestán representa una combinación de las nacionalidades más vinculadas con el Oriente, sino también porque por su situación geográfica penetra en el corazón mismo de ese Oriente que es más explotado y que ha acumulado la mayor cantidad de pólvora para la lucha contra el imperialismo. Por eso el actual Turkestán es el punto más débil del poder soviético. La tarea consiste en convertir a Turkestán en una república ejemplar, en un puesto avanzado de la revolucionarización del Oriente. Precisamente por esto es necesario concentrar la atención en Turkestán en el sentido de elevar el nivel cultural de las masas, nacionalizar el aparato estatal, etc. Esta tarea debemos llevarla a cabo a toda costa, sin escatimar fuerzas, sin detenernos ante sacrificios.

El segundo punto débil del poder soviético hay que considerar a Ucrania. La situación en cuanto a cultura, alfabetización, etc. es aquí la misma, o casi la misma, que en Turkestán. El aparato estatal está tan poco próximo al idioma y las costumbres del pueblo como en Turkestán. Sin embargo, Ucrania tiene la misma importancia para los pueblos de Occidente que Turkestán para los pueblos de Oriente. La situación en Ucrania se complica además por algunas particularidades del desarrollo industrial del país. El asunto es que las principales ramas de la industria, la del carbón y la metalúrgica, aparecieron en Ucrania no desde abajo, no en el orden del desarrollo natural de la economía nacional, sino desde arriba, en el orden de la introducción, de la implantación artificial desde fuera. Debido a esto, la composición del proletariado de estas ramas no es local, no es ucraniana por su idioma. Y esta circunstancia lleva a que la influencia cultural de la ciudad sobre el campo y la alianza del proletariado con el campesinado se dificulten considerablemente a causa de estas diferencias en la composición nacional del proletariado y del campesinado. Todas estas circunstancias deben ser tenidas en cuenta al trabajar por la transformación de Ucrania en una república ejemplar. Y convertirla en ejemplar, dada su enorme importancia para los pueblos de Occidente, es obligatorio.

Paso a los informes sobre Jorezm y Bujará. Sobre Jorezm no voy a hablar, dada la ausencia del representante de Jorezm: es incómodo, sobre la base únicamente de los materiales de que dispone el CC, criticar el trabajo del partido comunista de Jorezm y del gobierno de Jorezm. Lo que dijo aquí Bróido sobre Jorezm se refiere al pasado. Al estado actual de Jorezm tiene poca relación. Respecto al partido dijo que en él hay un 50% de comerciantes, etc. Puede ser que esto haya sido así en el pasado, pero en el momento actual allí se lleva a cabo una depuración, ni un solo "carnet de partido unificado" ha sido entregado aún a Jorezm, partido propiamente dicho allí no hay, del partido se podrá hablar después de la depuración. Dicen que allí figuran varios miles de miembros del partido. Creo que después de la depuración del partido allí no quedarán más que centenares de miembros. Exactamente así estaban las cosas en Bujará el año pasado, cuando allí figuraban 16 mil miembros del partido, y después de la depuración no quedaron más de mil.

Paso al informe sobre Bujará. Al hablar de Bujará, debo decir previamente dos palabras sobre el tono general y el carácter de los informes presentados. Considero que los informes sobre las repúblicas y regiones fueron en general veraces, en general no discrepaban de la realidad. Solo un informe discrepó radicalmente de la realidad: es el informe sobre Bujará. Esto no es siquiera un informe, sino pura diplomacia, pues todo lo que hay de negativo en Bujará está difuminado, disimulado, y todo lo que superficialmente brilla y salta a la vista está puesto en primer plano, para exhibirlo. Conclusión: en Bujará todo va bien. Creo que hemos venido a esta conferencia no para practicar la diplomacia unos con otros, hacer carantoñas y a espaldas unos de otros conducir por las narices, sino para decir toda la verdad, poner al descubierto de manera comunista todas las llagas, abrirlas y elaborar los medios de mejora. Solo bajo esta condición podremos avanzar. Desde este punto de vista, el informe sobre Bujará se distingue de todos los demás informes por su falta de veracidad. No es casual que yo hiciera aquí una pregunta al ponente sobre la composición del Consejo de Nazires en Bujará. El Consejo de Nazires es el Consejo de Comisarios del Pueblo. ¿Hay allí dejcanes, es decir, campesinos? El ponente no respondió. Pero yo tengo información sobre esto, y resulta que en la composición del gobierno de Bujará no hay ni un solo campesino. De 9 u 11 miembros del gobierno hay un hijo de rico comerciante, un comerciante, un intelectual, un mulá, un comerciante, un intelectual, otra vez un comerciante, pero no hay ni un solo dejcán. Y sin embargo Bujará, como es sabido, representa un país exclusivamente campesino.

Esta cuestión tiene relación directa con la cuestión de la política del gobierno de Bujará. ¿Cuál es la política de este gobierno, al frente del cual están comunistas, tiene en cuenta los intereses de su campesinado? Quisiera referirme solo a dos hechos que ilustran la política del gobierno de Bujará, al frente del cual están comunistas. De un documento firmado por los camaradas más responsables y viejos miembros del partido, se ve, por ejemplo, que durante el tiempo de su existencia el banco estatal de Bujará concedió créditos a comerciantes privados el 75%, y a las cooperativas campesinas el 2%. En cifras absolutas esto se expresa así: 7 millones de rublos oro a los comerciantes y 220 mil rublos oro a los campesinos. Además: en Bujará no se ha llevado a cabo la confiscación de tierras. Pero allí se realizó la confiscación del ganado del emir... en favor de los campesinos. ¿Y qué? Según el mismo documento resulta que se confiscaron para los campesinos alrededor de dos mil cabezas de ganado, y de ellas a manos de los campesinos pasaron solo unas 200 cabezas de ganado, el resto fue vendido, vendido, naturalmente, a ciudadanos acomodados.

¡Y este gobierno se llama soviético, popular! Apenas es necesario demostrar que en la actividad descrita del gobierno de Bujará no hay nada ni de popular ni de soviético.

El ponente iluminó de manera muy optimista la cuestión de las relaciones del pueblo de Bujará con la RSFSR y con la Unión de Repúblicas. También aquí, según él, todo va bien. La república de Bujará, resulta, desea ingresar en la Unión. El ponente, al parecer, piensa que basta con querer ingresar en la Unión de Repúblicas para que se abran las puertas de par en par. No, camaradas, el asunto no es tan simple. Hay que preguntar aún si dejarán entrar en la Unión de Repúblicas. Para tener la posibilidad de ingresar en la Unión, es necesario previamente merecer ante los ojos de los pueblos de la Unión el derecho a ingresar en la Unión, es necesario ganarse ese derecho. Debo recordar a los camaradas de Bujará que la Unión de Repúblicas no puede ser considerada como un vertedero.

Quisiera, finalmente, al terminar la primera parte de mi discurso de clausura sobre los informes, referirme a un momento característico de estos informes. Nadie, ningún ponente respondió a la pregunta planteada en el orden del día de la conferencia, a saber: sobre la existencia de reservas libres no utilizadas de trabajadores locales. A esta pregunta nadie dio respuesta, y nadie la tocó, excepto Grinkó, quien sin embargo no es ponente. Y sin embargo esta cuestión tiene importancia primordial. ¿Hay en las repúblicas o regiones trabajadores libres, no utilizados, de entre las gentes locales? Si los hay, ¿por qué no han sido utilizados? Y si no existen tales reservas, pero la escasez de trabajadores se siente de todos modos, ¿con qué elementos nacionales se llenan los puestos vacantes por la línea del partido o soviética? Todas estas son cuestiones de suma importancia para el partido. Sé que en las repúblicas y regiones hay una parte de trabajadores dirigentes, principalmente rusos, que a veces no dan paso a los trabajadores de entre las gentes locales, frenan su promoción a determinados puestos, los marginan. Tales casos ocurren y esto constituye una de las causas del descontento en las repúblicas y regiones. Pero la causa más grande y principal del descontento es que las reservas libres de gentes locales, aptas para el trabajo, resultan ser terriblemente escasas o, más probablemente, no existen en absoluto. En esto está todo el asunto. Si los trabajadores locales no son suficientes, evidentemente es necesario poner a trabajar a trabajadores no locales, personas de otras nacionalidades, pues el tiempo no espera, es necesario construir y gobernar, y los cuadros de gentes locales crecen lentamente. Creo que aquí los trabajadores de las regiones y repúblicas cometieron cierta astucia al guardar silencio sobre esta circunstancia. Sin embargo, está claro que nueve décimas partes de los malentendidos se explican por la falta de trabajadores de entre las gentes locales. La conclusión de esto es una: plantear ante el partido como tarea de combate la formación acelerada de cuadros de trabajadores soviéticos y del partido de entre las gentes locales.

De los informes paso a los discursos. Debo señalar, camaradas, que nadie, ningún orador criticó la parte de principios del proyecto de plataforma propuesto por el Politburó. (Voz: "Inaccesible a la crítica".) Tomo nota de esto como acuerdo de la conferencia, como solidaridad de la conferencia con las tesis expuestas en la parte de principios de la plataforma. (Voces: "Correcto".)

La adición de Trotski, de la que él habló, o inserción (se refiere a la parte de principios), debe ser aceptada, pues no cambia absolutamente nada en el carácter de la parte de principios de la resolución, más aún, se deriva naturalmente de ella. Tanto más que por su esencia la adición de Trotski representa una repetición del conocido punto de la resolución del X Congreso sobre la cuestión nacional, donde se habla de la inadmisibilidad del trasplante mecánico de los modelos de Petrogrado y Moscú a las regiones y repúblicas. Aquí hay, por supuesto, repetición, pero considero que repetir a veces algunas cosas no está de más. En vista de esto, no creo necesario extenderme sobre la parte de principios de la resolución. El discurso de Skrípnik da cierto motivo para concluir que él interpreta a su manera esta parte de principios, procurando, ante la tarea fundamental de lucha contra el chovinismo gran ruso, que representa el peligro principal, oscurecer el otro peligro: el peligro del nacionalismo local. Pero tal interpretación es profundamente errónea.

La segunda parte de la plataforma del Politburó se refiere a las cuestiones sobre el carácter de la Unión de Repúblicas y sobre algunas enmiendas a la Constitución de la Unión de Repúblicas desde el punto de vista de la institución de la llamada segunda cámara. Debo decir que aquí el Politburó tiene ciertas discrepancias con los camaradas ucranianos. Lo que está expuesto en el proyecto de plataforma del Politburó fue aprobado por el Politburó por unanimidad. Pero algunos puntos son impugnados por Rakovski. Esto se reflejó, entre otras cosas, en la comisión del pleno del CC. Quizás no habría que hablar de esto, porque no es aquí donde se resuelve esta cuestión. Ya informé sobre esta parte de la plataforma, diciendo que la cuestión se elabora en la comisión del pleno del CC y en la comisión del Presídium del CEC de la Unión [85]. Pero dado que se ha tocado esta cuestión, no puedo eludirla.

No es cierto que la cuestión de la confederación y la federación sea una cuestión baladí. ¿Acaso es casual que los camaradas ucranianos, al examinar el conocido proyecto de Constitución aprobado en el Congreso de la Unión de Repúblicas, tacharan la frase de que las repúblicas "se unen en un solo Estado de la Unión"? ¿Acaso es casual y acaso no lo hicieron? ¿Por qué tacharon esta frase? ¿Acaso es casual que los camaradas ucranianos en su contraproyecto propusieran no fusionar el NKID y el NKVT, sino trasladarlos a la categoría de directivos? ¿Dónde está entonces el Estado único de la Unión, si cada república conserva su propio NKID y NKVT? ¿Acaso es casual que los ucranianos en su contraproyecto redujeran a nada el poder del Presídium del CEC, dividiéndolo entre dos presídiums de las dos cámaras? Todas estas enmiendas de Rakovski están registradas y han sido examinadas por la comisión del pleno del CC y rechazadas. Entonces, ¿para qué repetirlas aquí? Veo en esta insistencia de algunos camaradas ucranianos el deseo de conseguir, en el sentido de la determinación del carácter de la Unión, algo intermedio entre una confederación y una federación con predominio hacia la confederación. Y sin embargo está claro que estamos creando no una confederación, sino una federación de repúblicas, un solo Estado de la Unión que unifica los asuntos militares, los exteriores, los de comercio exterior y otros, un Estado cuya existencia no menoscaba la soberanía de las distintas repúblicas.

Si tenemos en la composición de la Unión un NKID, un NKVT, etc., y al mismo tiempo existen todos estos comisariados también en las repúblicas que forman parte de la Unión, entonces la actuación de toda la Unión como un Estado único ante el mundo exterior, evidentemente, desaparece, pues es una de dos: o fusionamos estos aparatos y ante el enemigo exterior actuamos como una Unión única, o no fusionamos estos aparatos, creamos no un Estado de la Unión sino un conglomerado de repúblicas, y entonces cada república debe tener su propio aparato paralelo. Creo que la verdad aquí está del lado del camarada Manuílski y no del lado de Rakovski y Skrípnik.

De las cuestiones estatales paso a las cuestiones de carácter puramente concreto, práctico, relacionadas en parte con las propuestas prácticas del Politburó, en parte con aquellas enmiendas que los camaradas prácticos pueden introducir aquí. Yo, como ponente del Politburó, no dije ni podía decir que las propuestas prácticas concretas del Politburó sean exhaustivas. Al contrario, desde el principio hice la reserva de que aquí puede haber omisiones y las adiciones son inevitables. Una de tales adiciones la propone Skrípnik respecto a los sindicatos. Esta adición es aceptable. Algunas adiciones del camarada Mikoyán también las acepto. Respecto al fondo para la actividad editorial y en general para la prensa en algunas repúblicas y regiones atrasadas, efectivamente, es necesaria una enmienda. Esta cuestión ha sido omitida. También ha sido omitida la cuestión sobre las escuelas en algunas regiones e incluso repúblicas. Las escuelas de primer nivel no están incluidas en el presupuesto estatal. Esto es efectivamente una omisión, y de tales omisiones puede haber toda una serie. Por eso propongo a los camaradas prácticos, que más hablaron sobre el estado de sus organizaciones y menos se esforzaron en aportar algo concreto, que piensen en ello y presenten las correspondientes adiciones concretas, enmiendas, etc. para el CC, el cual, reuniéndolas, las introducirá en los puntos correspondientes y las enviará a las organizaciones.

No puedo pasar por alto una de las propuestas de Grinkó, que dice que es necesario crear ciertas condiciones preferenciales que faciliten el ingreso en el partido y la promoción a sus órganos dirigentes de las gentes locales de nacionalidades menos cultas y quizás menos proletarias. Esta propuesta es correcta y debe, a mi juicio, ser aceptada.

Termino mi discurso de clausura con la siguiente propuesta: aceptar en lo fundamental el proyecto de plataforma del Politburó sobre la cuestión nacional, teniendo en cuenta asimismo la enmienda de Trotski. Proponer al CC clasificar las enmiendas de carácter práctico existentes y que puedan llegar y reflejarlas en los puntos correspondientes de la plataforma. Proponer al CC imprimir en el plazo de una semana y enviar a las organizaciones el proyecto de plataforma, las actas, la resolución, los documentos más importantes dejados por los ponentes. Aceptar el proyecto de plataforma sin creación de una comisión especial.

No he tocado la cuestión de la creación de una comisión sobre la cuestión nacional adjunta al CC. Camaradas, tengo algunas dudas sobre la conveniencia de crear tal organización, en primer lugar porque las repúblicas y regiones, sin duda alguna, no nos darán trabajadores importantes para este asunto. De eso estoy seguro. En segundo lugar, creo que los comités regionales y los CC nacionales no estarán de acuerdo en transferir una parte de sus derechos en la distribución de trabajadores a una comisión adjunta al CC. Ahora, al distribuir fuerzas, consultamos habitualmente a los comités regionales y los CC nacionales. Con la existencia de una comisión, el centro de gravedad se desplazaría naturalmente a la comisión. No hay analogía entre la comisión sobre la cuestión nacional y las comisiones sobre cuestiones de cooperación o sobre el trabajo entre los campesinos. La comisión de trabajo en el campo y sobre cooperación elabora habitualmente indicaciones generales. Pero sobre la cuestión nacional se necesitan no indicaciones generales, sino la determinación de pasos concretos para las distintas repúblicas y regiones, lo que una comisión general no está en condiciones de hacer. Difícilmente una comisión podría elaborar y adoptar cualesquiera resoluciones, por ejemplo, para la república ucraniana: dos o tres personas de Ucrania no pueden sustituir al CC del PC(b)U. Por eso creo que la comisión no dará nada sustancial. El paso que aquí se propone, la incorporación a los departamentos principales del CC de nacionales, este paso, creo, es por ahora completamente suficiente. Si al cabo de medio año no hay éxitos especiales, entonces se podrá plantear la cuestión de la creación de una comisión especial.

Cuarta Conferencia del CC del PC(b)R

con los trabajadores responsables

de las repúblicas y regiones nacionales.

Informe estenográfico. Moscú, 1923.