Camarada Zinóviev.
Hoy me he enterado de que los camaradas alemanes anularon su antigua decisión sobre la manifestación, limitándose a la organización de mítines a puerta cerrada. Creo que fue una decisión acertada. Excéntricos: querían pasar con una manifestación más allá de Berlín, hasta los cuarteles.

Se metían en las fauces con oficiales de la guardia blanca. La analogía con los días de julio no resiste la crítica. En los días de julio (de 1917) teníamos Sóviets, teníamos regimientos enteros, la guarnición estaba desmoralizada en Petrogrado. Los alemanes, en cambio, no tienen nada de eso, si no se cuenta la victoria en las elecciones del sindicato de metalúrgicos, que, al parecer, les subió a la cabeza. Gracias a Dios, el asunto terminó en un sentido favorable.
Olvidé escribirle en la primera carta que hemos decidido firmar la convención sobre los estrechos. Creo que es la única decisión posible. Fue adoptada en el Politburó por unanimidad.
Hoy decidimos apartar al camarada Preobrazhenski; nombramos una colegiata provisional (la redacción de "Pravda". — Red.) compuesta por Rádek, Búbnov, Liádov, Popov y, creo, Solts. Actuará hasta el regreso de Bujarin, y luego se verá.
Con un saludo
I. Stalin.
Politburó del CC del PCR(b) — PCA(b) y la Comintern. 1919–1943. Documentos. P. 156.
RGASPI. F. 558. Op. 11. D. 734. L. 14, 14 vto.