17 de noviembre de 1923. (Breve referencia de prensa.) En la celebración del cuarto aniversario de nuestra caballería roja intervino el camarada Stalin, fundador del Ejército de Caballería y su soldado rojo de honor. El camarada Stalin subraya que, en el momento de la organización del núcleo fundamental de la caballería, como germen del futuro Ejército de Caballería, sus inspiradores tuvieron que enfrentarse con la opinión de los círculos militares dirigentes y de los especialistas militares, que negaban de plano la necesidad de organizar la caballería. La página más significativa de la historia del Ejército de Caballería fue escrita en el verano de 1919, cuando la caballería se transformó, en nuestro país, en la unión de masas de caballería con masas de ametralladoras. La famosa “tachanka”* es el exponente de esta unión. Por numerosa que sea nuestra caballería, si en sus operaciones no logra combinar la fuerza del caballo con la fuerza de la ametralladora y de la artillería, dejará de ser una fuerza seria. La página más gloriosa de la historia del Ejército de Caballería fue escrita en las postrimerías de 1919, cuando cerca de 22 regimientos del enemigo fueron derrotados por 12 regimientos de nuestra caballería en los accesos de Vorónezh.

A partir de este momento comienza prácticamente la transformación del cuerpo de caballería en Ejército de Caballería. El rasgo característico de este período consiste en que nuestra caballería adquirió en esta fase otra nueva cualidad, que le dio la victoria sobre la caballería de Denikin. Esta cualidad consiste en haber incorporado a sus efectivos varias unidades de infantería, que transportaba, por lo común, en carros y utilizaba para cubrirse del enemigo, con el fin de descansar bajo su protección, recobrar fuerzas y volver a arremeter contra el enemigo. Esta es la unión de la caballería con la infantería como fuerza auxiliar. Esta unión es otra nueva cualidad, que transformó a nuestra caballería en un temible ariete de maniobra que sembraba el espanto entre el enemigo. - Camaradas -concluyó diciendo en su discurso el camarada Stalin-, no soy de los que se entusiasman fácilmente, pero debo decir que si nuestro Ejército de Caballería conserva estas nuevas cualidades, nuestra caballería y su jefe, el camarada Budionny, serán invencibles.

* Carro ligero tirado por caballos y armado de una ametralladora. (A. del T.)

Publicado el 20 de noviembre de 1923 en el núm. 265 de “Izvestia”.