La discusión, signo de fuerza del Partido

La primera cuestión que quisiera plantear aquí es la del sentido de la discusión que tiene lugar en la prensa y en las células. ¿De qué habla esta discusión y qué significa? ¿No es una tormenta que ha irrumpido en la vida tranquila del Partido? ¿No es esta discusión un signo, como dicen unos, de descomposición del Partido, de su disgregación, o, como dicen otros, un signo de degeneración del Partido?

Creo, camaradas, que no hay ni lo uno ni lo otro: ni degeneración ni descomposición. El hecho es que el Partido ha crecido en el último período, se ha depurado suficientemente del lastre innecesario, se ha vuelto más proletario. Saben ustedes que hace dos años teníamos no menos de 700.000 miembros del Partido, saben que del Partido salieron o fueron expulsados varios miles de miembros. Además, el Partido mejoró en su composición y se elevó cualitativamente durante este tiempo gracias a la mejora de la situación material de la clase obrera en relación con el auge de la industria, gracias al retorno de las aldeas de los viejos obreros cualificados, gracias a una nueva oleada de ascenso cultural entre los obreros industriales.

En una palabra, debido a todas estas condiciones, el Partido ha crecido, se ha elevado cualitativamente, sus necesidades han aumentado, se ha vuelto más exigente, quiere saber más de lo que sabía hasta ahora y desea decidir más de lo que decidía hasta ahora.

La discusión que se ha abierto representa un signo no de debilidad del Partido, y mucho menos de su descomposición o degeneración, sino un signo de fuerza, un signo de solidez, un signo de mejora de la composición cualitativa del Partido, un signo del ascenso de su actividad.