¡Camaradas! Antes de pasar al comunicado sobre los trabajos de la sección sobre la cuestión nacional, permítanme hacer objeciones a los oradores que intervinieron sobre mi informe, en dos puntos fundamentales. Esto tomará en total unos 20 minutos, no más.

La primera cuestión es que un grupo de camaradas, encabezados por Bujarin y Rakovski, exageraron el significado de la cuestión nacional, lo hincharon en demasía, y a causa de la cuestión nacional pasaron por alto la cuestión social: la cuestión del poder de la clase obrera.

Para nosotros, como comunistas, está claro que la base de todo nuestro trabajo es el trabajo de fortalecimiento del poder de los obreros, y solo después se plantea ante nosotros otra cuestión, muy importante pero subordinada a la primera: la cuestión nacional. Nos dicen que no se puede ofender a los nacionales. Esto es completamente correcto, estoy de acuerdo: no hay que ofenderlos. Pero crear a partir de esto una nueva teoría según la cual hay que colocar al proletariado gran ruso en una situación de desigualdad de derechos con respecto a las naciones anteriormente oprimidas, equivale a decir un despropósito. Lo que en el camarada Lenin es un giro retórico en su conocido artículo, Bujarin lo convirtió en toda una consigna. Y sin embargo está claro que la base política de la dictadura proletaria la constituyen ante todo y principalmente las regiones centrales, industriales, y no las periferias, que son países campesinos. Si nos pasamos de la raya en favor de las periferias campesinas, en perjuicio de las regiones proletarias, puede producirse una grieta en el sistema de la dictadura del proletariado. Esto es peligroso, camaradas. No se puede salar de más en política, igual que no se puede salar de menos.

Hay que recordar que, además del derecho de los pueblos a la autodeterminación, existe también el derecho de la clase obrera a consolidar su poder, y a este último derecho está subordinado el derecho a la autodeterminación. Hay casos en que el derecho a la autodeterminación entra en contradicción con otro derecho, superior: el derecho de la clase obrera que ha llegado al poder a consolidar su poder. En tales casos, hay que decirlo abiertamente, el derecho a la autodeterminación no puede ni debe servir de obstáculo a la causa de la realización del derecho de la clase obrera a su dictadura. El primero debe ceder ante el segundo. Así estuvieron las cosas, por ejemplo, en 1920, cuando nos vimos obligados, en interés de la defensa del poder de la clase obrera, a marchar sobre Varsovia.

No hay que olvidar, pues, que al repartir toda clase de promesas a los nacionales, al hacer reverencias ante los representantes de las nacionalidades, como hicieron en este congreso algunos camaradas, hay que recordar que la esfera de acción de la cuestión nacional y los límites, por así decirlo, de su competencia, están restringidos en nuestras condiciones exteriores e interiores por la esfera de acción y la competencia de la "cuestión obrera", como la fundamental de todas las cuestiones.

Muchos se remitieron a las notas y artículos de Vladímir Ilich. No quisiera citar a mi maestro, el camarada Lenin, pues no está aquí, y temo que quizá me refiera a él de manera incorrecta y fuera de lugar. Sin embargo, me veo obligado a citar un pasaje axiomático, que no da lugar a ningún malentendido, para que los camaradas no tengan dudas sobre el peso específico de la cuestión nacional. Al analizar la carta de Marx sobre la cuestión nacional en su artículo sobre la autodeterminación, el camarada Lenin hace la siguiente conclusión:

"En comparación con la 'cuestión obrera', el significado subordinado de la cuestión nacional no ofrece duda para Marx" [75].

Aquí hay solo dos líneas, pero lo deciden todo. Esto deben grabárselo en la nariz algunos camaradas que se exceden indebidamente.

La segunda cuestión es la del chovinismo gran ruso y el chovinismo local. Aquí intervinieron Rakovski y especialmente Bujarin, quien propuso suprimir el punto que habla del perjuicio del chovinismo local. Dicen que no hay por qué ocuparse de un gusanillo como el chovinismo local, cuando tenemos a un "Goliat" como el chovinismo gran ruso. En general, Bujarin estaba en actitud de penitencia. Se comprende: durante años pecó contra las nacionalidades, negando el derecho a la autodeterminación, y ya es hora de arrepentirse. Pero, arrepentido, se fue al otro extremo. Es curioso que Bujarin invite al partido a seguir su ejemplo y arrepentirse también, aunque todo el mundo sabe que el partido no tiene nada que ver aquí, pues desde el comienzo mismo de su existencia (1898) reconoció el derecho a la autodeterminación y, por tanto, no tiene de qué arrepentirse. El caso es que Bujarin no comprendió la esencia de la cuestión nacional. Cuando se dice que hay que poner en primer plano en la cuestión nacional la lucha contra el chovinismo gran ruso, con ello se quiere señalar las obligaciones del comunista ruso, con ello se quiere decir que la obligación del comunista ruso es él mismo llevar la lucha contra el chovinismo ruso. Si no fueran los rusos, sino los comunistas turkestanos o georgianos quienes emprendieran la lucha contra el chovinismo ruso, tal lucha suya sería valorada como chovinismo antirruso. Esto embrocharía todo el asunto y fortalecería el chovinismo gran ruso. Solo los comunistas rusos pueden asumir la lucha contra el chovinismo gran ruso y llevarla hasta el final.

¿Y qué se quiere decir cuando se propone la lucha contra el chovinismo local? Con ello se quiere señalar la obligación de los comunistas locales, la obligación de los comunistas no rusos de luchar contra su propio chovinismo. ¿Acaso se puede negar que existen desviaciones hacia el chovinismo antirruso? Todo el congreso ha visto con sus propios ojos que el chovinismo local, georgiano, bashkir, etc., existe, que hay que luchar contra él. Los comunistas rusos no pueden luchar contra el chovinismo tártaro, georgiano, bashkir, porque si un comunista ruso asume la pesada tarea de luchar contra el chovinismo tártaro o georgiano, esa lucha suya será valorada como lucha de un chovinista gran ruso contra los tártaros o los georgianos. Esto embrocharía todo el asunto. Solo los comunistas tártaros, georgianos, etc., pueden luchar contra el chovinismo tártaro, georgiano, etc., solo los comunistas georgianos pueden luchar con éxito contra su propio nacionalismo o chovinismo georgiano. En esto consiste la obligación de los comunistas no rusos. Por eso es necesario señalar en las tesis esta doble tarea de los comunistas rusos (me refiero a la lucha contra el chovinismo gran ruso) y de los comunistas no rusos (me refiero a su lucha contra el chovinismo antiarmenio, antitártaro, antirruso). Sin esto las tesis resultarán unilaterales, sin esto no habrá ningún internacionalismo ni en la construcción estatal ni en la construcción del partido.

Si llevamos la lucha solo contra el chovinismo gran ruso, esta lucha ocultará la lucha de los chovinistas tártaros y otros que se desarrolla en las localidades y que es peligrosa especialmente ahora, en las condiciones de la NEP. No podemos dejar de llevar la lucha en dos frentes, pues solo a condición de luchar en dos frentes —contra el chovinismo gran ruso por un lado, que es el peligro principal en nuestra obra de construcción, y contra el chovinismo local por otro— se podrá alcanzar el éxito, pues sin esta lucha bilateral no habrá unión de obreros y campesinos rusos y de otras nacionalidades. En caso contrario puede resultar el estímulo del chovinismo local, una política de premio al chovinismo local, cosa que no podemos permitir.

Permítanme también aquí remitirme al camarada Lenin. No lo haría, pero como en nuestro congreso hay muchos camaradas que de todas las maneras citan al camarada Lenin, deformándolo, permítanme leer unas palabras de un artículo del camarada Lenin conocido por todos:

"El proletariado debe exigir la libertad de separación política de las colonias y naciones oprimidas por 'su' nación. En caso contrario, el internacionalismo del proletariado quedará vacío y verbal; ni la confianza ni la solidaridad de clase entre los obreros de la nación oprimida y de la nación opresora son posibles" [76].

Estas son, por así decirlo, las obligaciones de los proletarios de la nación dominante o anteriormente dominante. A continuación habla ya de las obligaciones del proletariado o de los comunistas de las naciones anteriormente oprimidas:

"Por otro lado, los socialistas de las naciones oprimidas deben defender y poner en práctica especialmente la unión plena e incondicional, incluida la organizativa, de los obreros de la nación oprimida con los obreros de la nación opresora. Sin esto es imposible defender la política independiente del proletariado y su solidaridad de clase con el proletariado de otros países ante todas y cualesquiera maquinaciones, traiciones y estafas de la burguesía. Pues la burguesía de las naciones oprimidas convierte constantemente las consignas de la liberación nacional en un engaño de los obreros".

Como ven, si se quiere seguir los pasos del camarada Lenin, y aquí algunos camaradas juraron por su nombre, es necesario dejar en la resolución ambas tesis: sobre la lucha contra el chovinismo gran ruso y sobre la lucha contra el chovinismo local, como dos caras de un mismo fenómeno.

Con esto termino las objeciones contra los oradores que intervinieron aquí.

A continuación, permítanme hacer el comunicado sobre los trabajos de la sección sobre la cuestión nacional. La sección aceptó como base las tesis del CC. La sección dejó sin ningún cambio seis puntos de estas tesis: 1, 2, 3, 4, 5 y 6. En la sección hubo lucha, ante todo sobre si las repúblicas autónomas debían ser separadas previamente de la RSFSR, y luego las repúblicas independientes del Cáucaso de la federación transcaucásica, para que ingresaran independientemente en la Unión de Repúblicas, o no. Esta fue una propuesta de una parte de los camaradas georgianos, propuesta que, como es sabido, no encuentra simpatía por parte de las delegaciones georgiana, armenia y azerbaiyana. La sección discutió esta cuestión y por aplastante mayoría se pronunció porque fuera conservada la disposición desarrollada en las tesis, es decir, la RSFSR permanece como formación integral, la federación transcaucásica también como formación integral, y en tal forma ingresa en la composición de la Unión de Repúblicas. No todas las propuestas de esta parte de los camaradas georgianos fueron sometidas a votación, pues sus autores, viendo que sus propuestas no encontraban simpatía, las retiraron. La lucha sobre esta cuestión fue seria.

La segunda cuestión en torno a la cual hubo lucha fue la de cómo construir la segunda cámara. Una parte de los camaradas (la minoría) proponía incluir en la composición de la segunda cámara no a representantes de todas las repúblicas, nacionalidades y regiones, sino crear la segunda cámara sobre la base de la representación de cuatro repúblicas: la RSFSR, la federación transcaucásica, Bielorrusia y Ucrania. La mayoría no aceptó esta propuesta, y la sección se pronunció contra ella, decidiendo que sería más conveniente construir la segunda cámara de modo que estuvieran representadas sobre bases de igualdad todas las repúblicas (tanto independientes como autónomas) y todas las regiones nacionales. No expondré los motivos, ya que el representante de la minoría, Rakovski, intervendrá aquí para fundamentar su propuesta, que no pasó en la sección. Cuando se exprese, yo también expondré mis consideraciones.

Hubo todavía lucha no muy encarnizada sobre la cuestión de si en estas tesis debía introducirse una enmienda que señalara la necesidad, al resolver la cuestión nacional, de orientarse no solo hacia Oriente, sino también hacia Occidente. La sección sometió a votación esta enmienda. Esta enmienda es de la minoría, enmienda de Rakovski. La sección rechazó esta enmienda. Yo también hablaré aún sobre esta cuestión, después de que se exprese Rakovski.

Leeré las enmiendas que pasaron entre nosotros. Seis puntos fueron aceptados sin reservas. Al punto 7, segundo párrafo, tercera línea, antes de las palabras "Por eso la lucha decidida", insertar lo siguiente:

"La situación en una serie de repúblicas nacionales (Ucrania, Bielorrusia, Azerbaiyán, Turkestán) se complica por el hecho de que una parte considerable de la clase obrera, que es el principal sostén del poder soviético, pertenece a la nacionalidad gran rusa. En estas regiones, la unión entre la ciudad y el campo, entre la clase obrera y el campesinado, encuentra el más fuerte obstáculo en las supervivencias del chovinismo gran ruso tanto en los órganos del partido como en los soviéticos. En estas condiciones, los discursos sobre las ventajas de la cultura rusa y el planteamiento de la tesis sobre la inevitabilidad de la victoria de la cultura rusa, más elevada, sobre las culturas de los pueblos más atrasados (ucraniana, azerbaiyana, uzbeka, kirguís, etc.) no son otra cosa que un intento de consolidar la dominación de la nacionalidad gran rusa".

Esta enmienda la acepté porque mejora las tesis.

La segunda enmienda se refiere también al punto 7. Antes de la frase "sin esto no hay razón para contar con", insertar el siguiente suplemento:

"Esta ayuda debe expresarse ante todo en la adopción de una serie de medidas prácticas para la creación en las repúblicas de las nacionalidades anteriormente oprimidas de focos industriales con la máxima incorporación de la población local. Finalmente, esta ayuda debe ir, según la resolución del X Congreso, en paralelo con la lucha de las masas trabajadoras contra las capas explotadoras superiores locales y foráneas, reforzadas en relación con la NEP, por la consolidación de sus posiciones sociales. En la medida en que estas repúblicas son regiones predominantemente agrícolas, las medidas sociales internas deben ir ante todo por el camino de dotar de tierra a las masas trabajadoras a cuenta del fondo estatal libre".

Más adelante, en el mismo punto 7, párrafo 2, en la mitad, donde se habla del chovinismo georgiano, azerbaiyano, etc., insertar: "el chovinismo armenio, etc.". Los camaradas armenios quisieron que los armenios no fueran ofendidos, que también su chovinismo fuera mencionado.

Más adelante, en el punto 8 de las tesis, después de las palabras "una e indivisible", incluir:

"Resultado igualmente de la herencia del pasado debe considerarse la tendencia de algunos departamentos de la RSFSR a subordinarse los comisariados independientes de las repúblicas autónomas y abrir el camino a la liquidación de estos últimos".

Más adelante, en el punto 8 incluir:

"y proclamando la necesidad absoluta de la existencia y el ulterior desarrollo de las repúblicas nacionales".

Más adelante, el punto 9. Comenzar así, como voy a leer:

"La Unión de Repúblicas, creada sobre bases de igualdad y voluntariedad de los obreros y campesinos de las distintas repúblicas, es la primera experiencia del proletariado en la regulación de las relaciones internacionales entre países independientes y el primer paso hacia la creación de la futura República Soviética Mundial del Trabajo".

El punto 10 tiene un subpunto "a"; antes de él introdujeron un subpunto "a" del siguiente tenor:

"a) al construir los órganos centrales de la Unión se asegure la igualdad de derechos y obligaciones de las distintas repúblicas tanto en las relaciones mutuas entre ellas como en relación con el poder central de la Unión".

Luego vendrá el subpunto "b" en la forma en que estaba bajo el nombre de subpunto "a":

"b) en el sistema de los órganos superiores de la Unión sea establecido un órgano especial de representación de todas sin excepción las repúblicas nacionales y las regiones nacionales sobre bases de igualdad, con el posible reconocimiento de la representación de todas las nacionalidades que forman parte de estas repúblicas".

Luego el subpunto antiguo "b", ahora subpunto "c", en esta forma:

"c) los órganos ejecutivos de la Unión sean construidos sobre bases que aseguren la participación real en ellos de representantes de las repúblicas y la satisfacción de las necesidades y demandas de los pueblos de la Unión".

Luego vendrá el subpunto "d", suplemento:

"d) sean otorgados a las repúblicas derechos financieros y en particular presupuestarios suficientemente amplios que aseguren la posibilidad de manifestar su propia iniciativa estatal-administrativa, cultural y económica".

Luego vendrá el subpunto "c" en calidad de subpunto "e":

"e) los órganos de las repúblicas nacionales y las regiones se construyan preferentemente con personas locales que conozcan la lengua, la vida, las costumbres y los usos de los pueblos correspondientes".

A continuación se añade un segundo subpunto. El último será "f":

"f) sean promulgadas leyes especiales que aseguren el uso de la lengua materna en todos los órganos estatales y en todas las instituciones que sirven a la población local y nacional y a las minorías nacionales, leyes que persigan y castiguen con toda severidad revolucionaria a todos los infractores de los derechos nacionales y en especial de los derechos de las minorías nacionales".

A continuación, el subpunto "g" como suplemento:

"g) sea reforzado el trabajo educativo en el Ejército Rojo en el espíritu de inculcar las ideas de fraternidad y solidaridad de los pueblos de la Unión, y sean emprendidas medidas prácticas para la organización de unidades militares nacionales, observando todas las medidas necesarias para asegurar la plena capacidad defensiva de las repúblicas".

Tales son todas las adiciones que fueron aceptadas por la sección y contra las cuales no tengo objeciones, pues hacen las tesis más concretas.

En cuanto a la segunda sección, no se introdujeron enmiendas mínimamente serias a esta sección. Hubo algunas enmiendas insignificantes que la comisión elegida por la sección sobre la cuestión nacional decidió transmitir al futuro CC.

Así pues, la segunda sección queda en la forma en que fue distribuida en los materiales impresos.

Duodécimo Congreso del Partido

Comunista (bolchevique) de Rusia.

Informe estenográfico. Moscú, 1923.