Declaraciones al redactor de la Agencia Telegráfica de Rusia 9 de enero de 1924. Únicamente la Conferencia del Partido de la U.R.S.S., que ha de celebrarse dentro de una semana, hará el balance definitivo de la discusión que se ha desarrollado ampliamente en el P.C.(b) de Rusia y en su prensa. Ya ahora, a juzgar por las resoluciones que llegan de las organizaciones del Partido, es indudable que la posición del Comité Central es aprobada por más del 90% de toda la masa de los militantes organizados en el P.C.(b) de Rusia. El Partido se da cuenta de que nuestros enemigos tratan de utilizar la discusión para propalar toda clase de infundíos acerca de una pretendida descomposición del P.C.(b) de Rusia, de un debilitamiento del Poder Soviético, etc., etc. Apreciar así nuestra discusión es, por lo menos, ridículo. En realidad, las discusiones que reiteradamente han surgido en nuestro Partido han tenido cada vez como resultado la eliminación de las divergencias. El Partido ha salido siempre de estas discusiones más unido y más fuerte. La presente discusión ha puesto de manifiesto la extraordinaria madurez política de las masas obreras, que son las que ejercen el Poder del Estado en la U.R.S.S. Debo declarar -y todo el que conozca el fondo de la discusión puede convencerse de ello- que, respecto a todas las cuestiones políticas y económicas fundamentales, en la inmensa mayoría del Partido reina una unidad de criterio absoluta.

Los principios de nuestra política exterior e interior siguen inconmovibles. La esencia de la discusión, esencia que se debate apasionadamente en todas las reuniones de las organizaciones del Partido, sin excepción, estriba en lo siguiente: 1) ¿Debe ser nuestro Partido un organismo único, con iniciativa propia y una voluntad única, o, por el contrario, hay que tolerar la formación de distintas fracciones y grupos, como partes en el seno del Partido? 2) ¿Se ha justificado, en lo fundamental, la llamada nueva política económica (Nep) o necesita ser revisada? El Comité Central, con la inmensa mayoría del Partido, estima que el Partido debe ser un todo único y que la Nep no necesita ser revisada. Un reducido grupo oposicionista, del que forman parte dos o tres nombres conocidos, sustenta un punto de vista diferente al del Partido en su conjunto. Mediante una discusión a fondo, y completamente pública, el Partido trata de esclarecer todos los detalles de esta cuestión. La Conferencia del Partido tomará sobre este problema su autorizada resolución, obligatoria para todos los miembros del Partido. Estoy convencido -ha dicho en conclusión el camarada Stalin- de que, como resultado de la discusión, el Partido será más fuerte y estará más unido que nunca y de que podrá cumplir aun mejor la tarea de dirigir la vida del inmenso país en las condiciones del rápido ascenso económico y cultural que se ha iniciado.

Publicado el 10 de enero de 1924 en el núm. 473 de “Zariá Vostoka”.