Hay que cambiar el modo de acercarse al campesinado

Pero para reanimar los Soviets es necesario, además de todo lo demás, una condición. Para ello es necesario cambiar de raíz el modo mismo de acercarse a los campesinos. ¿Y en qué consiste este cambio? En que el comunista aprenda a acercarse al sin partido como igual a igual. En que no dé órdenes, sino que escuche atentamente la voz de los sin partido. En que no solo enseñe a los sin partido, sino que también aprenda de ellos. Y tenemos mucho que aprender de los sin partido. La cuestión de las relaciones entre los partidarios y los sin partido es la cuestión más importante de nuestra práctica del Partido. Lenin define esta relación con una palabra: confianza mutua. Pero no puede haber confianza por parte del campesino sin partido allí donde no saben acercarse a él como igual a igual. En tales casos, en vez de confianza se crea desconfianza, y el asunto termina no pocas veces en que entre el Partido y los sin partido se levanta una muralla infranqueable, el Partido se separa de las masas, y la alianza de obreros y campesinos se convierte en una desunión.