Declaraciones a un colaborador de la revista “Rabochi Korrespondent” 54. La importancia de la participación de los obreros en la dirección de un periódico consiste, ante todo, en que esta participación permite convertir un arma tan afilada de la lucha de clases, como es un periódico, de un instrumento de esclavización del pueblo en un instrumento de emancipación. Sólo los corresponsales obreros y rurales pueden realizar esa gran transformación. Sólo como fuerza organizada pueden los corresponsales obreros y rurales desempeñar en el desarrollo de la prensa el papel de exponentes y vehículos de la opinión pública proletaria, de fustigadores de los defectos de las organizaciones soviéticas, de infatigables luchadores por el mejoramiento de nuestra labor de edificación. ¿Deben ser los corresponsales obreros elegidos en las asambleas de obreros o seleccionados por las redacciones? A mi entender, el segundo procedimiento (la selección por las redacciones) es el más indicado. La base del trabajo del corresponsal obrero debe ser su independencia respecto de las instituciones y las personas con que tiene que tratar, de una manera u otra, en su trabajo, lo que no significa, de ningún modo, que sea independiente de esa fuerza imperceptible, pero en constante acción, que se llama opinión pública proletaria, de la cual debe ser vehículo.

No se puede considerar a los corresponsales obreros y rurales solamente como futuros periodistas o trabajadores sociales fabriles en el sentido estrecho de esta palabra; son, ante todo, fustigadores de los defectos de nuestras organizaciones soviéticas, luchadores por la eliminación de estos defectos, dirigentes de la opinión pública proletaria, que tratan de encauzar las fuerzas inagotables de este gran factor para ayudar al Partido y al Poder Soviético en la difícil obra de la edificación socialista. De aquí dimana la cuestión de la labor educativa entre los corresponsales obreros y rurales. Naturalmente, es necesario enseñar a los corresponsales obreros y rurales cierto mínimo de técnica periodística. Pero lo principal no es esto. Lo principal es que los corresponsales obreros y rurales aprendan en el proceso de su trabajo y adquieran el instinto del periodista trabajador social, instinto imprescindible para que el corresponsal pueda cumplir su misión y que no puede ser inculcado por ninguna medida artificial de instrucción, en el sentido técnico de esta palabra. La dirección ideológica inmediata de los corresponsales obreros y rurales deben ejercerla las redacciones de los periódicos, que están ligadas al Partido. La revisión de los artículos debe ser asunto de las redacciones. Las persecuciones contra los corresponsales obreros y rurales son una salvajada, un vestigio de los hábitos burgueses. La defensa de sus corresponsales contra las persecuciones debe ser tomada por el propio periódico, ya que sólo él puede llevar una enérgica campaña de condenación del oscurantismo. Deseo a “Rabochi Korrespondent” muchos éxitos. J. Stalin.

Publicado en junio de 1924, en el núm. 6 de “Rabochi Korrespondent”.