17 de enero de 1925. Camaradas: Por encargo del Secretariado del C.C., debo hacer una información necesaria, relacionada con la discusión y las resoluciones ligadas a ella. Lamentablemente, el punto del ataque de Trotski contra el Partido habremos de discutirlo en ausencia suya, pues, según nos han anunciado hoy, está enfermo y no puede asistir al Pleno. Sabéis, camaradas, que la discusión empezó con el ataque de Trotski, con sus “Enseñanzas de Octubre”. La discusión la empezó Trotski. La discusión le fue impuesta al Partido. El Partido respondió al ataque de Trotski con dos acusaciones principales. Primera: Trotski intenta revisar el leninismo. Segunda: Trotski trata de lograr un cambio radical en la dirección del Partido. Trotski no ha dicho nada para refutar esas acusaciones del Partido. Es difícil señalar por qué no ha dicho nada para justificarse. Por lo general, las explicaciones se reducen a afirmar que se ha puesto enfermo y no ha podido decir nada para justificarse. De eso, claro está, el Partido no tiene la culpa.

El Partido no tiene la culpa de que a Trotski le dé fiebre después de cada ataque suyo contra el Partido. El Comité Central ha recibido ahora un documento de Trotski (el enviado al C.C. con fecha 15 de enero), en el que declara no haber hecho ninguna manifestación ni haber dicho nada en justificación suya porque no quería ahondar la polémica ni agravar la cuestión. Naturalmente, se pudo no considerar convincentes esas explicaciones. Personalmente, yo no las considero convincentes. En primer lugar, ¿hace mucho que Trotski ha comprendido que sus ataques contra el Partido enconan las relaciones? ¿Cuándo, concretamente, ha comprendido Trotski esa verdad? No es la primera vez que Trotski ataca al Partido y no es la primera vez que muestra asombro o lamenta que su conducta origine una agudización. En segundo lugar, si de veras se preocupa de que no empeoren las relaciones en el Partido, ¿por qué dio a la publicidad “Enseñanzas de Octubre”, enfiladas contra el núcleo dirigente del Partido y llamadas a empeorar, a enconar las relaciones? Por eso opino que estas explicaciones de Trotski no pueden convencer a nadie.

Unas palabras acerca del mencionado documento que Trotski envió al C.C. con fecha 15 de enero y que ha sido transmitido a los miembros del C.C. y de la C.C.C. Se debe ante todo señalar y tomar en consideración las afirmaciones de Trotski cuando dice que está dispuesto a ocupar cualquier cargo que el Partido le señale, que está dispuesto a aceptar cualquier control, siempre que se trate de posibles manifestaciones públicas suyas, y que, para la buena marcha de los asuntos, considera absolutamente necesario que se le destituya en seguida del puesto de presidente del Consejo Militar Revolucionario. Todo esto, naturalmente, hay que tomarlo en consideración. En cuanto al fondo del problema, procede señalar dos puntos: el de la “revolución permanente” y el del cambio en la dirección del Partido. Trotski dice que si, en general, después de Octubre ha vuelto alguna vez, por un motivo u otro, a la fórmula de la “revolución permanente”, sólo ha sido teniendo presente la Sección de Historia del Partido, a fin de recordar el pasado, y no para explicar las tareas políticas actuales.

La cuestión es importante, pues afecta a los fundamentos de la ideología leninista. Yo estimo que esas manifestaciones de Trotski son inadmisibles como explicación o como justificación. No hay en ellas ni sombra de reconocimiento de sus errores. Eso es salirse por la tangente. ¿Qué significa eso de que la teoría de la “revolución permanente” es algo relacionado con la Sección de Historia del Partido? ¿Cómo hay que entender esas palabras? La Sección de Historia del Partido no se limita a archivar los documentos del Partido, sino que los interpreta. Hay en ella documentos que en tiempos tuvieron fuerza y que después la perdieron. Hay documentos que tuvieron gran importancia para la orientación del Partido y que la siguen teniendo. Hay también documentos que tuvieron un carácter exclusivamente negativo, una significación negativa, y con los que el Partido no puede transigir. ¿En qué grupo incluye Trotski su teoría de la “revolución permanente”? ¿En el de los documentos positivos o en el de los negativos? Trotski no habla de eso en su declaración. Ha esquivado la cuestión. La ha eludido. Por eso sigue en pie la acusación de revisión del leninismo.

Discurso en el pleno del C.C. y de la C.C.C. del P.C. (b) de Rusia

Trotski añade que ni en el C.C., ni en el Consejo de Trabajo y Defensa, ni, mucho menos, ante el país, se ha manifestado alguna vez sobre las cuestiones resueltas en el XIII Congreso, haciendo propuestas que, directa o indirectamente, vuelvan a plantear esas cuestiones ya zanjadas. Eso no es cierto. ¿De qué habló Trotski ante el XIII Congreso? De la ineptitud de los cuadros y de la necesidad de cambios radicales en la dirección del Partido. ¿De qué habla ahora en “Enseñanzas de Octubre”? De la ineptitud del núcleo fundamental del Partido y de la necesidad de sustituirlo. Tal es la conclusión de “Enseñanzas de Octubre”. “Enseñanzas de Octubre” fueron publicadas para argumentar esa conclusión. Ese es el objetivo que perseguían. Por tanto, sigue en pie la acusación de que Trotski intenta imponer cambios radicales en la dirección del Partido. Por todo lo apuntado, la declaración de Trotski no es, en conjunto, una explicación en el verdadero sentido de la palabra, sino un cúmulo de subterfugios diplomáticos y la vuelta a las viejas disputas, ya zanjadas por el Partido. No es ése el documento que el Partido exigía de Trotski. Trotski, por lo visto, no ha comprendido, y dudo de que llegue alguna vez a comprenderlo, que el Partido no exige de sus líderes, pasados o presentes, subterfugios diplomáticos, sino un reconocimiento sincero de sus errores.

Por lo que se ve, Trotski no ha tenido valor para reconocer públicamente sus errores. No ha comprendido que el Partido ha adquirido mayor conciencia de su fuerza y de su dignidad, que el Partido se siente el amo y señor y requiere de nosotros que sepamos inclinar la cabeza ante él cuando la situación lo exige. Eso Trotski no lo ha comprendido. ¿Cómo reaccionaron nuestras organizaciones al ataque de Trotski? Vosotros sabéis que las numerosas organizaciones del Partido tomaron sobre el particular resoluciones que han sido publicadas en “Pravda”. Se las podría dividir en tres grupos. Uno de ellos lo componen las resoluciones que piden la expulsión de Trotski del Partido. Las de otro grupo piden que se destituya a Trotski de su puesto en el Consejo Militar Revolucionario y que se le excluya del Buró Político. El tercer grupo de resoluciones, al que pertenece el último proyecto de resolución presentado hoy al C.C. por los camaradas de Moscú, Leningrado, los Urales y Ucrania, exige que se destituya a Trotski del Consejo Militar Revolucionario y se le deje, a título condicional, en el Buró Político. Tales son los tres grupos principales de resoluciones acerca del ataque de Trotski. El Comité Central y la C.C.C deberán elegir entre esas resoluciones. Esto es todo lo que tenía que comunicaros respecto a las cuestiones relacionadas con la discusión.

J. Stalin, “Sobre el trotskismo”, Moscú, 1925.