Discurso en la Comisión Checoslovaca del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista 27 de marzo de 1925. Camaradas: Si hacemos abstracción de algunos detalles y cuestiones personales mezclados en el asunto por ciertos camaradas, las discrepancias en el Partido Comunista de Checoslovaquia podrían resumirse en las 9 cuestiones siguientes: 1) ¿Hay crisis en el Partido Comunista de Checoslovaquia? 2) ¿Cuál es la causa principal de la crisis? 3) ¿Cuál es el carácter de la crisis, es decir, de dónde viene el peligro, de la izquierda o de la derecha? 4) ¿Qué peligro es más grave, el de izquierda o el de derecha? 5) ¿Por qué es más real el peligro de derecha? 6) ¿Cómo desplegar la lucha contra el peligro de derecha de manera que conduzca una verdadera bolchevización y a una verdadera salida de la crisis? 7) ¿Cuál es la tarea inmediata de la bolchevización del Partido Comunista de Checoslovaquia? 8) Los derechos de la Internacional Comunista respecto de las secciones nacionales. 9) El camarada Kreibich y la amenaza de escisión. ¿Hay crisis en el Partido Comunista de Checoslovaquia?

Sí que la hay. Las dos partes lo reconocen. En eso no discrepan. El camarada Smeral ha ido más lejos: ha dicho que la crisis es más profunda de lo que de ordinario la presentan ciertos camaradas. ¿Cuál es la causa principal de la crisis? El camarada Smeral tiene plena razón al afirmar que la causa principal de la crisis radica en las dificultades que lleva aparejadas el paso del período de ascenso revolucionario al período de calma. El período de transición, que requiere una orientación nueva, suele originar en el Partido una u otra crisis. Así ocurre actualmente en Checoslovaquia. ¿Cuál es el carácter de la crisis y de dónde viene el peligro, de la izquierda o de la derecha? También tiene razón el camarada Smeral al afirmar que el peligro viene de ambos lados: de la izquierda y de la derecha. Existe el peligro de sobrestimar las reivindicaciones parciales en perjuicio de las reivindicaciones básicas, de sobrestimar la actividad parlamentaria y el trabajo en los sindicatos. Ese es el peligro de derecha, pues lleva a adaptarse a la burguesía.

Existe, por otro lado, el peligro de menospreciar las reivindicaciones parciales, la labor parlamentaria, el trabajo en los sindicatos, etc. Ese es el peligro de izquierda, pues lleva a apartarse de las masas y al sectarismo. El deseo del camarada Smeral de colocarse en el centro en esta lucha de las dos desviaciones opuestas, es un deseo muy legítimo. Lo malo es que no ha conseguido mantenerse en esa posición, que ha marchado a la zaga de los derechistas. ¿Qué peligro es más grave, el de izquierda o el de derecha? Creo que el camarada Smeral no ha visto claro en esta cuestión. Orienta su crítica principalmente contra los izquierdistas, pensando que en ellos reside el peligro principal. Sin embargo, los hechos evidencian que el peligro principal viene de la derecha, y no de la izquierda. Eso no lo ha comprendido el camarada Smeral, y en ello consiste su primer error. ¿Por qué el peligro de derecha es en estos momentos el más grave? Por tres razones. Primera. El paso del auge a la calma, ya de por sí, por su misma naturaleza, aumenta las probabilidades del peligro de derecha. Si el auge engendra ilusiones revolucionarias, haciendo del peligro de izquierda el peligro fundamental, la calma, al contrario, engendra ilusiones socialdemócratas, reformistas, haciendo que el fundamental sea el peligro de derecha, En 1920, cuando el movimiento obrero iba en ascenso, Lenin escribió el folleto “La enfermedad infantil del izquierdismo”. ¿Por qué escribió Lenin ese folleto precisamente? Porque el peligro de izquierda era entonces el más grave. Creo que si Lenin viviera, escribiría ahora otro folleto, titulándolo “La enfermedad senil del derechismo”, pues hoy, en el período de calma, cuando las ilusiones conciliadoras deben aumentar, el peligro de derecha es el más grave. Segunda. El Partido Comunista de Checoslovaquia, según informaba el camarada Smeral, está compuesto de ex socialdemócratas en un 70%, por lo menos. No creo que sea necesario demostrar que las reminiscencias socialdemócratas en un partido así no sólo son posibles, sino inevitables. Huelga decir que esa circunstancia no

puede menos de acentuar el peligro de derecha. Tercera. El Estado checoslovaco es el Estado de la victoria nacional de los checos. Los checos han logrado ya su Estado nacional como nación dominante; los obreros viven allí, por ahora, aceptablemente –no hay paro-, y se ve bien a las claras que están embriagados con la idea del Estado nacional. Todo eso no puede menos de engendrar en Checoslovaquia ilusiones de paz nacional entre las clases. Ni que decir tiene que esta circunstancia, a su vez, engendra y acentúa el peligro de derecha. Ahí hay que buscar la causa de que la discrepancia entre los derechistas y los izquierdistas haya adquirido un cariz nacional, de que los eslovacos y los alemanes (naciones oprimidas) se hayan colocado en el flanco izquierdo y los checos en el opuesto. El camarada Smeral hablaba del peligro de esa división. Eso es cierto, claro está. Pero también lo es que tal división resulta completamente lógica, si se tienen en cuenta las particularidades nacionales antes señaladas del Estado checoslovaco y la situación dominante de los checos. Tales son las razones principales que hacen particularmente grave el peligro de derecha en el Partido Comunista de Checoslovaquia. ¿Cómo se debe luchar contra el peligro de derecha en el Partido Comunista Checoslovaco? Esta cuestión nos lleva a la raíz misma de las discrepancias. Diríase que la lucha contra ese peligro debería ser lo más enérgica e implacable.

Pero los comunistas checos proceden al revés. ¿Combate el camarada Smeral el peligro de derecha? Sí, lo combate. Pero de tal modo que, en vez de liquidar a los derechistas, en resumidas cuentas cultiva, apoya y protege a la derecha contra los golpes de la izquierda. Es un tanto peregrino, pero así es, camaradas. Ese es el segundo y principal error del camarada Smeral. Juzgad vosotros mismos. 1. Es un hecho que existe el artículo del camarada Kreibich en favor del trotskismo. Es un hecho que este documento se conoce en los medios del Partido y que circula de mano en mano. Se hubiera debido sacarlo a la luz y pulverizar a su autor, pulverizarlo en el terreno ideológico ante los ojos de los obreros, para dar al Partido la posibilidad de comprender los peligros del trotskismo y educar a los cuadros en el espíritu del bolchevismo. Pues ¿qué es el trotskismo, si no el ala derecha del comunismo, el peligro de derecha? ¿Qué hizo en este caso el camarada Smeral? En vez de poner en conocimiento de todo el Partido el problema del trotskismo del camarada Kreibich, echó tierra al asunto, lo encubrió, lo metió entre los bastidores del Partido y allí lo “resolvió” a la chita callando, como uno de tantos “malentendidos”. Con ello salieron ganando el trotskismo y el camarada Kreibich y salió perdiendo el Partido. En vez de combatir a los derechistas, se les protegió. 2.

Se sabe que ciertos líderes de tres sindicatos - del transporte, de la madera y de la construcción- publicaron un documento pidiendo la independencia completa de los sindicatos respecto del Partido. Se sabe que este documento es un índice de que dentro de los sindicatos de Checoslovaquia hay numerosos elementos de derecha. Se hubiera debido analizar este documento ante los ojos del Partido y prevenir a éste contra el riesgo de que los sindicatos podían apartarse de él. ¿Qué hizo en este caso el camarada Smeral? Encubrió el asunto, retiró de la circulación el documento y lo ocultó así a las masas del Partido. Los derechistas quedaron intactos y el “prestigio del Partido”, a salvo. ¡Y a eso se le llama combatir a los derechistas! 3. Se sabe que entre la minoría comunista del parlamento hay elementos derechistas. Se sabe que esos elementos suelen escapar a la dirección del Partido, tratando de contraponerse al C.C. del Partido. La lucha contra esos elementos es una necesidad imperiosa, particularmente ahora, particularmente en estas condiciones de calma. ¿Cómo combate el camarada Smeral este peligro? En vez de desenmascarar a los elementos derechistas de la minoría comunista, los toma bajo su defensa y los salva con una moción elástica sobre el reconocimiento de la dirección del Partido, aprobada tras una lucha interna, entre bastidores, al cuarto año de existencia del Partido. Y de nuevo salieron ganando los derechistas y salió perdiendo el Partido. 4.

Por fin, el asunto de Bubnik. Debo decir, camaradas, que el período de calma no es un período sin acción alguna. El período de calma es un período de formación e instrucción de los ejércitos proletarios, el período en que se los prepara para la revolución. Pero los ejércitos proletarios sólo pueden ser instruidos en el curso de las acciones. La carestía de la vida, que últimamente se observa en Checoslovaquia, es una condición favorable para acciones de esa naturaleza. Se sabe que el Partido Comunista de Checoslovaquia hay aprovechado el momento: hace poco celebró varias manifestaciones contra la carestía. Se sabe que el comunista de derecha Bubnik, ahora expulsado del Partido, aprovechó también la ocasión y trató de malograr la acción de los obreros, golpeando al Partido por la retaguardia. ¿Que hizo el camarada Smeral para proteger al Partido del golpe que los derechistas le asestaban por la retaguardia? En vez de aprovechar el “caso” de Bubnik para desenmascarar implacablemente ante los ojos del Partido a todo el grupo de derecha, el camarada Smeral redujo la cuestión de principio referente a los derechistas al asunto individual de Bubnik, aunque todo el mundo sabe que Bubnik no está solo, que tiene partidarios, tanto en los sindicatos como en la minoría parlamentaria comunista y en la prensa. Al precio de un pequeño sacrificio (la expulsión de Dubnik), salvó de la derrota al grupo de derecha en perjuicio de los

intereses vitales del Partido Comunista de Checoslovaquia. ¡Y el camarada Smeral llama a eso táctica de lucha contra los derechistas! El camarada Smeral califica esa táctica de “fina”, de “delicada”. Puede que efectivamente sea fina, pero no tiene nada que ver con la táctica bolchevique de lucha intransigente contra los derechistas; de eso no puede haber la menor duda. El camarada Smeral olvida que el proverbio dice: “la cuerda se rompe por lo más fino”. Ha olvidado que la fineza no puede ser garantía contra el fracaso. Y así ha ocurrido, como se sabe, pues esta “fina” táctica con la derecha ha reventado y se ha venido abajo a la primera prueba, cuando el grupo de Bubnik, alentado por esa táctica, estuvo a punto de hacer fracasar la reciente acción del proletariado checo. El fortalecimiento de los derechistas y la traición de Bubnik: tal es el balance de la táctica “fina” del camarada Smeral. Por eso opino que la táctica “fina” del camarada Smeral es una táctica de salvamento de los derechistas, una táctica de acentuación de la crisis, una táctica preñada del peligro de hundimiento del Partido. ¿Por qué se hundió la vieja socialdemocracia como partido revolucionario? Entre otras cosas porque Kautsky y Cía. emplearon de hecho la táctica “fina” de encubrir y salvar a los derechistas, la táctica “delicada” de “unidad y paz” con E. Bernstein y Cía. ¿Qué resultó de ello en resumidas cuentas?

Resultó que en el momento crítico, en la víspera misma de la guerra, los socialdemócratas de derecha traicionaron a los obreros, los “ortodoxos” se convirtieron en prisioneros de la derecha y la socialdemocracia, en su conjunto, en un “cadáver viviente”. Me parece que con el tiempo le puede ocurrir lo mismo al Partido Comunista de Checoslovaquia, si no substituís con rapidez y energía la táctica “fina” del camarada Smeral por la táctica bolchevique de lucha intransigente contra los grupos de derecha en el comunismo. No es que yo quiera poner en el mismo plano al camarada Smeral y a los socialdemócratas. Ni mucho menos. El es comunista, indudablemente; incluso puede que sea un comunista magnífico. Pero yo quiero decir que si no abandona su táctica “fina”, caerá irremisiblemente en la socialdemocracia. ¿Cuál es la tarea inmediata del Partido Comunista de Checoslovaquia? Su tarea inmediata es, al tiempo que combate las desviaciones “ultraizquierdistas”, luchar enérgicamente contra el peligro de derecha, para aislar por completo a los derechistas y lograr su liquidación definitiva. La tarea del Partido y la salida de la crisis consisten en la unificación de todos los elementos del Partido verdaderamente revolucionarios, para acabar de una vez con los grupos de derecha. De otra manera, es imposible pensar en la bolchevización del Partido Comunista de Checoslovaquia.

Esto no significa todavía, naturalmente, la expulsión obligatoria de todos los elementos de derecha, del primero al último. La expulsión no es el medio decisivo en la lucha con la derecha. Lo principal consiste en pulverizar ideológica y moralmente a los grupos de derecha en el curso de una lucha de principios, incorporando a esa lucha a las amplias masas del Partido. Este es uno de los medios principales e importantes de educación del Partido en el espíritu del bolchevismo. A la expulsión debe llegarse, si realmente es necesaria, como consecuencia, natural de la derrota ideológica del adversario. En este sentido, los izquierdistas han cometido en Checoslovaquia un serio error, al apresurarse a expulsar a Bubnik. En vez de utilizar a fondo el “caso” de Bubnik y de ligarlo a los principios en que basan los derechistas su posición respecto de las acciones de masas, para desenmascarar la verdadera fisonomía de los derechistas, se dieron prisa a expulsarlo, cerrándose así todos los caminos para seguir en este terreno la ofensiva contra la derecha. En cuanto a los derechos de la Internacional Comunista y a su intervención en los asuntos de los Partidos nacionales, estoy en completo desacuerdo con ciertos camaradas, que se pronuncian por la limitación de esos derechos. Se quiere que la Internacional Comunista se convierta en una organización supraestelar, que contemple impasible lo que ocurra en los distintos Partidos y que registre pacientemente los acontecimientos.

No, camaradas, la Internacional Comunista no puede ser una organización supraestelar. La Internacional Comunista es una organización combativa del proletariado, está ligada al movimiento obrero con todas las raíces de su existencia y no puede por menos de intervenir en los asuntos de los distintos Partidos, apoyando a los elementos revolucionarios y combatiendo a sus adversarios. Naturalmente, los Partidos tienen su autonomía interna, los congresos de los Partidos deben ser libres y los comités centrales, elegidos en los congresos. Pero concluir de esto que se debe negar a la Internacional Comunista el derecho a dirigir y, por tanto, a intervenir, significa trabajar para los enemigos del comunismo. Finalmente, acerca del camarada Kreibich. Me parece que todo su discurso encierra el designio de asustar a alguien con la amenaza de escisión. No toquéis -ha dicho- a los derechistas de Brünn, si no queréis que las cosas vayan mal; no los combatáis o habrá escisión. Eso ya lo veremos. Pero que el camarada Kreibich no trate de asustarnos, porque de ningún modo lo conseguirá. Debe saber que somos gente fogueada y que la amenaza de escisión no nos intimida. Y si se le ocurre pasar de las amenazas a los hechos, me atrevo a asegurarle que el único en sufrir las consecuencias será él y nadie más que él. Resumo. Hay crisis en el Partido: Las causas de la crisis no despiertan dudas. El peligro principal viene

de la derecha. La tarea consiste en sostener contra ese peligro una lucha enérgica e intransigente. La salida de la crisis está en la unificación de todos los elementos revolucionarios del Partido para acabar por completo con los derechistas. Hay que utilizar el período de calma para fortalecer el Partido, bolchevizarlo y lograr que esté “siempre preparado” para hacer frente a toda clase de posibles “complicaciones” pues “no se sabe el día ni la hora” en que “vendrá el esposo”, abriendo el camino a un nuevo ascenso revolucionario.

Publicado el 29 de marzo de 1925 en el núm. 72 de “Pravda”.