Camarada D-ov: Le contesto con retraso, pues no he podido hacerlo antes por falta de tiempo. 1) Creo que ha leído usted mal el artículo; de otro modo, habría encontrado en él la cita, del artículo de llich, referente a “la victoria del socialismo en un sólo país”. 2) Si lee el artículo atentamente, deberá comprender que no se trata de la victoria completa, sino de la victoria del socialismo en general, es decir, de echar a los terratenientes y a los capitalistas, de tomar el Poder, de rechazar los ataques del imperialismo y de empezar a edificar la economía socialista. Todo eso puede lograrlo perfectamente el proletariado de un solo país, pero la garantía completa de que no habrá restauración puede ser asegurada solamente por “los esfuerzos conjuntos de los proletarios de unos cuantos países”. Hubiera sido estúpido comenzar la Revolución de Octubre con la convicción de que el proletariado victorioso de Rusia, aun contando con la simpatía manifiesta de los proletarios de los otros países, “no podría sostenerse frente a la Europa conservadora” si no se daba la victoria en varios países. Eso no es marxismo, sino oportunismo del más vulgar, trotskismo y todo lo que se quiera. Si la teoría de Trotski fuese acertada, no tendría razón Ilich, quien afirmaba que convertiríamos la Rusia de la Nep en la Rusia socialista y que teníamos “todo lo imprescindible para edificar la sociedad socialista completa” (v. “Sobre la cooperación”8). 3) Por lo visto, usted no se ha fijado en que el artículo publicado es parte del “Prefacio”.

Creo que, de haberse dado cuenta, habría comprendido que el “Prefacio” se debe tomar en su conjunto. 4) Lo más peligroso en nuestra actividad política práctica es el intento de ver en el país proletario triunfante algo pasivo, incapaz de moverse del sitio mientras no aparezca la ayuda de los proletarios vencedores en otros países. Supongamos que durante cinco o diez años de existencia del régimen soviético en Rusia no se produce todavía la revolución en el Occidente; supongamos que durante este período nuestra República sigue subsistiendo como República Soviética que edifica la economía socialista en las condiciones de la Nep*. ¿Cree usted que estos cinco o diez años los va a pasar nuestro país dando palos al agua, y no organizando la economía socialista? Basta hacerse esta pregunta para comprender todo el peligro de la teoría que niega la victoria del socialismo en un solo país. ¿Significa esto, sin embargo, que esa victoria será completa, definitiva? No, no lo significa (v. mi “Prefacio”), pues, mientras haya cerco capitalista, siempre existirá el peligro de la intervención armada. Pero cualquiera puede ver que, con todo, esto es la victoria del socialismo, y no su derrota. Y no creo que haya algún motivo para dudar de que esa victoria es al mismo tiempo, premisa de la victoria de la revolución en otros países. Veo que ciertos camaradas no han roto aún con la vieja teoría socialdemócrata de que la revolución proletaria carece de base en los países donde el capitalismo está menos desarrollado que en Inglaterra o en Norteamérica, pongamos por caso. 5. Le aconsejo que relea algunos artículos de Ilich de la recopilación “Contra la corriente”, sus folletos sobre “La revolución proletaria” y “La enfermedad infantil”, así como su artículo “Sobre la cooperación”. Con saludos comunistas, J. Stalin. 25 de enero de 1925.

Se publica por primera vez.

* Esta segunda suposición la hago con todo fundamento, pues las fuerzas de nuestra República crecen y seguirán creciendo, y el apoyo de los camaradas del Occidente aumenta y seguirá aumentando.