Respuesta a unas preguntas de la redacción de “Komsomólskaia Pravda”. 1. ¿Qué obligaciones principales imponen al Komsomol la situación internacional y la situación interior de la Unión Soviética en el momento presente? La pregunta es demasiado general y por eso sólo puede responderse a ella en líneas generales. La situación internacional y la situación interior de la Unión Soviética en el momento presente imponen al Komsomol como obligación principal apoyar de palabra y de obra el movimiento revolucionario de las clases oprimidas de todos los países y la lucha del proletariado de la Unión Soviética por la edificación del socialismo, por la libertad y la independencia del Estado proletario. Pero de ello se deduce que el Komsomol únicamente podrá cumplir esta tarea general si se guía en toda su labor por las indicaciones de la Internacional Comunista y las del Partido Comunista de Rusia.

2. ¿Qué tareas figuran ante el Komsomol en relación con los peligros de liquidacionismo (pérdida de la perspectiva de la edificación socialista), de nacionalismo (pérdida de la perspectiva revolucionaria internacional) y de menos cabo del papel dirigente del Partido, es decir, en relación con los peligros que se señalaban en el folleto “Preguntas y respuestas”? En pocas palabras, las tareas del Komsomol en este terreno consisten en educar a nuestra juventud obrera y campesina en el espíritu del leninismo. ¿Y qué significa educar a la juventud en el espíritu del leninismo? Significa, en primer lugar, inculcarle la conciencia de que la victoria de la edificación socialista en nuestro país es enteramente posible y necesaria. Significa, en segundo lugar, fortalecer en ella la convicción de que nuestro Estado obrero es hijo del proletariado internacional y la base para el desarrollo de la revolución en todos los países y que la victoria definitiva de nuestra revolución es la causa del proletariado internacional. Significa, en tercer lugar, inculcar a la juventud la confianza en la dirección del Partido Comunista de Rusia. Hay que formar en el Komsomol unos cuadros y un activo capaces de dar a la juventud esa educación, precisamente. Los komsomoles trabajan en todas las esferas de nuestra edificación: en la industria, en la agricultura, en las cooperativas, en los Soviets, en las organizaciones culturales y educativas, etc. Es necesario que cada activista del Komsomol ligue su labor cotidiana en todas las esferas de nuestra edificación a la perspectiva de dar cima a la construcción de la sociedad socialista. Es necesario que sepa infundir a su trabajo cotidiano el espíritu y la orientación correspondientes a la realización de esta perspectiva.

Los komsomoles trabajan entre los obreros y los campesinos de las más distintas nacionalidades. El propio Komsomol viene a ser una Internacional sui generis. Por cierto, ello no se debe sólo a la composición nacional del Komsomol, sino también al hecho de que está adherido directamente al P .C.(b) de Rusia, que es uno de los más importantes destacamentos de la Internacional proletaria mundial. El internacionalismo es la idea primordial que penetra el trabajo del Komsomol. Ahí reside su fuerza. Ahí reside su poderío. Es necesario que el espíritu del internacionalismo aliente siempre al Komsomol. Es necesario que los éxitos y los reveses de la lucha del proletariado de nuestro país se aúnen en la conciencia de los komsomoles con los éxitos y los reveses del movimiento revolucionario internacional. Es necesario que los komsomoles aprendan a ver en nuestra revolución no un fin en sí, sino un medio y un apoyo para la victoria de la revolución proletaria en todos los países. Formalmente, el Komsomol no es una organización de partido. Pero, al mismo tiempo, es una organización comunista. Ello significa que el Komsomol, organización de obreros y campesinos, aun no siendo formalmente una organización de partido, debe trabajar bajo la dirección de nuestro Partido. La tarea consiste en asegurar la confianza de la juventud en nuestro Partido, en asegurar la dirección del Komsomol por nuestro Partido. El joven comunista debe recordar que lo principal y lo más importante en todo el trabajo del Komsomol es asegurar su dirección por el Partido. El joven comunista debe recordar que, sin esa dirección, el Komsomol no puede cumplir su tarea fundamental: educar a la juventud obrera y campesina en el espíritu de la dictadura del proletariado y del

comunismo.

3. Cómo debe plantearse ahora el problema del crecimiento del Komsomol: ¿hay que seguir, en lo fundamental, en la línea de incorporar a nuestras filas a todos los jóvenes obreros, braceros, campesinos pobres y a la parte mejor de los jóvenes campesinos medios, o debe fijarse la atención principal en la consolidación y educación de las masas de jóvenes afiliados ya a la Unión? No se puede decir o esto o aquello. Hay que hacer lo uno y lo otro. Es necesario incorporar al Komsomol en la medida de lo posible, a toda la juventud obrera y a los mejores elementos entre los campesinos pobres y medios. Pero, al mismo tiempo, se debe concentrar la atención en la educación de los nuevos afiliados por el activo del Komsomol. El fortalecimiento de su núcleo proletario es una importantísima tarea inmediata del Komsomol. El cumplimiento de esta tarea será la garantía de que el Komsomol siga por buen camino. Pero el Komsomol no es una organización de la juventud obrera únicamente. El Komsomol es una organización de la juventud obrera y campesina. Por eso, al mismo tiempo que se fortalece el núcleo proletario, debe trabajarse para atraer a los mejores elementos de la juventud campesina, para asegurar la unión estrecha entre el núcleo proletario y la parte campesina del Komsomol. De otra manera, es imposible que el núcleo proletario dirija en el Komsomol a la juventud campesina.

4. Ciertos comités provinciales de la Unión de la Juventud Comunista Leninista de Rusia, invocando el ejemplo de las asambleas de delegadas, han empezado a organizar asambleas de delegados de la juventud campesina sin-partido, con una composición permanente. Estas asambleas tienen por objeto agrupar, bajo la dirección del Komsomol, al activo de la juventud campesina, principalmente de los jóvenes campesinos medios. ¿Es acertada esta posición?, ¿no encerrará el peligro de que esas asambleas de delegados degeneren en algo así como agrupaciones juveniles campesinas sin-partido, capaces de oponerse a nuestra Unión de la Juventud? A mi entender, esa posición no es acertada. ¿Por qué? Por lo siguiente. En primer lugar, se encierra ahí cierto temor al campesino medio, el deseo de alejar de sí a los jóvenes campesinos medios, un intento de desentenderse de ellos. ¿Es justo ese deseo? Claro que no. No debemos alejar de nosotros a los jóvenes campesinos medios, sino acercárnoslos, acercarlos al Komsomol. Sólo de ese modo es posible inculcarles la confianza en los obreros, la confianza en el núcleo proletario del Komsomol, la confianza en nuestro Partido. En segundo lugar, es indudable que las asambleas especiales de delegados de los jóvenes campesinos medios cerca del Komsomol, teniendo en cuenta las condiciones actuales de activación de todos los grupos del campesinado, se convertirán indefectiblemente en una agrupación particular de jóvenes campesinos medios. Por la fuerza de la necesidad, esa agrupación particular se verá obligada a oponerse a la existente Unión de la Juventud y a su guía, el P.C.(b) de Rusia, se atraerá a la parte campesina del Komsomol y creará de ese modo el peligro de que el Komsomol se escinda en dos: en Unión de la juventud obrera y en Unión de la juventud campesina.

¿Podemos desdeñar ese peligro? Naturalmente que no. ¿Nos favorecería esa escisión, sobre todo en la situación actual, sobre todo en las condiciones actuales de nuestro desarrollo? Naturalmente que no. Al contrario, lo que ahora necesitamos no es el alejamiento, sino la aproximación de la juventud campesina al núcleo proletario del Komsomol; no disensiones, sino la unión estrecha entre ellos. En tercer lugar, la existencia de asambleas de delegadas obreras y campesinas no puede justificar la organización de asambleas de jóvenes campesinos medios. No puede colocarse en un mismo plano a la juventud obrera y campesina, cuya organización especial es el Komsomol, y a las obreras y campesinas, que no tienen una organización particular, de la misma manera que no se puede confundir a la juventud de la capa media del campesinado con las obreras, que son parte de la clase obrera. Las asambleas de delegados de los jóvenes campesinos medios constituyen un peligro para la Unión de la Juventud, mientras que las asambleas de delegadas obreras y campesinas no encierran ningún peligro, pues actualmente las obreras y las campesinas no tienen una organización particular permanente a semejanza de la Unión de la Juventud. Por eso creo superflua la creación de asambleas especiales de delegados de los jóvenes campesinos medios cerca del Komsomol. Creo que el VI Congreso del Komsomol ha obrado acertadamente al limitarse a la propuesta de crear en el campo, en torno del Komsomol, organizaciones auxiliares del tipo de los círculos de estudios generales, de los grupos de estudio de la agricultura, etc.

5. ¿Puede, en nuestras condiciones, el activo del Komsomol conjugar el trabajo práctico con el estudio a fondo del marxismo y del leninismo, y qué deben hacer en este sentido las organizaciones de Komsomol y sus afiliados? En primer lugar, una pequeña observación acerca del marxismo y del leninismo. Con esa manera de plantear la cuestión, podría pensarse que el marxismo

es una cosa y el leninismo otra, que se puede ser leninista sin ser marxista. Pero esa concepción no puede considerarse acertada. El leninismo no es la doctrina leninista menos el marxismo. El leninismo es el marxismo de la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias. Con otras palabras: el leninismo incluye todo cuanto Marx dio más lo nuevo que aportó Lenin al tesoro del marxismo y que se desprende forzosamente de todo lo dado por Marx (doctrina de la dictadura del proletariado, cuestión campesina, cuestión nacional, el Partido, raíces sociales del reformismo, desviaciones fundamentales en el comunismo, etc.). Por eso convendría formular la pregunta de tal manera que se hablase del marxismo o del leninismo (que en el fondo son una y la misma cosa), y no del marxismo y del leninismo. En segundo lugar, no hay duda alguna de que sin conjugar el trabajo práctico del activo del Komsomol con su capacitación teórica (“estudio del leninismo”) es imposible todo trabajo comunista consciente en el Komsomol. El leninismo es la síntesis de la experiencia del movimiento revolucionario de los obreros de todos los países. Esta experiencia es la estrella polar que alumbra a los militantes dedicados al trabajo práctico el camino en su labor cotidiana y que les marca la dirección. Los militantes dedicados al trabajo práctico no pueden tener ni seguridad en su labor ni conciencia de que ésta es acertada si no conocen dicha experiencia, siquiera sea en grado mínimo.

El trabajo a tientas, el trabajo a ciegas es lo que espera a esos militantes si no estudian el leninismo, si no procuran dominar el leninismo, si no desean conjugar su labor práctica con la necesaria capacitación teórica. Por eso, el estudio del leninismo, el estudio de la teoría leninista, es condición muy necesaria para que el presente activo del Komsomol se convierta en un auténtico activo leninista, capaz de educar a los millones de jóvenes comunistas en el espíritu de la dictadura del proletariado y del comunismo. Pero ¿es posible esa combinación de la teoría y la práctica en las condiciones actuales, cuando tan recargado de trabajo está el activo del Komsomol? Sí, es posible. La empresa es difícil, huelga decirlo. Pero es perfectamente realizable, puesto que es tan necesaria, puesto que sin esta condición es imposible crear un auténtico activo leninista en el Komsomol. No podemos parecernos a la gente floja que rehúye las dificultades y busca el trabajo fácil. Las dificultades existen precisamente para luchar contra ellas y vencerlas. Los bolcheviques hubieran indudablemente caído en su lucha contra el capitalismo si no hubieran aprendido a vencer las dificultades. El Komsomol no sería Komsomol si tuviera miedo a las dificultades. El activo del Komsomol ha tomado sobre sí una gran tarea. Por eso debe encontrar energías para vencer todas y cada una de las dificultades que puedan alzarse en el camino hacia el objetivo. Un estudió paciente y tenaz del leninismo: tal es la ruta que debe seguir el activo del Komsomol, si de veras quiere educar a las masas de millones de jóvenes en el espíritu de la revolución proletaria.

Publicado con la firma de J. Stalin el 29 de octubre de 1925 en el núm. 133 de “Komsomólskaia Pravda”.