Camaradas: Dada la gran importancia de “Komsomólskaia Pravda”, quisiera exponeros mis primeras impresiones de ciertos artículos del periódico. 1) Consideramos que ciertos pasajes de los artículos de Stetski “Nueva etapa de la nueva política económica” despiertan dudas. En esos artículos, bien es verdad que en forma suavizada, se proclama la consigna de “enriqueceos”. Esta consigna es extraña a nosotros, es equivocada, despierta muchas dudas y malentendidos y no debería encontrar sitio en un artículo de orientación de “Komsomólskaia Pravda”. Nuestra consigna es la acumulación socialista. Nosotros suprimimos las barreras administrativas, que dificultan el ascenso del bienestar del campo. Esta operación favorece, sin duda, toda clase de acumulaciones, la de tipo capitalista privado y la socialista. Pero el Partido jamás ha dicho que su consigna sea la acumulación privada. Damos campo libre a la Nep y permitimos la acumulación privada para facilitar la aplicación de nuestra consigna de acumulación socialista dentro de nuestra economía nacional. Es posible que algunos camaradas estimen que esto es discutible. Pero entonces debe decirse que la consigna de “enriqueceos” es discutible, y los artículos en pro de esa consigna deben publicarse a título de material de discusión. Por otra parte, está claro que “Komsomólskaia Pravda” no es un órgano de discusión; es, ante todo, un órgano de tipo afirmativo; que da al lector las consignas y las tesis generalmente aceptadas en el Partido. En una palabra: lo mismo si se enfoca la cuestión desde el punto de vista formal que desde el punto de vista de su esencia, en cuanto a ese asunto debemos considerar insatisfactorio el artículo de Stetski. En adelante habría que ser más prudentes. 2) Tampoco es enteramente aceptable el punto de los artículos de Stetski acerca del desarrollo no capitalista en el campo. Antes podía hablarse de vía no capitalista de desarrollo. Ahora, cuando prácticamente ha empezado y se despliega con toda fuerza la lucha entre los elementos de desarrollo socialista y los elementos de desarrollo capitalista, sería más acertada hablar de vía socialista de desarrollo.

De otro modo podría darse la impresión de que, además de las dos vías de desarrollo, la capitalista y la socialista, existe una tercera, la cual no es verdad, y, en todo caso, no es convincente. 3) Me parece también desacertado el párrafo del artículo de Slepkov “La herencia leninista” donde se dice, que los comunistas y los komsomoles habrán de competir en el trabajo político y de organización con el activo sin-partido de campesinos. Hasta ahora planteábamos, el problema de la creación de ese activo en torno al Partido, hablábamos de su educación, y eso se consideraba acertado. Ahora, Slepkov plantea una cuestión nueva: la competencia de los comunistas y los komsomoles con un activo de sin-partido que todavía está por crear. Eso es desacertado y no responde a toda la campana que desplegamos bajo la consigna de vivificación de los Soviets. Lo que hace falta no es competir con ese activo, sino crearlo y educarlo. 4) Convendría organizar un sistema de suplementas de “Komsomólskaia Pravda” en forma de folletos de divulgación, escritas por los mejores teóricos del marxismo, acerca del comunismo, de la dictadura del proletariado y de la Revolución de Octubre, así como sobre las diversas ramas de la economía y de la administración estrechamente relacionados con la labor práctica del activo del Komsomol en la ciudad y en el campo. Esos suplementos, en forma de pequeñas folletos, podrían constituir después a modo de una biblioteca del activista del Komsomol, la que tendría, indudablemente, muchísima importancia para la educación del activo del Komsomol. 5) Convendría simplificar el estila de los artículos de “Komsomólskaia Pravda”, hacer que sus redactores escribiesen, como sabía hacerlo Ilich, de manera sencilla, con frases cortas, prescindiendo, en lo posible, de los términos extranjeros. En caso extrema, se podría dar, también como suplemento de “Komsomólskaia Pravda”, un vocabulario de palabras extranjeras o, por lo menos, si es que éstas no pueden evitarse, incluir las explicaciones oportunas en los mismos artículos. V. Molotov A. Andréiev Moscú, 2 de junio de 1925.

Se publica por primera vez.