Mensaje. Camaradas: Representantes vuestros me han invitado a pronunciarme acerca de las tareas del Partido y del trabajo del Partido entre los estudiantes proletarios. Permitidme que os diga unas palabras sobre ello. La particularidad de la situación actual consiste en que el proletariado de nuestro país ha conseguido crear el estado de cosas necesario para la edificación socialista. No es cierto que sea imposible edificar el socialismo en un solo país cuando éste ha vencido y expulsado a los capitalistas y a los terratenientes. Un país que tiene la dictadura del proletariado, cuenta con enormes recursos y goza del apoyo de los proletarios de todos los países, puede y debe edificar el socialismo. Lenin tenía razón al decir que nuestro país posee todo lo necesario “para edificar la sociedad socialista completa”. La particularidad del momento actual consiste en que hemos dado ya pasos importantes en la edificación del socialismo, convirtiendo el socialismo, que antes era un icono, en un objeto prosaico del trabajo práctico cotidiano. ¿Cuál debe ser el papel de los estudiantes proletarios en este trabajo de edificación? Su papel es, sin duda, importante, si no primordial. Los establecimientos de enseñanza superior, las universidades comunistas, las facultades obreras y las escuelas de peritaje son los lugares donde se forjan los cuadros de mando de la economía y de la cultura. Los futuros médicos y economistas, cooperadores y maestros, mineros y estadísticos, técnicos y químicos, especialistas en agricultura y en vías de comunicación, veterinarios y especialistas en economía forestal, electricistas y mecánicos son futuros mandos de la edificación de la nueva sociedad, de la construcción de la economía socialista y de la cultura socialista. No se puede edificar la nueva sociedad sin nuevos cuadros de mando, de la misma manera que no se puede formar un nuevo ejército sin cuadros de mando nuevos. La superioridad de los nuevos cuadros de mando reside en que no están llamados a edificar para la explotación de los trabajadores en beneficio de un puñado de ricachos, sino para la liberación de los trabajadores y contra un puñado de explotadores.

Lo que hace falta es que los estudiantes de los centros de enseñanza superior -obreros y campesinos, comunistas y sin-partido-comprendan su honrosa misión y la cumplan conscientemente, con todo entusiasmo. Por tanto, la primera tarea del Partido es conseguir que los estudiantes proletarios sean constructores conscientes de la economía socialista y de la cultura socialista. Pero no puede edificarse la sociedad nueva sólo con los cuadros de mando, sin el apoyo directo de las masas trabajadoras. Para la edificación del socialismo no bastan los conocimientos de los nuevos cuadros de mando. Para eso se requiere, además, que las masas trabajadoras otorguen a esos cuadros de mando su confianza y su apoyo. Un rasgo distintivo de los viejos cuadros de mando, que dirigían la labor de edificación bajo el capitalismo, es que estaban divorciados de los obreros y los campesinos, que se colocaban por encima de las masas trabajadoras y no estimaban ni su confianza ni su apoyo, por lo que no tenían ni lo uno ni lo otro. En nuestro país, ese método no sirve en absoluto. Los nuevos cuadros de mando para la edificación de la nueva economía y la nueva cultura se llaman nuevos precisamente porque deben romper enérgica e irrevocablemente con los viejos métodos de mando.

No hay que divorciarse de las masas, sino tener con ellas los lazos más estrechos; no hay que colocarse por encima de las masas, sino marchar delante de ellas, llevándolas en pos de sí; no hay que apartarse de las masas, sino fundirse con ellas y conquistar su confianza y su apoyo: tales son los nuevos métodos de dirección económica para los nuevos cuadros de mando. Fuera de esos métodos, no se concibe ninguna edificación socialista. Por tanto, la segunda tarea del Partido es lograr que los estudiantes proletarios se consideren parte inseparable de las masas trabajadoras, lograr que los estudiantes se sientan activistas de la sociedad y se conduzcan verdaderamente como tales. Finalmente, me referiré en particular a los estudiantes comunistas. Se dice que los estudiantes comunistas adelantan poco en el estudio. Se dice que en este sentido van muy a la zaga de los sin-partido. Se dice que los estudiantes comunistas prefieren ocuparse de “alta política”, perdiendo dos terceras partes de tiempo en debates interminables “sobre los problema mundiales”. ¿Es cierto, todo esto? Yo creo

que sí. Y si es cierto, de ello se desprenden dos conclusiones, por lo menos. En primer lugar, los estudiantes comunistas se exponen a ser malos dirigentes de la edificación socialista, pues es imposible dirigir la edificación de la sociedad socialista sin haber dominado la ciencia. En segundo lugar, como es imposible, preparar un nuevo reemplazo y nuevos trabajadores científicos partiendo de personas que no desean o no saben dominar la ciencia, se corre el peligro de que la preparación de los nuevos cuadros de mando se convierta en monopolio de los viejos profesores, a quienes hace falta sustituir por gente nueva. Ni que decir tiene que todo esto no puede por menos de crear una amenaza directa para la edificación socialista en su conjunto. ¿Podemos conformarnos con esta situación? Está claro que no. Por eso, los estudiantes comunistas, y en general todos los estudiantes soviéticos, deben plantearse una tarea inmediata bien clara y definida: dominar la ciencia y crear con hombres nuevos, soviéticos, el reemplazo del viejo personal docente. Con eso no quiero decir, ni mucho menos, que los estudiantes no deban ocuparse de política. En absoluto. Digo únicamente que los estudiantes comunistas deben saber compaginar el trabajo político con los estudios. Se dice que esto resulta muy difícil. Lo es, ciertamente.

Pero ¿desde cuándo temen los comunistas las dificultades? Las dificultades en el camino de nuestra edificación existen precisamente para que luchemos contra ellas y las venzamos. Aparte de eso, hay que tener presente una circunstancia más. Creo que nuestro país, con sus costumbres y tradiciones revolucionarias, con su lucha contra la rutina y el estancamiento de las ideas, ofrece las condiciones más favorables para el progreso de las ciencias. A mi parecer, no puede dudarse de que la estrechez pequeñoburguesa y la rutina de los viejos profesores de la escuela capitalista son una traba para la ciencia. A mi parecer, no puede dudarse de que sólo hombres nuevos, libres de esos defectos, son capaces de una plena y libre labor científica. Nuestro país tiene en este sentido el gran futuro de ciudadela y centro de propagación de la ciencia exenta de trabas. Creo que empezamos a entrar ya en ese camino. Pero sería lamentable e indigno que los estudiantes comunistas quedasen al margen de la vía magna del progreso de la ciencia. Por eso, la consigna de dominar la ciencia adquiere particular importancia. Por tanto, la tercera tarea del Partido es conseguir que los estudiantes proletarios, y en primer término los estudiantes comunistas, comprendan la necesidad de dominar la ciencia y la dominen. Recibid un saludo. J. Stalin. 15- IV- 1925.

Publicado el 16 de abril de 1925 en el núm. 87 de “Pravda”.