Con motivo del fin de estudios de la segunda promoción de las secciones básica y sindical. La Universidad Sverdlov es uno de los instrumentos más poderosos para forjar cuadros de mando del Partido, encargados de dirigir a las masas. Desde su fundación, la Universidad Sverdlov ha proporcionado ya al Partido nutridos destacamentos de activistas que laboran en todos los frentes de la edificación socialista. Ahora, la Universidad pone de nuevo a disposición del Partido un destacamento de 214 estudiantes, la mayoría de los cuales son obreros. Para que su futuro trabajo sea fecundo, atendidas las difíciles tareas que en la edificación se alzan ante el Partido, es necesario que ese destacamento tenga presente ciertas circunstancias nuevas en nuestra situación y de importancia decisiva en estos momentos. ¿Qué circunstancias son ésas? En primer lugar, la de que en las clases fundamentales de nuestro país, en el proletariado y el campesinado, se han producido cambios substanciales en los últimos tiempos; dichas clases se han hecho más activas en el sentido político y económico, por lo que requieren una nueva actitud del Partido hacia ellas.

No hay ya en nuestro país una clase obrera desclasada; ahora tenemos una clase proletaria completamente formada y pletórica de energía, que ha crecido en el sentido cultural y político y que, por lo mismo, exige del Partido una dirección más ágil y más meditada. Lo mismo puede decirse del campesinado. No es ya el campesinado de antes, acorralado por los viejos escorpiones y dominado por el miedo a perder las tierras que fueran de los terratenientes, o abatido por las barreras del sistema de contingentación. Es un campesinado nuevo, más culto, que ha olvidado ya al terrateniente y el sistema de contingentación, que pide mercancías baratas y precios altos para los cereales y que sabe utilizar por completo la consigna de vivificación de los Soviets lanzada por el Partido. De éste se requiere ahora la flexibilidad máxima con relación al campesinado de hoy día. La tarea actual del Partido es lograr que los campesinos se pongan nuevamente de parte del proletariado. En segundo lugar, la circunstancia de que, en numerosas zonas, el campesino medio se ha aliado con el kulak. Esto es lo principal, lo que no hay que olvidar ni un solo instante.

La dictadura del proletariado, desde el punto de vista de la alianza de los obreros y los campesinos, es la dirección de campesinado por el proletariado. ¿Y qué significa dirigir al campesinado? Significa restablecer plenamente la confianza de la masa fundamental de los campesinos en la clase obrera y en su Partido. Sin esa confianza no hay dirección proletaria, y sin esa dirección no hay dictadura del proletariado. Por eso, la tarea del Partido y de sus funcionarios es trabajar para restablecer la confianza completa de la masa fundamental de los campesinos en la clase obrera. En tercer lugar, la circunstancia de que, últimamente, los funcionarios del Partido, llevados por la consigna “de cara al campo”, han empezado a olvidarse poco a poco de los obreros, sin tener en cuenta que, al volvernos de cara al campo, no debemos dar la espalda a la ciudad ni mucho menos, al proletariado. Es éste también un hecho nuevo que no se debe olvidar ni un solo instante. Debe recordarse que, últimamente, en la clase obrera se han desarrollado y han crecido particularmente la conciencia de su fuerza y el sentimiento de su propia dignidad.

Eso significa que la clase dominante en nuestro país ha adquirido mayor conciencia de que es dueña y señora. Eso, camaradas, es una importantísima conquista de todo nuestro trabajo, pues la clase obrera, que, además de clase que trabaja, se siente clase dirigente, es capaz de hacer milagros. Pero de ahí se deduce que los comunistas que en su trabajo no tienen en cuenta ese sentimiento de la clase proletaria, no han comprendido nada de la nueva situación, no son, hablando en propiedad, comunistas, y es seguro que terminarán por romperse la crisma. Por eso, al mismo tiempo que se mantiene la consigna “de cara al campo”, debe recordarse que la clase fundamental, llamada a aplicar esta consigna, es la clase obrera; que esta consigna se puede aplicar únicamente en la medida en que la clase obrera se convierta de veras en la fuerza dirigente del país. Por eso es una tarea inmediata del Partido hacer que nuestros dirigentes de las organizaciones comprendan por fin la necesidad absoluta de mantener la actitud más atenta y más reflexiva hacía todas las demandas de la clase obrera, sin excepción alguna, lo mismo hacia las materiales que hacia las

culturales. La tarea de la promoción que ahora termina los estudios consiste en tomar en consideración todas estas circunstancias en su trabajo en las organizaciones. No dudo de que sabréis cumplir esta tarea. Permitidme desearos pleno éxito en el trabajo que os aguarda. Con saludos comunistas J. Stalin.

Publicado el 13 de junio de 1925 en el núm. 132 de “Pravda”.