He leído su carta y las tesis del artículo. Perdóneme la tardanza en contestarle. Mis observaciones: 1) Me parece mal que usted se llame “discípulo de Lenin y Stalin”. Yo no tengo discípulos. Llámese discípulo de Lenin. Tiene derecho a ello, a pesar de la crítica de Shatskin, pero no tiene motivos para llamarse discípulo de un discípulo de Lenin. Eso es equivocado y superfluo. 2) Me parece mal que, en la polémica con Shatskin, a fines de 1926, haya hecho usted uso de una carta personal mía, escrita en julio de 1924. Tanto más cuanto que el problema discutido, la definición del leninismo, lo formulé yo en marzo de 1924, antes de que apareciera el libro “Acerca de Lenin y el leninismo”. Y no hablo ya de que semejante referencia a un fragmento de mi carta no le reporta utilidad ninguna en la polémica con Shatskin, confunde las cosas y concentra la atención en otro plano, mientras que a mí puede obligarme a hacer en la prensa manifestaciones desfavorables para usted (cosa que no desearía). 3) Opino que, en líneas generales, Shatskin está en lo cierto, y usted no. Lamento no haber tenido la oportunidad de examinar su nuevo folleto sobre la estrategia. Habría tratado de disuadirle de publicar un trabajo tan precipitado y escrito con tanto descuido, con errores gravísimos y fórmulas equivocadas. 4) Eso no significa, naturalmente, que Shatskin tenga razón en todo. Señalaré sus errores principales.

Es equivocado, por ejemplo, el párrafo del artículo de Shatskin en el que considera casi idénticas la fórmula de Marx acerca de que no es posible cumplir la tarea de la clase obrera dentro de las fronteras nacionales y la fórmula de Lenin, relativa a la posibilidad de la victoria del socialismo en un solo país. En lugar de esclarecer la diferencia de estas dos fórmulas y de buscar sus raíces históricas, Shatskin sale del paso con una nota que no dice nada y deja en la sombra una cuestión importantísima. Pero salir del paso de cualquier manera no es hacer luz en el asunto. Tampoco tiene razón Shatskin cuando, sin él mismo darse cuenta, contrapone dos fórmulas de Lenin acerca de la dictadura del proletariado (la dictadura como dominio de una clase y la dictadura como forma especial de alianza del proletariado y de las capas trabajadoras de las clases no proletarias, bajo la dirección estatal del proletariado). Shatskin está en lo cierto cuando rechaza la idea de la participación del campesinado en el Poder, la idea de la división del Poder entre dos clases dentro de la dictadura. Pero no tiene razón al contraponer estas dos fórmulas, pues contraponerlas significa no haberlas comprendido. No me agrada tampoco el tono groseramente jactancioso de los artículos de Shatskin: predica la modestia, pero de hecho manifiesta una jactancia sin límites. 5) Le aconsejo que no entable polémica en la prensa, pues usted no tiene razón, y Shatskin la tiene en líneas generales. Mejor será que se dedique a un estudio serio y profundo del leninismo. También le aconsejo que abandone para siempre la costumbre de confeccionar de prisa y corriendo folletos sobre el leninismo. Eso no está bien. 30 de diciembre de 1926.

Se publica por primera vez.