Conocía al camarada Kotoyski como militante ejemplar del Partido, experto organizador del ejército y hábil jefe militar. Lo recuerdo, sobre todo, en el frente polaco, en 1920, cuando el camarada Budionny se abría paso hacia Zhitómir, en la retaguardia del ejército polaco, y él conducía su brigada de caballería a incursiones temerarias contra el ejército polaco de Kiev. Era el terror de los polacos blancos, porque sabía, como nadie, “triturados”, según decían entonces los soldados rojos. El más esforzado entre nuestros modestos jefes militares y el más modesto entre los esforzados: así recuerdo al camarada Kotovski. Eterna será su memoria gloriosa. J. Stalin.

Publicado el 23 de febrero de 1926 en el núm. 43 (1828) de “Kommunist” (Járkov).