¿Por qué surgió en Inglaterra la huelga?

La primera cuestión es la cuestión de las causas de la huelga en Inglaterra. ¿Cómo pudo suceder que Inglaterra, ese país de poderío capitalista y compromisos sin precedentes, se haya convertido últimamente en escenario de los mayores conflictos sociales? ¿Cómo pudo suceder que la "gran Inglaterra", la "señora de los mares", se haya convertido en el país de la huelga general?

Quisiera señalar una serie de circunstancias que determinaron la inevitabilidad de la huelga general en Inglaterra. Aún no ha llegado el momento de dar una respuesta exhaustiva a esta cuestión. Pero señalar algunos acontecimientos decisivos que determinaron la necesidad de la huelga, podemos y debemos. De estas circunstancias se podrían señalar, como principales, cuatro.

En primer lugar. Anteriormente, Inglaterra ocupaba entre los Estados capitalistas una posición monopolista. Al poseer toda una serie de colonias grandiosas y tener una industria ejemplar para aquella época, tenía la posibilidad de presentarse como la "fábrica del mundo" y extraer enormes superganancias. Aquel era el período de "paz y bienestar" en Inglaterra. El capital extraía superganancias, las migajas de las superganancias caían en manos de la cúspide del movimiento obrero inglés, los dirigentes del movimiento obrero inglés eran gradualmente domesticados por el capital, y los conflictos entre el trabajo y el capital se resolvían habitualmente mediante compromisos.

Pero el desarrollo ulterior del capitalismo mundial, y especialmente el desarrollo de Alemania, América y en parte Japón, que se presentaron como competidores de Inglaterra en el mercado internacional, socavaron de raíz la antigua posición monopolista de Inglaterra. La guerra y la crisis de posguerra asestaron otro golpe decisivo a la posición monopolista de Inglaterra. Las superganancias se redujeron, las migajas que caían en manos de los dirigentes obreros de Inglaterra comenzaron a agotarse. Con cada vez mayor frecuencia comenzaron a oírse voces sobre la reducción del nivel de vida de la clase obrera de Inglaterra. El período de "paz y bienestar" fue sustituido por un período de conflictos, lockouts y huelgas. El obrero inglés comenzó a girar hacia la izquierda, recurriendo con cada vez mayor frecuencia al método de la lucha directa contra el capital.

No es difícil comprender que en tal estado de cosas el grosero ultimátum de los propietarios de minas en Inglaterra, expresado en la amenaza de lockout, no podía quedar sin respuesta por parte de los mineros.

En segundo lugar. La segunda circunstancia consiste en el restablecimiento de los vínculos del mercado internacional y el agravamiento, en relación con ello, de la lucha de los grupos capitalistas por los mercados. La crisis de posguerra se caracteriza por haber roto casi todos los vínculos del mercado internacional con los Estados capitalistas, sustituyendo esos vínculos por una especie de caos en las relaciones. Ahora ese caos, en relación con la estabilización temporal del capital, pasa a segundo plano, y los viejos vínculos del mercado internacional se van restableciendo gradualmente. Si hace varios años se trataba de restablecer fábricas y plantas y de incorporar a los obreros al trabajo para el capital, ahora la cuestión está en asegurar mercados y materias primas para las fábricas y plantas restablecidas. En relación con ello, la lucha por los mercados se ha agudizado con nueva fuerza, y en esta lucha gana aquel grupo de capitalistas y aquel Estado capitalista cuyos productos son más baratos y cuya técnica es más elevada. Y en el mercado aparecen ahora nuevas fuerzas: América, Francia, Japón, Alemania, los dominios de Inglaterra, las colonias de Inglaterra, que tuvieron tiempo de desarrollar su industria durante la guerra y que ahora luchan por los mercados. Es natural, después de todo esto, que la fácil extracción de ganancias de los mercados exteriores, a la que Inglaterra recurría desde tiempos inmemoriales, se haya vuelto ahora imposible. El viejo método colonial de saqueo monopolista de los mercados y las fuentes de materias primas debió ceder su lugar al nuevo método de dominar el mercado mediante productos baratos. De ahí la aspiración del capital inglés de reducir la producción y, en todo caso, no ampliarla indiscriminadamente. De ahí el numeroso ejército de desempleados en Inglaterra como fenómeno permanente de los últimos años. De ahí la amenaza del desempleo, que pone nerviosos a los obreros de Inglaterra y los predispone a un ánimo combativo. De ahí la acción fulminante que produjo en los obreros en general, y en los mineros en particular, la amenaza del lockout.

En tercer lugar. La tercera circunstancia consiste en la aspiración del capital inglés de lograr la reducción del coste de producción de la industria inglesa y el abaratamiento de los productos a costa de los intereses de la clase obrera de Inglaterra. El hecho de que el objeto del golpe principal fueran en este caso los mineros no puede calificarse de casualidad. El capital inglés atacó a los mineros no solo porque la industria del carbón está mal equipada técnicamente y necesita "racionalización", sino, ante todo, porque los mineros fueron siempre y siguen siendo hasta ahora el destacamento de vanguardia del proletariado inglés. Domar a este destacamento de vanguardia, rebajar los salarios y aumentar la jornada laboral para, después de haber doblegado a este destacamento principal, atraer también a los demás destacamentos de la clase obrera: tal era la estrategia del capital inglés. De ahí el heroísmo con que llevan su huelga los mineros ingleses. De ahí la disponibilidad sin precedentes que mostraron los obreros ingleses en el apoyo a los mineros mediante la huelga general.

En cuarto lugar. La cuarta circunstancia es el dominio del partido conservador en Inglaterra, partido que es el peor enemigo de la clase obrera. Huelga decir que cualquier otro gobierno burgués habría hecho en lo fundamental lo mismo para reprimir a la clase obrera que el gobierno de los conservadores. Pero es indudable también que solo enemigos tan jurados de la clase obrera como los conservadores podían lanzar tan fácil y cínicamente aquel desafío sin precedentes a toda la clase obrera de Inglaterra, desafío que lanzaron los conservadores al plantear la amenaza del lockout. Hay que considerar ahora completamente demostrado que el partido conservador inglés no solo quería el lockout y la huelga, sino que se preparó para ello durante casi un año. Aplazó el ataque contra los mineros en julio del año pasado, considerando el momento "inadecuado". Pero se estuvo preparando durante todo ese período, acumulando reservas de carbón, organizando rompehuelgas, trabajando correspondientemente la opinión pública para golpear a los mineros en abril de este año. Solo el partido conservador podía dar semejante paso pérfido.

El partido conservador se coló en el gobierno sobre la base de documentos falsificados y provocaciones. Desde el primer día de su llegada al poder atacó a Egipto, utilizando todos los medios de provocación. Lleva ya un año librando una guerra directa contra el pueblo chino, recurriendo a los probados medios de los métodos coloniales de saqueo y opresión. No escatima medios para hacer imposible el acercamiento entre los pueblos de la Unión Soviética y los pueblos de Gran Bretaña, preparando solapadamente los elementos de una posible intervención. Ahora ataca a la clase obrera de su propio país, habiendo preparado este ataque con un celo digno de mejor aplicación, durante todo un año. El partido conservador no puede vivir sin conflictos dentro y fuera de Inglaterra. ¿Se puede, después de esto, extrañarse de que los obreros ingleses hayan respondido al golpe con un golpe?

Tales son, en lo fundamental, las circunstancias que determinaron la inevitabilidad de la huelga en Inglaterra.