¿Por qué fracasó la huelga general en Inglaterra?

La huelga general inglesa fracasó por toda una serie de circunstancias, de las cuales convendría señalar, al menos, las siguientes:

En primer lugar. Los capitalistas ingleses y el partido conservador, como lo mostró el curso de la huelga, resultaron ser en conjunto más experimentados, más organizados y más resueltos y, por tanto, más fuertes que los obreros ingleses y sus dirigentes en la persona del Consejo General y del llamado Partido Laborista. Los dirigentes de la clase obrera no estuvieron a la altura de las tareas de la clase obrera.

En segundo lugar. Los capitalistas ingleses y el partido conservador afrontaron el grandioso conflicto social completamente preparados y con indudable preparación, mientras que los dirigentes del movimiento obrero inglés fueron tomados por sorpresa por el lockout de los propietarios de minas, sin haber llevado a cabo ninguna o casi ninguna labor preparatoria. A este respecto hay que señalar que apenas una semana antes del conflicto, los dirigentes de la clase obrera expresaban su convicción de que no habría conflicto.

En tercer lugar. El estado mayor de los capitalistas, el partido conservador, llevó la lucha de manera cohesionada y organizada, asestando golpes en los puntos decisivos de la lucha, mientras que el estado mayor del movimiento obrero, el Consejo General de los sindicatos, y su "comisión política" —el Partido Laborista— resultaron estar internamente desmoralizados y descompuestos. Como es sabido, las personas principales de este estado mayor resultaron ser o traidores directos de los mineros y en general de la clase obrera de Inglaterra (Thomas, Henderson, MacDonald y Cía.), o compañeros de viaje sin carácter de esos traidores, que temían la lucha y más aún la victoria de la clase obrera (Purcell, Hicks y otros).

Se puede preguntar: ¿cómo pudo suceder que el poderoso proletariado de Inglaterra, que libró la lucha con un heroísmo sin precedentes, se encontrara con dirigentes o vendidos, o cobardes, o simplemente sin carácter? Esta es una cuestión de gran importancia. Tales dirigentes no surgieron de repente. Crecieron en el movimiento obrero, pasaron por una determinada escuela de formación de dirigentes obreros en Inglaterra, la escuela de aquel período en que el capital inglés, acaparando superganancias, podía agasajar y utilizar a los dirigentes obreros para compromisos con la clase obrera inglesa, mientras que, al acercarse a la burguesía por su modo de vida y su posición, estos dirigentes de la clase obrera se iban separando de las masas obreras, les daban la espalda, dejaban de comprenderlas. Son dirigentes de la clase obrera deslumbrados por el brillo del capitalismo, abrumados por el poderío del capital, que sueñan con "hacerse gente" y unirse "a la gente de posición". Es indudable que estos, con perdón, dirigentes, son un eco del pasado que ya no corresponde a la nueva situación. Es indudable que con el tiempo se verán obligados a ceder su puesto a nuevos dirigentes que correspondan al espíritu combativo y al heroísmo del proletariado inglés. Engels tenía razón al llamar a tales dirigentes líderes aburguesados de la clase obrera[57].

En cuarto lugar. El estado mayor del capitalismo inglés, el partido conservador, comprendía que la grandiosa huelga de los obreros ingleses era un hecho de enorme importancia política, que contra semejante huelga solo se podía librar una lucha seria con medios de orden político, que para reprimir la huelga era necesario atraer tanto la autoridad del rey como la autoridad de la Cámara de los Comunes y de la constitución, que sin movilización de tropas y declaración del estado de emergencia la huelga no podía ser liquidada. Mientras que el estado mayor del movimiento obrero de Inglaterra, el Consejo General, no comprendía esta cosa sencilla, o no quería comprenderla, o temía reconocerla, asegurando a todos y cada uno que la huelga general era un medio exclusivamente de orden económico, que él no quería ni tenía intención de trasladar la lucha a los rieles de la lucha política, que no pensaba golpear al estado mayor general del capital inglés, al partido conservador, que la cuestión del poder él —el Consejo General— no tenía intención de ponerla en el orden del día.

Con ello el Consejo General condenó la huelga al fracaso inevitable. Pues, como muestra la historia, una huelga general que no se traslada a los rieles de la lucha política está inevitablemente condenada al fracaso.

En quinto lugar. El estado mayor de los capitalistas ingleses comprendía que la ayuda internacional a la huelga inglesa representaba para la burguesía un peligro mortal, mientras que el Consejo General no comprendía, o fingía no comprender, que solo con la solidaridad proletaria internacional se podía ganar la huelga de los obreros ingleses. De ahí la negativa del Consejo General a aceptar la ayuda financiera de los obreros de la Unión Soviética[58] y de otros Estados.

Una huelga tan grandiosa como la huelga general en Inglaterra podía dar resultados palpables, por lo menos, con dos condiciones fundamentales: trasladando la huelga a rieles políticos y convirtiendo la huelga en un acto de lucha de los proletarios de todos los países avanzados contra el capital. Pero el Consejo General inglés, con la "sabiduría" que le es propia, renunció a ambas condiciones, predeterminando así el fracaso de la huelga general.

En sexto lugar. Es indudable que un papel nada insignificante jugó la conducta más que equívoca de la II Internacional y de la Unión Sindical de Ámsterdam en el asunto de la ayuda a la huelga general inglesa. En esencia, las resoluciones platónicas de estas organizaciones socialdemócratas sobre la ayuda a la huelga se redujeron a una negativa de hecho de toda ayuda financiera, pues no hay otra cosa que la conducta equívoca de la Internacional socialdemócrata que pueda explicar el hecho de que los sindicatos de Europa y América proporcionaron todos juntos no más de la octava parte de la ayuda financiera que los sindicatos de la Unión Soviética consideraron posible prestar a sus hermanos ingleses. Y no hablo ya de ayuda de otro orden, de ayuda en forma de cese del transporte de carbón, donde la Unión Sindical de Ámsterdam se comporta literalmente como rompehuelgas.

En séptimo lugar. Es indudable también que un papel nada insignificante en el fracaso de la huelga general lo jugó la debilidad del Partido Comunista inglés. Hay que decir que el Partido Comunista inglés es una de las mejores secciones de la Internacional Comunista. Hay que señalar que su posición durante todo el tiempo de la huelga en Inglaterra fue completamente correcta. Pero hay que reconocer también que su autoridad entre los obreros ingleses es aún débil. Y esta circunstancia no podía dejar de jugar un papel fatal en el curso de la huelga general.

Tales son las circunstancias, al menos las principales de ellas, accesibles en el momento actual a nuestra observación, y que determinaron el desenlace indeseable de la huelga general en Inglaterra.