¡Camaradas! Desafortunadamente, hoy solo puedo disponer de dos o tres horas para la conversación. Quizá la próxima vez organicemos una sesión más prolongada. Y hoy, creo, podríamos limitarnos al análisis de las preguntas que ustedes han formulado por escrito. He recibido en total diez preguntas. A ellas responderé en la conversación de hoy. Si hay preguntas adicionales —y las hay, según dicen—, procuraré responderlas en la próxima sesión. Así pues, pasemos al asunto.

Primera pregunta

"¿Por qué es incorrecta la afirmación de Rádek de que en el campo chino la lucha del campesinado se dirige no tanto contra los restos del feudalismo como contra la burguesía?

¿Se puede afirmar que en China domina el capitalismo comercial, o los restos del feudalismo?

¿Por qué los militaristas chinos, siendo propietarios de grandes empresas industriales, son al mismo tiempo representantes del feudalismo?"

Rádek, efectivamente, afirma algo parecido a lo que se dice en esta pregunta. Hasta donde recuerdo, Rádek en su intervención ante el activo de la organización de Moscú, o bien negaba en absoluto la existencia de supervivencias del feudalismo, o bien no reconocía la importancia seria de las supervivencias del feudalismo en el campo chino.

Esto es, por supuesto, un gran error de Rádek.

Si no hubiera supervivencias del feudalismo en China, si estas supervivencias no tuvieran una importancia de primer orden para el campo chino, entonces no habría base para la revolución agraria, entonces no habría de qué hablar de la revolución agraria como una de las tareas principales del Partido Comunista en la etapa actual de la revolución china.

¿Existe el capital comercial en el campo chino? Sí, existe, y no solo existe, sino que chupa los jugos del campesino no peor que cualquier feudal. Pero este capital comercial del tipo de la acumulación primitiva se combina de manera peculiar en el campo chino con el dominio del feudal, con el dominio del terrateniente, tomando prestados de este último los métodos medievales de explotación y opresión de los campesinos. He aquí de qué se trata, camaradas.

El error de Rádek consiste en que no comprendió esta peculiaridad, esta combinación del dominio de las supervivencias feudales con la existencia del capital comercial en el campo chino, con la preservación de los métodos feudal-medievales de explotación y opresión del campesinado.

El militarismo, los dúdünes, los gobernadores de todo tipo y toda la actual despiadada, rapaz burocracia militar y no militar son la superestructura sobre esta peculiaridad en China.

El imperialismo sostiene y refuerza toda esta máquina feudal-burocrática.

El que algunos militaristas, al poseer haciendas, sean al mismo tiempo propietarios de empresas industriales, esta circunstancia no cambia lo fundamental del asunto. Muchos terratenientes rusos también tenían en su tiempo fábricas y otras empresas industriales, lo cual, sin embargo, no les impedía ser representantes de las supervivencias feudales.

Si el 70% del ingreso del campesino en una serie de distritos va a la gentry, al terrateniente; si el terrateniente goza de poder efectivo tanto en el ámbito económico como en el administrativo y judicial; si hasta hoy todavía existe en una serie de provincias la compra y venta de mujeres y niños, entonces hay que reconocer que la fuerza dominante en este ambiente medieval es la fuerza de las supervivencias feudales, la fuerza de los terratenientes, la fuerza de la burocracia terrateniente, militar y no militar, que se combina de manera peculiar con la fuerza del capital comercial.

Estas condiciones peculiares son las que crean la base para ese movimiento agrario del campesinado que crece y seguirá creciendo en China.

Sin estas condiciones, sin las supervivencias feudales y la opresión feudal, no habría en China la cuestión de la revolución agraria, de la confiscación de las tierras de los terratenientes, etc.

Sin estas condiciones, la revolución agraria en China sería incomprensible.

Segunda pregunta

"¿En qué no tiene razón Rádek al afirmar que, como los marxistas no reconocen un partido de varias clases, el Guomindang es un partido pequeñoburgués?"

Es necesario hacer algunas observaciones sobre esta cuestión.

En primer lugar. La cuestión está planteada aquí incorrectamente. Nosotros no hemos dicho ni decimos en absoluto que el Guomindang sea un partido de varias clases. Eso es incorrecto. Hemos dicho y decimos que el Guomindang es un partido de bloque de varias clases oprimidas. No es lo mismo, camaradas. Si el Guomindang fuera un partido de varias clases, el asunto se reduciría a que ninguna de las clases que se adhieren al Guomindang tendría su propio partido fuera del Guomindang, y el propio Guomindang representaría un solo partido común y único para todas esas clases. Pero, ¿acaso es así en la realidad? ¿Acaso el proletariado chino, que se adhiere al Guomindang, no tiene al mismo tiempo su propio partido, el Partido Comunista, distinto del Guomindang y con su propio programa, su propia organización? Está claro que el Guomindang no es un partido de varias clases oprimidas, sino un partido de bloque de varias clases oprimidas, que tienen sus propias organizaciones partidistas. Por tanto, la cuestión está planteada aquí incorrectamente. En realidad, en la China contemporánea solo se puede hablar del Guomindang como de un partido de bloque de clases oprimidas.

En segundo lugar. Es incorrecto que el marxismo no admita por principio un partido de bloque de clases oprimidas, revolucionarias, que para los marxistas sea inadmisible por principio entrar en la composición de tal partido. Esto, camaradas, es absolutamente incorrecto. En realidad, el marxismo no solo reconocía (y sigue reconociendo) la admisibilidad de principio de que los marxistas entraran en tal partido, sino que lo realizó de hecho en determinadas condiciones históricas. Podría citar un ejemplo como el del propio Marx en 1848, durante la revolución alemana, cuando Marx y sus partidarios formaban parte de la conocida unión democrática burguesa en Alemania[59] y colaboraban allí con representantes de la burguesía revolucionaria. Es sabido que en esta unión democrática burguesa, en este partido revolucionario burgués, además de los marxistas entraban representantes de la burguesía revolucionaria. La "Nueva Gaceta Renana"[60], que entonces editaba Marx, era el órgano de esta unión democrática burguesa. Solo en la primavera de 1849, cuando la revolución en Alemania comenzó a declinar, Marx y sus partidarios se salieron de esta unión democrática burguesa, decidiendo crear una organización completamente independiente de la clase obrera con una política de clase independiente.

Como ven, Marx iba incluso más lejos que los comunistas chinos de nuestro tiempo, que entran en la composición del Guomindang precisamente como un partido proletario independiente con su propia organización especial.

Se puede discutir o no sobre la conveniencia de que Marx y sus partidarios entraran en la unión democrática burguesa de Alemania en 1848, cuando se trataba de la lucha revolucionaria contra el absolutismo conjuntamente con la burguesía revolucionaria. Es una cuestión de táctica. Pero que Marx reconocía como admisible por principio tal incorporación, de eso no puede haber ninguna duda.

En tercer lugar. Sería fundamentalmente incorrecto decir que el Guomindang en Wuhan es un partido pequeñoburgués y poner ahí un punto final. Así solo pueden caracterizar al Guomindang personas que no han comprendido ni el imperialismo en China ni el carácter de la revolución china. El Guomindang no es un partido pequeñoburgués "corriente". Los partidos pequeñoburgueses son diversos. Los mencheviques y los eseristas en Rusia también eran partidos pequeñoburgueses, pero eran al mismo tiempo partidos imperialistas, pues formaban una alianza combativa con los imperialistas franceses e ingleses y junto con ellos conquistaban y oprimían a otros países: Turquía, Persia, Mesopotamia, Galicia.

¿Se puede decir que el Guomindang es un partido imperialista? Está claro que no. El Guomindang es un partido antiimperialista, al igual que la revolución en China es antiimperialista. La diferencia aquí es radical. No ver esta diferencia y confundir al Guomindang antiimperialista con los partidos imperialistas eserista-mencheviques significa no comprender nada del movimiento nacional-revolucionario de China.

Por supuesto, si el Guomindang fuera un partido pequeñoburgués imperialista, los comunistas chinos no se habrían aliado con él, sino que lo habrían mandado a todos los arcángeles. Pero el hecho es que el Guomindang es un partido antiimperialista que libra una lucha revolucionaria contra los imperialistas y sus agentes en China. En este sentido, el Guomindang está tres cabezas por encima de todos los "socialistas" imperialistas del tipo de Kerenski y Tsereteli.

Incluso Chiang Kai-shek, el guomindanista de derecha, Chiang Kai-shek antes de realizar su golpe, que urdía toda clase de intrigas contra los guomindanistas de izquierda y los comunistas, incluso Chiang Kai-shek estaba entonces por encima de los Kerenski y los Tsereteli, pues los Kerenski y los Tsereteli hacían la guerra por la esclavización de Turquía, Persia, Mesopotamia, Galicia, fortaleciendo así el imperialismo, mientras que Chiang Kai-shek hacía la guerra —bien o mal— contra la esclavización de China, debilitando así el imperialismo.

El error de Rádek, y de la oposición en general, consiste en que hace abstracción de la situación semicolonial de China, no ve el carácter antiimperialista de la revolución china y no nota que el Guomindang en Wuhan, el Guomindang sin los guomindanistas de derecha, es el centro de lucha de las masas trabajadoras chinas contra el imperialismo.

Tercera pregunta

"¿No hay contradicción entre su valoración del Guomindang (discurso en la asamblea de estudiantes de la KUTV del 18 de mayo de 1925) como bloque de dos fuerzas —el Partido Comunista y la pequeña burguesía— y la valoración dada en la resolución del Comintern sobre el Guomindang como bloque de cuatro clases, incluida la gran burguesía?

¿Es posible la permanencia del Partido Comunista chino en el Guomindang bajo la dictadura del proletariado en China?"

En primer lugar, es necesario observar que la definición de la situación de hecho en el Guomindang, dada por el Comintern en diciembre de 1926 (VII Pleno ampliado), está transmitida en su "pregunta" de manera incorrecta, no del todo exacta. En la "pregunta" se dice: "incluida la gran burguesía." Pero los compradores también son gran burguesía. ¿Significa esto que en diciembre de 1926 el Comintern consideraba a la burguesía compradora como miembro del bloque en el Guomindang? Está claro que no, pues la burguesía compradora era y sigue siendo el peor enemigo del Guomindang. En la resolución del Comintern se habla no de la gran burguesía en general, sino de "parte de la burguesía capitalista." Por tanto, aquí solo se puede hablar no de cualquier gran burguesía, sino de la burguesía nacional de tipo no comprador.

En segundo lugar, debo declarar que no percibo contradicción entre estas dos definiciones del Guomindang. No la percibo porque estamos ante una definición del Guomindang desde dos puntos de vista diferentes, de los cuales ninguno puede ser llamado incorrecto, pues ambos son correctos.

Cuando yo hablaba en 1925 del Guomindang como partido de bloque de obreros y campesinos, no tenía en absoluto en mente la caracterización de la situación de hecho en el Guomindang, la caracterización de qué clases se adherían al Guomindang de hecho en 1925. Cuando hablaba del Guomindang, tenía entonces en mente al Guomindang solo como tipo de construcción de un peculiar partido popular-revolucionario en los países oprimidos de Oriente, especialmente en países como China e India, como tipo de construcción de tal partido popular-revolucionario que debe apoyarse en el bloque revolucionario de obreros y pequeña burguesía de la ciudad y el campo. Decía entonces directamente que "de la política del frente nacional único, los comunistas deben pasar en tales países a la política del bloque revolucionario de obreros y pequeña burguesía" (véase Stalin, "Sobre las tareas políticas de la Universidad de los Pueblos del Oriente", Cuestiones del leninismo, p. 264[61]).

Tenía en mente, por tanto, no el presente sino el futuro de los partidos popular-revolucionarios en general, del Guomindang en particular. Y tenía completa razón en eso. Pues organizaciones como el Guomindang pueden tener futuro solo en el caso de que aspiren a apoyarse en el bloque de obreros y pequeña burguesía, siendo que, al hablar de la pequeña burguesía, hay que tener en mente principalmente al campesinado, que representa la fuerza principal de la pequeña burguesía en los países capitalísticamente atrasados.

Al Comintern, en cambio, le interesaba otro aspecto del asunto. En su VII Pleno ampliado examinaba al Guomindang no desde el punto de vista de su futuro, no desde el punto de vista de lo que debía llegar a ser, sino desde el punto de vista del presente, desde el punto de vista de cuál era la situación de hecho dentro del Guomindang y qué clases se adherían de hecho al Guomindang en 1926. Y el Comintern tenía toda la razón cuando dijo que hasta ese momento, hasta el momento en que no había habido aún escisión en el Guomindang, el Guomindang constituía de hecho un bloque de obreros, pequeña burguesía (de la ciudad y el campo) y burguesía nacional. Aquí se podría añadir que no solo en 1926, sino también en 1925, el Guomindang se apoyaba en un bloque precisamente de estas clases. En la resolución del Comintern, en cuya elaboración tomé parte activísima, se dice directamente que "el proletariado forma un bloque con el campesinado, que actúa activamente en la lucha por sus intereses, con la pequeña burguesía urbana y parte de la burguesía capitalista," que "esta combinación de fuerzas encontró su expresión política en la correspondiente agrupación en el partido del Guomindang y el gobierno cantonés" (véase la resolución[62]).

Pero, en la medida en que el Comintern no se limitó a la situación de hecho de 1926 y tocó también el futuro del Guomindang, no pudo dejar de decir que este bloque era solo un bloque temporal, que en un futuro próximo este bloque debía ser sustituido por un bloque del proletariado y la pequeña burguesía. Precisamente por eso se dice más adelante en la resolución del Comintern que "en el momento actual el movimiento se encuentra en el umbral de la tercera etapa, en vísperas de una nueva reagrupación de clases," que "en esta etapa de desarrollo, la fuerza principal del movimiento será un bloque de carácter aún más revolucionario: el bloque del proletariado, el campesinado y la pequeña burguesía urbana, con la eliminación (cursiva mía. — I. St.) de la mayor parte de la gran burguesía capitalista" (véase ibíd.).

Este es precisamente ese bloque de obreros y pequeña burguesía (campesinado) en el que debía apoyarse el Guomindang, que comienza ya a formarse en Wuhan después de la escisión del Guomindang y la separación de la burguesía nacional, y del que hablé en mi informe en la KUTV en 1925 (véase más arriba).

Así pues, tenemos, por tanto, una caracterización del Guomindang desde dos aspectos diferentes:

a) desde el aspecto de su presente, desde el aspecto de la situación de hecho en el Guomindang en 1926, y

b) desde el aspecto de su futuro, desde el aspecto de lo que el Guomindang debe ser como tipo de construcción de un partido popular-revolucionario en los países de Oriente.

Ambas caracterizaciones son legítimas y correctas, pues, al abarcar al Guomindang desde dos aspectos diferentes, dan, en definitiva, un cuadro exhaustivo.

Se pregunta: ¿dónde está aquí la contradicción?

Tomemos para mayor claridad el "Partido Laborista" en Inglaterra ("Labour Party"). Es sabido que en Inglaterra existe un partido especial de los obreros, que se apoya en las organizaciones sindicales de obreros y empleados. Nadie dudará en llamar a este partido un partido obrero. Así se le llama no solo en la literatura inglesa, sino en cualquier otra literatura marxista.

Pero, ¿se puede decir que este partido es verdaderamente un partido obrero, un partido de clase de los obreros, que se contrapone a la burguesía? ¿Se puede decir que es de hecho un partido de una sola clase, la clase obrera, y no un partido, digamos, de dos clases? No, no se puede decir. De hecho, el Partido Laborista en Inglaterra es un partido de bloque de obreros y pequeña burguesía urbana. De hecho, este partido es un partido de bloque de dos clases, y si hablamos de qué influencia es más fuerte en este partido, la influencia de los obreros que se contraponen a la burguesía o la influencia de la pequeña burguesía, hay que decir que la influencia de la pequeña burguesía es predominante en este partido.

Con esto, precisamente, se explica que el Partido Laborista en Inglaterra sea de hecho un apéndice del partido liberal-burgués. Y sin embargo se le llama en la literatura marxista un partido obrero. ¿Cómo explicar esta "contradicción"? Se explica porque al definir este partido como partido de los obreros, habitualmente se tiene en mente no la situación de hecho en este partido en el presente, sino ese tipo de construcción de un partido obrero en virtud del cual, en determinadas condiciones, debe transformarse en el futuro en un verdadero partido de clase de los obreros que se contraponga al mundo burgués. Esto no excluye, sino que, al contrario, presupone el hecho de que de hecho este partido es, por el momento, un partido de bloque de obreros y pequeña burguesía urbana.

Aquí tampoco hay contradicción, del mismo modo que no hay contradicción en todo lo que acabo de decir sobre el Guomindang.

¿Es posible la permanencia del Partido Comunista chino en el Guomindang bajo la dictadura del proletariado en China?

Creo que no es conveniente y por tanto es imposible. La permanencia no es conveniente no solo bajo la dictadura del proletariado, sino también con la formación de Soviets de diputados obreros y campesinos. Pues, ¿qué es la formación de Soviets de diputados obreros y campesinos en China? Es la creación de un doble poder. Es la lucha por el poder entre el Guomindang y los Soviets. La formación de Soviets obreros y campesinos es la preparación para el paso de la revolución democrático-burguesa a la revolución proletaria, a la revolución socialista. ¿Se puede llevar a cabo tal preparación bajo la dirección de dos partidos que entran en un solo partido democrático-revolucionario común? No, no se puede. La historia de la revolución dice que la preparación de la dictadura del proletariado y el paso a la revolución socialista solo puede ser realizado bajo la dirección de un solo partido, el Partido Comunista, si, por supuesto, se trata de una verdadera revolución proletaria. La historia de la revolución dice que la dictadura del proletariado solo puede ser conquistada y desarrollada bajo la dirección de un solo partido, el Partido Comunista. Sin esto no hay ni puede haber una verdadera y plena dictadura del proletariado en las condiciones del imperialismo.

Por ello, no solo bajo la dictadura del proletariado, sino también antes de tal dictadura, con la formación de Soviets de diputados obreros y campesinos, el Partido Comunista tendrá que salir del Guomindang para llevar la preparación del Octubre chino bajo su dirección exclusiva.

Creo que en el período de formación de Soviets de diputados obreros y campesinos en China y de preparación del Octubre chino, el Partido Comunista chino tendrá que sustituir el actual bloque dentro del Guomindang por un bloque fuera del Guomindang, a la manera de aquel bloque que tuvimos nosotros, digamos, en el período de transición hacia Octubre con los eseristas de izquierda.

Cuarta pregunta

"¿Es el gobierno de Wuhan una dictadura democrática del proletariado y el campesinado, y si no lo es, cuáles son los caminos ulteriores de lucha por la conquista de la dictadura democrática?

¿Es correcta la afirmación de Martýnov de que el paso a la dictadura del proletariado es posible sin una 'segunda' revolución, y si es así, dónde está la frontera entre la dictadura democrática y la dictadura del proletariado en China?"

El gobierno de Wuhan no es todavía una dictadura democrática del proletariado y el campesinado. Puede llegar a serlo. Con seguridad se convertirá en una dictadura democrática si la revolución agraria se despliega a fondo, pero todavía no es un órgano de tal dictadura.

¿Qué se necesita para que el gobierno de Wuhan se convierta en un órgano de la dictadura democrática del proletariado y el campesinado? Para ello son necesarias, al menos, dos cosas:

En primer lugar, es necesario que el gobierno de Wuhan se convierta en un gobierno de la revolución agrario-campesina en China, un gobierno que apoye por todos los medios esta revolución.

En segundo lugar, es necesario que el Guomindang complete su cúpula dirigente con nuevos líderes del movimiento agrario procedentes de los campesinos y obreros, y amplíe sus organizaciones de base, incorporando en ellas a las uniones campesinas, a los consejos de los sindicatos obreros y a otras organizaciones revolucionarias de la ciudad y el campo.

Ahora el Guomindang reúne unos 500 mil miembros. Eso es poco, terriblemente poco para China. Es necesario que el Guomindang incluya en su composición millones de campesinos y obreros revolucionarios y se convierta así en una organización democrático-revolucionaria de muchos millones.

Solo en estas condiciones el Guomindang obtendrá la posibilidad de designar un gobierno revolucionario tal que se convierta en órgano de la dictadura democrático-revolucionaria del proletariado y el campesinado.

¿Habló realmente el camarada Martýnov de un paso pacífico a la dictadura del proletariado? No lo sé. No he leído el artículo del camarada Martýnov, no lo he leído porque no tengo posibilidad de abarcar toda nuestra literatura cotidiana. Pero si de verdad habló de la posibilidad de un paso pacífico en China de la revolución democrático-burguesa a la revolución proletaria, eso es un error.

Una vez me preguntó Chugúnov: "Bueno, camarada Stalin, ¿no se podría arreglar las cosas de modo que a través del Guomindang, directamente, sin rodeos, se pasara a la dictadura del proletariado por vía pacífica?" Yo, a mi vez, le pregunté: "Y ustedes, camarada Chugúnov, en China, ¿tienen guomindanistas de derecha, burguesía capitalista, imperialistas?" Respondió afirmativamente. "Bueno, entonces sin pelea no se podrá," le dije.

Esto fue aún antes del golpe de Chiang Kai-shek. En principio, por supuesto, se puede plantear la cuestión de la posibilidad de un desarrollo pacífico de la revolución en China. Lenin, por ejemplo, encontraba en un momento posible el desarrollo pacífico de la revolución en Rusia a través de los Soviets. Eso fue en el período de abril a julio de 1917. Pero después de la derrota de julio, Lenin reconoció que el paso pacífico a la revolución proletaria debía considerarse excluido. Creo que en China con mayor razón habría que considerar excluido el paso pacífico a la revolución proletaria.

¿Por qué?

Porque, en primer lugar, son demasiado numerosos y fuertes los enemigos de la revolución china, tanto internos (Zhang Zuolin, Chiang Kai-shek, la gran burguesía, la gentry, los terratenientes, etc.) como externos (los imperialistas), para que se pueda pensar que el asunto puede resolverse sin serias batallas de clase y sin serias escisiones y deserciones en el desarrollo ulterior de la revolución.

Porque, en segundo lugar, la forma de organización estatal del Guomindang no hay razón para considerarla una forma conveniente para el paso de la revolución democrático-burguesa a la revolución proletaria.

Porque, finalmente, si por ejemplo en Rusia no se logró el paso pacífico a la revolución proletaria a través de los Soviets, que son la forma clásica de la revolución proletaria, ¿qué base hay para suponer que tal paso pueda lograrse a través del Guomindang?

Creo, por tanto, que el paso pacífico a la revolución proletaria debe considerarse excluido en China.

Quinta pregunta

"¿Por qué el gobierno de Wuhan no emprende la ofensiva contra Chiang Kai-shek, sino que ataca contra Zhang Zuolin?

¿No es la ofensiva simultánea del gobierno de Wuhan y de Chiang Kai-shek hacia el norte un encubrimiento del frente de lucha contra la burguesía china?"

Bueno, camaradas, ustedes exigen demasiado del gobierno de Wuhan. Por supuesto, sería muy bueno derrotar simultáneamente a Zhang Zuolin, a Chiang Kai-shek, a Li Jishen y a Yang Sen. Pero ahora la situación del gobierno de Wuhan es tal que no le permite lanzar la ofensiva simultáneamente en los cuatro frentes. El gobierno de Wuhan emprendió la acción contra los de Mukden, al menos, por dos razones.

En primer lugar, porque los de Mukden avanzan sobre Wuhan y quieren liquidarlo, por lo cual la acción contra los de Mukden es una medida de defensa absolutamente impostergable.

En segundo lugar, porque los de Wuhan quieren unirse con las tropas de Feng Yuxiang y avanzar más para ampliar la base de la revolución, lo que, a su vez, constituye la tarea militar-política más importante para Wuhan en el momento actual.

La ofensiva simultánea en dos frentes tan importantes como los frentes contra Chiang Kai-shek y Zhang Zuolin parece en la actualidad una empresa superior a las fuerzas del gobierno de Wuhan. Y no hablo ya de la ofensiva hacia el oeste contra Yang Sen y hacia el sur contra Li Jishen.

Durante la guerra civil nosotros, los bolcheviques, éramos más fuertes, y sin embargo no lográbamos desarrollar operaciones ofensivas exitosas en todos los frentes. ¿Qué base hay para exigir más del gobierno de Wuhan en el momento actual?

Y, además, ¿qué significa ahora avanzar sobre Shanghái, cuando desde el norte avanzan sobre Wuhan los de Mukden y los partidarios de Wu Peifu? Significa facilitar la tarea de los de Mukden y aplazar por tiempo indefinido la unión con las tropas de Feng, sin ganar nada en el este. Que por el momento Chiang Kai-shek se debate en la zona de Shanghái, enredándose allí con los imperialistas.

Por Shanghái habrá todavía combates, y no como los que se libran ahora por Changzhou, etc. No, allí habrá combates más serios. El imperialismo no cederá fácilmente Shanghái, que es un nudo mundial de entrecruzamiento de los intereses más importantes de los grupos imperialistas.

¿No sería más conveniente primero unirse con Feng, fortalecerse lo suficiente en el aspecto militar, desplegar a fondo la revolución agraria, llevar una labor intensiva de descomposición de la retaguardia y el frente de Chiang Kai-shek, y después de eso plantear la cuestión de Shanghái en toda su amplitud? Creo que así sería más conveniente.

Por tanto, la cuestión aquí no es en absoluto un "encubrimiento" del frente de lucha contra la burguesía china, pues de todas maneras no se puede encubrir si la revolución agraria se desarrolla, y que se desarrolla y seguirá desarrollándose, de eso difícilmente pueda haber ahora duda. El asunto, repito, no está en el "encubrimiento," sino en construir una táctica conveniente de lucha.

Algunos camaradas piensan que la ofensiva en todos los frentes es ahora el rasgo principal del carácter revolucionario. No, camaradas, eso no es cierto. La ofensiva en todos los frentes en el momento actual es una estupidez, no carácter revolucionario. No se puede confundir la estupidez con el carácter revolucionario.

Sexta pregunta

"¿Es posible una revolución kemalista en China?"

La considero inverosímil y por tanto imposible en China.

La revolución kemalista es posible solo en países como Turquía, Persia, Afganistán, donde no hay o casi no hay proletariado industrial y donde no existe un poderoso movimiento agrario-campesino revolucionario. La revolución kemalista es una revolución de la cúpula de la burguesía comercial nacional, surgida en la lucha contra los imperialistas extranjeros y dirigida en su desarrollo ulterior, de hecho, contra los campesinos y obreros, contra las propias posibilidades de la revolución agraria.

La revolución kemalista es imposible en China porque:

a) allí, en China, existe un cierto mínimo de proletariado industrial combativo y activo, que goza de enorme autoridad entre los campesinos;

b) allí existe una revolución agraria desplegada, que barre a su paso las supervivencias del feudalismo.

Un campesinado de muchos millones que ya se ha apoderado de la tierra en toda una serie de provincias y que es dirigido en su lucha por el proletariado revolucionario de China: he aquí el antídoto contra la posibilidad de la llamada revolución kemalista.

No se puede poner en el mismo plano al partido de los kemalistas y al partido del Guomindang de izquierda en Wuhan, del mismo modo que no se puede poner en el mismo plano a Turquía y a China. En Turquía no hay centros como Shanghái, Wuhan, Nankín, Tianjin, etc. A Ankara le queda lejos hasta Wuhan, del mismo modo que al partido de los kemalistas le queda lejos hasta el Guomindang de izquierda.

Hay que tener en cuenta también la diferencia entre China y Turquía desde el punto de vista de la situación internacional. Respecto a Turquía, el imperialismo ya ha logrado toda una serie de sus exigencias fundamentales, habiendo arrebatado a Turquía Siria, Palestina, Mesopotamia y otros puntos importantes para los imperialistas. Turquía queda ahora reducida a las dimensiones de un pequeño Estado con una población de 10-12 millones. No representa ni un mercado serio ni puntos decisivos de aplicación para el imperialismo. Eso pudo ocurrir, entre otras cosas, porque la vieja Turquía representaba un conglomerado de nacionalidades, y la población turca compacta solo existía en Anatolia.

Distinto es con China. China representa un país compacto en el aspecto nacional, de varios cientos de millones de habitantes, que constituye el mercado de exportación y de exportación de capitales más importante del mundo. Si allí, en Turquía, el imperialismo pudo contentarse con arrancar una serie de las más importantes regiones de Oriente, utilizando los antagonismos nacionales dentro de la vieja Turquía entre turcos y árabes, aquí, en China, el imperialismo debe golpear el cuerpo vivo de la China nacional, cortándola en pedazos y arrebatándole provincias enteras para conservar sus viejas posiciones o, al menos, retener parte de esas posiciones.

Por ello, si allí, en Turquía, la lucha contra el imperialismo pudo terminar con una revolución antiimperialista recortada por parte de los kemalistas, aquí, en China, la lucha contra el imperialismo debe adquirir un carácter profundamente popular y acentuadamente nacional y debe profundizarse paso a paso, llegando a enfrentamientos desesperados con el imperialismo y sacudiendo los propios cimientos del imperialismo en todo el mundo.

El error más profundo de la oposición (Zinóviev, Rádek, Trotski) consiste en que no ve toda esta diferencia entre Turquía y China, confunde la revolución kemalista con la revolución agraria y mete todo, sin distinción, en el mismo saco.

Sé que entre los nacionalistas chinos hay personas que acarician la idea del kemalismo. Pretendientes al papel de Kemal hay ahora no pocos. Entre ellos el primero es Chiang Kai-shek. Sé que algunos periodistas japoneses se inclinan a considerar a Chiang Kai-shek un Kemal chino. Pero todo eso son sueños, ilusiones de burgueses asustados. En China deben vencer o los Mussolini chinos, como Zhang Zuolin y Zhang Zongchang, para ser luego derribados por el auge de la revolución agraria, o Wuhan.

Chiang Kai-shek y sus compañeros, que procuran mantenerse a medio camino entre estos dos campos, deben caer inevitablemente, compartiendo la suerte de Zhang Zuolin y Zhang Zongchang.

Séptima pregunta

"¿Hay que lanzar ahora la consigna de toma inmediata de la tierra por el campesinado en China, y cómo valorar los hechos de toma de tierra en Hunan?"

Creo que sí hay que hacerlo. De hecho, la consigna de confiscación de la tierra ya se está llevando a cabo en algunos distritos. En toda una serie de distritos, como Hunan, Hubei, etc., los campesinos ya están tomando la tierra desde abajo, estableciendo su propio tribunal, su propia justicia, su propia autodefensa. Creo que a la consigna de confiscación de la tierra pasará en un futuro próximo todo el campesinado de China. En eso reside la fuerza de la revolución china.

Si Wuhan quiere vencer, si quiere crear una fuerza real tanto contra Zhang Zuolin como contra Chiang Kai-shek y contra los imperialistas, debe apoyar por todos los medios la revolución agrario-campesina por la toma de las tierras de los terratenientes.

Es estúpido pensar que el feudalismo y el imperialismo pueden ser derribados en China con las solas fuerzas militares. Sin la revolución agraria y sin el apoyo activo de las tropas de Wuhan por parte de las masas de millones de campesinos y obreros, es imposible derribar tales fuerzas.

El golpe de Chiang Kai-shek es evaluado frecuentemente por la oposición como un declive de la revolución china. Es un error. Las personas que evalúan el golpe de Chiang Kai-shek como un declive de la revolución china están de hecho a favor de Chiang Kai-shek, están de hecho a favor de que Chiang Kai-shek sea devuelto al Guomindang de Wuhan. Al parecer piensan que si Chiang Kai-shek no se hubiera separado, la causa de la revolución habría ido mejor. Eso es estúpido y no revolucionario. El golpe de Chiang Kai-shek condujo de hecho a la depuración del Guomindang de la inmundicia y al desplazamiento del núcleo del Guomindang hacia la izquierda. Por supuesto, el golpe de Chiang Kai-shek no pudo pasar sin una derrota parcial de los obreros en una serie de distritos. Pero esta es solo una derrota parcial y temporal. En realidad, con el golpe de Chiang Kai-shek, la revolución en su conjunto entró en una fase superior de su desarrollo, la fase del movimiento agrario.

En eso reside la fuerza y el poderío de la revolución china. El movimiento de la revolución no se puede considerar como un movimiento en una línea ascendente continua. Esa es una idea libresca, no real, de la revolución. La revolución se mueve siempre en zigzag, avanzando y aplastando los viejos órdenes en unos distritos, sufriendo derrotas parciales y retrocediendo en otros distritos. El golpe de Chiang Kai-shek es uno de esos zigzags en el curso de la revolución china, que fue necesario para depurar la revolución de la inmundicia y hacerla avanzar por el camino del poderoso movimiento agrario.

Pero para que este movimiento agrario pueda tomar forma, necesita tener su consigna generalizadora. Esta consigna es la confiscación de las tierras de los terratenientes.

Octava pregunta

"¿Por qué la consigna de organización de Soviets en el momento actual es incorrecta?

¿No amenaza al Partido Comunista chino el peligro de quedarse a la cola del movimiento en relación con los hechos de organización de Soviets obreros en Henan?"

¿De qué Soviets se trata, de Soviets proletarios o de Soviets no proletarios, de Soviets "campesinos," Soviets de "trabajadores," Soviets "populares"? Lenin en sus tesis en el II Congreso del Comintern hablaba de la creación de "Soviets campesinos," "Soviets de trabajadores" en los países atrasados de Oriente. Tenía en mente países como Asia Central, donde "no hay o casi no hay proletariado industrial." Tenía en mente países como Persia, Afganistán, etc. Con esto se explica, precisamente, que en las tesis de Lenin no hay ni una sola palabra sobre la organización de Soviets obreros en tales países.

Pero de esto se ve que las tesis de Lenin tenían en mente no a China, respecto a la cual no se puede decir que "no hay o casi no hay proletariado industrial," sino otros países de Oriente, más atrasados.

Por tanto, se trata de la creación inmediata de Soviets de diputados obreros y campesinos en China. Por tanto, al resolver esta cuestión hay que tener en mente no las tesis de Lenin, sino las tesis de Roy, aprobadas por el mismo II Congreso del Comintern, donde se habla de la creación de Soviets obreros y campesinos en países como China e India. Pero allí se dice que los Soviets obreros y campesinos en estos países deben crearse en el paso de la revolución democrático-burguesa a la revolución proletaria.

¿Qué son los Soviets de diputados obreros y campesinos? Los Soviets de diputados obreros y campesinos son, principalmente, órganos de insurrección contra el poder existente, órganos de lucha por un nuevo poder revolucionario, órganos del nuevo poder revolucionario. Los Soviets de diputados obreros y campesinos son, al mismo tiempo, centros de organización de la revolución.

Pero los Soviets de diputados obreros y campesinos pueden ser centros de organización de la revolución solo en el caso de que sean órganos de derrocamiento del poder existente, si son órganos del nuevo poder revolucionario. Sin ser órganos del nuevo poder revolucionario, no pueden ser centros de organización del movimiento revolucionario. Esto es lo que la oposición no quiere comprender, al luchar contra la comprensión leninista de los Soviets de diputados obreros y campesinos.

¿Qué significa ahora la creación de Soviets de diputados obreros y campesinos en la zona de acción, digamos, del gobierno de Wuhan? Significa la creación de un doble poder, la creación de órganos de insurrección contra el gobierno de Wuhan. ¿Deben los comunistas chinos derribar ahora el gobierno de Wuhan? Está claro que no deben. Al contrario, deben apoyarlo, convirtiéndolo en un órgano de lucha contra Zhang Zuolin, contra Chiang Kai-shek, contra los terratenientes y la gentry, contra el imperialismo.

Pero si el Partido Comunista no debe ahora derribar el gobierno de Wuhan, ¿para qué entonces crear ahora Soviets de diputados obreros y campesinos?

Una de dos:

o bien se crean ahora mismo Soviets de diputados obreros y campesinos para derribar el gobierno de Wuhan, lo cual es incorrecto e inadmisible en el momento actual;

o bien, al crear ahora mismo Soviets de diputados obreros y campesinos, los comunistas no llevan la línea al derrocamiento del gobierno de Wuhan, los Soviets no se convierten en órganos del nuevo poder revolucionario, y entonces ellos, los Soviets, mueren, convirtiéndose en una parodia de los Soviets.

Contra esto prevenía siempre Lenin cuando hablaba de la creación de Soviets de diputados obreros y campesinos.

En su "pregunta" se habla de la aparición de Soviets obreros en Henan y de que el Partido Comunista corre el riesgo de quedarse a la cola del movimiento si no va a las masas con la consigna de creación de Soviets. Eso son niñerías, camaradas. No hay ningún Soviet de diputados obreros ahora en Henan. Es un bulo lanzado por la prensa inglesa. Allí hay "lanzas rojas"[63], allí hay uniones campesinas, pero de Soviets de diputados obreros no hay ni rastro por el momento.

Por supuesto, se pueden crear Soviets obreros. Eso no es muy difícil. Pero la cuestión no está en crear Soviets obreros, sino en convertirlos en órganos del nuevo poder revolucionario. Sin esto, los Soviets son una cáscara vacía, una parodia de los Soviets. Crear prematuramente Soviets obreros para luego hacerlos fracasar y convertirlos en una cáscara vacía: eso es precisamente lo que facilitaría la transformación del Partido Comunista chino de líder de la revolución democrático-burguesa en apéndice de toda suerte de ejercicios "ultraizquierdistas" con los Soviets.

Jrustaliov, primer presidente del Soviet de diputados obreros en Petersburgo en 1905, también exigía la restauración, y por tanto la creación, de Soviets de diputados obreros en el verano de 1906, suponiendo que los Soviets por sí mismos son capaces de cambiar la correlación de fuerzas de clase, independientemente de la situación. Lenin se pronunció entonces contra Jrustaliov, diciendo que crear en el verano de 1906 Soviets de diputados obreros no se debía, ya que la retaguardia (el campesinado) aún no se había acercado a la vanguardia (el proletariado), y en tales condiciones crear Soviets y dar así la consigna de insurrección era arriesgado e inconveniente.

Pero de esto se deduce que, en primer lugar, no se puede exagerar el papel de los Soviets en sí mismos y, en segundo lugar, al crear Soviets de diputados obreros y campesinos no se puede dejar de tener en cuenta la situación circundante.

¿Hay que crear en general Soviets de diputados obreros y campesinos en China?

Sí, hay que crearlos. Habrá que crearlos después del fortalecimiento del gobierno revolucionario de Wuhan, después del despliegue de la revolución agraria, en el paso de la revolución agraria, de la revolución democrático-burguesa, a la revolución proletaria.

Crear Soviets de diputados obreros y campesinos significa sentar las bases del Poder Soviético en China. Pero sentar las bases del Poder Soviético significa sentar las bases del doble poder y mantener el rumbo hacia la sustitución del actual poder guomindanista de Wuhan por el Poder Soviético.

Creo que para eso aún no ha llegado el momento.

En su "pregunta" se habla de la hegemonía del proletariado y del Partido Comunista en China.

¿Y qué se requiere para facilitar al proletariado chino el papel de líder, el papel de hegemón en la actual revolución democrático-burguesa?

Para ello se requiere, ante todo, que el Partido Comunista chino represente una organización cohesionada de la clase obrera con su programa, su plataforma, su propia organización, su propia línea.

Para ello se requiere, en segundo lugar, que los comunistas chinos estén en las primeras filas del movimiento agrario-campesino, que enseñen a los campesinos, especialmente a los pobres del campesinado, a organizarse en uniones y comités revolucionarios y a llevar la causa hacia la confiscación de las tierras de los terratenientes.

Para ello se requiere, en tercer lugar, que los comunistas chinos se fortalezcan en el ejército, lo revolucionicen, lo transformen y lo conviertan de instrumento de aventureros individuales en instrumento de la revolución.

Para ello se requiere, finalmente, que los comunistas chinos participen en los órganos locales y centrales del gobierno de Wuhan, en los órganos locales y centrales del Guomindang de Wuhan, y lleven allí una política resuelta a favor del mayor desencadenamiento de la revolución, tanto contra los terratenientes como contra el imperialismo.

La oposición piensa preservar la independencia del Partido Comunista chino mediante su separación de las fuerzas democrático-revolucionarias y su salida del Guomindang y del gobierno de Wuhan. Pero esa sería una "independencia" bastante dudosa, de la que hablaban entre nosotros los mencheviques en 1905. Es sabido que los mencheviques, oponiéndose entonces a Lenin, decían: "no necesitamos la hegemonía, sino la independencia del partido obrero." Lenin respondía entonces con razón que eso es la negación de la independencia, pues la contraposición de la independencia a la hegemonía es la transformación del proletariado en apéndice de la burguesía liberal.

Creo que la oposición, que habla ahora de la independencia del Partido Comunista chino y al mismo tiempo exige o insinúa la salida del Partido Comunista chino del Guomindang y del gobierno de Wuhan, se desliza por el camino de la "independencia" menchevique del período de 1905. La independencia real y la hegemonía real, el Partido Comunista puede conservarlas solo en el caso de que se convierta en la fuerza dirigente tanto dentro del Guomindang como fuera de él, en las amplias masas de los trabajadores.

No la salida del Guomindang, sino la garantía del papel dirigente del Partido Comunista tanto en el Guomindang como fuera de él: eso es lo que se requiere ahora del Partido Comunista chino, si quiere ser verdaderamente independiente.

Novena pregunta

"¿Se puede plantear en el momento actual la cuestión de la formación de un Ejército Rojo regular en China?"

Creo que en perspectiva esta cuestión hay que tenerla obligatoriamente en cuenta. Pero si la cuestión se plantea prácticamente, ahora, en este momento, sustituir el ejército actual por un nuevo ejército, un Ejército Rojo, no parece posible simplemente porque no hay con qué sustituirlo por el momento.

Lo principal ahora consiste en que, mejorando el ejército existente y revolucionándolo con todos los medios accesibles, se sienten desde ahora las bases de nuevos regimientos y divisiones revolucionarios formados por campesinos revolucionarios que hayan pasado por la escuela de la revolución agraria y por obreros revolucionarios, se creen una serie de nuevos cuerpos verdaderamente fiables con un mando fiable y se los haga baluarte del gobierno revolucionario en Wuhan.

Estos cuerpos serán el núcleo de ese nuevo ejército que se desplegará después en un Ejército Rojo.

Esto es necesario tanto para la lucha en los frentes como, especialmente, para la lucha en la retaguardia contra toda suerte de advenedizos contrarrevolucionarios.

Sin esto no hay garantía contra fracasos en la retaguardia y en el frente, contra deserciones y traiciones.

Creo que este camino es, por el momento, el único posible y conveniente.

Décima pregunta

"¿Es posible ahora, en el momento de la lucha contra la burguesía, la consigna de toma de las empresas chinas?

¿En qué condiciones es posible la toma de las fábricas extranjeras en China, y llevará esto a la toma simultánea de las empresas chinas?"

Creo que, en general, el asunto aún no está maduro para pasar a la toma de las empresas chinas. Pero no está excluido que el obstinado sabotaje de los empresarios chinos, el cierre de toda una serie de tales empresas y la creación artificial de desempleo puedan obligar al gobierno de Wuhan a comenzar ya ahora la nacionalización de algunas de tales empresas y su puesta en marcha con las fuerzas del gobierno de Wuhan.

Es posible que ya ahora el gobierno de Wuhan se vea obligado a llevar a cabo en casos aislados tal medida, como medida preventiva, contra los empresarios chinos particularmente malintencionados y contrarrevolucionarios.

En cuanto a las empresas extranjeras, la nacionalización de estas empresas es una cuestión del futuro. La nacionalización de estas empresas es la declaración de guerra directa a los imperialistas. Pero para declarar tal guerra se necesita una situación algo diferente, más favorable que la actual.

Creo que en la etapa actual de la revolución, cuando la revolución aún no se ha fortalecido, tal medida es prematura y por tanto inconveniente.

La tarea ahora no consiste en eso, sino en avivar a fondo la llama de la revolución agraria, asegurar la hegemonía del proletariado en esta revolución, fortalecer Wuhan y convertirlo en el centro de lucha contra todos los enemigos de la revolución china.

No se puede echar sobre los hombros todas las tareas a la vez, arriesgándose a hundirse. Tanto más cuanto que el Guomindang y su gobierno no están adaptados para resolver tareas tan cardinales como la tarea de la expropiación de la burguesía, china y extranjera.

Para resolver tales tareas se necesita otra situación, otra fase de la revolución, otros órganos del poder revolucionario.

I. Stalin.

La revolución en China y los errores de la oposición.

Moscú-Leningrado, 1927