5 de noviembre de 1927. Con asistencia de 80 delegados de Alemania, Francia, Austria, Checoslovaquia, América del Sur, China, Bélgica, Finlandia, Dinamarca y Estonia. La entrevista duró 6 horas.

Stalin: Camaradas: Ayer me trajeron una lista de preguntas en alemán, sin firma. Esta mañana he recibido otras dos listas: una de la delegación francesa y otra de la danesa. Comenzaremos por la primera lista de preguntas, aunque no se sabe de qué delegación procede. Después podremos pasar a las dos listas siguientes. Si no tienen inconveniente, comenzaremos. (Los delegados se muestran de acuerdo.)

1a PREGUNTA. ¿Por qué la U.R.S.S. no forma parte de la Sociedad de Naciones? RESPUESTA. En nuestra prensa se ha hablado reiteradamente de los motivos por los cuales la Unión Soviética no forma parte de la Sociedad de Naciones. Podría señalar algunos de ellos. La Unión Soviética no es miembro de la Sociedad de Naciones ni participa en ella porque, en primer lugar, no quiere responsabilizarse de la política imperialista de la Sociedad de Naciones, de los “mandatos” que la Sociedad de Naciones concede para la explotación y la opresión de las colonias. La Unión Soviética no forma parte de la Sociedad de Naciones porque está contra el imperialismo, contra la opresión de las colonias y de los países dependientes. La Unión Soviética no participa en la Sociedad de Naciones, en segundo lugar, porque no quiere responsabilizarse de los preparativos de guerra, del incremento de los armamentos, de las nuevas alianzas bélicas, etc., cosas encubiertas y bendecidas por la Sociedad de Naciones y que no pueden por menos de conducir a nuevas guerras imperialistas. La Unión Soviética no participa en la Sociedad de Naciones porque está íntegra y plenamente contra las guerras imperialistas. Por último, la Unión Soviética no participa en la Sociedad de Naciones porque no quiere ser parte integrante de esa pantalla de maquinaciones imperialistas que constituye la Sociedad de Naciones, maquinaciones que ésta encubre con los melifluos discursos de sus miembros. En las actuales circunstancias, la Sociedad de Naciones es una “casa de tolerancia” para los jerarcas imperialistas, que arreglan sus asuntos entre bastidores. Lo que se dice oficialmente en la Sociedad de Naciones es pura charlatanería para engañar al pueblo. Y lo que hacen extraoficialmente los jerarcas imperialistas entre bastidores de la Sociedad de Naciones es una verdadera empresa imperialista, disimulada farisaicamente por los grandilocuentes oradores de la Sociedad de Naciones. ¿Qué puede haber de extraño en que la Unión Soviética no quiera ser miembro y participante de esta comedia antipopular?

2a PREGUNTA. ¿Por qué no se tolera en la Unión Soviética el partido socialdemócrata? RESPUESTA. En la Unión Soviética no se tolera el partido socialdemócrata (es decir, menchevique) por la misma razón que no se tolera a los contrarrevolucionarios. Quizá esto les sorprenda, pero no hay en ello nada de asombroso. Las condiciones de desarrollo de nuestro país, la historia de este desarrollo son tales que la socialdemocracia, que bajo el régimen zarista era un partido más o menos revolucionario, después del derrocamiento del zarismo, con Kerenski, convirtióse en partido gubernamental, en un partido burgués, en el partido de la guerra imperialista; y después de la Revolución de Octubre se transformó en un partido de franca contrarrevolución, en un partido de restauración del capitalismo. Ustedes no ignorarán que la socialdemocracia de nuestro país participó en la guerra civil al lado de Kolchak y Denikin contra el Poder de los Soviets. En la actualidad es el partido de la restauración del capitalismo, el partido de la supresión del régimen soviético. Me parece que semejante evolución de la socialdemocracia es algo típico de ella no sólo en la U.R.S.S., sino en otros países. La socialdemocracia fue en nuestro país más o menos revolucionaria mientras existió el régimen zarista. Así se explica, concretamente, que los bolcheviques constituyéramos entonces un solo partido con los mencheviques, esto es, con los socialdemócratas. La

socialdemocracia se convierte en partido de oposición o gubernamental, en partido de la burguesía, cuando llega al Poder la llamada burguesía democrática. La socialdemocracia se transforma en partido de franca contrarrevolución cuando el proletariado revolucionario sube al Poder. Un delegado: ¿Significa esto que la socialdemocracia es una fuerza contrarrevolucionaria solamente aquí, en la U.R.S.S., o que también en otros países puede ser calificada de fuerza contrarrevolucionaria? Stalin: He dicho ya que en esto hay cierta diferencia. La socialdemocracia, en el país de la dictadura del proletariado, es una fuerza contrarrevolucionaria que trata de restablecer el capitalismo y suprimir la dictadura del proletariado en aras de la “democracia” burguesa. En los países capitalistas, donde todavía no existe el Poder del proletariado, la socialdemocracia es o un partido de oposición respecto al Poder del capital, o un partido semigubernamental, aliado a la burguesía liberal contra las fuerzas más reaccionarias del capitalismo y contra el movimiento obrero revolucionario, o un partido gubernamental de arriba abajo, que defiende directa y públicamente el capitalismo y la “democracia” burguesa contra el movimiento revolucionario del proletariado. Se hace absolutamente contrarrevolucionaria y su contrarrevolucionarismo va contra el Poder del proletariado solamente después de que el Poder del proletariado se ha hecho realidad.

3a PREGUNTA ¿Por qué no existe libertad de prensa en la U.R.S.S.? RESPUESTA. ¿De qué libertad de prensa hablan ustedes? De libertad de prensa para qué clase: ¿para la burguesía o para el proletariado? Si se trata de la libertad de prensa para la burguesía, no la hay ni la habrá en nuestro país mientras exista la dictadura del proletariado. Pero si se trata de la libertad de prensa para el proletariado, debo decir que no encontrarán en el mundo otro Estado donde exista tan plena y amplia libertad de prensa para el proletariado como existe en la U.R.S.S. La libertad de prensa para el proletariado no es una frase huera. Sin las mejores imprentas, sin los mejores edificios para la prensa, sin organizaciones legales de la clase obrera, desde las más reducidas hasta las más vastas, que abarquen a millones de obreros, sin la más amplia libertad de reunión no hay libertad de prensa.

Fíjense en las condiciones de vida de la U.R.S.S., recorran las barriadas obreras y comprenderán que las mejores imprentas, los mejores edificios de prensa, grandes fábricas de papel, grandes fábricas de tintas de imprimir, palacios enormes para reuniones, todo esto y mucho más, necesario para la libertad de prensa de la clase obrera, se encuentra íntegramente y por completo a disposición de la clase obrera y de las masas trabajadoras. Esto es lo que nosotros llamamos libertad de prensa para la clase obrera. No hay libertad de prensa para la burguesía. No hay libertad de prensa para los mencheviques y los eseristas, que representan, en nuestro país, los intereses de la burguesía batida y derrocada. Pero ¿qué puede haber de sorprendente en ello? Jamás nos hemos comprometido a conceder libertad de prensa a todas las clases, a hacer felices a todas las clases. Al tomar el Poder en octubre de 1917, los bolcheviques proclamaron públicamente que el suyo era el Poder de una sola clase, el Poder del proletariado, que aplastaría a la burguesía en beneficio de las masas trabajadoras de la ciudad y del campo, que representaban la inmensa mayoría de la población de la U.R.S.S. Después de esto, ¿cómo puede exigirse de la dictadura proletaria libertad de prensa para la burguesía?

4a PREGUNTA. ¿Por qué no se pone en libertad a los mencheviques presos? RESPUESTA. Se trata, por lo visto, de los mencheviques activos. Sí, es cierto; no ponemos en libertad a los mencheviques activos hasta que terminan de cumplir su condena. Pero ¿qué hay de sorprendente en ello? ¿Por qué no se ponía en libertad, por ejemplo, a los bolcheviques en julio, en agosto, en septiembre y en octubre de 1917, cuando los mencheviques y los eseristas estaban en el Poder? ¿Por qué Lenin se vio obligado a ocultarse en la clandestinidad desde julio hasta octubre de 1917, cuando los mencheviques y los eseristas estaban en el Poder? ¿Cómo se explica que el gran Lenin, cuyo nombre es bandera para los proletarios de todos los países, se viese obligado a ocultarse de julio a octubre de 1917 en Finlandia, lejos de la “república democrática” de Kerenski y Tsereteli, de Chernov y Dan, y que “Pravda”, órgano periodístico del Partido de Lenin, fuese asaltado por las autoridades burguesas, a pesar de que al frente del gobierno estaban entonces significados mencheviques, figuras destacadas de la II Internacional? Todo esto se explica, evidentemente, porque la lucha entre la contrarrevolución burguesa y la revolución proletaria no puede por menos de llevar a ciertas represiones. He dicho ya que la socialdemocracia de nuestro país es un partido contrarrevolucionario. Pero de esto se deduce que la revolución proletaria no puede dejar de detener a los militantes de este partido contrarrevolucionario. Más aún. De esto se deduce también que las detenciones de mencheviques en nuestro país son la continuación de la política de la Revolución de Octubre. En efecto, ¿qué es la Revolución de

Octubre? La Revolución de Octubre significa, ante todo, el derrocamiento del Poder de la burguesía. Ahora, la totalidad de los obreros más o menos conscientes de todos los países reconocen que los bolcheviques obraron acertadamente al derrocar el Poder de la burguesía en octubre de 1917. No dudo de que ustedes sostendrán la misma opinión. Pero cabe preguntar: ¿a quién derrocó concretamente el proletariado en octubre de 1917? La historia dice, los hechos dicen que en octubre de 1917 el proletariado derrocó a los mencheviques y a los eseristas, pues precisamente los mencheviques y los eseristas Kerenski y Chernov, Gots y Líber, Dan y Tsereteli, Abramóvich y Avxéntiev estaban entonces en el Poder. ¿Y qué son los partidos menchevique y eserista? Son partidos de la II Internacional. Resulta, por lo tanto, que, al llevar a cabo la Revolución de Octubre, el proletariado de la U.R.S.S. derrocó a los partidos de la II Internacional. Quizá esto sea desagradable para algunos socialdemócratas, pero es un hecho indudable, camaradas, que sería ridículo discutir. Resulta, por consiguiente, que en el momento de la revolución proletaria es posible y es necesario derrocar el Poder de los mencheviques y de los eseristas para que pueda triunfar el Poder del proletariado. Pero, si se les puede derrocar, ¿por qué no se les va a detener, cuando se pasan franca y resueltamente al campo de la contrarrevolución burguesa? ¿Creen ustedes que el derrocamiento de los mencheviques y de los eseristas es una medida menos enérgica que su detención? No se puede considerar acertada la política de la Revolución de Octubre si no se consideran acertadas también sus consecuencias inevitables. Una de dos: o la Revolución de Octubre fue un error, y entonces es un error análogo la detención de los mencheviques y de los eseristas; o la Revolución de Octubre no fue un error, y entonces no puede considerarse errónea la detención de los mencheviques y de los eseristas adentrados en el camino de la contrarrevolución. La lógica obliga.

5a PREGUNTA. ¿Por qué el corresponsal de la Oficina de Prensa Socialdemócrata no ha recibido el permiso de entrada en la U.R.S.S.? RESPUESTA. Porque la prensa socialdemócrata del extranjero, especialmente el “Vorwärts”, ha aventajado, con sus abyectas calumnias contra la U.R.S.S. y sus representantes, a numerosos periódicos burgueses. Porque bastantes periódicos burgueses, como el “Vossische Zeitung”, se comportan, en la lucha contra la U.R.S.S., mucho más “objetiva” y “decorosamente” que el “Vorwärts”. Puede parecer “extraño”, pero es un hecho que hay que tener en cuenta. Si el “Vorwärts” no se condujera peor que ciertos periódicos burgueses, sus representantes tendrían, seguramente, su puesto en la U.R.S.S. al lado de los representantes de otros periódicos burgueses. Hace unos días un representante del “Vorwärts» se dirigió a un funcionario de nuestra representación diplomática en Berlín preguntando los requisitos necesarios para que un corresponsal de “Vorwärts” pueda ser autorizado a entrar en la U.R.S.S. A esto se le respondió: “Cuando el “Vorwärts” demuestre en la práctica que está dispuesto a conducirse respecto a la U.R.S.S. y a sus representantes no peor que un periódico liberal “decente”, como es el “Vossische Zeitung”, el Gobierno Soviético no se opondrá a la entrada en la U.R.S.S. de un corresponsal de “Vorwärts””. Creo que la respuesta es perfectamente comprensible.

6a PREGUNTA. ¿Es posible la unificación de la II y la III Internacional? RESPUESTA. Creo que es imposible. Es imposible, pues la II y la III Internacional siguen orientaciones completamente distintas y tienen miras diferentes. Mientras la III Internacional se orienta hacia el derrocamiento del capitalismo y la instauración de la dictadura del proletariado, la II Internacional, por el contrario, se orienta hacia el mantenimiento del capitalismo y la destrucción de todo lo que es necesario para instaurar la dictadura del proletariado. La lucha entre las dos Internacionales es un reflejo ideológico de la lucha entre los partidarios del capitalismo y los partidarios del socialismo. En esta lucha debe vencer o la II o la III Internacional. No existe ninguna razón para dudar de que en el movimiento obrero debe vencer la III Internacional. Yo considero que esa unificación, en el momento presente, es imposible.

7a PREGUNTA. ¿Cómo se aprecia la situación existente en la Europa Occidental? ¿Puede esperarse que se produzcan acontecimientos revolucionarios en los próximos años? RESPUESTA. Creo que en Europa están creciendo y crecerán los elementos de una profundísima crisis del capitalismo. El capitalismo puede estabilizarse parcialmente, puede racionalizar su producción, puede oprimir temporalmente a la clase obrera; por ahora, el capitalismo está en condiciones de hacer todo esto, pero jamás recobrará la “estabilidad” y el “equilibrio” anteriores a la guerra mundial y a la Revolución de Octubre. Jamás recobrará esa “estabilidad” y ese “equilibrio”. Que esto es cierto se ve aunque sólo sea por el hecho de que tanto en los países de Europa como en las colonias, que son la fuente de la existencia del

capitalismo europeo, brotan a menudo los chispazos de la revolución. Hoy en Austria aparece el fulgor de una llamarada revolucionaria, mañana en Inglaterra, pasado mañana en Francia o Alemania, luego en China, en Indonesia, en la India, etc. ¿Y qué son Europa y las colonias? Son el centro y la periferia del capitalismo. Cunde la “intranquilidad” en los centros del capitalismo europeo. Aun es mayor la “intranquilidad” en su periferia. Maduran las premisas para nuevos acontecimientos revolucionarios. Creo que el exponente más claro de la creciente crisis del capitalismo, el ejemplo más claro del descontento y de la indignación de la clase obrera que se van acumulando, son los sucesos relacionados con el asesinato de Sacco y Vanzetti. ¿Qué es el asesinato de dos obreros para la trituradora capitalista? ¿Es que hasta ahora no se asesinaba a los obreros por decenas y centenares cada semana, cada día? Sin embargo, ha bastado el asesinato de dos obreros, de Sacco y Vanzetti, para poner en movimiento a la clase obrera de todo el mundo. ¿Qué evidencia esto? Evidencia que el terreno que pisa el capitalismo se caldea cada día más, que maduran las condiciones de nuevos acontecimientos revolucionarios. El que los capitalistas logren poner un dique a la primera ola del estallido revolucionario no puede servir, en ningún caso, de consuelo para el capitalismo. La revolución contra el capitalismo no puede avanzar como una ola general única y compacta. Crece siempre en forma de flujos y reflujos. Así ocurrió en Rusia. Así ocurrirá en Europa. Nos hallamos ante nuevos acontecimientos revolucionarios.

8a PREGUNTA. ¿Es fuerte la oposición en el Partido ruso? ¿En qué medios se apoya? RESPUESTA. Yo creo que es muy débil. Más aún: sus fuerzas son casi insignificantes en nuestro Partido. Tengo aquí un periódico de hoy. En él se hace el balance de varios días de discusión. Los números dicen que por el Comité Central de nuestro Partido y sus tesis han votado más de 135.000 militantes, y por la oposición, 1.200. Esto no representa ni el 1 %. Creo que el resto de la votación dará resultados más escandalosos todavía para la oposición. Nuestra discusión durará hasta el mismo Congreso. Procuraremos en este tiempo consultar, en la medida de lo posible, a todo el Partido. No sé cómo se discute en los partidos socialdemócratas de ustedes. No sé si, en general, se discute en los partidos socialdemócratas. Nosotros tomamos en serio la discusión. Nosotros preguntaremos a todo el Partido, y ustedes verán que el peso específico de la oposición en nuestro Partido es más insignificante aún de lo que señalan las cifras que acabo de mencionar.

Bien podría ser que en el XV Congreso de nuestro Partido la oposición no tuviera ni un solo representante, ni un solo delegado. Tomemos, por ejemplo, empresas tan enormes como “Treugólnik” o “Putílov”, de Leningrado. El número de obreros en “Treugólnik” asciende a 15.000. Allí, el Partido tiene 2.122 militantes. Por la oposición han votado 39. “Putílov” tiene unos 11.000 obreros. Son militantes del Partido 1.718. Por la oposición han votado 29. ¿En qué medios se apoya la oposición? Creo que la oposición se apoya principalmente en los medios no proletarios. Si se pregunta a los sectores no proletarios de la población, a los que están descontentos del régimen de dictadura del proletariado, con quiénes simpatizan, responderán sin titubear que con la oposición. ¿Por qué? Porque la lucha de la oposición es, en esencia, una lucha contra el Partido, una lucha contra el régimen de dictadura del proletariado, del que tienen que estar descontentos ciertos sectores no proletarios. La oposición es un reflejo del descontento, un reflejo de la presión de los sectores no proletarios de la población sobre la dictadura del proletariado.

9a PREGUNTA. ¿Es cierta la afirmación que propalan en Alemania Ruth Fischer y Maslow de que la actual dirección de la Internacional Comunista y del Partido ruso entrega los obreros a la contrarrevolución? RESPUESTA. Hay que suponer que es cierta. Hay que suponer que la Internacional Comunista y el P.C.(b) de la U.R.S.S. entregan por entero la clase obrera de la U.R.S.S. a los contrarrevolucionarios de todos los países. Más aún: puedo comunicarles que la Internacional Comunista y el P.C.(b) de la U.R.S.S. han acordado hace unos días que regresen a la U.R.S.S. todos los terratenientes y capitalistas expulsados de nuestro país y devolverles las fábricas y empresas. Y eso no es todo. La Internacional Comunista y el P.C.(b) de la U.R.S.S. han ido más lejos, acordando que ha llegado el momento de que los bolcheviques comiencen a alimentarse con carne humana. Finalmente, hemos decidido nacionalizar a todas las mujeres y dedicarnos a violar a nuestras propias hermanas. (Hilaridad general. Voces: “¿Quién ha podido hacer semejante pregunta?”.) Veo que ustedes se ríen. Es posible que alguno de ustedes piense que no tomo la cosa en serio. Sí, camaradas, no se puede responder seriamente a tales preguntas. Creo que tales preguntas sólo es posible tomarlas en broma. (Clamorosos Aplausos.) 10a PREGUNTA. ¿Qué actitud tiene usted hacia la oposición y hacia la tendencia de Ruth Fischer y Maslow en Alemania? RESPUESTA. Mi actitud hacia la oposición y sus agentes en Alemania es análoga a la del famoso

novelista francés Alfonso Daudet hacia Tartarín de Tarascón. (Animación entre los delegados.) Ustedes han leído, seguramente, la famosa novela de Alfonso Daudet “Tartarín de Tarascón”. Tartarín, el protagonista, era, en el fondo, un “buen” pequeño burgués como tantos otros. Pero tenía una imaginación tan calenturienta y una capacidad de “mentir bondadosamente” tan desarrollada, que terminó siendo víctima de estas dotes poco comunes. Tartarín se jactaba ante todos de haber matado en las montañas del Atlas infinidad de leones y tigres. Por eso, los crédulos amigos de Tartarín lo elevaron a la categoría de primer cazador de leones del mundo. Pero, sin embargo, Alfonso Daudet sabía a ciencia cierta, tan bien como el propio Tartarín, que éste no había visto en su vida leones ni tigres. Tartarín se jactaba ante todos de haber escalado el Monte Blanco. Por eso, sus crédulos amigos lo elevaron a la categoría de primer alpinista del mundo. Pero, sin embargo, Alfonso Daudet sabía a ciencia cierta que Tartarín jamás había visto ningún Monte Blanco, pues no había pasado de la falda de este monte. Tartarín se jactaba ante todos de haber fundado una gran colonia en un país lejano de Francia. Por eso, sus crédulos amigos lo elevaron a la categoría de primer colonizador del mundo. Pero, sin embargo, Alfonso Daudet sabía a ciencia cierta, y el propio protagonista hubo de reconocerlo, que las fantásticas empresas de Tartarín sólo podían terminar de una manera poco airosa. Ustedes saben en qué situación desairada y escandalosa colocaron a los tartarinianos las fantásticas fanfarronadas de Tartarín. Creo que en igual situación, desairada y escandalosa para la oposición, debe terminar la jactanciosa escandalera promovida por los líderes de la oposición en Moscú y en Berlín. (Hilaridad general.) De esta manera, hemos agotado la primera lista de preguntas.

Pasemos a las preguntas de la delegación francesa. 1a PREGUNTA. ¿De qué modo piensa luchar el gobierno de la U.R.S.S. contra las compañías petroleras extranjeras? RESPUESTA. Creo que la pregunta no ha sido hecha en sus justos términos. Al plantearla así, puede creerse que la industria petrolera soviética ha resuelto pasar al ataque contra las compañías petroleras de otros países y trata de derribarlas y suprimirlas. ¿Es así en realidad? No, no lo es. En realidad, se trata de que ciertas compañías petroleras de los países capitalistas se proponen ahogar la industria petrolera soviética, y ésta tiene que defenderse para vivir y seguir desarrollándose. Lo que ocurre es que la industria petrolera soviética es más débil que la industria petrolera de los países capitalistas, tanto por lo que se refiere a las proporciones de la extracción -extraemos menos que ellos- como en el aspecto comercial: ellos tienen bastante más relaciones con el mercado mundial que nosotros. ¿De qué modo se defiende la industria petrolera soviética? Se defiende mejorando la calidad de la producción y, ante todo, reduciendo el precio del petróleo, vendiendo en el mercado petróleo barato, más barato que el petróleo de las compañías capitalistas. Se nos puede preguntar: ¿acaso los Soviets son tan ricos que pueden vender más barato que las acaudaladas compañías capitalistas?

Claro que la industria soviética no es más rica que las compañías capitalistas. Más aún: las compañías capitalistas son mucho más ricas que la industria soviética. Pero no se trata de esto. Se trata de que la industria petrolera soviética no es una industria capitalista y por eso no necesita fabulosos superbeneficios, mientras que las compañías petroleras capitalistas no pueden arreglárselas sin colosales superbeneficios. Y precisamente porque no necesita superbeneficios, la industria petrolera soviética tiene la posibilidad de vender su producción más barata que las compañías capitalistas. Lo mismo puede decirse de los cereales soviéticos, de la madera soviética, etc. En general, hay que decir que las mercancías soviéticas, sobre todo el petróleo soviético, actúan en el mercado internacional como un factor que rebaja los precios y, de esta manera, alivia la situación de las masas consumidoras. Ahí reside la fuerza y el medio de defensa de la industria petrolera soviética frente a los atentados de las compañías petroleras capitalistas. En esto mismo reside el secreto de que los industriales petroleros de todos los países, especialmente Deterding, se desgañiten vociferando contra los Soviets y contra la industria petrolera soviética, encubriendo su política de altos precios del petróleo y de desvalijamiento de las masas consumidoras con frases de moda sobre la “propaganda comunista”.

2a PREGUNTA. ¿Cómo piensan realizar ustedes el colectivismo en la cuestión campesina? RESPUESTA. Pensamos realizar el colectivismo en la agricultura paulatinamente, con medidas de carácter económico, financiero, cultural y político. Creo que lo más interesante es lo relativo a las medidas de carácter económico. En este aspecto, nuestras medidas siguen tres direcciones: organizar las haciendas campesinas individuales en cooperativas; organizar las haciendas campesinas, sobre todo las de los campesinos pobres, en cooperativas de producción y, por último,

hacer que los organismos estatales de planificación y ordenación abarquen a las haciendas campesinas, tanto desde el punto de vista de la venta de la producción campesina como del suministro al campesinado de los artículos de nuestra industria que pueda necesitar. Hace unos años, la situación era tal que entre la industria y la hacienda campesina había numerosos intermediarios: negociantes particulares que surtían a los campesinos de artículos de la ciudad y vendían a los obreros el trigo de los campesinos. Como es lógico, los intermediarios no “trabajaban” de balde, y exprimían decenas de millones de rublos tanto de la población campesina como de la urbana. Era el período en que no se había perfeccionado aún la ligazón entre la ciudad y el campo, entre la industria socialista y las haciendas campesinas individuales. El papel de las cooperativas y de los organismos estatales de distribución era entonces relativamente insignificante. Desde entonces, la cosa ha cambiado de modo radical. Ahora, en el intercambio comercial entre la ciudad y el campo, entre la industria y la hacienda campesina, el papel de las cooperativas y de los organismos comerciales del Estado puede considerarse no sólo predominante, sino dominante, por no decir monopolista. En el suministro de tejidos al campo, el peso específico de las cooperativas y de los organismos estatales es superior al 70%.

Y en el suministro de máquinas agrícolas, el peso específico de la cooperación y de los organismos estatales representa casi el 100%. En la compra de cereales a los campesinos, el peso específico de las cooperativas y de los organismos estatales pasa del 80%. Y en la compra de materias primas para la industria, como algodón, remolacha, etc., el peso específico de las cooperativas y de los organismos estatales se acerca al 100%. ¿Y qué significa esto? Esto significa, en primer lugar, que se desplaza al capitalista de la esfera de circulación de mercancías, que la industria se liga directamente con la hacienda campesina, que las ganancias de los intermediarios especuladores se quedan en la industria y en la agricultura, que el campesino puede adquirir más barato artículos de la ciudad y que los obreros, a su vez, pueden adquirir más barato productos agrícolas. Esto significa, en segundo lugar, que, al expulsar del comercio a los intermediarios capitalistas, la industria se encuentra en condiciones de llevar tras de sí a la hacienda campesina, de influir sobre ella y elevar su nivel técnico, de racionalizarla e industrializarla. Esto significa, en tercer lugar, que, al ligar la agricultura con la industria, el Estado se encuentra en condiciones de implantar el principio de la planificación en el desarrollo de la agricultura, de abastecerla con mejores simientes y abonos, de determinar la cuantía de su producción, de influir sobre ella en el sentido de la política de precios, etc.

Esto significa, por último, que se crean en el campo premisas favorables para acabar con los elementos capitalistas, para seguir limitando y desplazando a los kulaks, para organizar las haciendas de los campesinos trabajadores en cooperativas de producción, para un posible financiamiento de estas cooperativas con fondos del Estado. Tomemos, por ejemplo, la producción de remolacha para la industria azucarera y la producción de algodón para la industria textil. Ahora, en nuestro país, el volumen de la producción de estas materias primas, así como sus precios y su calidad, no se determinan espontáneamente, a través del juego de fuerzas en el morcado no organizado, a través de los intermediarios especuladores, a través de la Bolsa y de establecimientos capitalistas de todo género, etc., sino sobre una base planificada, mediante determinados contratos previos entre los sindicatos azucarero y textil, de un lado, y decenas de miles de haciendas campesinas representadas por las cooperativas remolacheras y algodoneras, de otro. No hay ya Bolsa, establecimientos, juego de los precios, etc. En nuestro país no existe ya, en este terreno, ninguno de esos instrumentos de la economía capitalista. Actúan en escena sólo dos partes, sin ninguna clase de Bolsas ni intermediarios: los sindicatos estatales, por un lado, y los campesinos cooperados, por otro.

Los sindicatos estatales firman contratos con las correspondientes organizaciones cooperativas para la producción de determinada cantidad de remolacha y algodón, para suministrar simiente a los campesinos, concederles préstamos, etc. Terminado el año económico, toda la producción pasa a disposición de los sindicatos, y los campesinos perciben a cambio las sumas correspondientes, según los contratos firmados con anterioridad. Esto es lo que nosotros llamamos sistema de contratación. Este sistema es bueno porque beneficia a ambas partes y liga la economía campesina con la industria directamente, sin intermediarios. Este sistema es el camino mejor para la colectivización de la economía campesina. No puede decirse que otras ramas de la agricultura hayan llegado ya a este grado de desarrollo. Pero se puede afirmar rotundamente que todas las ramas de la agricultura, sin exceptuar la producción de cereales, pasarán paulatinamente a este camino de desarrollo. Y este camino conduce directamente a la colectivización de la agricultura. La colectivización de todas las ramas será posible cuando las haciendas campesinas sean reorganizadas sobre una nueva base técnica en el sentido de la mecanización y la electrificación, cuando las organizaciones cooperativas abarquen a la mayoría de los campesinos trabajadores, cuando la mayoría de

las aldeas se cubra de sociedades agrícolas de tipo colectivista. A esto nos vamos acercando, pero no se ha llegado aún ni se llegará pronto. ¿Por qué? Entre otras cosas, porque para ello se necesitan enormes fondos, que no tiene aún nuestro Estado, pero que se irán acumulando, indudablemente, con el tiempo. Marx decía que, en la historia, ningún nuevo régimen social se ha consolidado sin haber sido abundantemente financiado, gastando en ello cientos y cientos de millones. Creo que estamos entrando ya en la fase de desarrollo de la agricultura en que el Estado comienza a estar en condiciones de financiar intensamente el nuevo régimen social, el régimen colectivista. La industria socialista ha conquistado ya el papel de factor dirigente en la economía nacional y lleva tras de sí a la agricultura: este hecho es la garantía más firme de que la economía campesina marchará por el camino de la sucesiva colectivización.

3a PREGUNTA. ¿Cuáles fueron las principales dificultades en el comunismo de guerra, cuando se intentó suprimir el dinero? RESPUESTA. Hubo muchas dificultades, tanto en el desarrollo interno como en las relaciones internacionales. Si se toman las relaciones internas de tipo económico, se pueden destacar tres dificultades principales. Primero. La dificultad consistía en que nuestra industria estaba arruinada y paralizada, si se exceptúa la industria militar, que suministraba municiones a nuestros frentes de la guerra civil durante la intervención. Dos tercios de nuestras fábricas estaban paradas, el transporte cojeaba, no había o casi no había mercancías. Segundo. La agricultura cojeaba de los dos pies, los trabajadores de las haciendas campesinas habían sido movilizados para los frentes. Escaseaban las materias primas, escaseaba el pan para la población urbana y, ante todo, para los obreros. Entonces, la ración de pan de los obreros era de media libra y a veces sólo de un octavo de libra al día. Tercero. No había o casi no había un aparato comercial soviético bien organizado para el intercambio entre la ciudad y el campo, capaz de suministrar al campo mercancías de la ciudad y a la ciudad productos agrícolas. Las cooperativas y los organismos comerciales del Estado se hallaban en germen todavía. Pero, después de terminar la guerra civil y de implantarse la “nueva política económica”, la situación económica del país cambió radicalmente.. La industria se desarrolló y se fortaleció, pasando a ocupar la situación dominante en toda la economía nacional.

Lo más característico, en este aspecto, es que durante los últimos dos años hemos logrado invertir en la industria más de dos mil millones de rublos de nuestras propias acumulaciones, sin ayuda del exterior, sin ningún empréstito del exterior. Ahora ya no puede decirse que se carezca en absoluto de mercancías para los campesinos. Se ha elevado la agricultura, alcanzando su producción el nivel anterior a la guerra. Ahora ya no puede decirse que no haya en absoluto pan y demás productos agrícolas para los obreros. Las cooperativas y los organismos comerciales del Estado se han desarrollado hasta ocupar la situación dominante en el comercio del país. Ahora ya no puede decirse que no tenemos un aparato distribuidor para el intercambio entre la ciudad y el campo, entre la industria y la economía campesina. Todo esto, naturalmente, es poco para edificar en el acto la economía socialista, pero es del todo suficiente para seguir avanzando con éxito por el camino de la edificación socialista. Ahora necesitamos reequipar nuestra industria y construir fábricas sobre una nueva base técnica. Necesitamos elevar el nivel de la agricultura, proporcionar a los campesinos el mayor número posible de máquinas agrícolas, lograr que entren en las cooperativas la mayoría de los campesinos trabajadores y reorganizar las haciendas campesinas individuales, formando una vasta red de sociedades colectivas agrícolas. Necesita más montar un aparato distribuidor para el intercambio entre la ciudad y el campo que sea capaz de tener en cuenta y satisfacer las demandas de la ciudad y del campo de todo el país, lo mismo que cada uno tiene en cuenta, en su presupuesto, sus gastos y sus ingresos. Y es de suponer que cuando logremos todo esto llegará el momento en que el dinero no sea necesario Pero aun estamos lejos de ello.

4a PREGUNTA. ¿En qué estado se encuentra la cuestión de las “tijeras”? RESPUESTA. Si por “tijeras” se entiende la desproporción entre los precios de los productos agrícolas y los precios de los artículos manufacturados desde el punto de vista del coste de producción, la situación por lo que se refiere a las “tijeras” es como sigue: Es indudable que nuestros artículos manufacturados se venden todavía algo más caros de lo que podría hacerse en otras circunstancias. Esto lo explica lo joven que es nuestra industria, la necesidad de preservarla de la competencia exterior, la necesidad de crearle condiciones que puedan acelerar su desarrollo. Y su desarrollo rápido es necesario tanto para la ciudad como para el campo. De otro modo, no nos sería posible suministrar oportunamente a la economía campesina suficiente cantidad de tejidos y de máquinas agrícolas. Esta circunstancia origina una desproporción entre los

precios de los artículos industriales y los de los productos agrícolas, con cierto perjuicio para la economía campesina. Con el fin de eliminar esta circunstancia desventajosa para la economía campesina, el gobierno y el Partido se han propuesto seguir una política de rebaja gradual, pero invariable, de los precios de los artículos manufacturados. ¿Se puede considerar factible esta política? Yo creo que es indudablemente factible. Se sabe, por ejemplo, que el año pasado logramos rebajar los precios al por menor de los artículos manufacturados de un 8 a un 10%. Se sabe, además, que nuestros organismos industriales rebajan sistemáticamente el coste de producción y los precios de fábrica de los artículos manufacturados. No hay ningún motivo para dudar de que esta política continuará en lo sucesivo. Más aún: debo decir que la política de invariable rebaja de los precios de los artículos manufacturados es la piedra angular de nuestra política económica, sin la cual no se concibe el mejoramiento y la racionalización de nuestra industria ni el fortalecimiento de la alianza de la clase obrera y del campesinado. En los Estados burgueses se sigue otra política en este aspecto.

Allí, por regla general, reúnen las empresas en trusts y sindicatos para subir, en el interior del país, los precios de los artículos manufacturados, convertir estos precios en precios de monopolio, obtener, de esta manera, los mayores beneficios y crear un fondo para la exportación de mercancías al extranjero, donde los capitalistas las venden a bajo precio para conquistar nuevos mercados. Esa misma política se seguía en Rusia bajo el régimen burgués, cuando el azúcar, por ejemplo, se vendía carísimo en el interior del país, mientras que en el extranjero -por ejemplo, en Inglaterra- ese mismo azúcar se vendía tan barato, que alimentaban con él a los cerdos. El Gobierno Soviético sigue una política diametralmente opuesta. Considera que la industria debe atender a la población, y no al revés. Considera que la invariable rebaja de precios de los artículos manufacturados constituye el medio fundamental, sin el que es imposible el crecimiento normal de la industria. No hablo ya de que la política de rebaja de los precios de los artículos manufacturados contribuye a elevar la demanda de la población, aumenta la capacidad del mercado interior, tanto de la ciudad como del campo, y crea, de este modo, el manantial en constante crecimiento necesario para seguir incrementando la industria.

5a PREGUNTA. ¿Qué proposiciones tiene el Gobierno Soviético para los pequeños accionistas franceses acerca de las deudas? ¿Cómo informar de ellas a los rentistas franceses? RESPUESTA. Nuestras proposiciones acerca de las deudas de la preguerra han sido publicadas en la conocida interviú de Rakovski. Creo que ustedes deben conocerlas. Dependen de que al mismo tiempo se otorgue créditos a la U.R.S.S. Nos atenemos aquí a la conocida regla que dice: si me das, te daré. Si das créditos, cobrarás de nosotros algo de las deudas de la preguerra; si no das, no cobrarás. ¿Significa esto que, por tanto, hemos reconocido en principio las deudas de la preguerra? No, esto significa únicamente que, manteniendo en vigor el conocido decreto de anulación de las deudas zaristas, estamos conformes, al propio tiempo, en pagar, como acuerdo práctico, algo de las deudas de la preguerra, si a cambio se nos da créditos, necesarios para nosotros y útiles para la industria francesa. Consideramos los pagos a cuenta de las deudas como intereses complementarios de los créditos que recibamos para el fomento de nuestra industria. Se habla de las deudas de guerra de la Rusia zarista. Se habla de pretensiones de diverso género respecto a la U.R.S.S., derivadas de los resultados de la Revolución de Octubre. Pero se olvida que nuestra revolución es la negación, por principio, de las guerras imperialistas y de las deudas zaristas relacionadas con ellas. Se olvida que la U.R.S.S. no puede pagar ni pagará las deudas de guerra. Se olvida, además, que la U.R.S.S. no puede borrar de la cuenta los saqueos y violencias que sufrió el país a lo largo de varios años, durante la intervención militar de los Estados extranjeros y a lo cual están ligadas las conocidas contrapretensiones de la U.R.S.S. ¿Quién responde de esos saqueos y violencias? ¿Quién debe responder por ellos? ¿Quién debe pagar esos saqueos y violencias? Los capitostes imperialistas se inclinan a dar al olvido estas cosas desagradables, pero deben saber que tales cosas no se olvidan.

6a PREGUNTA. ¿Cómo se compagina el monopolio del vodka con la lucha contra el alcoholismo? RESPUESTA. Creo que, en general, es difícil compaginarlos. Existe al particular una contradicción indudable. El Partido conoce esta contradicción y la ha aceptado conscientemente, sabiendo que en el momento actual tolerar esta contradicción es el mal menor. Cuando nosotros implantamos el monopolio del vodka, nos hallábamos ante una alternativa: o bien aceptar la esclavitud capitalista, entregando toda una serie de importantísimas fábricas a cambio de ciertos recursos, necesarios para salir adelante; o bien implantar el monopolio del vodka, al objeto de conseguir los necesarios fondos de circulación para desarrollar nuestra industria con nuestras propias fuerzas y evitar, de esta manera, la

esclavitud extranjera. Varios miembros del C.C., yo entre ellos, sostuvimos entonces una conversación con Lenin, quien reconoció que, en caso de no recibir los empréstitos indispensables del exterior, tendríamos que implantar franca y directamente el monopolio del vodka, como un recurso temporal de carácter extraordinario. Así estaban las cosas cuando implantamos el monopolio del vodka. Naturalmente, hablando en general, sin el vodka sería mejor, pues el vodka es un mal. Pero entonces hubiéramos tenido que aceptar temporalmente la esclavitud capitalista, que es un mal todavía mayor. Por eso hemos preferido el mal menor. Ahora, el vodka rinde un ingreso superior a 500 millones de rublos. Renunciar ahora al vodka significaría renunciar a este ingreso, sin que haya, además, razón alguna para afirmar que disminuiría el alcoholismo, ya que el campesino comenzaría a producir su propio vodka, envenenándose con el aguardiente de fabricación casera. En este terreno influyen, evidentemente, algo las importantes deficiencias que se observan en el desarrollo cultural del campo. No hablo ya de que la abolición inmediata del monopolio del vodka privaría a nuestra industria de más de 500 millones de rublos, que no se podrían compensar con nada. ¿Significa esto que debemos mantener el monopolio del vodka también en el futuro? No, no lo significa. Implantamos el monopolio del vodka como una medida temporal.

Por eso debe ser abolido en cuanto a parezcan en nuestra economía nacional nuevas fuentes de ingresos para seguir fomentando nuestra industria. Y no puede caber la menor duda de que estas fuentes se encontrarán. ¿Hemos obrado acertadamente al poner la fabricación de vodka en manos del Estado? Creo que sí. De ponerla en manos de particulares, eso habría llevado: primero, al reforzamiento del capital privado, segundo, el gobierno habría perdido la oportunidad de ordenar debidamente la producción y el consumo de vodka y, tercero, hubiera dificultado la supresión de la producción y del consumo de vodka en el futuro. Ahora, nuestra política consiste en reducir, poco a poco, la producción de vodka. Creo que en el futuro lograremos abolir el monopolio del vodka, reducir la fabricación de alcohol al mínimo indispensable para fines técnicos y acabar después por completo con la venta de vodka. Creo que no tendríamos que entendérnoslas con el vodka ni con otras muchas cosas desagradables, si los proletarios de la Europa Occidental tomasen el Poder en sus manos y nos prestasen la necesaria ayuda. Pero ¿qué hacer? Nuestros hermanos europeos occidentales no quieren tomar por ahora el Poder, y nosotros nos vemos obligados a salir adelante con nuestros propios recursos. Pero eso no es culpa nuestra. Es el destino. Como ven, cierta parte de la responsabilidad del monopolio del vodka recae también sobre nuestros amigos europeos occidentales. (Risas y Aplausos.)

7a PREGUNTA. Derechos judiciales de la G.P.U., vista de las causas sin testigos y sin defensores, detenciones secretas. Como la opinión pública francesa admite difícilmente estas medidas, sería interesante saber en qué se fundan. ¿Se piensa modificarlas o suspenderlas? RESPUESTA. La G.P.U. o Comisión Extraordinaria constituye el órgano punitivo del Poder Soviético. Este órgano es más o menos análogo al Comité de Salud Pública, instituido durante la gran revolución francesa. Castiga principalmente a los espías, a los conspiradores, a los terroristas, a los bandidos, a los especuladores, a los monederos falsos. Es una especie de tribunal político-militar creado para proteger los intereses de la revolución de los atentados de los burgueses contrarrevolucionarios y de sus agentes. Este órgano se fundó al día siguiente de la Revolución de Octubre, al ser descubiertas toda clase de organizaciones dedicadas a la conspiración, al terrorismo y al espionaje, pagadas por los capitalistas rusos y extranjeros.

Este órgano se desarrolló y se fortaleció después de varios actos de terrorismo contra los dirigentes del Poder Soviético, después del asesinato del camarada Uritski, miembro del Comité Revolucionario de Petrogrado (asesinado por un eserista), después del asesinato del camarada Volodarski, miembro del Comité Revolucionario de Petrogrado (muerto también por un eserista), después del atentado a la vida de Lenin (herido por un miembro del partido eserista). Hay que reconocer que la G.P.U. asestó entonces golpes certeros e infalibles a los enemigos de la revolución. Por cierto que hasta ahora no ha perdido esta cualidad. Desde entonces, la G.P.U. es el espanto de la burguesía, el centinela incansable de la revolución, la espada desnuda del proletariado. Por eso no es extraño que los burgueses de todos los países sientan un odio zoológico hacia la G.P.U. No hay leyendas que no se hayan urdido sobre la G.P.U. No hay calumnia que no se haya propalado sobre la G.P.U. ¿.Y qué significa esto? Esto significa que la G.P.U. guarda bien los intereses de la revolución. Los enemigos jurados de la revolución maldicen a la G.P.U.; eso quiere decir que la G.P.U. obra acertadamente. Lo que opinan de la G.P.U. los obreros es distinto. Vayan ustedes a los barrios obreros y pregunten a los obreros por la G.P.U. Verán ustedes que la estiman. ¿Por qué? Porque ven en ella a un fiel defensor de la

revolución. Yo comprendo el odio y la desconfianza de los burgueses hacia la G.P.U. Comprendo a los distintos viajeros burgueses que, al venir a la U.R.S.S., lo primero que hacen es informarse de si funciona todavía la G.P.U. y de si no ha llegado el momento de suprimirla. Todo esto se comprende y no tiene nada de extraño. Pero yo no puedo comprender a ciertos delegados obreros que, al venir a la U.R.S.S., preguntan alarmados si la G.P.U. ha castigado a muchos contrarrevolucionarios, si se continuará castigando a los terroristas y a los conspiradores contra el Poder proletario, si no es hora de poner fin a la existencia de la G.P.U. ¿A qué se debe esa solicitud de ciertos delegados obreros por los enemigos de la revolución proletaria? ¿Cómo explicarla? ¿En qué se basa? Se predica la máxima blandura, se aconseja suprimir la G.P.U. Bien, pero ¿qué garantía se nos da de que, una vez suprimida la G.P.U., los capitalistas de todos los países renunciarán a organizar y pagar grupos contrarrevolucionarios de conspiradores, terroristas, saboteadores, incendiarios, y dinamiteros? Desarmar la revolución sin garantía alguna de que sus enemigos serán desarmados, ¿no es una necedad?, ¿no es un crimen contra la clase obrera? No, camaradas, no queremos repetir los errores de los comuneros parisinos. Los comuneros de París fueron demasiado blandos con los versalleses y por eso Marx les reconvino entonces con toda razón. Cara les costó su blandura cuando Thiers entró en París: decenas de miles de obreros fueron fusilados por los versalleses. ¿Creen los camaradas que los burgueses y los terratenientes rusos son menos sanguinarios que lo fueron los versalleses en Francia? Nosotros, en todo caso, sabemos cómo se ensañaron con los obreros cuando ocuparon Siberia, Ucrania y el Cáucaso del Norte en alianza con los intervencionistas franceses e ingleses, japoneses y norteamericanos.

Con esto no quiero decir, ni mucho menos, que la situación interior del país nos obligue a mantener los órganos punitivos de la revolución. Desde el punto de vista interno, la situación de la revolución es tan firme e inconmovible, que podría mas prescindir de la G.P.U. Pero el quid estriba en que los enemigos interiores de nuestro país no están aislados; millares de hilos les unen a los capitalistas de todos los países, que les apoyan con todas las fuerzas, con todos los medios. Somos un país rodeado de Estados capitalistas. Los enemigos interiores de nuestra revolución son agentes de los capitalistas de todos los países. Los Estados capitalistas son la base y la retaguardia de los enemigos interiores de nuestra revolución. Por lo tanto, al luchar contra los enemigos interiores, combatimos a los elementos contrarrevolucionarios de todos los países. Juzguen ustedes ahora si en estas circunstancias es posible prescindir de órganos punitivos come la G.P.U. No, camaradas, no queremos repetir los errores de los comuneros parisinos. La revolución necesita de la G.P.U., y la G.P.U. seguirá existiendo para espanto de los enemigos del proletariado. (Clamorosos Aplausos.) Un delegado: Permítame, camarada Stalin, que le dé las gracias en nombre de los delegados presentes por sus explicaciones y por haber disipado las falsedades que se propalan en el extranjero acerca de la U.R.S.S. Puede estar seguro de que sabremos referir a los obreros de nuestros países la verdad de la U.R.S.S.. Stalin: No hay por qué darme las gracias, camaradas. Considero un deber responder a sus preguntas y rendir cuentas ante ustedes. Nosotros, los militantes soviéticos, nos consideramos obligados a rendir cuentas ante nuestros hermanos de clase en todos los aspectos que ellos deseen. Nuestro Estado es obra del proletariado mundial. Los dirigentes de nuestro Estado no hacen sino cumplir su deber para con el proletariado mundial cuando rinden cuentas ante sus representantes. (Aplausos.)

Publicado el 13 y el 15 de noviembre de 1927 en los núms. 260 y 261 de “Pravda”.