Le respondo con retraso acerca del artículo del camarada Zhírov, pero más vale tarde que nunca. Me mostré contrario a que se publicase en “Bolshevik” el artículo del camarada Zhírov acerca de la desigualdad del desarrollo de los países capitalistas, por los motivos siguientes. 1) El artículo, a mi modo de ver, es propio de un escolar. Se ve que el autor no domina el tema y no tiene idea de la complejidad de la cuestión. Artículos así son buenos para insertarlos en revistas de escuela, en las que la gente puede ejercitarse con vistas a adquirir madurez literaria. Pero “Bolshevik” es una revista de orientación, de ella se pide que oriente en los problemas fundamentales de la teoría y la política; por eso, publicar el artículo del camarada Zhírov en “Bolshevik” significa: primero, confundir a los lectores y, segundo, desprestigiar la revista como órgano de orientación. 2) El camarada Zhírov se equivoca a todas luces cuando pone en un mismo plano el aspecto político de la ley de la desigualdad del desarrollo de los países capitalistas y su aspecto económico. Es, naturalmente, cierto que ambos aspectos forman el contenido de la ley de la desigualdad del desarrollo.

Pero es indudable que la desigualdad política no es hoy un problema actual para nosotros, si tenemos en cuenta la controversia que sostenemos ahora con la oposición en el seno del P.C.(b) de la U.R.S.S. ¿Cuál debe considerarse en estos momentos la expresión más clamorosa de la desigualdad política desde el punto de vista del desarrollo mundial? El hecho de que nosotros tenemos un Poder avanzado, el Poder del proletariado, el Poder de los Soviets, mientras que en los países más desarrollados técnica y culturalmente hay un Poder atrasado, es decir, el Poder burgués. ¿Niega la oposición la posibilidad o la existencia de esa desigualdad política? No, no la niega. Al contrario, considera del todo posible la toma del Poder por el proletariado en un solo país. Por consiguiente, no es en este terreno donde discrepamos. Las discrepancias empiezan cuando se trata de si es posible vencer a la burguesía en el aspecto económico, es decir, de si es posible edificar el socialismo en un país con Poder Soviético y rodeado de países capitalistas. Discrepamos, por lo tanto, en el terreno económico.

Por eso resaltamos nosotros el aspecto económico de la ley de la desigualdad del desarrollo de los países capitalistas. El error del camarada Zhírov consiste en que no ha advertido esa particularidad de nuestras controversias con la oposición y ha tomado el hecho de que se destaque el aspecto económico de la ley de la desigualdad del desarrollo por la negación del aspecto político de dicha ley. En pocas palabras: al camarada Zhírov se le ha escapado la esencia de nuestras controversias con la oposición. No me refiero ya a que el aspecto económico de la ley de la desigualdad del desarrollo es de por sí la base de todas y cada una de las catástrofes en el desarrollo de la economía capitalista mundial, comprendidas las catástrofes políticas. 3) El camarada Zhírov no advierte lo profunda que es la diferencia entre el capitalismo preimperialista y el capitalismo imperialista. Para él, la ley de la desigualdad del desarrollo se convierte en simple “falta de proporción y armonía” en el desarrollo del capitalismo mundial. Pero, si eso es así, ¿a qué se debe la diferencia entre el capitalismo que marcha en línea ascendente y el capitalismo agonizante, que se desarrolla en línea descendente?

¿A qué se debe la diferencia entre el capitalismo que evoluciona sin conmociones y el capitalismo que se desarrolla siguiendo un proceso de putrefacción, a saltos y mediante catástrofes? ¿Por qué antes no era posible la victoria del socialismo en uno u otro país y ahora lo es? ¿Es posible hacer abstracción de hechos como el dominio del capital financiero, el gigantesco progreso de la técnica, la tendencia a la nivelación, la división del mundo en esferas de influencia, el desarrollo impetuoso, a saltos, de los países capitalistas, con catástrofes y nuevos repartos periódicos del mundo ya repartido y la posibilidad de la victoria del socialismo en uno u otro país? ¿Qué separa en este caso concreto el punto de vista del camarada Zhírov del de nuestra oposición, y por qué, a santo de qué discute con ella? El camarada Zhírov no comprende, por lo visto, que las leyes del desarrollo del capitalismo, a diferencia de las leyes sociológicas -valederas para todas las fases del desarrollo social-, pueden y deben cambiar. La ley de la desigualdad del desarrollo tenía bajo el capitalismo preimperialista determinado

aspecto, y en consonancia con él estaban sus resultados; en cambio bajo el capitalismo imperialista esta ley adquiere otro aspecto, y por esta causa sus resultados son distintos. Por eso puede y debe hablarse de desigualdad del desarrollo de los países capitalistas bajo el imperialismo, a diferencia de la desigualdad del desarrollo bajo el capitalismo viejo. Las modificaciones que experimentan las leyes del capitalismo en las diferentes fases del desarrollo capitalista, la restricción o el incremento de su acción conforme las condiciones cambian, constituyen un problema de particular interés teórico, y en él hubiera debido pensar, ante todo, quien dedica especialmente un artículo a la ley de la desigualdad del desarrollo. La desgracia (y no la culpa) del camarada Zhírov es que no advierte en absoluto ese aspecto del problema. 4) No me refiero a otras cuestiones planteadas en el artículo y que, a mi parecer, no están claras para el propio camarada Zhírov, como es, por ejemplo, la “falta de subjetividad del sistema capitalista mundial”, etc. Veo que el camarada Zhírov siente comezón por decir algo extraordinario y asombroso. 5) En cuanto al proyecto de nota de la redacción para el artículo del camarada Zhírov, me parece que ese género de notas no cuadra en una revista tan prestigiosa como es “Bolshevik”. Decir que la redacción “no está conforme con ciertas afirmaciones del autor” y no explicar cuáles son esas afirmaciones, significa eludir la respuesta y dejar desconcertado al lector. Opino que notas de esa naturaleza, son impropias de “Bolshevik”. Con saludos comunistas J. Stalin. 28 de enero de 1927.

Se publica por primera vez.