I. Las embestidas de la oposición contra las secciones del Comintern

¡Camaradas! Quisiera detenerme ante todo en la cuestión de las embestidas de Kámenev, Zinóviev y Trotski contra las secciones del Comintern: contra la sección polaca del Comintern, contra la austríaca, contra la inglesa, contra la china. Quisiera tocar esta cuestión porque ellos, los oposicionistas, han enturbiado aquí las aguas, han echado polvo a los ojos respecto a los partidos fraternales, cuando lo que necesitamos es claridad y no charlatanería oposicionista.

La cuestión del partido polaco. Zinóviev declaró aquí valientemente que si allí, en el partido polaco, existe una desviación de derecha en la persona de Barski, la culpa es del Comintern, de la actual dirección del Comintern. Dijo que si Barski estuvo en su momento —y efectivamente estuvo— en la posición de apoyar a las tropas de Piłsudski, la culpa es del Comintern.

Esto es completamente incorrecto. Quisiera remitirme a los hechos, a los pasajes conocidos por ustedes de la estenografía del Pleno del CC y la CCC en julio del año pasado, remitirme y citar el testimonio de una persona como el camarada Dzerzhinski, quien declaró entonces que si en el partido polaco hubo una desviación de derecha, la cultivó no otro que Zinóviev.

Esto fue en los días de la llamada insurrección de Piłsudski[2], cuando nosotros, los miembros de la comisión polaca del CEIC y del CC de nuestro Partido, entre los que estaban Dzerzhinski, Unshlijt, yo, Zinóviev y otros, elaboramos resoluciones para el partido comunista de Polonia. Zinóviev, como presidente del Comintern, presentó entonces su proyecto de propuestas, donde decía, entre otras cosas, que en aquel momento en Polonia, cuando la lucha entre las fuerzas que apoyaban a Piłsudski y las fuerzas que apoyaban al gobierno polaco de Witos se encendía, que en aquel momento la política de neutralidad por parte del partido comunista era inadmisible, y que no convenía por el momento hacer pronunciamientos agudos contra Piłsudski.

Nosotros, varias personas, entre ellas Dzerzhinski, objetamos entonces, diciendo que esta directiva era incorrecta, que solo confundiría al partido comunista de Polonia. Hay que decir que era inadmisible no solo la política de neutralidad, sino también la política de apoyo a Piłsudski. Tras algunas objeciones, esta directiva fue aprobada con nuestras enmiendas.

Quiero decir con esto que no es gran valentía arremeter contra Barski, que cometió entonces un error y al que se le hizo la debida reprimenda, pero cargar la culpa de la cabeza enferma a la sana, echar la culpa propia de Zinóviev por cultivar la desviación de derecha en el partido polaco sobre el Comintern, sobre los actuales dirigentes del Comintern, significa cometer un crimen contra el Comintern.

Dirán ustedes que esto es un detalle sin importancia y que pierdo el tiempo con ello. No, camaradas, esto no es un detalle. La lucha contra la desviación de derecha en el partido polaco continúa y seguirá. Zinóviev tiene —¿cómo decirlo con más suavidad?— la osadía de afirmar que la desviación de derecha es apoyada por la actual dirección del Comintern. Pero los hechos dicen lo contrario. Dicen que Zinóviev calumnia al Comintern, cargando la culpa de la cabeza enferma a la sana. Esto le es habitual a él, a Zinóviev, no hay nada nuevo en ello para él. Sin embargo, nuestro deber consiste en desenmascarar cada vez esta su manera calumniosa.

Sobre Austria. Zinóviev afirmó aquí que el partido comunista austríaco es débil, que no supo asumir la dirección de la acción que tuvo lugar recientemente en Viena[3]. Esto es tanto verdadero como falso. Que el partido comunista austríaco es débil, eso es verdad. Pero negar que actuó correctamente significa calumniarlo. Sí, todavía es débil, pero es débil, entre otras cosas, porque aún no existe esa profunda crisis revolucionaria del capitalismo que revoluciona a las masas, que desorganiza a la socialdemocracia y eleva rápidamente las posibilidades del comunismo; es débil porque es joven, porque en Austria se ha consolidado desde hace tiempo el dominio de la "izquierda" socialdemócrata[4], que sabe, cubriéndose con la frase izquierdista, llevar a cabo su labor de derecha, oportunista; porque destruir a la socialdemocracia de un solo golpe es imposible. ¿Pero a qué apunta en realidad Zinóviev? Insinuaba, pero no se atrevió a decir directamente, que si el partido comunista austríaco es débil, la culpa es del Comintern. Evidentemente, eso es lo que quería decir. Pero eso ya es un atentado con medios inidóneos. Eso es calumnia. Al contrario, precisamente después de que Zinóviev dejó de ser presidente del Comintern, el partido comunista austríaco se liberó de los tirones, de la injerencia desordenada en su vida interna, y obtuvo así la posibilidad de avanzar, de desarrollarse. ¿Acaso el hecho de que supo tomar en los acontecimientos de Viena la más activa participación, ganándose la simpatía de las masas obreras, acaso esto no dice que el partido comunista austríaco crece, convirtiéndose en un partido de masas? ¿Cómo se pueden negar estos hechos evidentes?

La embestida contra el partido comunista inglés. Zinóviev aseguró que el partido comunista inglés no ganó nada con la huelga general y la huelga carbonera[5], que salió de la lucha incluso debilitado, al parecer. Esto es incorrecto. Es incorrecto porque el peso específico del partido comunista de Inglaterra crece de día en día. Esto solo pueden negarlo los ciegos. Se ve aunque solo sea por el hecho de que si antes la burguesía inglesa no le prestaba atención seria, ahora, por el contrario, persigue al partido comunista de Inglaterra furiosamente, y no solo ella, sino también el Consejo General[6] y el partido laborista de Inglaterra organizan contra "sus" comunistas una furiosa campaña. ¿Por qué hasta ahora toleraban más o menos a los comunistas ingleses? Porque eran débiles, su influencia en las masas era débil. ¿Por qué dejaron de tolerarlos, por qué empezaron a atacarlos furiosamente? Porque temen al partido comunista como fuerza, porque los líderes del partido laborista inglés y del Consejo General le temen como a su sepulturero. Zinóviev se olvida de esto.

No niego que en general las secciones occidentales del Comintern siguen siendo más o menos débiles. Eso no se puede negar. ¿Pero dónde están las causas? Las principales de estas causas son:

en primer lugar, la ausencia de esa profunda crisis revolucionaria que revoluciona a las masas, las pone en pie y las hace girar bruscamente hacia el comunismo;

en segundo lugar, la circunstancia de que en todos los países de Europa Occidental la fuerza predominante entre los obreros siguen siendo por ahora los partidos socialdemócratas, más antiguos que los partidos comunistas, que han aparecido recientemente y a los que no se les puede exigir que destruyan de un solo golpe a los partidos socialdemócratas.

¿Y acaso no es un hecho que, a pesar de estas circunstancias, los partidos comunistas en Occidente crecen, que su popularidad entre las masas obreras sube, que unos ya se han convertido y otros se están convirtiendo en verdaderos partidos de masas del proletariado?

Pero hay aún otra causa que dificulta el rápido crecimiento de los partidos comunistas en Occidente. Es el trabajo escisionista de la oposición, de la misma oposición que está sentada aquí, en esta sala. ¿Qué se necesita para que los partidos comunistas crezcan a ritmo rápido? Unidad férrea del Comintern, ausencia de escisiones en sus secciones. ¿Y qué hace la oposición? Ha creado un segundo partido en Alemania, el partido de Maslov y Ruth Fischer. Se esfuerza por crear los mismos grupos escisionistas en otros países de Europa. Ella, nuestra oposición, ha creado un segundo partido en Alemania con comité central, órgano central, fracción parlamentaria; ha organizado en el Comintern una escisión, sabiendo perfectamente que la escisión en este caso no puede dejar de frenar el crecimiento de los partidos comunistas, y ahora ella misma grita, señalando al Comintern, que los partidos comunistas en Occidente crecen lentamente. ¡Vaya un descaro sin límites!...

Sobre el partido comunista chino. Los oposicionistas gritan que en él, en el partido comunista chino, propiamente en su dirección, existen errores socialdemócratas, mencheviques. Esto es correcto. Acusan de ello a la dirección del Comintern. Y esto ya es completamente incorrecto. Al contrario, los errores de la dirección del partido comunista chino fueron corregidos sistemáticamente por el Comintern. Esto solo pueden negarlo los ciegos. Ustedes lo saben por la prensa, por Pravda, por la Internacional Comunista[7]; lo saben por las resoluciones del Comintern. Nunca una sola directiva, una sola resolución del Comintern que pudiera engendrar la desviación menchevique en el CC del partido comunista chino ha sido ni será citada por la oposición, pues tales directivas no existen en la naturaleza. Es estúpido pensar que si una desviación menchevique se ha originado en algún partido comunista o su CC, la culpa es obligatoriamente del Comintern.

Kámenev pregunta de dónde pudieron surgir los errores mencheviques del partido comunista chino, y responde que solo pudieron surgir gracias a la dirección incorrecta del Comintern. Y yo pregunto: ¿de dónde surgieron los errores mencheviques en el partido comunista alemán durante la revolución de 1923? ¿De dónde surgió el brandlerianismo[8]? ¿Quién lo apoyó? ¿Acaso no es un hecho que los errores mencheviques del CC del partido alemán fueron apoyados por el actual líder de la oposición, Trotski? ¿Por qué Kámenev no decía entonces que la aparición del brandlerianismo se explicaba por la dirección incorrecta del Comintern? Kámenev y Trotski han olvidado las lecciones del movimiento revolucionario del proletariado. Han olvidado que en el auge de la revolución obligatoriamente deben aparecer en los partidos comunistas desviaciones de derecha y de izquierda, de las cuales la primera no quiere despedirse del pasado y la segunda no quiere tener en cuenta el presente. Han olvidado que sin tales desviaciones no hay revoluciones.

¿Y qué pasaba entre nosotros en octubre de 1917? ¿Acaso no hubo entonces en nuestro Partido desviaciones de derecha y de izquierda? ¿Es que Kámenev y Zinóviev han olvidado esto? ¿Recuerdan ustedes, camaradas, la historia de los errores mencheviques de Kámenev y Zinóviev en Octubre? ¿De dónde surgieron entonces esos errores? ¿Quién tenía la culpa de ello? ¿Acaso se podía culpar de ello a Lenin o al CC del partido leninista? ¿Cómo pudo la oposición "olvidar" estos y otros hechos semejantes? ¿Cómo pudo "olvidar" que siempre en el auge de la revolución aparecen dentro de los partidos desviaciones de derecha y de izquierda del marxismo? ¿Y en qué consiste entonces la tarea de los marxistas, la tarea de los leninistas? En golpear tanto a los desviacionistas de izquierda como a los de derecha.

Me sorprende la arrogancia de Trotski, quien, al parecer, no puede soportar los más mínimos errores de los partidos comunistas en Occidente o en Oriente. Está escandalizado, resulta, por el hecho de que allí, en China, donde existe un partido joven que apenas cuenta dos años de existencia, hayan podido aparecer errores mencheviques. ¿Y cuántos años anduvo errante el propio Trotski entre los mencheviques? Eso lo ha olvidado. Pues anduvo errante entre los mencheviques catorce años enteros, de 1903 a 1917. ¿Por qué se da a sí mismo un plazo de 14 años para, vagando por toda clase de "corrientes" antileninistas, acercarse después a los bolcheviques, pero a los jóvenes comunistas chinos no quiere darles siquiera un plazo de 4 años? ¿Por qué es tan arrogante con los demás, olvidando sus propios vagabundeos? ¿Por qué? ¿Dónde está aquí, por así decirlo, la "justicia"?

II. Sobre China

Pasemos a la cuestión de China.

No me extenderé sobre los errores de la oposición en la cuestión del carácter y las perspectivas de la revolución china. No me extenderé porque sobre ello se ha dicho bastante y de modo bastante convincente, y no es cuestión de repetirse aquí. No me extenderé sobre que la revolución china en su etapa actual sea supuestamente una revolución por la autonomía aduanera (Trotski). Tampoco merece la pena extenderse sobre que en China supuestamente no existan vestigios feudales, y si existen, no tienen importancia seria alguna, con lo cual la revolución agraria en China resulta completamente incomprensible (Trotski y Rádek). Sobre estos y otros errores semejantes de la oposición en la cuestión china ustedes ya deben saber por nuestra prensa del Partido.

Pasemos a la cuestión de los puntos de partida fundamentales del leninismo para resolver las cuestiones de la revolución en los países coloniales y dependientes.

¿En qué consiste el punto de partida del Comintern y de los partidos comunistas en general al abordar las cuestiones del movimiento revolucionario en los países coloniales y dependientes?

Consiste en la estricta distinción entre la revolución en los países imperialistas, en los países que oprimen a otros pueblos, y la revolución en los países coloniales y dependientes, en los países que sufren la opresión imperialista de otros Estados. La revolución en los países imperialistas es una cosa: allí la burguesía es opresora de otros pueblos, allí es contrarrevolucionaria en todas las etapas de la revolución, allí el factor nacional como factor de lucha liberadora está ausente. La revolución en los países coloniales y dependientes es otra cosa: allí la opresión del imperialismo de otros Estados es uno de los factores de la revolución, allí esta opresión no puede dejar de afectar también a la burguesía nacional, allí la burguesía nacional en determinada etapa y durante cierto tiempo puede apoyar el movimiento revolucionario de su país contra el imperialismo, allí el factor nacional, como factor de lucha por la liberación, es un factor de la revolución.

No hacer esta distinción, no comprender esta diferencia, identificar la revolución en los países imperialistas con la revolución en los países coloniales significa abandonar el camino del marxismo, el camino del leninismo, tomar el camino de los partidarios de la II Internacional.

He aquí lo que decía Lenin en su informe sobre la cuestión nacional y colonial en el II Congreso del Comintern:

"¿Cuál es la idea más importante, la idea fundamental de nuestras tesis? La distinción entre pueblos oprimidos y pueblos opresores. Nosotros subrayamos esta distinción —a diferencia de la II Internacional y de la democracia burguesa—" (t. XXV, pág. 351; cursiva mía. — I. St.).

El error fundamental de la oposición consiste en que no comprende ni reconoce esta diferencia entre la revolución de un tipo y la revolución de otro tipo.

El error fundamental de la oposición consiste en que identifica la revolución de 1905 en Rusia, en un país imperialista que oprimía a otros pueblos, con la revolución en China, en un país oprimido, semicolonial, obligado a luchar contra la opresión imperialista de otros Estados.

Entre nosotros, en Rusia, en 1905, la revolución iba contra la burguesía, contra la burguesía liberal, a pesar de que la revolución era democrático-burguesa. ¿Por qué? Porque la burguesía liberal de un país imperialista no puede dejar de ser contrarrevolucionaria. Precisamente por ello entre los bolcheviques no hubo entonces ni podía haber habido cuestión de bloques temporales y acuerdos con la burguesía liberal. Partiendo de esto, la oposición afirma que lo mismo debe aplicarse en China en todas las etapas del movimiento revolucionario, que los acuerdos temporales y los bloques con la burguesía nacional nunca y bajo ninguna circunstancia son admisibles en China. Pero la oposición olvida que así solo pueden hablar personas que no comprenden ni reconocen la diferencia entre la revolución en los países oprimidos y la revolución en los países opresores, que así solo pueden hablar personas que rompen con el leninismo y se deslizan hacia la posición de los partidarios de la II Internacional.

He aquí lo que dice Lenin sobre la admisibilidad de acuerdos temporales y bloques con el movimiento de liberación burgués en los países coloniales:

"La Internacional Comunista debe ir en alianza temporal (cursiva mía. — I. St.) con la democracia burguesa de las colonias y países atrasados, pero no fusionarse con ella y conservar incondicionalmente la independencia del movimiento proletario incluso en su forma más embrionaria" (t. XXV, pág. 290)... "nosotros, como comunistas, solo en aquellos casos debemos y apoyaremos los movimientos de liberación (cursiva mía. — I. St.) burgueses en los países coloniales, cuando estos movimientos sean realmente revolucionarios, cuando sus representantes no nos impidan educar y organizar en espíritu revolucionario al campesinado y a las amplias masas de explotados" (t. XXV, pág. 353).

¿Cómo pudo "ocurrir" que Lenin, que lanzaba rayos y truenos contra los acuerdos con la burguesía en Rusia, reconociese la admisibilidad de tales acuerdos y bloques en China? ¿Quizás Lenin se equivocó? ¿Quizás pasó de la táctica revolucionaria a la táctica oportunista? Por supuesto que no. "Ocurrió" esto porque Lenin comprendía la diferencia entre la revolución en un país oprimido y la revolución en un país opresor. "Ocurrió" esto porque Lenin comprendía que en determinada etapa de su desarrollo la burguesía nacional de los países coloniales y dependientes puede apoyar el movimiento revolucionario de su país contra la opresión del imperialismo. Esto es lo que no quiere comprender la oposición, pero no quiere comprenderlo porque rompe con la táctica revolucionaria de Lenin, rompe con la táctica revolucionaria del leninismo.

¿Han observado ustedes cómo los líderes de la oposición en sus discursos eludían cuidadosamente estas indicaciones de Lenin, temiendo tocarlas? ¿Por qué eluden estas indicaciones tácticas de Lenin para los países coloniales y dependientes, conocidas de todos? ¿Por qué temen estas indicaciones? Porque temen la verdad. Porque las indicaciones tácticas de Lenin derriban toda la orientación ideológico-política del trotskismo en las cuestiones de la revolución china.

Sobre las etapas de la revolución china. La oposición se ha confundido hasta el punto de que niega ahora la existencia de cualesquiera etapas en el desarrollo de la revolución china. ¿Pero acaso hay alguna revolución sin determinadas etapas de su desarrollo? ¿Acaso nuestra revolución no tuvo sus etapas de desarrollo? Tomen las Tesis de Abril de Lenin[9] y verán que Lenin reconocía en nuestra revolución dos etapas: la primera etapa, la revolución democrático-burguesa con el movimiento agrario como su eje principal; la segunda etapa, la Revolución de Octubre con la toma del poder por el proletariado como su eje principal.

¿Cuáles son las etapas de la revolución china?

Deben ser, a mi juicio, tres:

la primera etapa, la revolución del frente único general-nacional, el período cantonés, cuando la revolución dirigía su golpe sobre todo contra el imperialismo extranjero y la burguesía nacional apoyaba el movimiento revolucionario;

la segunda etapa, la revolución democrático-burguesa, después de la salida de las tropas nacionales hacia el río Yangtsé, cuando la burguesía nacional se pasó al campo de la contrarrevolución y el movimiento agrario se convirtió en una potente revolución de decenas de millones de campesinos (actualmente la revolución china se encuentra en la segunda etapa de su desarrollo);

la tercera etapa, la revolución soviética, que aún no existe, pero que llegará.

Quien no ha comprendido que la revolución no se produce sin determinadas etapas de su desarrollo, quien no ha comprendido que la revolución china tiene tres etapas en su desarrollo, no ha comprendido nada ni del marxismo ni de la cuestión china.

¿Cuál es el rasgo característico de la primera etapa de la revolución china?

El rasgo característico de la primera etapa de la revolución china es que fue una revolución del frente único general-nacional, en primer lugar, y que estaba dirigida principalmente contra la opresión imperialista exterior, en segundo lugar (la huelga de Hong Kong[10], etc.). ¿Era entonces Cantón el centro, la plaza de armas del movimiento revolucionario en China? Sin duda alguna, lo era. Esto solo pueden negarlo ahora los ciegos.

¿Es cierto que la primera etapa de la revolución colonial debe tener precisamente ese carácter? Creo que sí. En las "Tesis complementarias" del II Congreso del Comintern, que tratan de la revolución en China e India, se dice directamente que en estos países "la dominación extranjera frena continuamente el libre desarrollo de la vida social", que "por ello el primer paso (cursiva mía. — I. St.) de la revolución en las colonias debe ser el derrocamiento del capitalismo extranjero" (véase el informe estenográfico del II Congreso del Comintern, pág. 605).

El rasgo característico de la revolución china es el hecho de que ha pasado este "primer paso", la primera etapa de su desarrollo, ha pasado el período de la revolución del frente único general-nacional y ha entrado en la segunda etapa de su desarrollo, el período de la revolución agraria.

El rasgo característico, por ejemplo, de la revolución turca (los kemalistas), por el contrario, es el hecho de que se ha estancado en el "primer paso", en la primera etapa de su desarrollo, en la etapa del movimiento de liberación burgués, sin intentar siquiera pasar a la segunda etapa de su desarrollo, a la etapa de la revolución agraria.

¿Qué representaban el Guomindang[11] y su gobierno en la primera etapa de la revolución, en el período cantonés? Representaban entonces un bloque de obreros, campesinos, intelectualidad burguesa y burguesía nacional. ¿Era entonces Cantón el centro del movimiento revolucionario, la plaza de armas de la revolución? ¿Era entonces correcta la política de apoyo al Guomindang cantonés como gobierno de la lucha liberadora contra el imperialismo? ¿Teníamos razón al prestar ayuda a Cantón en China y, digamos, a Angora en Turquía, cuando Cantón y Angora libraban la lucha contra el imperialismo? Sí, teníamos razón. Teníamos razón y seguíamos entonces las huellas de Lenin, pues la lucha de Cantón y Angora dispersaba las fuerzas del imperialismo, debilitaba y desprestigiaba al imperialismo y facilitaba así la causa del desarrollo del foco de la revolución mundial, la causa del desarrollo de la URSS. ¿Es cierto que los actuales líderes de nuestra oposición apoyaban entonces junto con nosotros tanto a Cantón como a Angora, prestándoles cierta ayuda? Sí, es cierto. Que intente alguien refutar esto.

¿Pero cómo hay que entender el frente único con la burguesía nacional en la primera etapa de la revolución colonial? ¿Significa esto que los comunistas no deben agudizar la lucha de los obreros y campesinos contra los terratenientes y la burguesía nacional, que el proletariado debe sacrificar, aunque sea en la menor medida, aunque sea por un minuto, su independencia? No, no significa. El frente único solo puede tener significación revolucionaria en el caso y a condición de que no impida al partido comunista llevar su trabajo político y organizativo independiente, organizar al proletariado en fuerza política independiente, alzar al campesinado contra los terratenientes, organizar abiertamente la revolución de los obreros y campesinos y preparar así las condiciones para la hegemonía del proletariado. Creo que el ponente ha demostrado plenamente, sobre la base de documentos conocidos de todos, que el Comintern inculcaba al partido comunista chino precisamente esa comprensión del frente único.

Kámenev y Zinóviev se han remitido aquí a un solo y único telegrama a Shanghái de octubre de 1926, que dice que no conviene por el momento, hasta la toma de Shanghái, agudizar el movimiento agrario. Estoy lejos de reconocer este telegrama como correcto. Nunca consideré ni considero infalible al Comintern. Errores aislados se producen, y este telegrama es indiscutiblemente erróneo. Pero, en primer lugar, este telegrama fue anulado por el propio Comintern pocas semanas después (en noviembre de 1926), sin declaraciones ni señales por parte de la oposición. En segundo lugar, ¿por qué la oposición calló hasta ahora sobre esto, por qué recordó este telegrama solo nueve meses después, y por qué oculta al Partido que este telegrama fue anulado por el Comintern hace nueve meses? Por ello sería una calumnia malintencionada pensar que este telegrama determinaba la línea de nuestra dirección. En realidad fue un telegrama aislado, episódico, absolutamente no característico de la línea del Comintern, de la línea de nuestra dirección. Esto se ve, repito, aunque solo sea por el hecho de que fue anulado pocas semanas después por una serie de documentos que dan la línea y que son absolutamente característicos de nuestra dirección.

Permítanme remitirme a estos documentos.

He aquí, por ejemplo, un extracto de la resolución del VII Pleno del Comintern de noviembre de 1926, es decir, un mes después del telegrama mencionado:

"La peculiaridad original de la situación actual es su carácter transitorio, cuando el proletariado debe elegir entre la perspectiva de un bloque con sectores considerables de la burguesía y la perspectiva de la ulterior consolidación de su alianza con el campesinado. Si el proletariado no presenta un programa agrario radical, no sabrá incorporar al campesinado a la lucha revolucionaria y perderá la hegemonía en el movimiento de liberación nacional" (cursiva mía. — I. St.).

Y más adelante:

"El gobierno popular cantonés no podrá mantenerse en el poder en la revolución, no podrá lograr la victoria completa sobre el imperialismo extranjero y la reacción autóctona mientras la causa de la liberación nacional no se identifique con la revolución agraria" (véase la resolución del VII Pleno ampliado del CEIC; cursiva mía. — I. St.).

He aquí un documento que realmente determina la línea de la dirección del Comintern.

Es sumamente extraño que los líderes de la oposición eludan este documento del Comintern, conocido de todos.

Quizá no sea una falta de modestia si me remito a mi discurso en la comisión china del Comintern en noviembre del mismo 1926, que elaboró, por supuesto no sin mi participación, la resolución del VII Pleno ampliado sobre la cuestión china. Este discurso fue publicado después como folleto separado con el título "Sobre las perspectivas de la revolución en China". He aquí algunos pasajes de este discurso:

"Sé que entre los guomindanistas e incluso entre los comunistas chinos hay personas que no consideran posible desencadenar la revolución en el campo, temiendo que la incorporación del campesinado a la revolución socave el frente antiimperialista unido. Este es un profundísimo error, camaradas. El frente antiimperialista en China será tanto más fuerte y poderoso cuanto más rápida y profundamente se incorpore el campesinado chino a la revolución".

Y más adelante:

"Sé que entre los comunistas chinos hay camaradas que consideran indeseables las huelgas de los obreros por la mejora de su situación material y jurídica, y que disuaden a los obreros de las huelgas. (Voz: 'Eso ocurría en Cantón y Shanghái'.) Este es un gran error, camaradas. Es una gravísima subestimación del papel y el peso específico del proletariado de China. Esto debe ser señalado en las tesis como un fenómeno absolutamente negativo. Sería un gran error si los comunistas chinos no aprovechasen la actual coyuntura favorable para ayudar a los obreros a mejorar su situación material y jurídica, aunque fuese mediante huelgas. ¿Para qué es entonces la revolución en China?" (Véase Stalin, "Sobre las perspectivas de la revolución en China"[12].)

Y he aquí un tercer documento, de diciembre de 1926, dado en el momento en que el Comintern era asediado desde todas las ciudades de China, asegurándole que el desarrollo de la lucha obrera conducía a una crisis, al desempleo, al cierre de fábricas:

"La política general de retirada en las ciudades y de restricción de la lucha obrera por la mejora de su situación es incorrecta. En el campo la lucha debe desarrollarse, pero hay que aprovechar al mismo tiempo el momento favorable para mejorar la situación material y jurídica de los obreros, esforzándose en todo lo posible por dar a la lucha obrera un carácter organizado que excluya los excesos y el adelantamiento excesivo. Hay que procurar especialmente que la lucha en las ciudades se dirija contra los grandes sectores de la burguesía y ante todo contra los imperialistas, para que la pequeña y mediana burguesía china se mantenga en lo posible dentro del frente único contra el enemigo común. El sistema de cámaras de conciliación, tribunales de arbitraje, etc. lo consideramos conveniente, a condición de que se asegure una política obrera correcta en estas instituciones. Consideramos al mismo tiempo necesario advertir que los decretos contra la libertad de huelga, las reuniones obreras, etc. son absolutamente inadmisibles".

El cuarto documento, dado un mes y medio antes del golpe de Chiang Kai-shek[13]:

"Es necesario intensificar en el ejército el trabajo de las células del Guomindang y comunistas, organizarlas allí donde no existen y donde es posible su organización; allí donde la organización de células comunistas es imposible, es necesario llevar un trabajo intensificado mediante comunistas ocultos.

Es necesario mantener el rumbo hacia el armamento de los obreros y campesinos, la transformación de los comités campesinos en el terreno en órganos efectivos de poder con autodefensa armada, etc.

Es necesario que en todas partes y siempre el partido comunista actúe como tal; es inadmisible la política de semilegalidad voluntaria; el partido comunista no puede actuar como freno del movimiento de masas; el partido comunista no debe ocultar la política traidora y reaccionaria de los guomindanistas de derecha; para su desenmascaramiento es necesario movilizar a las masas en torno al Guomindang y al partido comunista chino.

Es necesario llamar la atención de todos los trabajadores leales a la revolución sobre el hecho de que en el momento actual la revolución china, en relación con la reagrupación de las fuerzas de clase y la concentración de los ejércitos imperialistas, está pasando por un período crítico y que sus futuras victorias solo son posibles con un rumbo decidido hacia el desarrollo del movimiento de masas. En caso contrario, a la revolución le amenaza un enorme peligro. La puesta en práctica de las directivas es por ello más necesaria que nunca".

Y aún antes, ya en abril de 1926, un año antes del golpe de los guomindanistas de derecha y Chiang Kai-shek, el Comintern advertía al partido comunista chino, señalándole que "hay que llevar las cosas hacia la salida o expulsión de los derechistas del Guomindang".

He aquí cómo entendía y sigue entendiendo el Comintern la táctica del frente único contra el imperialismo en la primera etapa de la revolución colonial.

¿Conoce la oposición estos documentos directivos? Por supuesto que sí. ¿Por qué entonces silencia estos documentos directivos? Porque busca la gresca, no la verdad.

Y, sin embargo, hubo un tiempo en que los actuales líderes de la oposición, especialmente Zinóviev y Kámenev, comprendían algo de leninismo y defendían en lo fundamental la misma política en el movimiento revolucionario chino que llevaba a cabo el Comintern y que nos trazó el camarada Lenin en sus tesis[14]. Me refiero al VI Pleno de la Internacional Comunista, en febrero-marzo de 1926, cuando Zinóviev era presidente del Comintern, cuando todavía era leninista y no había tenido tiempo aún de trasladarse al campo de Trotski. Hablo del VI Pleno de la Internacional Comunista porque existe una resolución de ese pleno sobre la revolución china[15], aprobada por unanimidad en febrero-marzo de 1926, donde se da aproximadamente la misma valoración de la primera etapa de la revolución china, del Guomindang cantonés y del gobierno cantonés, que dan el Comintern y el PC(b) de la URSS y de la cual ahora se aparta la oposición. Hablo de esta resolución porque por ella votó entonces Zinóviev y ninguno de los miembros del CC se opuso a ella, sin excluir a Trotski, Kámenev y otros líderes de la actual oposición.

Permítanme citar algunos pasajes de esta resolución.

He aquí lo que se dice en esta resolución sobre el Guomindang:

"Las huelgas políticas de Shanghái y Hong Kong de los obreros chinos (junio-septiembre de 1925) crearon un momento de viraje en la lucha liberadora del pueblo chino contra los imperialistas extranjeros... La acción política del proletariado dio un poderoso impulso al ulterior desarrollo y fortalecimiento de todas las organizaciones revolucionario-democráticas del país, y en primer lugar del partido revolucionario-popular Guomindang y del gobierno revolucionario de Cantón. El partido Guomindang, que actúa en su núcleo fundamental en alianza con los comunistas chinos, representa un bloque revolucionario de obreros, campesinos, intelectuales y democracia urbana (cursiva mía. — I. St.) sobre la base de la comunidad de los intereses de clase de estas capas en la lucha contra los imperialistas extranjeros y todo el régimen militar-feudal de vida, por la independencia del país y por un poder único revolucionario-democrático" (véase la resolución del VI Pleno del CEIC).

O sea, el Guomindang cantonés como unión de cuatro "clases". Lo ven, esto es casi "martynovismo"[16], bendecido por nadie más que por el entonces presidente del Comintern, Zinóviev.

Sobre el gobierno guomindanista cantonés:

"El gobierno revolucionario creado por el partido Guomindang en Cantón (cursiva mía. — I. St.) ha logrado ya vincularse con las más amplias masas de obreros, campesinos y democracia urbana y, apoyándose en ellas, ha derrotado a las bandas contrarrevolucionarias apoyadas por los imperialistas (y lleva a cabo un trabajo de democratización radical de toda la vida política de la provincia de Guangdong). Siendo así la vanguardia en la lucha del pueblo chino por la independencia, el gobierno cantonés sirve de modelo para la futura construcción revolucionario-democrática en el país" (véase ibídem; cursiva mía. — I. St.).

Resulta que el gobierno guomindanista cantonés, que representaba un bloque de cuatro "clases", era un gobierno revolucionario, y no solo revolucionario, sino incluso modelo para el futuro gobierno revolucionario-democrático en China.

Sobre el frente único de obreros, campesinos y burguesía:

"Ante los nuevos peligros, el partido comunista chino y el Guomindang deben desarrollar el más amplio trabajo político, organizando acciones de masas en apoyo de la lucha de los ejércitos populares, utilizando las contradicciones internas en el campo de los imperialistas y contraponiendo a ellos el frente nacional-revolucionario unido de las más amplias capas de la población (obreros, campesinos, burguesía) bajo la dirección de las organizaciones revolucionario-democráticas" (véase ibídem; cursiva mía. — I. St.).

Resulta que los bloques y acuerdos temporales con la burguesía en los países coloniales en determinada etapa de la revolución colonial no solo son admisibles, sino directamente necesarios.

¿Verdad que esto se parece mucho a lo que nos dice Lenin en sus conocidas indicaciones sobre la táctica de los comunistas en los países coloniales y dependientes? Lástima solo que Zinóviev ya se haya olvidado de ello.

La cuestión de la salida del Guomindang:

"Algunos sectores de la gran burguesía china, que se agrupaban temporalmente en torno al partido Guomindang, en el último año se apartaron de él, lo que provocó la formación en el ala derecha del Guomindang de un pequeño grupo que se pronunció abiertamente contra la estrecha alianza del Guomindang con las masas trabajadoras, por la expulsión de los comunistas del Guomindang y contra la política revolucionaria del gobierno cantonés. La condena de este ala derecha en el II Congreso del Guomindang (enero de 1926) y la confirmación de la necesidad de la alianza combativa del Guomindang con los comunistas consolida la orientación revolucionaria de la actividad del Guomindang y del gobierno cantonés y asegura al Guomindang el apoyo revolucionario del proletariado" (véase ibídem; cursiva mía. — I. St.).

Resulta que la salida de los comunistas del Guomindang en la primera etapa de la revolución china habría sido un error grave. Lástima solo que Zinóviev, que votó por esta resolución, se haya olvidado ya de ello al cabo de apenas un mes. Pues no más que en abril de 1926 (al cabo de un mes) Zinóviev exigía la salida inmediata de los comunistas del Guomindang.

Sobre las desviaciones en el partido comunista chino y la inadmisibilidad de saltar por encima de la fase guomindanista de la revolución:

"La autodeterminación política de los comunistas chinos se desarrollará en la lucha contra dos desviaciones igualmente nocivas: contra el liquidacionismo de derecha, que ignora las tareas de clase independientes del proletariado chino y conduce a la fusión amorfa con el movimiento democrático nacional general, y contra los estados de ánimo de extrema izquierda, que se esfuerzan por saltar por encima de la etapa revolucionario-democrática del movimiento directamente hacia las tareas de la dictadura proletaria y del Poder Soviético, olvidando al campesinado, este factor fundamental y decisivo del movimiento de liberación nacional chino" (véase ibídem; cursiva mía. — I. St.).

Aquí está todo, como ven, para poner en evidencia ahora a la oposición tanto por saltar por encima de la fase guomindanista del desarrollo en China, como por la subestimación del movimiento campesino, como por el adelantamiento hacia los Soviets. No en la ceja, sino en el ojo.

¿Conoce esta resolución Zinóviev, Kámenev, Trotski?

Hay que suponer que sí. En todo caso, no puede dejar de ser conocida por Zinóviev, bajo cuya presidencia se aprobó esta resolución en el VI Pleno del Comintern y quien él mismo votó por ella. ¿Por qué entonces ahora los líderes de la oposición eluden esta resolución de la instancia suprema del movimiento comunista mundial? ¿Por qué la silencian? Porque se vuelve contra ellos en todas las cuestiones de la revolución china. Porque derriba toda la actual orientación trotskista de la oposición. Porque se han alejado del Comintern, se han alejado del leninismo, y ahora, temiendo a su pasado, temiendo a su propia sombra, se ven obligados a eludir cobardemente la resolución del VI Pleno del Comintern.

Así está la cosa con la primera etapa de la revolución china.

Pasemos ahora a la segunda etapa de la revolución china.

Si la primera etapa se distinguía porque la punta de la revolución se dirigía principalmente contra el imperialismo extranjero, el rasgo característico de la segunda etapa es el hecho de que la revolución dirige su punta principalmente contra los enemigos internos y ante todo contra los feudales, contra el régimen feudal.

¿Resolvió la primera etapa su tarea de derrocar al imperialismo extranjero? No, no la resolvió. Transmitió la realización de esta tarea como herencia a la segunda etapa de la revolución china. Solo dio un primer impulso a las masas revolucionarias contra el imperialismo para terminar su carrera y transmitir este asunto al futuro.

Hay que suponer que tampoco a la segunda etapa de la revolución le será dado resolver plenamente la tarea de expulsar a los imperialistas. Dará un ulterior impulso a las amplias masas de obreros y campesinos chinos contra el imperialismo, pero lo hará para transmitir la culminación de esta tarea a la siguiente etapa de la revolución china, la etapa soviética.

Y en esto no hay nada de sorprendente. ¿Acaso no es sabido que en la historia de nuestra revolución tuvieron lugar hechos análogos, aunque en otra situación y en otras circunstancias? ¿Acaso no es sabido que la primera etapa de nuestra revolución no resolvió plenamente su tarea de culminar la revolución agraria, sino que transmitió esta tarea a la siguiente etapa de la revolución, la Revolución de Octubre, que resolvió íntegra y plenamente la tarea de erradicar los vestigios feudales? Por ello no habrá nada de sorprendente si en la segunda etapa de la revolución china no se logra culminar plenamente la revolución agraria y si la segunda etapa de la revolución, habiendo impulsado a las masas de millones del campesinado y habiéndolas alzado contra los vestigios feudales, transmite la culminación de esta tarea a la siguiente etapa de la revolución, la etapa soviética. Y esto será solo un beneficio para la futura revolución soviética en China.

¿En qué consistía la tarea de los comunistas en la segunda etapa de la revolución en China, cuando el centro del movimiento revolucionario se desplazó manifiestamente de Cantón a Wuhan y cuando, junto al centro revolucionario de Wuhan, se creó un centro contrarrevolucionario en Nankín?

En utilizar plenamente la posibilidad de la organización abierta del partido, del proletariado (sindicatos), del campesinado (uniones campesinas), de la revolución en general.

En empujar a los guomindanistas de Wuhan hacia la izquierda, hacia la revolución agraria.

En convertir al Guomindang de Wuhan en centro de lucha contra la contrarrevolución y en núcleo de la futura dictadura revolucionario-democrática del proletariado y del campesinado.

¿Fue correcta esta política?

Los hechos demostraron que fue la única política correcta, capaz de educar a las amplias masas de obreros y campesinos en el espíritu del ulterior desarrollo de la revolución.

La oposición exigía entonces la formación inmediata de Soviets de diputados obreros y campesinos. Pero esto era aventurerismo, un salto aventurero adelante, pues la formación inmediata de Soviets habría significado entonces saltar por encima de la fase de desarrollo del Guomindang de izquierda.

¿Por qué?

Porque el Guomindang en Wuhan, que mantenía la alianza con los comunistas, no había tenido tiempo aún de desacreditarse y desenmascararse a los ojos de las amplias masas de obreros y campesinos, no había tenido tiempo aún de agotarse como organización revolucionario-burguesa.

Porque lanzar la consigna de los Soviets y del derrocamiento del gobierno de Wuhan en el momento en que las masas no se habían convencido aún por su propia experiencia de la inutilidad de este gobierno, de la necesidad de derrocarlo, significaba saltar adelante, separarse de las masas, privarse del apoyo de las masas y hacer fracasar así la causa emprendida.

La oposición piensa que si ella comprendió la inseguridad, la inconsistencia, la insuficiente revolucionalidad del Guomindang en Wuhan (y comprenderlo no es difícil para cualquier trabajador políticamente cualificado), esto es completamente suficiente para que las masas también lo comprendan todo, completamente suficiente para sustituir al Guomindang por los Soviets y llevar consigo a las masas. Pero este es el habitual error "ultraizquierdista" de la oposición, que toma su propia conciencia y comprensión por la conciencia y comprensión de las masas de millones de obreros y campesinos.

La oposición tiene razón cuando dice que el partido debe ir adelante. Es una tesis marxista habitual, sin cuyo cumplimiento no hay ni puede haber un verdadero partido comunista. Pero esto es solo una parte de la verdad. Toda la verdad consiste en que el partido no solo vaya adelante, sino que lleve consigo a las masas de millones. Ir adelante sin llevar consigo a las masas de millones significa de hecho separarse del movimiento. Ir adelante, separándose de la retaguardia, sin saber llevar consigo a la retaguardia, significa dar un salto que puede hacer fracasar por cierto tiempo el avance de las masas. La dirección leninista consiste precisamente en que la vanguardia sepa llevar consigo a la retaguardia, en que la vanguardia vaya adelante sin separarse de las masas. Pero para que la vanguardia no se separe de las masas, para que la vanguardia lleve efectivamente consigo a las masas de millones, para ello se necesita una condición decisiva, a saber, que las propias masas se convenzan por su propia experiencia de la corrección de las indicaciones, directivas y consignas de la vanguardia.

La desgracia de la oposición consiste precisamente en que no reconoce esta simple regla leninista de dirección de las masas de millones, sin comprender que el solo partido, el solo grupo avanzado, sin el apoyo de las masas de millones, no está en condiciones de llevar a cabo la revolución, que la revolución la "hacen" en última instancia las masas de millones de trabajadores.

¿Por qué nosotros, los bolcheviques, en abril de 1917 no lanzamos la consigna práctica del derrocamiento del Gobierno Provisional y del establecimiento del Poder Soviético en Rusia, aunque estábamos convencidos de que en un futuro próximo nos enfrentaríamos a la necesidad del derrocamiento del Gobierno Provisional y del establecimiento del Poder Soviético?

Porque las amplias masas de trabajadores tanto en la retaguardia como en el frente, y finalmente los propios Soviets, no estaban aún preparados para asimilar tal consigna, creían aún en el carácter revolucionario del Gobierno Provisional.

Porque el Gobierno Provisional no había tenido tiempo aún de desacreditarse apoyando la contrarrevolución en la retaguardia y en el frente.

¿Por qué Lenin estigmatizó al grupo de Bagdatiev en abril de 1917 en Petrogrado, que lanzó la consigna del derrocamiento inmediato del Gobierno Provisional y del establecimiento del Poder Soviético?

Porque el intento de Bagdatiev habría sido un peligroso salto adelante, que creaba la amenaza de la separación del partido bolchevique de las masas de millones de obreros y campesinos.

El aventurerismo en política, el bagdatievismo en las cuestiones de la revolución china: he aquí lo que mata ahora a nuestra oposición trotskista.

Zinóviev declara que, al hablar de bagdatievismo, yo identifico la actual revolución china con la Revolución de Octubre. Esto, por supuesto, son tonterías. En primer lugar, yo mismo hice la salvedad en mi artículo "Notas sobre temas de actualidad" de que "la analogía aquí es condicional", que "la admito únicamente con todas aquellas reservas que son necesarias si se tiene en cuenta la diferencia de la situación de la China de nuestros días y la Rusia de 1917"[17].

En segundo lugar, sería estúpido afirmar que no se pueden tomar en general analogías de las revoluciones de otros países al caracterizar tales o cuales corrientes, tales o cuales errores en la revolución de un país dado. ¿Acaso la revolución de un país no aprende de las revoluciones de otros países, aunque estas revoluciones no sean del mismo tipo? ¿A qué se reduce entonces la ciencia de la revolución?

Zinóviev, en esencia, niega la posibilidad de la ciencia de la revolución. ¿Acaso no es un hecho que Lenin, en el período previo a la Revolución de Octubre, acusaba a Chjeídze, Tsereteli, Steklov y otros de "luiblanquismo" de la revolución francesa de 1848? Miren el artículo de Lenin "Luiblanquismo"[18] y comprenderán que Lenin utilizó ampliamente la analogía con la revolución francesa de 1848 al caracterizar los errores de tales o cuales figuras antes de Octubre, aunque Lenin sabía bien que la revolución francesa de 1848 y nuestra Revolución de Octubre no son revoluciones del mismo tipo. Y si se puede hablar del "luiblanquismo" de Chjeídze y Tsereteli en el período previo a la Revolución de Octubre, ¿por qué no se puede hablar del "bagdatievismo" de Zinóviev y Trotski en el período de la revolución agraria en China?

La oposición asegura que Wuhan no era el centro del movimiento revolucionario. ¿Pero por qué entonces Zinóviev afirmaba que era "necesaria la más completa ayuda" al Guomindang de Wuhan para convertirlo en centro de lucha contra los Cavaignac chinos? ¿Por qué el territorio de Wuhan, y no cualquier otro, se convirtió en el centro del máximo desarrollo del movimiento agrario? ¿Acaso no es un hecho que precisamente el territorio de Wuhan (Hunan, Hubei) fue a comienzos de este año el centro del máximo desarrollo del movimiento agrario? ¿Por qué Cantón, donde no hubo movimiento agrario de masas, podía llamarse "plaza de armas de la revolución" (Trotski), pero Wuhan, en cuyo territorio comenzó y se desarrolló la revolución agraria, no se puede considerar centro, "plaza de armas" del movimiento revolucionario? ¿Cómo explicar, en tal caso, que la oposición exigiera que el partido comunista permaneciera en el Guomindang y el gobierno de Wuhan? ¿Es que la oposición estaba en abril de 1927 a favor del bloque con el Guomindang "contrarrevolucionario" de Wuhan? ¿De dónde tanta "desmemoria" y confusión en la oposición?

La oposición se regocija de que el bloque con el Guomindang de Wuhan resultara efímero, afirmando que el Comintern no advirtió a los comunistas chinos de la posibilidad del fracaso del Guomindang de Wuhan. Apenas es necesario demostrar que el regocijo de la oposición solo testimonia su bancarrota política. La oposición, al parecer, piensa que los bloques con la burguesía nacional en los países coloniales deben ser duraderos. Pero así solo pueden pensar personas que han perdido los últimos restos de leninismo. Si los feudales y el imperialismo en China resultaron ser en la etapa actual más fuertes que la revolución, si la presión de estas fuerzas hostiles condujo al viraje del Guomindang de Wuhan hacia la derecha y a la derrota temporal de la revolución china, entonces regocijarse por ello solo pueden personas contagiadas de derrotismo. En cuanto a la afirmación de la oposición de que el Comintern no advirtió al partido comunista de China de la posible bancarrota del Guomindang de Wuhan, esta es una de esas habituales habladurías de las que ahora está repleto el arsenal de la oposición.

Permítanme citar algunos documentos en refutación de las habladurías oposicionistas.

Documento primero, de mayo de 1927:

"Lo más importante ahora en la política interna del Guomindang es desarrollar sistemáticamente la revolución agraria en todas las provincias, incluida y especialmente Guangdong, bajo la consigna 'Todo el poder a las uniones y comités campesinos en el campo'. En esto está la base de los éxitos de la revolución y del Guomindang. En esto está la base de que se cree en China un amplio y potente ejército político y militar contra el imperialismo y sus agentes. Prácticamente la consigna de la confiscación de las tierras es plenamente oportuna para las provincias abarcadas por un fuerte movimiento agrario, como Hunan, Guangdong, etc. Sin esto es imposible el despliegue de la revolución agraria... (cursiva mía. — I. St.)

Hay que comenzar ya ahora la organización de ocho o diez divisiones de campesinos y obreros revolucionarios con un mando absolutamente fiable. Esta será la guardia de Wuhan tanto en los frentes como en la retaguardia para desarmar a las unidades poco fiables. No se puede demorar esto.

Hay que intensificar el trabajo en la retaguardia y las unidades de Chiang Kai-shek para descomponerlas y prestar ayuda a los insurgentes campesinos en Guangdong, donde el poder de los terratenientes es particularmente insoportable".

Documento segundo, de mayo de 1927:

"Sin revolución agraria la victoria es imposible. De lo contrario el CC del Guomindang se convertirá en un miserable juguete de generales poco fiables. Hay que combatir los excesos, pero no con tropas, sino a través de las uniones campesinas. Estamos decididamente a favor de la toma efectiva de la tierra desde abajo. Los temores acerca del viaje de Tan Pingshan tienen cierto fundamento. Lo que hay que hacer no es separarse del movimiento obrero-campesino, sino contribuir a él por todos los medios. De lo contrario echarán a perder la causa.

Algunos viejos líderes del CC del Guomindang temen los acontecimientos, vacilan, pactan. Hay que incorporar al CC del Guomindang más líderes nuevos campesinos y obreros de abajo. Su voz audaz hará a los viejos más decididos o los dejará fuera del juego. La estructura actual del Guomindang debe ser cambiada. La cúspide del Guomindang debe ser obligatoriamente renovada y completada con nuevos líderes surgidos de la revolución agraria, y la periferia debe ser ampliada a costa de millones procedentes de las uniones obreras y campesinas. Sin esto el Guomindang corre el riesgo de separarse de la vida y de perder toda autoridad.

Hay que liquidar la dependencia de generales poco fiables. Movilicen a unos veinte mil comunistas, añadan unos cincuenta mil obreros y campesinos revolucionarios de Hunan-Hubei, formen varios cuerpos nuevos, utilicen a los cadetes de la escuela de mandos y organicen, mientras no sea tarde, su propio ejército fiable. Sin esto no hay garantía contra fracasos. Esta tarea es difícil, pero no hay otros caminos.

Organicen un Tribunal Militar Revolucionario encabezado por destacados guomindanistas no comunistas. Castiguen a los oficiales que mantienen vínculos con Chiang Kai-shek o que azuzan a los soldados contra el pueblo, contra los obreros y campesinos. No se puede ocuparse solo de persuadir. Es hora de empezar a actuar. Hay que castigar a los canallas. Si los guomindanistas no aprenden a ser jacobinos revolucionarios, perecerán tanto para el pueblo como para la revolución" (cursiva mía. — I. St.).

Ven ustedes que el Comintern preveía los acontecimientos, señalizaba a tiempo sobre los peligros y advertía a los comunistas chinos sobre la perdición del Guomindang de Wuhan si los guomindanistas no sabían convertirse en jacobinos revolucionarios.

Kámenev decía que de la derrota de la revolución china es culpable la política del Comintern, que nosotros "hemos criado a los Cavaignac en China". Camaradas, así solo puede hablar de nuestro Partido una persona dispuesta a cometer un crimen contra el Partido. Así hablaban de los bolcheviques los mencheviques en el período de la derrota de julio de 1917, cuando aparecieron en escena los Cavaignac rusos. Lenin escribía en su artículo "Sobre las consignas"[19] que la derrota de julio era una "victoria de los Cavaignac". Los mencheviques se enfurecían entonces, afirmando que de la aparición de los Cavaignac rusos era culpable la política de Lenin. ¿Piensa Kámenev que de la aparición de los Cavaignac rusos en el período de la derrota de julio de 1917 era culpable la política de Lenin, la política de nuestro Partido, y no algo distinto? ¿Le sienta bien a Kámenev imitar en este caso a los señores mencheviques? (Risas.) No pensaba yo que los camaradas de la oposición pudieran caer tan bajo...

Es sabido que la revolución de 1905 sufrió una derrota, siendo esta derrota más profunda que la actual derrota de la revolución china. Los mencheviques decían entonces que de la derrota de la revolución de 1905 era culpable la extrema táctica revolucionaria de los bolcheviques. ¿No piensa Kámenev tomar aquí también como modelo la interpretación menchevique de la historia de nuestra revolución y arrojar una piedra contra los bolcheviques?

¿Y cómo explicar la derrota de la República Soviética de Baviera? ¿Quizás por la política de Lenin y no por la correlación de las fuerzas de clase?

¿Cómo explicar la derrota de la República Soviética de Hungría? ¿Quizás por la política del Comintern y no por la correlación de las fuerzas de clase?

¿Cómo se puede afirmar que la táctica de tal o cual partido puede anular o invertir la correlación de las fuerzas de clase? Nuestra política en 1905, ¿fue correcta o no? ¿Por qué sufrimos entonces una derrota? ¿Acaso los hechos no dicen que con la política de la oposición la revolución en China habría llegado a la derrota a un ritmo más rápido de lo que ocurrió en realidad? ¿Cómo llamar a personas que olvidan la correlación de las fuerzas de clase durante la revolución e intentan explicar todo por la sola táctica de tal o cual partido? De estas personas solo se puede decir una cosa: que han roto con el marxismo.

Conclusiones. Los principales errores de la oposición:

1) La oposición no comprende el carácter y las perspectivas de la revolución china.

2) La oposición no ve la diferencia entre la revolución en China y la revolución en Rusia, entre la revolución en los países coloniales y la revolución en los países imperialistas.

3) La oposición rompe con la táctica leninista en la cuestión de la actitud hacia la burguesía nacional en los países coloniales en la primera etapa de la revolución.

4) La oposición no comprende la cuestión de la participación de los comunistas en el Guomindang.

5) La oposición viola las bases de la táctica leninista en la cuestión de la correlación entre la vanguardia (el partido) y la retaguardia (las masas de millones de trabajadores).

6) La oposición rompe con las resoluciones de los Plenos VI y VII del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista.

La oposición alaba ruidosamente su política en la cuestión china, afirmando que con esta política en China las cosas irían ahora mejor. Apenas es necesario demostrar que con los groseros errores cometidos por la oposición, el partido comunista chino se habría metido definitivamente en un callejón sin salida si hubiera adoptado la política antileninista y aventurera de la oposición.

Si el partido comunista en China creció en un corto plazo de un pequeño grupo de 5-6 mil personas a un partido de masas de 60 mil miembros; si al partido comunista chino le fue dado en este tiempo organizar en sindicatos cerca de 3 millones de proletarios; si al partido comunista chino le fue dado despertar de la somnolencia al campesinado multimillonario e incorporar a decenas de millones de campesinos en las uniones campesinas revolucionarias; si al partido comunista chino le fue dado en este tiempo reclutar a su lado regimientos y divisiones enteras de las tropas nacionales; si al partido comunista chino le fue dado en este tiempo convertir la idea de la hegemonía del proletariado de un deseo en un hecho, si al partido comunista chino le fue dado alcanzar en un corto plazo todas estas conquistas, esto se explica, entre otras cosas, porque seguía el camino trazado por Lenin, el camino indicado por el Comintern.

Ni que decir tiene que con la política de la oposición, con sus errores, con su rumbo antileninista en las cuestiones de la revolución colonial, estas conquistas de la revolución china o no habrían existido en absoluto, o se habrían reducido al mínimo.

Dudar de esto solo pueden los renegados "ultraizquierdistas" y aventureros.

III. Sobre el Comité Anglo-Soviético de Unidad[20]

La cuestión del Comité Anglo-Soviético. La oposición asegura que nosotros apostábamos supuestamente por el Comité Anglo-Soviético. Esto es incorrecto, camaradas. Esta es una de esas habladurías a las que recurre tan a menudo la oposición en bancarrota. Todo el mundo sabe, y por tanto también la oposición debe saberlo, que nosotros apostamos no por el Comité Anglo-Soviético, sino por el movimiento revolucionario mundial y por los éxitos de nuestra construcción socialista. La oposición engaña al Partido al decir que nosotros apostábamos o apostamos por el Comité Anglo-Soviético.

¿Qué representa, en tal caso, el Comité Anglo-Soviético? El Comité Anglo-Soviético representa una de las formas de vinculación de nuestros sindicatos con los sindicatos ingleses, con los sindicatos reformistas, con los sindicatos reaccionarios. Nuestro trabajo de revolucionar a la clase obrera en Europa lo llevamos actualmente por tres canales:

a) por el canal del Comintern, a través de las secciones comunistas, que tienen como tarea inmediata la liquidación de la dirección política reformista en el movimiento obrero;

b) por el canal de la Profintern, a través de las minorías sindicales revolucionarias, que tienen como tarea inmediata la superación de la aristocracia obrera reaccionaria en los sindicatos;

c) a través del Comité Anglo-Soviético de Unidad, como uno de los medios que pueden facilitar a la Profintern y a sus secciones la lucha por el aislamiento de la aristocracia obrera en los sindicatos.

Los dos primeros canales son fundamentales y permanentes, obligatorios para los comunistas mientras existan las clases y la sociedad de clases. El tercer canal es solo temporal, auxiliar, episódico y por tanto inseguro, no siempre fiable, y a veces completamente poco fiable. Poner en el mismo plano el tercer canal con los dos primeros significa ir contra los intereses de la clase obrera, contra el comunismo. ¿Cómo se puede después de todo esto charlatanear que nosotros apostábamos por el Comité Anglo-Soviético?

Al ir a la formación del Comité Anglo-Soviético, aspirábamos a establecer vínculos abiertos con las masas obreras sindicalmente organizadas de Inglaterra.

¿Para qué?

Para facilitar, en primer lugar, la creación del frente único de los obreros contra el capital o, al menos, dificultar la lucha de los líderes reaccionarios del movimiento sindical contra la creación de tal frente.

Para facilitar, en segundo lugar, la creación del frente único de los obreros contra los peligros de una guerra imperialista en general, contra los peligros de una intervención en particular, o, al menos, dificultar la lucha de los líderes reaccionarios de los sindicatos contra la formación de tal frente.

¿Es admisible en general el trabajo de los comunistas en los sindicatos reaccionarios?

No solo es admisible, sino que a veces es directamente obligatorio, pues en los sindicatos reaccionarios hay millones de obreros, y los comunistas no tienen derecho a renunciar a entrar en estos sindicatos, a encontrar el camino hacia las masas y ganarlas para la causa del comunismo.

Miren el libro de Lenin "La enfermedad infantil del 'izquierdismo' en el comunismo"[21] y verán que la táctica leninista obliga a los comunistas a no renunciar al trabajo en los sindicatos reaccionarios.

¿Son admisibles en general los acuerdos temporales con sindicatos reaccionarios, acuerdos por la línea sindical o acuerdos por la línea política? No solo son admisibles, sino que a veces son directamente obligatorios. Que los sindicatos en Occidente son en la mayoría de los casos reaccionarios, eso lo sabe todo el mundo. Pero la cuestión no está en esto. La cuestión está en que estos sindicatos son sindicatos de masas. La cuestión está en que a través de estos sindicatos se puede obtener acceso a las masas. La cuestión está en que tales acuerdos no coarten, no limiten la libertad de agitación y propaganda revolucionaria de los comunistas, que tales acuerdos faciliten la descomposición de los reformistas y el revolucionamiento de las masas obreras, que por ahora siguen a los líderes reaccionarios. En estas condiciones, los acuerdos temporales con sindicatos de masas reaccionarios no solo son admisibles, sino que a veces son directamente obligatorios.

He aquí lo que dice Lenin al respecto:

"El capitalismo no sería capitalismo si el proletariado 'puro' no estuviese rodeado de una masa extraordinariamente variada de tipos de transición del proletario al semiproletario (el que se gana la mitad de los medios de vida con la venta de su fuerza de trabajo), del semiproletario al pequeño campesino (y al pequeño artesano, al pequeño propietario en general), del pequeño campesino al campesino medio, etc.; si dentro del propio proletariado no hubiera divisiones en sectores más o menos desarrollados, divisiones regionales, profesionales, a veces religiosas, etc. Y de todo ello se deduce la necesidad —y la necesidad absoluta— para la vanguardia del proletariado, para su parte consciente, para el partido comunista, de recurrir a maniobras, a acuerdos, a compromisos con los diversos grupos de proletarios, con los diversos partidos de obreros y de pequeños propietarios, con una necesidad absoluta (cursiva mía. — I. St.). Todo consiste en saber aplicar esta táctica con el objetivo de elevar, y no de rebajar, el nivel general de conciencia proletaria, de espíritu revolucionario, de capacidad de lucha y de vencer" (t. XXV, pág. 213).

Y más adelante:

"Que los Henderson, los Clynes, los MacDonald, los Snowden son desesperadamente reaccionarios, es verdad. Igualmente verdad es que quieren tomar el poder en sus manos (prefiriendo, por lo demás, la coalición con la burguesía), que quieren 'gobernar' según las mismas viejas reglas burguesas, que cuando estén en el poder se conducirán inevitablemente como Scheidemann y Noske. Todo ello es así. Pero de aquí no se deduce que el apoyarlos sea traicionar la revolución, sino que, en interés de la revolución, los revolucionarios de la clase obrera deben prestar a estos señores un cierto apoyo parlamentario" (ibídem, págs. 218-219; cursiva mía. — I. St.).

La desgracia de la oposición consiste precisamente en que no comprende ni reconoce estas indicaciones de Lenin, prefiriendo a la política leninista la algarabía "ultraizquierdista" sobre la reaccionaridad de los sindicatos.

¿Coarta nuestra agitación y propaganda el Comité Anglo-Soviético, puede coartarla? No, no puede. Nosotros siempre hemos criticado y seguiremos criticando el carácter reaccionario de los líderes del movimiento obrero inglés, revelando a las masas de la clase obrera de Inglaterra la traición de estos líderes. Que intente la oposición refutar el hecho de que nosotros siempre hemos llevado una crítica abierta e implacable del trabajo reaccionario del Consejo General.

Nos dicen que esta crítica puede llevar a que los ingleses hagan estallar el Comité Anglo-Soviético. Pues bien, que rompan. La cuestión no está en absoluto en si habrá ruptura o no. La cuestión está en torno a qué cuestión se producirá la ruptura, qué idea demostrará la ruptura. Ahora se trata de la amenaza de guerra en general, de intervención en particular. Si los ingleses rompen, la clase obrera sabrá que los líderes reaccionarios del movimiento obrero inglés rompieron por no querer oponerse a su gobierno imperialista en la organización de la guerra. Apenas se puede dudar de que la ruptura en estas condiciones, producida por los ingleses, facilitará el trabajo de los comunistas por desprestigiar al Consejo General, pues la cuestión de la guerra es ahora la cuestión fundamental de la actualidad.

Es posible que no se atrevan a romper. ¿Y qué significa esto? Significa que hemos consolidado nuestra libertad de crítica, la libertad de continuar la crítica de los líderes reaccionarios del movimiento obrero inglés, desenmascarando su traición y social-imperialismo entre las amplias masas. ¿Es esto bueno para el movimiento obrero? Creo que no es malo.

Tal es, camaradas, nuestra actitud ante la cuestión del Comité Anglo-Soviético.

IV. Sobre la amenaza de guerra y la defensa de la URSS

La cuestión de la guerra. Debo, ante todo, refutar la declaración completamente incorrecta, que no corresponde a la realidad, de Zinóviev y Trotski de que yo supuestamente pertenecí a la llamada "oposición militar" en el VIII Congreso de nuestro Partido. Esto es completamente falso, camaradas. Es una habladuría inventada por Zinóviev y Trotski por no tener nada mejor que hacer. Tengo en mis manos la estenografía, de la que se ve claramente que yo intervine entonces junto con Lenin contra la llamada "oposición militar". Finalmente, aquí hay participantes del VIII Congreso del Partido que confirmarán que yo intervine entonces, en el VIII Congreso, contra la "oposición militar". Yo no intervine de manera tan hostil contra la "oposición militar" como quizás habría querido Trotski, porque yo consideraba que entre los oposicionistas militares había magníficos trabajadores sin los cuales no se podía prescindir en el frente; pero que yo absolutamente intervine y luché contra los oposicionistas militares, eso es un hecho contra el que solo pueden discutir personas tan empedernidas como Zinóviev y Trotski.

¿De qué se discutía entonces en el VIII Congreso? De la necesidad de acabar con el voluntarismo y el guerrillerismo, de la necesidad de crear un verdadero ejército regular obrero-campesino con disciplina de hierro, de la necesidad de atraer para ello a los especialistas militares.

Había un proyecto de resolución, presentado por los partidarios del ejército regular y la disciplina de hierro. Lo defendían Lenin, Sokólnikov, Stalin y otros. Había otro proyecto, el proyecto de V. Smirnov, presentado por los partidarios de la conservación de elementos del guerrillerismo en el ejército. Lo defendían V. Smirnov, Sáfarov, Voroshílov, Piatakov y otros.

He aquí extractos de mi discurso:

"Todas las cuestiones tocadas aquí se reducen a una sola: ser o no ser en Rusia un ejército regular rigurosamente disciplinado.

Hace medio año teníamos un nuevo ejército, después de la desintegración del viejo, zarista: un ejército voluntario, mal organizado, con dirección colectiva, que no siempre obedecía las órdenes. Era el período en que se perfilaba la ofensiva de la Entente. La composición del ejército era principalmente, si no exclusivamente, obrera. Debido a la falta de disciplina en este ejército voluntario, debido a que las órdenes no siempre se cumplían, debido a la desorganización en la dirección del ejército, sufríamos derrotas, cedimos al enemigo Kazán, y desde el sur avanzaba con éxito Krasnov... Los hechos dicen que el ejército voluntario no resiste la crítica, que no sabremos defender nuestra República si no creamos otro ejército, un ejército regular, imbuido de espíritu de disciplina, con un departamento político bien establecido, que sepa y pueda a la primera orden ponerse en pie e ir contra el enemigo.

Debo decir que aquellos elementos, elementos no obreros, que constituyen la mayoría de nuestro ejército —los campesinos—, no lucharán voluntariamente por el socialismo. Toda una serie de hechos indica esto. Una serie de motines en la retaguardia, en los frentes, una serie de excesos en los frentes muestran que los elementos no proletarios, que constituyen la mayoría de nuestro ejército, no quieren luchar voluntariamente por el comunismo. De ahí nuestra tarea: reeducar a estos elementos en el espíritu de la disciplina de hierro, llevarlos detrás del proletariado no solo en la retaguardia, sino también en los frentes, obligarlos a combatir por nuestra causa socialista común y en el curso de la guerra completar la construcción de un verdadero ejército regular, el único capaz de defender el país.

Así está planteada la cuestión.

...O creamos un verdadero ejército obrero-campesino, rigurosamente disciplinado, regular, y defendemos la República, o no lo hacemos, y entonces la causa estará perdida.

...El proyecto presentado por Smirnov es inaceptable, pues solo puede socavar la disciplina en el ejército y excluye la posibilidad de crear un ejército regular"[22].

Tales son, camaradas, los hechos.

Ven ustedes que Trotski y Zinóviev han vuelto a calumniar.

Además, Kámenev afirmó aquí que nosotros en el último período, en estos dos años, hemos dilapidado aquel capital moral que teníamos antes en el mundo internacional. ¿Es esto cierto? Por supuesto que no. ¡Completamente falso!

¿A qué capas de la población se refiere Kámenev, entre qué capas de la población de Oriente y Occidente hemos perdido o ganado influencia? Esto no lo ha dicho Kámenev. Y sin embargo para nosotros, marxistas, lo decisivo es precisamente esta cuestión. Tomemos, por ejemplo, China. ¿Se puede afirmar que hemos dilapidado nuestro capital moral entre los obreros y campesinos chinos? Está claro que no. Hasta hace poco las masas de millones de obreros y campesinos de China nos conocían poco. Hasta hace poco la autoridad de la URSS se limitaba al círculo estrecho de la cúspide de la sociedad china, al círculo estrecho de la intelectualidad liberal del Guomindang, de figuras como Feng Yuxiang, de los generales cantoneses, etc. Ahora esto ha cambiado radicalmente. Ahora la URSS goza de tal autoridad a los ojos de las masas de millones de obreros y campesinos de China que puede envidiarla cualquier fuerza, cualquier partido político del mundo. Pero en cambio, la autoridad de la URSS ha disminuido considerablemente a los ojos de la intelectualidad liberal de China, de toda clase de generales, etc., y muchos de estos últimos empiezan incluso a luchar contra la URSS. ¿Pero qué tiene esto de extraño y qué tiene de malo? ¿Acaso se puede exigir de la URSS, del Poder Soviético, de nuestro Partido, que nuestro país tenga autoridad moral en todas las capas de la sociedad china? ¿Quién, además de los vacuos liberales, puede exigir esto de nuestro Partido, del Poder Soviético? ¿Qué es mejor para nosotros: la autoridad entre la intelectualidad liberal y toda clase de generales reaccionarios de China, o la autoridad entre las masas de millones de obreros y campesinos de China? ¿Qué es decisivo desde el punto de vista de nuestra situación internacional, desde el punto de vista del desarrollo de la revolución en todo el mundo: el crecimiento de la autoridad de la URSS en las masas de millones de trabajadores con la indudable caída de la autoridad de la URSS entre los círculos liberal-reaccionarios de la sociedad china, o la autoridad entre estos últimos círculos liberal-reaccionarios con la caída del peso moral entre las amplias masas de la población? Basta con plantear esta pregunta para comprender que Kámenev ha metido el dedo en el cielo...

¿Y en Occidente? ¿Se puede decir que hemos dilapidado el capital moral entre las capas proletarias de Occidente? Está claro que no. ¿De qué hablan, por ejemplo, las últimas acciones del proletariado en Viena, la huelga general y la huelga carbonera en Inglaterra, las multitudinarias manifestaciones obreras en defensa de la URSS en Alemania, en Francia? ¿Hablan de que el peso moral de la dictadura proletaria está cayendo a los ojos de las masas de millones de la clase obrera? ¡Por supuesto que no! Al contrario, hablan de que el peso moral de la URSS se eleva y se fortalece entre los obreros de Occidente, de que los obreros en Occidente empiezan a pelear con su burguesía "a la rusa".

Es indudable que entre ciertos sectores de la burguesía pacifista y liberal-reaccionaria crece la hostilidad contra la URSS, especialmente en relación con el fusilamiento de los 20 terroristas e incendiarios "ilustrísimos"[23]. ¿Pero acaso Kámenev aprecia más la opinión de los círculos liberal-reaccionarios pacifistas de la burguesía que la opinión de las masas proletarias multimillonarias de Occidente? ¿Quién se atreverá a negar el hecho de que el fusilamiento de los 20 "ilustrísimos" provocó el más profundo eco de simpatía entre las masas de millones de obreros tanto en la URSS como en Occidente? "¡Así se hace con esos canallas!": he aquí la exclamación con que acogieron el fusilamiento de los 20 "ilustrísimos" los barrios obreros.

Sé que entre nosotros hay cierto tipo de personas que afirman que cuanto más silenciosos nos portemos, mejor será para nosotros. Ellas, estas personas, nos dicen: "Bien estaba la cosa de la URSS cuando Inglaterra rompió con ella; aún mejor se puso la cosa de la URSS cuando mataron a Voikov; pero la cosa de la URSS empeoró cuando mostramos los dientes y fusilamos, en respuesta al asesinato de Voikov, a 20 contrarrevolucionarios 'ilustrísimos'; antes del fusilamiento de los 20 nos compadecían en Europa y simpatizaban con nosotros; después del fusilamiento, al contrario, desapareció la simpatía y empezaron a acusarnos de no ser los niños buenos que la opinión pública de Europa querría vernos".

¿Qué decir de esta filosofía reaccionario-liberal? De ella solo se puede decir que sus autores querrían ver a la URSS sin dientes, desarmada, postrada ante los enemigos, capitulando ante ellos. Hubo una Bélgica "ensangrentada", cuya imagen figuraba a cada paso en su momento en las etiquetas de las cajas de cigarrillos. ¿Por qué no habría de haber una URSS "ensangrentada"? Entonces todos simpatizarían con ella, todos la compadecerían. No, camaradas, con eso no estamos de acuerdo. Mejor que se vayan al diablo todos esos filósofos liberal-pacifistas con su "simpatía" por la URSS. Con tal de que tengamos la simpatía de las masas de millones de trabajadores, lo demás vendrá por añadidura. Y si ya es necesario que alguien quede "ensangrentado", haremos todo lo posible para que resulte golpeado hasta la sangre y "ensangrentado" algún país burgués, y no la URSS.

La cuestión de la inevitabilidad de la guerra. Zinóviev se desgañitaba aquí, afirmando que en las tesis de Bujarin se habla de la "probabilidad" e "inevitabilidad" de la guerra, y no de su incondicional inevitabilidad. Aseguraba que tal formulación puede confundir al Partido. Tomé y revisé el artículo de Zinóviev "Los contornos de la guerra futura". ¿Y qué resultó? Resultó que en el artículo de Zinóviev no hay ni una sola, literalmente ni una sola palabra sobre que la guerra se haya hecho inevitable. En el artículo de Zinóviev se habla de la posibilidad de una nueva guerra. Hay allí un capítulo entero que demuestra que la guerra es posible. Este capítulo termina con la frase: "Por eso para los bolcheviques-leninistas es importante y necesario pensar ahora en la posibilidad de una nueva guerra". (Risas generales.) Fíjense, camaradas: "pensar" en la posibilidad de una nueva guerra. En el artículo de Zinóviev se dice en un lugar que la guerra "se está haciendo" inevitable, pero no hay ni una sola, literalmente ni una sola palabra sobre que la guerra se haya hecho ya inevitable. ¡Y este hombre tiene —¿cómo decirlo con más suavidad?— la osadía de lanzar acusaciones contra las tesis de Bujarin, que dicen que la guerra se ha hecho probable e inevitable!

¿Qué significa hablar ahora de la "posibilidad" de la guerra? Significa arrastrarnos al menos siete años atrás, pues ya hace siete años Lenin decía que la guerra entre la URSS y el mundo capitalista era posible. ¿Merecía la pena que Zinóviev repitiera cosas viejas, haciendo pasar su marcha atrás por una palabra nueva?

¿Qué significa hablar ahora de que la guerra se está haciendo inevitable? Significa arrastrarnos al menos cuatro años atrás, pues ya en el período del ultimátum de Curzon[24] decíamos que la guerra se estaba haciendo inevitable.

¿Cómo pudo ocurrir que Zinóviev, que ayer apenas escribió un artículo tan confuso y absurdo sobre la guerra, donde no hay ni una sola palabra sobre que la guerra se haya hecho inevitable, cómo pudo ocurrir que este hombre se atreva a atacar las claras y definidas tesis de Bujarin sobre la inevitabilidad de la guerra? Pues ocurrió porque Zinóviev olvidó lo que escribió ayer. Es que Zinóviev pertenece al número de esas personas afortunadas que escriben para al día siguiente olvidar lo escrito. (Risas.)

Zinóviev afirmaba aquí que a Bujarin le "empujó" a escribir sus tesis en el espíritu de la probabilidad e inevitabilidad de la guerra el camarada Chicherin. Yo pregunto: ¿quién "empujó" a Zinóviev a escribir un artículo sobre la posibilidad de la guerra ahora, cuando la guerra se ha hecho ya inevitable? (Risas.)

La cuestión de la estabilización del capitalismo. Zinóviev atacaba aquí las tesis de Bujarin, asegurando que en la cuestión de la estabilización las tesis se apartan de la posición del Comintern. Esto, por supuesto, es una tontería. Con esto Zinóviev solo demostró su ignorancia en la cuestión de la estabilización, en la cuestión del capitalismo mundial. Zinóviev piensa que si hay estabilización, entonces la causa de la revolución está perdida. No comprende que la crisis del capitalismo y la preparación de su perdición crecen a partir de la estabilización. ¿Acaso no es un hecho que el capitalismo en los últimos tiempos ha perfeccionado y racionalizado su técnica, creando enormes masas de mercancías que no hay posibilidad de realizar? ¿Acaso no es un hecho que los gobiernos capitalistas se fascizan cada vez más, arremetiendo contra la clase obrera y consolidando temporalmente sus posiciones? ¿Se deduce de estos hechos que la estabilización se ha hecho sólida? Por supuesto que no. Al contrario, precisamente estos hechos conducen a la agudización de aquella crisis del capitalismo mundial que es incomparablemente más profunda que la crisis anterior a la última guerra imperialista.

Precisamente el hecho de que los gobiernos capitalistas se fascicen, precisamente este hecho conduce a la agudización de la situación interna en los países capitalistas y a las acciones revolucionarias de los obreros (Viena, Inglaterra).

Precisamente el hecho de que el capitalismo racionalice la técnica y produzca una enorme masa de mercancías que el mercado no puede absorber, precisamente este hecho conduce a la agudización de la lucha en el campo de los imperialistas por los mercados de venta, por los mercados de exportación de capital, al surgimiento de las condiciones para una nueva guerra, para un nuevo reparto del mundo.

¿Acaso es difícil comprender que el crecimiento desmesurado de las posibilidades productivas del capitalismo, con la conocida limitación del mercado mundial y la estabilidad de las "esferas de influencia", intensifica la lucha por los mercados y profundiza la crisis del capitalismo?

El capitalismo podría resolver esta crisis si pudiera elevar varias veces el salario de los obreros, si pudiera mejorar seriamente la situación material del campesinado, si pudiera, de este modo, elevar seriamente la capacidad adquisitiva de los millones de trabajadores y ampliar la capacidad del mercado interno. Pero entonces el capitalismo no sería capitalismo. Precisamente porque el capitalismo no puede hacer esto, precisamente porque el capitalismo destina sus "ingresos" no a la elevación del bienestar de la mayoría de los trabajadores, sino a la intensificación de su explotación y a la exportación de capital a países menos desarrollados para obtener "ingresos" aún mayores, precisamente por ello la lucha por los mercados de venta, la lucha por los mercados de exportación de capital engendra una lucha desesperada por un nuevo reparto del mundo y de las esferas de influencia, una lucha que ha hecho ya inevitable una nueva guerra imperialista.

¿Por qué ciertos círculos imperialistas miran de reojo a la URSS, organizando contra ella un frente único? Porque la URSS representa un riquísimo mercado de venta y de exportación de capital. ¿Por qué esos mismos círculos imperialistas intervienen en China? Porque China representa un riquísimo mercado de venta y de exportación de capital. Y así sucesivamente.

He aquí dónde está la base y la fuente de la inevitabilidad de una nueva guerra, ya estalle entre coaliciones imperialistas por separado, ya sea contra la URSS.

La desgracia de la oposición consiste en que no comprende estas cosas simples y elementales.

La cuestión de la defensa de nuestro país. Y ahora permítanme detenerme en la última cuestión, en la cuestión de cómo se propone defender a la URSS nuestra oposición.

¡Camaradas! El carácter revolucionario de tal o cual grupo, de tal o cual corriente, de tal o cual partido no se comprueba por las declaraciones que emitan. El carácter revolucionario se comprueba por los hechos, por la práctica, por los planes prácticos de tal o cual grupo, de tal o cual corriente, de tal o cual partido. No se puede creer en las declaraciones de las personas, por muy efectistas que sean, si no se confirman con los hechos y no se llevan a la práctica.

Hay una cuestión que establece la línea divisoria entre todos los posibles grupos, corrientes, partidos y comprueba su carácter revolucionario o antirrevolucionario. Esta cuestión es ahora la cuestión de la defensa de la URSS, la cuestión de la incondicional, irrestricta defensa de la URSS contra los ataques del imperialismo.

Es revolucionario quien sin reservas, incondicionalmente, abierta y honradamente, sin conciliábulos militares secretos, está dispuesto a defender la URSS, pues la URSS es el primer Estado proletario revolucionario del mundo que construye el socialismo. Es internacionalista quien irrestrictamente, sin vacilaciones, sin condiciones, está dispuesto a defender la URSS porque la URSS es la base del movimiento revolucionario mundial, y defender, impulsar este movimiento revolucionario es imposible sin defender la URSS. Pues quien piensa defender el movimiento revolucionario mundial al margen y contra la URSS, va contra la revolución, resbala obligatoriamente al campo de los enemigos de la revolución.

Dos campos se han creado ahora ante la amenaza de guerra y en relación con ello dos posiciones: la posición de la defensa incondicional de la URSS y la posición de la lucha contra la URSS. Aquí hay que elegir, pues no hay ni puede haber una tercera posición. La neutralidad en este asunto, las vacilaciones, las reservitas, la búsqueda de una tercera posición son un intento de eludir la responsabilidad, de esquivar la lucha incondicional en defensa de la URSS, de desaparecer en el momento más responsable de la defensa de la URSS. ¿Y qué significa eludir la responsabilidad? Significa deslizarse inadvertidamente al campo de los adversarios de la URSS.

Así está planteada ahora la cuestión.

¿Cómo están las cosas con la oposición desde el punto de vista de la defensa de la URSS?

Permítanme remitirme, ya que estamos en ello, a la conocida carta de Trotski a la CCC, para demostrar ante ustedes aquella "teoría" de la defensa, aquella consigna de la defensa que Trotski guarda en reserva para el caso de guerra contra la URSS. La cita de esta carta ya fue presentada en su discurso por el camarada Mólotov, pero no la presentó entera. Permítanme citarla completa.

He aquí cómo entiende Trotski el derrotismo y el defensismo:

"¿Qué es el derrotismo? Una política orientada a contribuir a la derrota de 'su' Estado, que se encuentra en manos de una clase hostil. Toda otra comprensión e interpretación del derrotismo será una falsificación. Así, por ejemplo, si alguien dice que la línea política de los ignorantes y descarados plagiarios debe ser barrida, como basura, precisamente en interés de la victoria del Estado obrero, por ello de ningún modo se convierte en 'derrotista'. Al contrario, en las condiciones concretas dadas él es precisamente el auténtico exponente del defensismo revolucionario: ¡la basura ideológica no da la victoria!

Los ejemplos, y muy instructivos, se podrían encontrar en la historia de otras clases. Citemos solo uno. La burguesía francesa al comienzo de la guerra imperialista tenía al frente de su gobierno un gobierno sin timón ni velas. El grupo de Clemenceau estaba en la oposición a este gobierno. A pesar de la guerra y la censura militar, a pesar incluso de que los alemanes estaban a 80 kilómetros de París (Clemenceau decía: 'precisamente por eso'), libró una lucha furiosa contra la blandura y la indecisión pequeñoburguesa, por la ferocidad y la implacabilidad imperialista. Clemenceau no traicionaba a su clase, la burguesía; al contrario, la servía con más fidelidad, firmeza, decisión e inteligencia que Viviani, Painlevé y Cía. El curso ulterior de los acontecimientos lo demostró. El grupo de Clemenceau llegó al poder y, con una política imperialista más consecuente y más bandidesca, aseguró a la burguesía francesa la victoria. ¿Hubo periodistas franceses que llamaran al grupo de Clemenceau derrotista? Seguramente los hubo: los necios y los calumniadores se arrastran en el furgón de cola de todas las clases. Pero no siempre tienen la posibilidad de desempeñar un papel igualmente significativo" (de la carta de Trotski al camarada Ordzhonikidze del 11 de julio de 1927).

He aquí, con perdón, la "teoría" de la defensa de la URSS propuesta por Trotski.

"La blandura y la indecisión pequeñoburguesa" es, resulta, la mayoría de nuestro Partido, la mayoría de nuestro CC, la mayoría de nuestro Gobierno. Clemenceau es Trotski con su grupo. (Risas.) Si el enemigo se acerca a los muros del Kremlin a unos 80 kilómetros, este nuevo Clemenceau, este Clemenceau operístico, se esforzará, resulta, primero por derrocar a la actual mayoría precisamente porque el enemigo está a 80 kilómetros del Kremlin, y después ocuparse de la defensa. Y si nuestro Clemenceau operístico consigue hacerlo, eso, resulta, será la verdadera e incondicional defensa de la URSS.

Y para hacer esto, él, Trotski, es decir, Clemenceau, se esforzará previamente por "barrer" esta "basura" "en interés de la victoria del Estado obrero". ¿Y qué es esta "basura"? Es, resulta, la mayoría del Partido, la mayoría del CC, la mayoría del Gobierno.

Así que resulta que cuando el enemigo se acerque a 80 kilómetros del Kremlin, este Clemenceau operístico se ocupará no de defender la URSS, sino del derrocamiento de la actual mayoría del Partido. ¡Y a esto lo llama defensa!

Por supuesto, es un poco ridículo cuando este pequeño grupo quijotesco, que en el transcurso de cuatro meses apenas ha reunido alrededor de mil votos, cuando este pequeño grupo amenaza al partido de un millón de miembros: "yo te barreré". Pueden juzgar hasta qué punto es lamentable la situación del grupo de Trotski, que trabajando a fondo durante cuatro meses apenas logró reunir unas mil firmas. Creo que cualquier grupo de oposicionistas podría reunir varios miles de firmas si supiera trabajar. Repito: es ridículo que este pequeño grupo, donde hay más líderes que ejército (risas), que ha trabajado cuatro meses enteros y apenas ha reunido unas mil firmas, que este grupo amenace al partido de un millón de miembros: "yo te barreré". (Risas.)

¿Y cómo hacer para que un pequeño grupo faccioso pueda "barrer" a un partido de un millón de miembros? ¿No piensan los camaradas de la oposición que la actual mayoría del Partido, la mayoría del CC es casual, que no tiene raíces en el Partido, que no tiene raíces en la clase obrera, que se dejará voluntariamente "barrer" por un Clemenceau operístico? No, esta mayoría no es casual. Se ha ido formando de año en año, por el curso del desarrollo de nuestro Partido, ha sido comprobada en el fuego de la lucha, durante Octubre, después de Octubre, durante la guerra civil, durante la construcción del socialismo.

Para "barrer" a tal mayoría habría que iniciar una guerra civil en el Partido. Y resulta que Trotski piensa abrir en el Partido una guerra civil en el momento en que el enemigo estará a 80 kilómetros del Kremlin. Parece que no se puede ir más lejos...

¿Y los actuales líderes de la oposición? ¿Acaso no están comprobados? ¿Acaso es casual que ellos, habiendo ocupado en su momento los puestos más importantes en nuestro Partido, resultaran después ser unos apóstatas? ¿Acaso hace falta aún demostrar que esta circunstancia no se puede considerar casual? Y resulta que Trotski quiere, con la ayuda de un pequeño grupo que ha firmado la plataforma de la oposición, hacer girar atrás la rueda de la historia de nuestro Partido en el momento en que el enemigo estará a 80 kilómetros del Kremlin, y además dicen que parte de los camaradas firmaron la plataforma de la oposición porque pensaban que si firmas, no te llevarán a la guerra. (Risas.)

No, queridísimo Trotski, mejor que no hablara usted de "barrer la basura". Mejor que no hablara, porque estas palabras son contagiosas. Si la mayoría "se contagia" de usted del método de barrer la basura, no sé si será bueno para la oposición. Y es que no está excluido que la mayoría del CC pueda "contagiarse" de tal método y "barra" a alguien.

No siempre son deseables y seguras las palabras sobre barrer, que pueden "contagiar" a la mayoría de nuestro CC y obligarla a "barrer" a alguien. Y si Trotski piensa dirigir la escoba contra el Partido y su mayoría, ¿qué tiene de extraño que el Partido dé la vuelta a esa escoba y la dirija contra la oposición?

Ahora sabemos cómo piensa la oposición defender a la URSS. La teoría derrotista de hecho de Trotski sobre Clemenceau, apoyada por toda la oposición, nos habla de ello con suficiente elocuencia.

Resulta así que para asegurar la defensa de la URSS es necesario, ante todo, realizar el experimento clemencista.

Este es, por así decirlo, el primer paso de la oposición hacia la defensa "incondicional" de la URSS.

El segundo paso hacia la defensa de la URSS consiste, resulta, en declarar a nuestro Partido centrista. El hecho de que nuestro Partido libre la lucha tanto contra la desviación de izquierda del comunismo (Trotski-Zinóviev) como contra la desviación de derecha del comunismo (Smirnov-Saprónov), este hecho, resulta, es valorado por nuestra ignorante oposición como centrismo.

Estos excéntricos, resulta, han olvidado que al librar la lucha contra ambas desviaciones, estamos cumpliendo los legados de Lenin, que insistía incondicionalmente en la lucha decidida tanto contra el "doctrinarismo de izquierda" como contra el "oportunismo de derecha".

Los líderes de la oposición han roto con el leninismo, olvidando los legados de Lenin. Los líderes de la oposición no quieren reconocer que su bloque, el bloque oposicionista, es un bloque de desviacionistas de izquierda y de derecha del comunismo. No quieren reconocer que su actual bloque es la reproducción sobre una nueva base del conocido, de triste memoria, Bloque de Agosto de Trotski. No quieren comprender que este bloque precisamente es el que encierra en sí el peligro de la degeneración. No quieren reconocer que la unión en un mismo campo de los "ultraizquierdistas", como los pillos y contrarrevolucionarios Maslov y Ruth Fischer, y de los desviacionistas-nacionalistas georgianos es la peor copia del Bloque de Agosto liquidacionista.

Así que para organizar la defensa hay que, resulta, declarar a nuestro Partido centrista e intentar privarlo del prestigio del que goza a los ojos de los obreros.

Este es, por así decirlo, el segundo paso de la oposición hacia la defensa "incondicional" de la URSS.

El tercer paso hacia la defensa de la URSS consiste, resulta, en declarar inexistente a nuestro Partido y presentarlo como la "fracción de Stalin". ¿Qué quieren decir con esto los oposicionistas? Quieren decir que no hay Partido, que hay la "fracción de Stalin". Quieren decir que las decisiones del Partido no son obligatorias para ellos y que pueden romperlas siempre y en todas las circunstancias. Quieren con esto facilitarse la lucha contra nuestro Partido. Es verdad que han tomado esta arma del arsenal del menchevique Véstnik Sotsialistícheski[25] y del burgués Rul[26]. Es verdad que tomar armas de los mencheviques y de los contrarrevolucionarios burgueses es indigno de comunistas. ¿Pero qué les importa a ellos? Para la oposición todos los medios son buenos con tal de que siga la lucha contra el Partido.

Así que para preparar la defensa de la URSS hay que, resulta, declarar inexistente al Partido, al mismo Partido sin el cual es impensable ninguna defensa.

Este es, por así decirlo, el tercer paso de la oposición hacia la defensa "incondicional" de la URSS.

El cuarto paso hacia la defensa de la URSS consiste, resulta, en escindir al Comintern, organizar un nuevo partido en Alemania encabezado por los pillos y contrarrevolucionarios Ruth Fischer y Maslov, y dificultar así el apoyo a la URSS por parte del proletariado de Europa Occidental.

Así que para preparar la defensa de la URSS hay que, resulta, escindir al Comintern.

Este es, por así decirlo, el cuarto paso de la oposición hacia la defensa "incondicional" de la URSS.

El quinto paso hacia la defensa de la URSS consiste, resulta, en atribuir a nuestro Partido tendencias termidorianas, escindirlo y empezar a construir un nuevo partido. Pues si no tenemos Partido, si solo existe la "fracción stalinista" cuyas decisiones no son obligatorias para los miembros del Partido, si esta fracción es termidoriana —aunque es estúpido e ignorante hablar de termidorismo de nuestro Partido—, ¿entonces qué queda?

Así que para organizar la defensa de la URSS hay que, resulta, escindir nuestro Partido y dedicarse a organizar un nuevo partido.

Este es, por así decirlo, el quinto paso de la oposición hacia la defensa "incondicional" de la URSS.

He aquí cinco importantísimas medidas propuestas por la oposición para la defensa de la URSS.

¿Hace falta demostrar aún que todas estas medidas de la oposición no tienen nada en común con la defensa de nuestro país, con la defensa del foco de la revolución mundial?

¡Y estas personas quieren que publiquemos sus artículos derrotistas, semimencheviques, en nuestra prensa del Partido! ¿Por quiénes nos toman? ¿Acaso tenemos ya "libertad" de prensa "de los anarquistas a los monárquicos"? No la hay y no la habrá. ¿Por qué no publicamos artículos mencheviques? Porque no tenemos "libertad" de prensa para las corrientes antileninistas, antisoviéticas "de los anarquistas a los monárquicos".

¿Qué quieren los oposicionistas al insistir en la publicación de sus artículos semimencheviques, derrotistas? Quieren abrir la ventanilla para la "libertad" de prensa burguesa, sin ver que con ello están reviviendo los elementos antisoviéticos, reforzando su presión contra la dictadura del proletariado y abriendo el camino para la "democracia" burguesa. Llaman a una puerta y abren otra.

Y he aquí lo que escribe sobre la oposición el señor Dan:

"Los socialdemócratas rusos saludarían con calor tal legalización de la oposición, aunque nada tienen en común con su programa positivo. Saludarían la legalidad de la lucha política, la abierta autoliquidación de la dictadura y el paso a nuevas formas políticas en las que se abre campo para un amplio movimiento obrero" (Véstnik Sotsialistícheski, n.° 13, julio de 1927).

"La abierta autoliquidación de la dictadura": he aquí lo que esperan de ustedes los enemigos de la URSS, y he aquí adónde conduce su política, camaradas de la oposición.

¡Camaradas! Ante nosotros hay dos peligros: el peligro de la guerra, que se ha convertido en amenaza de guerra, y el peligro de la degeneración de algunos eslabones de nuestro Partido. Yendo a la preparación de la defensa, debemos crear una disciplina de hierro en nuestro Partido. Sin esta disciplina la defensa es imposible. Debemos fortalecer la disciplina del Partido, debemos poner freno a todos los que desorganizan nuestro Partido. Debemos poner freno a todos los que escinden nuestros partidos fraternales en Occidente y en Oriente. (Aplausos.) Debemos poner freno a todos los que escinden nuestros partidos fraternales en Occidente, contando para ello con el apoyo de los pillos Souvarine, Ruth Fischer, Maslov y del confusionista Treint.

Solo así, y solo de este modo, podemos recibir la guerra pertrechados de todo, esforzándonos al mismo tiempo por hacer ciertos sacrificios materiales para aplazar la guerra, ganar tiempo, rescatarnos del capitalismo.

Esto debemos hacerlo y lo haremos.

El segundo peligro es el peligro de degeneración. ¿De dónde viene? Viene de ahí (señala a la oposición). Este peligro hay que liquidarlo. (Prolongados aplausos.)

I. Stalin. Sobre la oposición.

Artículos y discursos, 1921-1927.

Moscú-Leningrado, 1928