He recibido hace unos días su copia de la carta del camarada Mijelsón sobre la cuestión nacional. Respondo en dos palabras. 1) Los camaradas buriatos me preguntaron: “¿Cómo se concibe el paso a través de las culturas nacionales, que se desarrollan dentro del marco de nuestras distintas repúblicas autónomas, a una cultura universal única?” (v. Stalin, “Cuestiones del leninismo”, pág. 25942). Les respondí que este paso no se concibe a través de “un idioma universal único, con la extinción de todos los demás idiomas en el período del socialismo” sino a través de la incorporación de las nacionalidades a la cultura proletaria, universal por su contenido, en las formas que correspondan al idioma y al modo de vida de estas nacionalidades (v. “Cuestiones del leninismo”). A título ilustrativo, cité varios hechos del desarrollo de nuestra revolución, que ha despertado y reanimado a nacionalidades antes eclipsadas y a su cultura. Esto era lo que se discutía. El camarada Mijelsón no ha comprendido el fondo de la discusión. 2) Aferrándose a mis palabras de “en el período del socialismo” (v. más arriba) y a mi afirmación de que el proceso de asimilación de algunas nacionalidades no equivale a la supresión de las naciones en general, el camarada Mijelsón asegura que ciertas fórmulas de Stalin pueden dar pie para interpretarlas en el sentido de una “revisión del leninismo” en la cuestión nacional.

Además, cita las palabras de Lenin de que “la finalidad del socialismo consiste no sólo en acabar con el fraccionamiento de la humanidad en pequeños Estados y con todo aislamiento de las naciones, no sólo en el acercamiento de las naciones, sino en su fusión”. Creo, en primer lugar, que el camarada Mijelsón se aparta de la pregunta que planteaban en su carta los camaradas buriatos y que Stalin no podía eludir de ningún modo en su discurso en la U.C.T.O. Los buriatos hablaban concretamente del paso, a través de las culturas nacionales, a la cultura universal; los camaradas buriatos creían, por lo visto, que primero habrá culturas nacionales y luego una cultura universal: Stalin disentía de este criterio y respondió diciendo que este paso no se producirá tal como se lo imaginan los buriatos, sino como un desarrollo simultáneo en el seno de las nacionalidades de la U.R.S.S. tanto de la cultura nacional (por la forma) como de la cultura universal (por el contenido), que sólo con un paso en este orden se puede incorporar las nacionalidades a la cultura universal (v. “Cuestiones del leninismo”).

Creo también que el camarada Mijelsón no ha comprendido el sentido de mi respuesta. Hablando del “período del socialismo” en la U.R.S.S., no me refería a la victoria “final” del socialismo, victoria que sólo puede producirse en escala internacional, en caso de que el socialismo triunfe en todos o en varios de los países más importantes, sino al período de la edificación socialista en nuestro país. Esto se ve con claridad por todo el planteamiento de la cuestión en mi discurso en la U.C.TO. ¿Puede afirmarse que durante el período de la edificación socialista en la U.R.S.S. (“período del socialismo”), es decir, antes de la victoria del socialismo en otros países, las naciones desaparecerán obligatoriamente en nuestro país, fundiéndose en una sola nación con un solo idioma común? Yo creo que no. Todavía más, incluso después de la victoria de la dictadura del proletariado en escala mundial perdurarán aún mucho tiempo las diferencias nacionales y estatales. Lenin tenía absoluta razón al decir que las “diferencias nacionales y estatales entre los pueblos y los países... subsistirán incluso mucho tiempo después de la instauración universal de la dictadura del proletariado” (v. t. XXV, pág. 227). ¿Cómo interpretar, en tal caso, la cita de Lenin, aducida por el camarada Mijelsón, de que la finalidad del socialismo es, a la postre, la fusión de las naciones? Yo creo que no hay que darle la interpretación que le da el camarada Mijelsón, pues por lo antedicho se ve que, en esta cita, Lenin se refería a la fusión de las naciones como meta final del socialismo, meta que se alcanzará con la victoria del socialismo en todos los países, tras un “largísimo” período “después de la instauración universal de la dictadura del proletariado”. Resulta que el camarada Mijelsón no ha comprendido a Lenin. 3) Me parece que las “fórmulas” de Stalin no necesitan ser “precisadas”. Espero con impaciencia que la oposición se atreva a hablar de los problemas de principio de la cuestión nacional en franca polémica durante el Congreso del Partido. Temo que no se atreva, ya que, después de la fracasada intervención de Zinóviev en el Pleno del C.C. y de la Comisión Central de Control, la oposición ha preferido silenciar por completo, en su reciente “plataforma”, la cuestión de la cultura nacional. Pero si, no obstante, los oposicionistas se arriesgasen a ello, tanto mejor para el Partido, pues el Partido sólo saldría ganando. J. Stalin. 16 de septiembre de 1927

Se publica por primera vez.