¡Anastás!
Recibí la carta. Por bien que marchen las requisiciones de grano, no eliminan de la agenda la base de nuestras dificultades; pueden curar (las curarán, pienso, este año) las heridas, pero no curarán la enfermedad mientras no se saque del punto muerto la técnica agrícola, la productividad de nuestros campos, la organización de la agricultura sobre una base nueva.
Muchos pensaban que la supresión de las medidas extraordinarias y la subida de los precios del grano constituían la base para eliminar las dificultades.
¡Vanas esperanzas de vacuos liberales de entre los bolcheviques! En cuanto a la cura de las heridas, pienso que este año no habrá crisis de grano y lograremos terminar el año de requisiciones "más o menos en paz" con una cierta reservita. Esto es poco para nosotros, muy poco. Pero aun así es mejor que una crisis de requisiciones.
Sobre Stomoniyákov, Mólotov aún no ha escrito nada. Si lo de París no sale, no me opongo a su nombramiento como tu adjunto.
Sobre Uglánov hablaremos cuando llegue a Moscú. Resultó ser, por desgracia, un confusionista irremediable tanto en las cuestiones políticas como en las organizativas. Es una lástima, una gran lástima.
Un apretón de manos.
Tu
Stalin
.
26. IX.
Pribýtkov V.V. El Aparato. P. 108.