Camarada Sh.: He recibido su carta y debo decirle que, de ninguna forma puedo estar de acuerdo con usted. 1) De la cita de Lenin se desprende claramente que mientras sigamos siendo un país de pequeñas haciendas campesinas existirá para nosotros el peligro de restauración del capitalismo. Usted dice que esa idea de Lenin “no puede aplicarse al presente período en la U.R.S.S.”. ¿Por qué, pregunto yo? ¿Acaso no seguimos siendo todavía un país de pequeñas haciendas campesinas? Naturalmente, las probabilidades de restauración del capitalismo disminuyen por cuanto en nuestro país se desarrolla la industria socialista y empiezan a arraigar en el campo las formas colectivas de economía. Eso es un hecho. Pero ¿significa que hayamos dejado de ser un país de pequeñas haciendas campesinas? ¿Significa que las formas socialistas se hayan desarrollado hasta el punto de que ya no se puede considerar a la U.R.S.S. un país de pequeñas haciendas campesinas? Está claro que no significa eso. ¿Y qué se desprende de ello? De ello se desprende una sola cosa: que el peligro de restauración del capitalismo existe para nosotros.

¿Cómo se puede discutir este hecho evidente? 2) Usted me dice en su carta: “Al hablar de las desviaciones de derecha y de “izquierda” lo hizo usted de modo como si únicamente discrepáramos de los derechistas y de los “izquierdistas” en cuanto al ritmo de la industrialización. En lo que respecta a la cuestión del campesinado, al analizar la posición trotskista la planteó usted de pasada. Esta circunstancia da lugar a una pésima interpretación de su discurso”. Es muy posible que mi discurso* sea interpretado de distintas maneras. Eso es cuestión de gustos. Pero, las ideas expuestas en su carta no corresponden a la realidad. Para mí eso es evidente. Yo digo con toda claridad en mi discurso que la desviación derechista “menosprecia la fuerza del capitalismo” en nuestro país, “no ve el peligro de restauración del capitalismo”, “no comprende la mecánica de la lucha de clases”, “por cuya razón hace con tanta facilidad concesiones al capitalismo”. Yo digo con toda claridad en mi discurso que “el triunfo de la

* Véase presente volumen. (<. de la Red.) desviación de derecha en nuestro Partido” “aumentaría las probabilidades de restauración del capitalismo en nuestro país”. Usted comprenderá, naturalmente, que mis palabras no sólo se refieren al ritmo de la industrialización. ¿Qué más hay que decir de la desviación de derecha para que usted se considere satisfecho? En cuanto a la desviación “izquierdista”, la desviación trotskista, yo digo con toda claridad en mi discurso que niega la posibilidad de llevar a cabo la edificación del socialismo en nuestro país, que niega la idea de la alianza de la clase obrera y el campesinado y está dispuesta a poner en práctica su fantástico plan de industrialización a costa de romper con el campesinado. En mi discurso se dice (y usted lo debe saber si lo ha leído) que “el triunfo de la desviación de “izquierda” en nuestro Partido llevaría a que la clase obrera se alejase de su base campesina, a que la vanguardia de la clase obrera se alejase del resto de la masa obrera, lo que, a su vez, conduciría a la derrota del proletariado y facilitaría la restauración del capitalismo”.

Usted comprenderá, naturalmente, que mis palabras no sólo se refieren al ritmo de la industrialización. Creo haber recogido lo más importante de lo que, en general, hemos dicho nosotros contra el trotskismo. Naturalmente, en mi discurso se habla de la desviación de “izquierda” menos que de la de derecha. Pero ello se debe a que el tema de mi discurso era la cuestión de la desviación de derecha, como lo hice constar al comienzo mismo del discurso, y ello corresponde plenamente al orden del día del Pleno conjunto del Comité de Moscú y de la Comisión de Control de Moscú. Pero no se puede negar que, a pesar de ello, en mi discurso se dice del trotskismo todo lo fundamental que, en líneas generales, lo diferencia del leninismo, de una parte, y, de otra, de la desviación de derecha. ¿Qué más hay que decir del trotskismo en un discurso consagrado a la desviación de derecha para que usted se considere satisfecho? 3) A usted no le convence mi afirmación de que en el Buró Político no hay desviaciones ni de derecha ni de “izquierda” ni transigencia con ellas. ¿Tenía yo fundamento para afirmar tal cosa? Sí que lo tenía. ¿Por qué? Porque al ser aprobado en el Buró

Político el mensaje del C.C. a la organización de Moscú, de los miembros del Buró Político que estaban presentes ninguno votó en contra. ¿Es eso bueno o malo? Yo creo que es bueno. ¿Podemos hacer abstracción de ese hecho al caracterizar al Buró Político en octubre de 1928? Está claro que no podemos. Con saludos comunistas, J. Stalin. 27 de octubre de 1928.

Se publica por primera vez.