En Norteamérica ha aparecido recientemente en inglés un libro del conocido especialista en agricultura, señor Campbell, que ha visitado la U.R.S.S. En este libro, titulado “Rusia, ¿un mercado o una amenaza?”, el señor Campbell expone, entre otras cosas, una “interviú” con Stalin, celebrada en Moscú en enero de 1929. La “interviú” es notable porque cada frase es una patraña o una adulteración sensacionalista destinada a la “reclame” del libro y de su autor. Considero que no está de más decir unas cuantas palabras para desmentir esas patrañas. El señor Campbell fantasea a todas luces al decir que la conversación con Stalin, comenzada a la una de la tarde, “se prolongó mucho después de entrada la noche, hasta la madrugada”. En realidad, la conversación no duro más de dos horas. La fantasía del señor Campbell es verdaderamente norteamericana. El señor Campbell falta a la verdad al afirmar que Stalin “tomo mi mano entre las suyas y dijo: podemos ser amigos”. En realidad, no ocurrió ni podía ocurrir nada semejante. El señor Campbell ha de saber que Stalin no necesita “amigos” como él. El señor Campbell de nuevo falta a la verdad al decir que, en los apuntes de la conversación que le envié, hice la siguiente anotación: “guarde estos apuntes, algún día serán un importante documento histórico”. En realidad, los apuntes se los envió al señor Campbell el intérprete Yarotski sin ninguna anotación.

Está claro que al señor Campbell le pone en evidencia el deseo de especular con el nombre de Stalin. El señor Campbell falta a la verdad otra vez al atribuir a Stalin las palabras de que “en la época de Trotski, efectivamente se intentó propagar el comunismo a todo el mundo, que esto fue la primera causa de la ruptura entre Trotski y él (es decir, Stalin), que Trotski creía en el comunismo mundial, al paso que él, Stalin, quería limitar sus esfuerzos a su propio país”. En esta disparatada patraña, que pone cabeza abajo los hechos, quizá puedan creer los tránsfugas al campo de los Kautsky y los Wels. En realidad, la conversación con Campbell no se refirió para nada a Trotski, y el nombre de Trotski no se mencionó en absoluto. Y así por el estilo... El señor Campbell menciona en su libro los apuntes de la conversación con Stalin, pero no ha considerado necesario darles cabida en él. ¿Por qué? ¿No será porque su publicación habría desbaratado el plan del señor Campbell de contar sensacionales patrañas en torno a la “interviú” con Stalin para hacer la publicidad de su libro entre los pequeños burgueses norteamericanos? Creo que el mejor castigo para el embustero señor Campbell sería publicar el texto de la conversación entre él y Stalin. Sería el modo más seguro de desenmascarar los embustes y restablecer los hechos. J. Stalin. 23 de noviembre de 1932.