El núm. 16 de “Krásnaia Zviezdá” inserta un artículo titulado “La liquidación de los kulaks como clase”; en líneas generales, es indiscutiblemente acertado, pero contiene dos inexactitudes de expresión. Creo que es necesario rectificadas. 1. En el citado artículo se dice: “Durante el período de restauración de la economía realizamos una política de restricciones contra los elementos capitalistas de la ciudad y del campo. Al comenzar el período de reestructuración, pasamos de la política de restricciones a la política de su desplazamiento”. Esta afirmación es falsa. La política de restricciones contra los elementos capitalistas y la política de su desplazamiento no son distintas. Son una y la misma política. El desplazamiento de los elementos capitalistas del campo es resultado inevitable y parte integrante de la política de restricciones contra los elementos capitalistas, de la política de restricciones contra las tendencias explotadoras de los kulaks. El desplazamiento de los elementos capitalistas del campo no se puede equiparar al desplazamiento de los kulaks como clase. Significa desplazar y vencer a grupos sueltos de los kulaks que no han podido resistir la presión fiscal, que no han podido resistir el sistema de medidas restrictivas del Poder Soviético. La política de restricciones contra las tendencias explotadoras de los kulaks, la política de restricciones contra los elementos capitalistas del campo no puede por menos de conducir, como es lógico, al desplazamiento de grupos sueltos de kulaks. Por ello, el desplazamiento de esos grupos sueltos de kulaks no puede tomarse sino como consecuencia inevitable y parte integrante de la política de restricciones contra los elementos capitalistas del campo. Esta política no la hemos seguido solamente en el período de restauración de la economía, sino también en el período de reestructuración, en el período subsiguiente al XV Congreso del Partido (diciembre de 1927) y en el período de la XVI Conferencia de nuestro Partido (abril de 1929), así como después de esta Conferencia, hasta el verano de 1929, en que entramos en la fase de la colectivización total, cuando se produjo el viraje hacia la política de liquidación de los kulaks como clase.

Si examinamos los documentos más importantes del Partido, aunque sólo sea a partir del XIV Congreso, celebrado en diciembre de 1925 (v. la resolución sobre el informe del C.C.25), hasta la XVI Conferencia, celebrada en abril de 1929 (v. la resolución “Sobre las vías para el ascenso de la agricultura”26), no podemos por menos de advertir que la tesis relativa a la “restricción de las tendencias explotadoras de los kulaks” o de la “restricción del desarrollo del capitalismo en el campo” va siempre acompañada de la tesis sobre el “desplazamiento de los elementos capitalistas del campo”, sobre el “vencimiento de los elementos capitalistas del campo”. ¿Qué significa esto? Significa que el Partido no separa el desplazamiento de los elementos capitalistas del campo de la política de restricciones contra las tendencias explotadoras de los kulaks, de la política de restricciones contra los elementos capitalistas del campo. El XV Congreso del Partido, al igual que la XVI Conferencia, se atiene por entero a la política de “restricción de las tendencias explotadoras de la burguesía agraria” (resolución del XV Congreso “Sobre el trabajo en el campo”27), a la política de “adoptar nuevas medidas que restrinjan el desarrollo del capitalismo en el campo” (v. lugar citado), a la política de “restringir resueltamente las tendencias explotadoras del kulak” (v. la resolución del XV Congreso sobre el plan quinquenal28), a la política de la “ofensiva contra el kulak”, en el sentido de “pasar a la restricción más a fondo, más sistemática y tenaz, del kulak y del comerciante” (v. lugar citado), a la política de “desplazar económicamente, de un modo todavía más resuelto”, a los “elementos de la economía capitalista privada” de la ciudad y del campo (v. la resolución del XV Congreso sobre el informe del C.C.29). Así, pues, a) no tiene razón el articulista al presentar la política de restricciones contra los elementos capitalistas y la de su desplazamiento como dos políticas distintas. Los hechos indican que se trata de una política general única de limitación del capitalismo, de la cual es parte y consecuencia el desplazamiento de grupos sueltos de kulaks.

Así, pues, b) no tiene razón el articulista al afirmar que el desplazamiento de los elementos capitalistas del campo no comenzó hasta el período de la reestructuración, hasta el período del XV Congreso. En realidad, este desplazamiento tuvo lugar tanto antes del XV Congreso, en el período de restauración de la economía, como después del XV Congreso, en el período de la reestructuración. Lo único que se hizo en el período del XV Congreso fue reforzar la política de restricción de las tendencias explotadoras de los kulaks con nuevas medidas complementarias, a consecuencia de lo cual tenía que intensificarse también el desplazamiento de grupos sueltos de kulaks. 2. En el citado artículo se dice: “La política de liquidación de los kulaks como clase se deriva en su totalidad de la política de desplazamiento de los elementos capitalistas y es la continuación de esa política en una nueva etapa”. Esta afirmación es imprecisa y, por tanto, falsa. Se comprende que la política de liquidación de los kulaks como clase no podía caer del cielo. La había preparado todo el período anterior de restricciones y, consiguientemente, de desplazamiento de los elementos capitalistas del campo. Pero eso no significa todavía que no se diferencie radicalmente de la política de restricción (y desplazamiento) de los elementos capitalistas del campo, no significa que sea la continuación de la política de restricciones.

Expresarse como lo hace nuestro autor equivale a negar la existencia del viraje en el desarrollo del campo, iniciado en el verano de 1929. Expresarse así equivale a negar el hecho de que durante este período imprimimos un cambio radical a la política de nuestro Partido en el campo. Expresarse así equivale a ofrecer cierto asidero ideológico a los elementos derechistas de nuestro Partido, que ahora se aferran a los acuerdos del XV Congreso en su lucha contra la nueva política del Partido, del mismo modo que Frumkin se aferraba en su día a los acuerdos del XIV Congreso contra la política de implantación de los koljóses y sovjoses. ¿De qué partía el XV Congreso al proclamar el reforzamiento de la política de restricciones (y desplazamiento) de los elementos capitalistas del campo? De la circunstancia de que, a pesar de esta política de restricciones, los kulaks, como clase, debían mantenerse, a pesar de todo, durante algún tiempo. Fundándose en esto, el XV Congreso dejó en vigor la ley de arrendamientos, aunque sabía perfectamente que los arrendatarios eran kulaks en su inmensa mayoría. Fundándose en esto, el XV Congreso dejó en vigor la ley del trabajo asalariado en el campo, exigiendo su puntual cumplimiento. Fundándose en esto, se proclamó una vez más que era inadmisible la deskulakización.

¿Se contradicen estas leyes y estas disposiciones con la política de limitación (y desplazamiento) de los elementos capitalistas del campo? Indiscutiblemente, no. ¿Se contradicen estas leyes y estas disposiciones con la política de liquidación de los kulaks como clase? ¡Indiscutiblemente, sí! Por tanto, estas leyes y estas disposiciones deberán ser dejadas ahora a un lado en las zonas de colectivización total, cuyo radio de acción crece no ya por días, sino por horas. Por lo demás, en las zonas de colectivización total, la propia marcha del movimiento koljósiano se ha encargado ya de apartarlas. ¿Cabe, después de esto, afirmar que la política de liquidación de los kulaks como clase es continuación de la política de limitación (y desplazamiento) de los elementos capitalistas del campo? Es evidente que no. El articulista olvida que no es posible desplazar a los kulaks como clase con medidas restrictivas, fiscales y de otro género, dejando en sus manos los instrumentos de producción con el derecho al libre disfrute de la tierra y manteniendo en pie la ley del trabajo asalariado en el campo, la ley de arrendamientos y la prohibición de deskulakizar. El articulista olvida que, siguiendo la política de restricción de las tendencias explotadoras de los kulaks, sólo se puede contar con el desplazamiento de grupos sueltos de kulaks, lo cual no excluye, sino que, por el contrario, presupone, el mantenimiento, hasta un momento dado, de los kulaks como clase.

Para desplazar a los kulaks como clase, no basta con la política de limitaciones y de desplazamiento de algunos de sus grupos. Para desplazar a los kulaks como clase, hay que aplastar en franca lucha la resistencia de esta clase y privarla de las fuentes económicas de su existencia y desarrollo (libre disfrute de la tierra, instrumentos de producción, arrendamientos, derecho a emplear trabajo asalariado, etc.). Ese es, precisamente, el viraje hacia la política de liquidación de los kulaks como clase. Sin ello, todo lo que se diga sobre el desplazamiento de los kulaks como clase no es más que vacua charlatanería, que sólo puede agradar y favorecer a los desviacionistas de derecha. Sin ello es inconcebible una colectivización en serio, y tanto menos una colectivización total del campo. Esto lo han comprendido bien nuestros campesinos pobres y medios, que fulminan a los kulaks y llevan a cabo la colectivización total. Pero ciertos camaradas nuestros no lo comprenden aún, al parecer. Por tanto, la política actual del Partido en el campo no es continuación de la política anterior, sino un viraje de la anterior política de restricciones (y desplazamiento) de los elementos capitalistas del campo a la nueva política de liquidación de los kulaks como clase.

Publicado con la firma de J. Stalin el 21 de enero de 1930 en el núm. 18 de “Krásnaia Zviezdá”.