Camarada Bezimenski: Le escribo con retraso. No soy especialista en literatura y, naturalmente, no soy crítico. Sin embargo, en vista de su insistencia, puedo exponerle mi opinión personal. He leído “El disparo” y “Un día de nuestra vida”. En estas obras no hay nada “pequeñoburgués” ni “antipartido”. Una y otra, en particular “El disparo”, pueden considerarse modelos del arte proletario revolucionario para el momento presente. Tienen, es verdad, ciertos restos de vanguardismo del Komsomol. La lectura de estas obras puede incluso llevar, a quien no esté al tanto de las cosas, a la conclusión de que no es el Partido el que corrige los errores de la juventud, sino al contrario. Pero ese defecto no es lo fundamental, lo característico de estas obras. Lo característico es que en ellas se centra la atención en las deficiencias de nuestros organismos, a la vez que muestran absoluta confianza en la posibilidad de corregirlas. Eso es lo principal de “El disparo” y de “Un día de nuestra vida”. Ese es el mayor de sus méritos. Y ello recompensa con creces y deja muy en segundo plano los defectos pequeños que, ésa es mi opinión, se van perdiendo en el pasado. Con saludos comunistas, J. Stalin. 19 de marzo de 1930.

Se publica por primera vez.