Al sóviet rural de la aldea de Emeliánovo, distrito y circunscripción de Krasnoyarsk.

Conozco a Mijaíl Merzliakov del lugar de mi destierro, en la aldea de Kuréika (territorio de Turujansk), donde él fue guardia en 1914–1916. Entonces él tenía una sola y única tarea del comisario: vigilarme (no había otros desterrados entonces en Kuréika).

Es comprensible, por tanto, que en relaciones "amistosas" con Mij. Merzliakov yo no podía estar. No obstante, debo testimoniar que, si mis relaciones con él no eran "amistosas", tampoco eran hostiles, como solían ser las relaciones entre los desterrados y los guardias.

Esto se explica, me parece, por el hecho de que Mij. Merzliakov se atenía a la tarea del comisario de manera formal, sin el habitual celo policial, no me espiaba, no me perseguía, no me buscaba pretextos, hacía la vista gorda ante mis frecuentes ausencias y no pocas veces reprendía al comisario por sus fastidiosas "indicaciones" y "prescripciones". Todo esto considero mi deber testimoniarlo ante ustedes.

Así estaban las cosas en 1914–1916, cuando M. Merzliakov, siendo guardia, se distinguía favorablemente de otros policías.

Moskaliov M. I.V. Stalin en el destierro siberiano.

Krasnoyarsk, 1942. P. 144–145.