Camarada Ch-e: Su nota está llena de confusiones. En mi informe ante la XV Conferencia del Partido se habla de la “unidad de los intereses de la industrialización (es decir, del proletariado) y de los intereses de las masas fundamentales de los sectores trabajadores de la población”. Se dice allí que nuestro método de industrialización, es decir, el método socialista de industrialización, “no conduce a la depauperación de las grandes masas, sino al mejoramiento de la situación material de estas masas; no conduce a la agudización de las contradicciones internas, sino a su amortiguamiento y solución”. Por consiguiente, se trata de la alianza entre la clase obrera y las masas fundamentales de los trabajadores y, ante todo, las masas fundamentales del campesinado. Por consiguiente, se trata de las contradicciones en el seno de la alianza, contradicciones que se amortiguarán y resolverán favorablemente conforme se desarrolle la industrialización, es decir, conforme aumenten las fuerzas y la influencia del proletariado en el país. De eso se trata en mi informe. Y usted, olvidándose de todo esto, habla de las contradicciones entre el proletariado y los kulaks, es decir, de contradicciones fuera de la alianza, contradicciones que aumentarán y se agudizarán en tanto no liquidemos a los kulaks como clase. Resulta que usted ha confundido dos cosas distintas. Ha confundido las contradicciones entre el proletariado y las masas fundamentales trabajadoras con las contradicciones entre el proletariado y los kulaks. ¿Está claro? Me parece que sí. Con saludos comunistas J. Stalin. Noviembre de 1930.

Camarada Ch-e: 1. En su primera carta, usted jugaba con la palabra “contradicciones” y metía en un mismo saco las contradicciones fuera de la alianza (es decir, las contradicciones entre la dictadura del proletariado y los elementos capitalistas del país) y las contradicciones en el seno de la alianza (es decir, las contradicciones entre el proletariado y las masas campesinas fundamentales). Se podría haber ahorrado este juego inadmisible en un marxista si se hubiese tomado el trabajo de comprender la base de las discusiones del Partido con los trotskistas. Los trotskistas nos decían: a) vosotros no resolveréis las contradicciones entre el campesino medio y la clase obrera; el campesino medio y la clase obrera se pelearán necesariamente, y la alianza desaparecerá si no llega a tiempo la ayuda de la revolución mundial triunfante; b) vosotros no venceréis a los elementos capitalistas, no coronaréis la edificación del socialismo con vuestras propias fuerzas, y el termidor será inevitable si no llega a tiempo la ayuda de la revolución mundial triunfante. Como se sabe, los trotskistas fueron derrotados en estas dos cuestiones. Pero usted no ha querido reflexionar sobre nuestras disputas con los trotskistas.

Por eso me vi obligado en mi respuesta a poner al desnudo su juego con la palabra “contradicciones” y le advertí que no se puede meter en un mismo saco dos series de contradicciones heterogéneas. ¿Cuál ha sido su contestación? 2. En lugar de reconocer honradamente su error, usted elude “diplomáticamente” el asunto y ya no juega con la palabra “contradicciones”, sino con las palabras “contradicciones internas”, metiendo en un mismo saco las contradicciones en el interior de la alianza y las contradicciones en el interior del país, las contradicciones entre la dictadura del proletariado y el capitalismo. Es decir, usted vuelve “inadvertidamente” a su error, modificando sólo la forma. No ocultaré que el meter en un mismo saco dos contradicciones heterogéneas y el disimular “diplomáticamente” las cuestiones son el rasgo más característico del proceso discursivo trotskista- zinovievista. No le creía contagiado de esa dolencia. Ahora habrá que pensar también en ello. Como no se sabe a qué nuevo juego va usted a recurrir, y yo estoy endiabladamente ocupado con los asuntos cotidianos, por cuya razón no tengo tiempo para jugar, permítame despedirme de usted, camarada Ch. J. Stalin. 7 de diciembre de 1930.

Se publican por primera vez.