¡Hola, mamá mía!
He recibido tu carta. Qué bueno que no nos olvidas. Yo, por supuesto, soy culpable ante ti de no haberte escrito últimamente. Pero qué se le va a hacer. Se me ha acumulado mucho trabajo y no he podido encontrar tiempo para escribirte una carta.
Cuídate. Si necesitas algo, escríbeme. La medicina te la enviará Nadia. Que estés sana y animosa.
Yo me siento bien.
Vive mil años.
Tu
Soso.
22/XII-31.
Iósif Stalin en los brazos de la familia. Del archivo personal. P. 16.
AP RF, F. 45. Op. 1. D. 1549. L. 41, 42.