Al camarada Tujachevski. Copia al camarada Voroshílov. La carta adjunta dirigida al camarada Voroshílov fue escrita por mí en marzo de 1930. Tiene en cuenta 2 documentos: a) Su "nota" sobre el despliegue de nuestro ejército, llevando el número de divisiones a 246 o 248 (no recuerdo exactamente); b) las "consideraciones" de nuestro Estado Mayor con la conclusión de que su "nota" exige, en esencia, llevar la cantidad del ejército a 11 millones de almas, y que dicha "nota" es, por ello, irreal, fantástica, insoportable para nuestro país. En mi carta dirigida al camarada Voroshílov, como se sabe, me adherí, en lo fundamental, a las conclusiones de nuestro Estado Mayor y me expresé sobre su "nota" de manera rotundamente negativa, calificándola de fruto del "maximalismo de oficina", resultado del "juego con las cifras", etc. Así estaban las cosas hace dos años. Ahora, dos años después, cuando algunas cuestiones poco claras se han vuelto más claras para mí, debo reconocer que mi valoración fue demasiado dura, y las conclusiones de mi carta, no del todo correctas. En primer lugar, un conocimiento más cercano del asunto demostró que la cifra de "11 millones de almas" no se desprende de su "nota", pues lo que puede exigir su "nota" y lo que en realidad exige es un ejército de 8 millones de almas. Por supuesto, un ejército de 8 millones también es irreal, innecesario e insoportable para nuestro país, al menos en los próximos tres o cuatro años (por no hablar ya del primer plan quinquenal). Pero 8 millones no son, de todos modos, 11 millones. En segundo lugar, es indudable que el carácter cambiado de los ejércitos en los últimos años, el crecimiento de la técnica del transporte militar y el desarrollo de la aviación, la aparición de unidades mecanizadas y la correspondiente reorganización del ejército crean una situación completamente nueva, que priva a las viejas disputas sobre la gran cantidad de divisiones de su importancia decisiva. No hay necesidad de demostrar que no será la cantidad de divisiones, sino, ante todo, su calidad, su saturación de técnica, lo que tendrá en adelante una importancia decisiva. Creo que estará de acuerdo conmigo en que un ejército de 6 millones, bien abastecido de técnica y organizado de manera nueva, será completamente suficiente para defender la independencia de nuestro país en todos los frentes, sin excepción.

Y un ejército así está más o menos a nuestro alcance. Me parece que mi carta dirigida al camarada Voroshílov no habría sido tan tajante en su tono y habría estado libre de algunas conclusiones incorrectas respecto a usted, si hubiera trasladado entonces la discusión a esta nueva base. Pero no lo hice, ya que, evidentemente, el problema no estaba aún lo suficientemente claro para mí. No me riña por haberme puesto a corregir las deficiencias de mi carta con cierto retraso. 7. V.32. Con saludo comunista, I. Stalin.

Archivo Histórico. 1998. № 5–6. Págs. 151–152. RGASPI. F. 74. Op. 2. D. 38. L. 56–57.