¡Saludos, camarada Kaganóvich!

(Lea la carta a Mólotov)

1) Estuvo conmigo Voroshílov. Coincidimos en los siguientes puntos (la palabra decisiva queda, por supuesto, en manos del BP):
a) El presupuesto militar de 1933 (incluyendo todo, incluido el aumento de sueldo a los soldados y al mando en 1933) debe elaborarse dentro de los límites de 5-6 mil millones de rublos y solo en caso de extrema necesidad puede elevarse a 6 (seis) mil millones. Klim me recordó que hace unos dos meses yo hablé de la posibilidad de elevar esta cifra a 7 (siete) mil millones. Pero rechacé esta referencia diciendo que ahora la situación es otra.

b) El plan de despliegue del ejército (en 1933) en caso de guerra, presentado por el Estado Mayor, está excesivamente inflado, vergonzosamente inflado y muy gravoso para el Estado. Hay que reelaborarlo y reducirlo al máximo.

c) La plantilla del ejército en tiempo de paz para 1932 (según el plan del Estado Mayor) está excesivamente inflada (llega a 1 millón 100 mil personas). El Estado Mayor olvida que la mecanización del ejército en todos los países conduce a la reducción de su plantilla. Según el plan del Estado Mayor resulta que la mecanización del ejército en nuestro caso debe conducir al aumento de su plantilla. Un absurdo que demuestra la impotencia de nuestra gente para reorganizar el ejército sobre la base de la mecanización. Comprendo que para la reorganización hace falta tiempo, hace falta cierto período de transición. Pero entonces hay que, en primer lugar, determinar la duración de este período de transición, reduciéndolo al mínimo. En segundo lugar, junto con la resolución sobre la plantilla hay que adoptar otra resolución sobre los plazos calendario de reducción de la plantilla del ejército a medida que avance la mecanización. Sin tal resolución paralela es imposible aceptar el proyecto del Estado Mayor sobre la plantilla para 1932.

d) Las resoluciones sobre la preparación para el combate (dirección del Estado Mayor, artillería, flota) son imprecisas y necesitan reelaboración. Las resoluciones deben redactarse de tal manera que el Consejo Militar Revolucionario pueda verificar su cumplimiento punto por punto, por puntos concretos (cuántos polígonos y cuándo serán construidos, etc.).

e) La cuestión de la Escuela del Kremlin debe resolverse en el sentido de mantener el orden actual, es decir, anular la orden del Consejo Militar Revolucionario.

2) El asunto con Ucrania, por lo que se ve, va mal. Sustituir a Kosior solo se podría con Kaganóvich. No se ven otros candidatos. Mikoyán no sirve: no solo para Ucrania, sino que ni siquiera sirve para el Comisariado de Abastecimiento (un "agitador" torpe y desorganizado). Pero enviar ahora a Kaganóvich a Ucrania no se puede (¡es inconveniente!): debilitaríamos la Secretaría del CC. Hay que esperar algún tiempo. En cuanto a Chubár, se le puede dejar por ahora y ver cómo trabaja.

3) Les envío el asqueroso libelo del corresponsal extranjero Basseches sobre la política económica soviética. Basseches es corresponsal de "Neue Freie Presse". En su momento escribió cosas infames sobre el trabajo forzado en la industria forestal. Queríamos expulsarlo de la URSS, pero debido a su arrepentimiento fue dejado en la URSS. Después escribió infamias sobre la política de cálculo económico. Pero nosotros, por nuestra estupidez, pasamos por alto esas infamias. Ahora se extiende sobre el empréstito y el comercio koljosiano. Y nosotros callamos como idiotas y toleramos las calumnias de este cachorro de tenderos capitalistas. Bol-che-vi-ques, je-je...

Propongo:
a) cubrir de lodo a esta basura capitalista en las páginas de "Pravda" e "Izvestia";
b) algún tiempo después de esto, expulsarlo de la URSS.

Eso es todo. ¡Saludos!

I. Stalin.

Stalin y Kaganóvich. Correspondencia. 1931-1936. Pp. 224-225.

RGASPI. F. 81. Op. 3. D. 99. L. 167-174.