¡Saludos, Klim! He recibido tu carta del 26/VII.

1) Presiona con todas tus fuerzas a Majánov: su cañón universal nos es tan necesario como el aire, como el agua. Obliga a los de la Putilov a acelerar el trabajo en el cañón de Majánov.

2) No me opongo a que Gamárnik se quede en Moscú, con la condición, sin embargo, de que Bliújer reciba licencia para tratarse, y que la causa (en el Lejano Oriente) no pueda sufrir en medida alguna.

3) Seis bombarderos para el Lejano Oriente es una nimiedad. Hay que enviar allí no menos de 50–60 TB-3. Y esto hay que hacerlo cuanto antes. Sin ello, la defensa del Lejano Oriente es una frase vacía.

4) En cuanto a la maleza y al mal cultivo de los campos en el sur (¡y no solo en el sur!), tienes toda la razón. La causa de esta calamidad, entre otras cosas, es el mal trabajo de las MTS. Pienso escribir a la PB una carta especial sobre la mejora del trabajo de las MTS. Markévich es un buen trabajador, pero se ha vuelto un poco engreído (¡lo han elogiado en exceso!) y no ve las fallas en el trabajo de las MTS.

¡Saludos! Tuyo, I. Stalin.