Estimado camarada I. N. Bazhánov: He recibido la carta en la que me cede, como recompensa a mi trabajo, su segunda condecoración. Le estoy muy reconocido por sus cálidas palabras y su regalo de camarada. Yo sé bien de qué se priva usted en honor mío y aprecio sus sentimientos. Sin embargo, no puedo aceptar su segunda condecoración. No puedo y no debo aceptarla, no sólo porque debe pertenecer únicamente a usted, ya que únicamente usted la ha merecido, sino también porque yo estoy suficientemente recompensado por la atención y la estima de los camaradas y, en consecuencia, no tengo derecho a desvalijarle a usted. Las condecoraciones no han sido creadas para los que ya son conocidos, sino, principalmente, para los héroes poco conocidos y a quienes se debe dar a conocer a todos. Además, debo decirle que tengo ya dos condecoraciones. Más de lo necesario, se lo aseguro. Perdone usted la tardanza en contestarle. Con saludos comunistas J. Stalin.

P .S. Devuelvo la condecoración a su dueño. J. Stalin. 16 de febrero de 1933.

Se publica por primera vez.