20 de marzo de 1933. Estimado señor Barnes: Sus temores a propósito de la seguridad de los ciudadanos norteamericanos en la U.R.S.S. carecen de todo fundamento. La U.R.S.S. es uno de los pocos países del mundo donde la ley persigue cualquier manifestación de odio nacional o la hostilidad a los extranjeros por ser extranjeros. No se ha dado el caso, ni puede darse, de que nadie pueda ser en la U.R.S.S. objeto de persecución por su origen nacional. Esto es cierto, sobre todo, respecto a los especialistas extranjeros en la U.R.S.S., entre ellos los especialistas norteamericanos, cuyo trabajo, a mi juicio, es digno de gratitud. En cuanto a algunos ingleses de la “Metro- Vickers”, no han sido procesados por ser ingleses, sino por haber infringido, según afirman las autoridades judiciales, las leyes de la U.R.S.S. ¿Acaso no han sido procesados también rusos? No sé qué relación puede guardar este asunto con los ciudadanos norteamericanos. A su disposición J. Stalin.

Se publica por primera vez.