¡Saludos, mamá — mía!

Recibí tu carta. Recibí también mermelada, churchjela, higos. Los niños se alegraron mucho y te envían agradecimiento y saludos.

Es agradable que te sientas bien, animada.

Yo estoy sano, no te preocupes por mí. Yo resistiré mi parte. No sé si necesitas dinero o no.

Por si acaso te envío quinientos rublos. Envío también fotografías — mía y de los niños.

¡Mantente sana, mamá — mía!

¡No pierdas el ánimo!

Te beso

Tu hijo Soso.

24/III-34

Los niños te saludan. Después de la muerte de Nadia, por supuesto, es dura mi vida personal. Pero nada, un hombre valiente debe permanecer siempre valiente.

Iósif Stalin en los brazos de la familia. M., 1993. P. 16-17.