A los miembros del POLITBURÓ, a los camaradas Adoratski, Knorin, Stetski, Zinóviev, Pospélov. En el número 13-14 de "Bolchevique" se ha publicado una nota "De la redacción" (páginas 86-90), donde se comenta la carta de F. Engels a Ioan Nădejde de enero de 1888 y donde las opiniones de Engels sobre la guerra venidera están claramente falseadas. Utilizando de manera incorrecta y con malabarismos la carta de Engels al rumano Ioan Nădejde (1888), la redacción de "Bolchevique" afirma en su nota que: a) Engels "se sitúa enteramente en la posición derrotista", en la posición de la derrota "también de su patria burguesa"; b) "Una posición análoga defendió Lenin en la guerra de 1914"; c) Lenin, por tanto, no aportó nada esencialmente nuevo en la determinación del carácter de la guerra y de la política de los marxistas en relación con la guerra. De este modo: 1. La redacción de "Bolchevique" ocultó a los lectores que Engels no comprendía el carácter imperialista de la guerra venidera, lo que se desprende tanto de la carta de Engels a Ioan Nădejde (1888), como de su artículo "La política exterior del zarismo ruso" (1890), así como de sus conocidas cartas a Bebel (1891).

Basta con comparar con estas obras de Engels las tablas de Lenin «Ensayo de resumen de los principales datos de la historia mundial después de 1870», publicadas en el mismo número de «Bolchevique», donde Lenin señala la lucha imperialista de las potencias (incluida Alemania) por las colonias y las esferas de influencia ya a principios de los años 80 del siglo pasado, como causa de la guerra, para comprender toda la diferencia entre los puntos de vista de Lenin y Engels sobre el carácter de la guerra.

2. La redacción de «Bolchevique» ocultó a los lectores que Engels, 2-3 años después de la carta a Ioan Nadejda, cuando empezó a formarse la alianza franco-rusa como contrapeso a la alianza de Alemania, Austria e Italia, cambió su actitud hacia la guerra y empezó a pronunciarse ya no por la derrota, sino por la victoria de Alemania (véanse especialmente las cartas de Engels a Bebel de 1891), manteniéndose esta postura en Engels, como es sabido, hasta el final de su vida.

3. La redacción de «Bolchevique» ocultó a los lectores que entre el derrotismo pasivo de Engels («desear que todos ellos fueran derrotados»), que él, como se ha dicho, abandonó después en favor del defensismo, y el derrotismo activo de Lenin («transformación de la guerra imperialista en guerra civil») no se puede en modo alguno poner un signo de igualdad.

4. La redacción de «Bolchevique» ocultó a los lectores el hecho indudable de que Lenin, y sólo Lenin, dio una orientación fundamentalmente nueva y la única correcta, tanto en la cuestión del carácter de la guerra como en la cuestión de la política de los marxistas en relación con la guerra.

Así están las cosas con los trucos de la redacción de «Bolchevique».

Que Engels fue y sigue siendo nuestro maestro, sólo los idiotas pueden dudarlo. Pero de esto no se deduce en absoluto que debamos disimular los errores de Engels, que debamos ocultarlos y, más aún, hacerlos pasar por verdades indiscutibles.

Semejante política sería una política de mentira y engaño. Nada es tan contrario al espíritu del marxismo y a las enseñanzas de Marx-Engels como una política semejante, indigna de marxistas. Marx y Engels mismos decían que el marxismo no es un dogma, sino una guía para la acción.

Esto explica por qué Marx y Engels mismos modificaron y complementaron reiteradamente unas u otras tesis de sus obras. Quiere decir que Marx y Engels consideraban que lo fundamental en su doctrina no era la letra, no eran las tesis aisladas, sino el espíritu de esa doctrina, su método. Y no puede ser de otro modo, ya que con otra actitud el desarrollo ulterior del marxismo sería impensable, pues el marxismo se convertiría en una momia. Y no puede ser de otro modo, ya que en caso contrario Lenin no habría sido el hombre que no solo restauró el marxismo, sino que lo desarrolló más. Y si Lenin desarrolló más el marxismo, ¿acaso no está claro que no debemos temer anotar en el activo de Lenin lo nuevo sobre la guerra que le pertenece por derecho y que él aportó como nuevo en interés del desarrollo ulterior del marxismo? No cabe duda de que solo la falta de respeto al marxismo y a sus fundadores pudo dictar a la redacción de “Bolchevique” la política de emborronar y ocultar los hechos, la política de minimizar el papel de Lenin en la elaboración de la nueva actitud del marxismo en las cuestiones del carácter de la guerra y de la política de los marxistas en relación con la guerra.

Pienso que en su nota la redacción de “Bolchevique” parte tácitamente de una actitud trotskista-menchevique, en virtud de la cual Engels habría dicho supuestamente todo lo que era necesario decir sobre la guerra, su carácter y la política de los marxistas en relación con la guerra, que a los marxistas solo les queda restaurar lo dicho por Engels y aplicarlo a la práctica, que Lenin supuestamente procedió precisamente así, adoptando “una posición análoga en la guerra de 1914”, y que quien no está de acuerdo con esto revisa el marxismo, no es un verdadero marxista. Como se sabe, de esa misma actitud partían los señores trotskistas-mencheviques cuando negaban la posibilidad de la victoria del socialismo en un solo país, remitiéndose a que Engels en los “Principios del comunismo” (1846) niega tal posibilidad, a que Engels ya dijo todo lo que era necesario decir, y quien sigue insistiendo en la posibilidad de la victoria del socialismo en un solo país, revisa el marxismo.

Difícilmente sea necesario demostrar que semejante actitud es completamente podrida y antimarxista, pues condena al marxismo, a su método, al estancamiento, a la vegetación, entregándolo en sacrificio a la letra. Pienso que en esta actitud incorrecta está la raíz del error de la redacción de “Bolchevique”. Me parece que la revista “Bolchevique” cae (o ya ha caído) en manos poco seguras. Ya el hecho de que la redacción intentara publicar en “Bolchevique” el artículo de Engels “Sobre la política exterior del zarismo ruso” como artículo rector, ya este hecho no habla en favor de la redacción. El CC del PC(b) de la URSS, como es sabido, intervino oportunamente en el asunto y puso fin a semejante intento. Pero esta circunstancia, evidentemente, no sirvió de provecho a la redacción. Incluso al contrario: la redacción, como en desafío a las indicaciones del CC, publicó ya después de la advertencia del CC una nota que no puede ser calificada de otro modo que como un intento de inducir a error a los lectores respecto a la verdadera posición del CC. Y eso que "Bolshevik" es el órgano del CC. Pienso que ha llegado la hora de poner fin a tal situación. I. Stalin. 5.VIII.34. RGASPI. F. 558. Op. 11. D. 1074. L. 113.