El grupo de Vanag no cumplió la tarea y ni siquiera comprendió la tarea misma. Compuso un compendio de historia rusa, y no de historia de la URSS, es decir, de la historia de Rus, pero sin la historia de los pueblos que entraron a formar parte de la URSS (no se tuvieron en cuenta los datos sobre la historia de Ucrania, Bielorrusia, Finlandia y otros pueblos bálticos, los pueblos del Cáucaso Norte y Transcaucasia, los pueblos de Asia Central y del Lejano Oriente, así como de las regiones del Volga y del norte – tártaros, baskires, mordvinos, chuvasios, etc.).

En el resumen no se destaca el papel anexionista y colonizador del zarismo ruso, junto con la burguesía y los terratenientes rusos ("el zarismo es la cárcel de los pueblos").

En el resumen no se subraya el papel contrarrevolucionario del zarismo ruso en la política exterior desde tiempos de Catalina II hasta los años 50 del siglo XIX y más adelante ("el zarismo como gendarme internacional").

En el resumen se amontonan en un solo montón el feudalismo y el período prefeudal, cuando los campesinos aún no estaban sometidos a servidumbre; el régimen autocrático del Estado y el régimen feudal, cuando Rusia estaba fragmentada en multitud de semi-Estados independientes.

En el compendio se amontonan en un solo montón los conceptos de "reacción" y "contrarrevolución", revolución "en general", revolución burguesa y revolución democrático-burguesa.

En el resumen no se exponen las condiciones ni los orígenes del movimiento de liberación nacional de los pueblos de Rusia sometidos por el zarismo, y, de este modo, la Revolución de Octubre como revolución que liberó a estos pueblos de la opresión nacional queda sin motivación, al igual que queda sin motivación la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

El compendio abunda en toda clase de definiciones manidas y estereotipadas, como “el terror policial de Nicolás I”, “la rebelión de Razin” y “la rebelión de Pugachov”, “la ofensiva de la contrarrevolución terrateniente en los años 70 del siglo XIX”, “los primeros pasos de la revolución industrial”, “los primeros pasos del zarismo y la burguesía en la lucha contra la revolución de 1905–1907”, etcétera. Los autores del compendio copian ciegamente las definiciones manidas y completamente anticientíficas de toda clase de historiadores burgueses, olvidando que están obligados a inculcar a nuestra juventud definiciones marxistas, científicamente fundamentadas.

El resumen no refleja el papel ni la influencia de los movimientos burgueses revolucionarios y socialistas de Europa occidental en la formación del movimiento revolucionario burgués y del movimiento proletario socialista en Rusia. Los autores del resumen, evidentemente, olvidaron que los revolucionarios rusos se consideraban discípulos y seguidores de los conocidos corifeos del pensamiento burgués revolucionario y marxista en Occidente.

En el resumen no se han tenido en cuenta las raíces de la primera guerra imperialista ni el papel del zarismo en esta guerra como reserva para las potencias imperialistas de Europa occidental, del mismo modo que no se ha tenido en cuenta el papel dependiente tanto del zarismo ruso como del capitalismo ruso respecto al capital de Europa occidental, razón por la cual la importancia de la Revolución de Octubre como libertadora de Rusia de su situación semicolonial queda sin motivación.

En el resumen no se ha tomado en cuenta la existencia de una crisis política paneuropea antes de la guerra mundial, que se manifestó, entre otras cosas, en la decadencia de la democracia burguesa y del parlamentarismo, por lo cual la importancia de los Soviets desde el punto de vista de la historia mundial como portadores de la democracia proletaria y órganos de liberación de los obreros y campesinos respecto al capitalismo queda sin motivación.

En el resumen no se ha tenido en cuenta la lucha de corrientes en el Partido Comunista gobernante de la URSS ni la lucha contra el trotskismo como manifestación de la contrarrevolución pequeñoburguesa.

Y así sucesivamente y cosas por el estilo.

En general, hay que decir que el resumen está redactado de manera extremadamente descuidada y no del todo correcta desde el punto de vista del marxismo.

Ya no hablamos del estilo impreciso del resumen ni del juego de "palabritas", como cuando se llama al Falso Dmitri "Dmitri el Nombrado", o como "el triunfo de los viejos feudales en el siglo XVIII" (sin que se sepa, no obstante, adónde fueron a parar y cómo se comportaban los "nuevos" feudales, si es que existían en esa época), etc.

Consideramos necesaria una reelaboración radical del compendio en el espíritu de las tesis expuestas anteriormente, debiendo tenerse en cuenta que se trata de la creación de un manual de estudio, donde cada palabra y cada definición deben ser ponderadas, y no de artículos periodísticos irresponsables, donde se puede charlar de todo y de cualquier manera, prescindiendo del sentido de responsabilidad.

Necesitamos un manual de historia de la URSS tal que la historia de la Gran Rusia no se separe de la historia de los demás pueblos de la URSS —esto en primer lugar—, y tal que la historia de los pueblos de la URSS no se separe de la historia europea general y, en general, de la historia mundial —esto en segundo lugar.

J. STALIN

A. ZHDÁNOV

S. KÍROV

8 de agosto de 1934

Pravda. 27 de enero de 1936