Debido a que la historia moderna, la más rica en contenido, está sobresaturada de acontecimientos, y también en vista de que lo más importante en la historia moderna de los países burgueses, si se tiene en cuenta el período anterior a la Revolución de Octubre en Rusia, es la victoria de la Revolución Francesa y la consolidación del capitalismo en Europa y América, consideramos que sería mejor que el manual de historia moderna se abriera con un capítulo sobre la Revolución Francesa. Para enlazar con los acontecimientos precedentes, se podría anteponer una breve introducción con una exposición sucinta de los principales acontecimientos de las revoluciones neerlandesa e inglesa, remitiendo la exposición detallada de los acontecimientos de las revoluciones neerlandesa e inglesa al final del manual de historia media.

Por consiguiente, proponemos eliminar del resumen la primera parte (6 capítulos), es decir, toda la primera sección, sustituyéndola por una breve introducción.

Consideramos que el principal defecto del compendio es la circunstancia de que no subraya con suficiente nitidez toda la profundidad de la diferencia y la contraposición entre la Revolución Francesa (revolución burguesa) y la Revolución de Octubre en Rusia (revolución socialista). El eje fundamental del manual de historia moderna debe ser precisamente esta idea de la contraposición entre la revolución burguesa y la revolución socialista. Mostrar que la Revolución Francesa (y cualquier otra) revolución burguesa, tras liberar al pueblo de las cadenas del feudalismo y el absolutismo, le impuso nuevas cadenas, las cadenas del capitalismo y la democracia burguesa, mientras que la revolución socialista en Rusia rompió todas y cada una de las cadenas y liberó al pueblo de todas las formas de explotación: he aquí en qué debe consistir el hilo conductor del manual de historia moderna.

Por consiguiente, no se puede permitir que a la Revolución Francesa se la llame simplemente "Grande": es necesario denominarla y analizarla como revolución burguesa.

De igual modo, no se puede llamar a nuestra revolución socialista en Rusia simplemente revolución de Octubre: hay que llamarla y tratarla como revolución socialista, revolución soviética.

De acuerdo con esto, es necesario reestructurar el compendio del manual de historia moderna, seleccionando las definiciones y los términos correspondientes.

Consideramos que la división de la historia moderna en el resumen en dos partes está poco motivada y es casual, realizada según algún criterio incomprensible. Consideraríamos conveniente dividir la historia moderna en tres partes:

Primera parte: desde la Revolución burguesa francesa hasta la guerra franco-prusiana y la Comuna de París (excluyendo esta última). Este será el período de la victoria y consolidación del capitalismo en los países avanzados.

Segunda parte: desde la guerra franco-prusiana y la Comuna de París hasta la victoria de la Revolución de Octubre en Rusia y el fin de la guerra imperialista (inclusive). Este será el período del inicio de la decadencia del capitalismo, del primer golpe al capitalismo por parte de la Comuna de París, de la transformación del viejo capitalismo "libre" en imperialismo y del derrocamiento del capitalismo en la URSS por las fuerzas de la Revolución de Octubre, que abrió una nueva era en la historia de la humanidad.

La tercera parte: desde finales de 1918 (año del fin de la guerra) hasta finales de 1934. Será el período del imperialismo de posguerra en los países capitalistas, de la crisis económica y política en esos países, el período del fascismo y de la intensificación de la lucha por las colonias y las esferas de influencia, por un lado, y, por otro lado, el período de la guerra civil y la intervención en la URSS, el período del primer y el comienzo del segundo plan quinquenal en la URSS, el período de la construcción victoriosa del socialismo en nuestro país, el período de la erradicación de los últimos vestigios del capitalismo, el período de la victoria y el auge de la industria socialista en la URSS, de la victoria del socialismo en el campo, de la victoria de los koljoses y sovjoses. Consideramos un gran error que los autores del compendio interrumpan la historia en el año 1923. Hay que corregir este error, llevando la historia hasta finales de 1934. De acuerdo con esto, habrá que realizar una reelaboración y redistribución del material, de las secciones y de los capítulos.

Sería bueno liberar el resumen de expresiones viejas y manidas como "viejo orden", "nuevo orden", etc. Sería mejor reemplazarlas con las palabras "orden precapitalista", o aún mejor "orden absolutista-feudal", y en lugar del "nuevo orden" decir "orden del capitalismo y la democracia burguesa". Con tal cambio, el llamado "nuevo orden", es decir, el orden capitalista, aparecerá ya como un orden viejo en comparación con el régimen soviético en la URSS, que representa el tipo superior de organización de la sociedad humana.

Sería bueno también liberar el resumen de la excesiva abundancia de "épocas". "Época del consulado", "época de Napoleón", "época del Directorio", ¿no son demasiadas épocas?

También nos parece incorrecto que en el compendio se dedique un espacio desproporcionadamente escaso a la cuestión colonial. Mientras que a Georges Sand, Spengler, Kipling y otros se les presta bastante atención, a la cuestión colonial y a la situación, por ejemplo, en un Estado como China, se le presta poca atención.

Sería igualmente bueno sustituir la fórmula “unificación de Alemania e Italia” por la fórmula “reunificación de Alemania e Italia en Estados independientes”. De lo contrario, podría crearse la impresión de que no se trata de la lucha por la reunificación de Estados fragmentados como Alemania e Italia, sino de la unificación de estos Estados en un solo Estado.

En general, el compendio de historia moderna está redactado, en nuestra opinión, de manera más juiciosa que el compendio de historia de la URSS, pero aun así hay bastante confusión en este compendio.

I. STALIN

S. KÍROV

A. ZHDÁNOV

9 de agosto de 1934

Pravda. 27 de enero de 1936