## I. La Comisión Constitucional y sus tareas

¡Camaradas!

La Comisión Constitucional cuyo proyecto se presenta al examen del presente Congreso fue creada, como es sabido, por una resolución especial del VII Congreso de los Soviets de la URSS. Esa resolución fue adoptada el 6 de febrero de 1935. Dice así:

". Introducir en la Constitución de la URSS modificaciones en dirección a:

a) una mayor democratización del sistema electoral, en el sentido de sustituir las elecciones no del todo igualitarias por elecciones igualitarias, las indirectas por directas y las públicas por secretas;

b) la precisión de la base socioeconómica de la Constitución, en el sentido de ponerla en concordancia con la actual correlación de las fuerzas de clase en la URSS (creación de la nueva industria socialista, derrota del kulakismo, victoria del régimen koljosiano, consolidación de la propiedad socialista como fundamento de la sociedad soviética, etc.).

2. Proponer al Comité Ejecutivo Central de la URSS que elija una Comisión Constitucional encargada de elaborar el texto corregido de la Constitución sobre las bases indicadas en el punto primero y de someterlo a la aprobación del Pleno del CEC de la URSS.

3. Celebrar las próximas elecciones ordinarias de los organismos del poder soviético en la URSS sobre la base del nuevo sistema electoral".

Eso fue el 6 de febrero de 1935. Un día después de adoptada esa resolución, es decir, el 7 de febrero de 1935, se reunió la Primera Sesión del Comité Ejecutivo Central de la URSS y, en cumplimiento de la resolución del VII Congreso de los Soviets de la URSS, constituyó la Comisión Constitucional integrada por 31 personas. Le encomendó elaborar el proyecto de Constitución corregida de la URSS.

Tales son los fundamentos formales y las directivas del órgano supremo de la URSS sobre cuya base debía desarrollar su trabajo la Comisión Constitucional.

Así pues, la Comisión Constitucional debía introducir modificaciones en la Constitución vigente, adoptada en 1924, tomando en cuenta los cambios operados en la vida de la URSS en dirección al socialismo durante el período transcurrido desde 1924 hasta nuestros días.

## II. Los cambios en la vida de la URSS en el período de 1924 a 1936

¿Cuáles son los cambios en la vida de la URSS que se han producido durante el período de 1924 a 1936 y que debía reflejar la Comisión Constitucional en su proyecto de Constitución?

¿En qué consiste la esencia de esos cambios?

¿Qué teníamos en 1924?

Era el primer período de la NEP, cuando el poder soviético admitió cierto restablecimiento del capitalismo junto con el desarrollo máximo del socialismo, contando con que en el curso de la emulación de los dos sistemas económicos, el capitalista y el socialista, se organizara la preponderancia del sistema socialista sobre el capitalista. La tarea consistía en que en el curso de esa emulación se consolidasen las posiciones del socialismo, se lograra la liquidación de los elementos capitalistas y se completara la victoria del sistema socialista como sistema fundamental de la economía nacional.

Nuestra industria presentaba entonces un panorama lamentable, especialmente la industria pesada. Ciertamente se recuperaba poco a poco, pero estaba aún lejos de alcanzar el nivel de producción anterior a la guerra. Se apoyaba en una técnica antigua, atrasada y pobre. Por supuesto se desarrollaba en dirección al socialismo. El sector socialista de nuestra industria representaba entonces cerca del 80 por ciento. Pero el sector capitalista tenía aún a su favor no menos del 20 por ciento de la industria.

Nuestra agricultura presentaba un panorama aún más desolador. Ciertamente, la clase de los terratenientes había sido ya liquidada, pero en cambio la clase de los capitalistas agrícolas, la clase de los kulaks, constituía aún una fuerza bastante considerable. En conjunto, la agricultura recordaba entonces un océano inmenso de pequeñas explotaciones campesinas individuales con su técnica medieval y atrasada. En ese océano existían como puntos aislados e islas los koljoses y los sovjoses, que no tenían aún, en realidad, ninguna importancia seria en nuestra economía nacional. Los koljoses y los sovjoses eran débiles, y el kulak aún era fuerte. Entonces no hablábamos de la liquidación del kulakismo, sino de su limitación.

Lo mismo hay que decir sobre el comercio en el país. El sector socialista en el comercio era de apenas el 50-60 por ciento a lo sumo, y todo el resto del campo estaba ocupado por mercaderes, especuladores y otros propietarios privados.

Tal era el panorama de nuestra economía en 1924.

¿Qué tenemos ahora, en 1936?

Si entonces teníamos el primer período de la NEP, el inicio de la NEP, el período de cierto restablecimiento del capitalismo, ahora tenemos el último período de la NEP, el fin de la NEP, el período de la liquidación completa del capitalismo en todas las esferas de la economía nacional.

Baste comenzar por el hecho de que nuestra industria ha crecido durante ese período hasta convertirse en una fuerza gigantesca. Ya no puede llamársela débil y técnicamente mal equipada. Al contrario, se apoya ahora en una técnica nueva, rica y moderna, con una industria pesada fuertemente desarrollada y una construcción mecánica aún más desarrollada. Y lo más importante es que el capitalismo ha sido expulsado por completo de la esfera de nuestra industria, y la forma socialista de producción es ahora el sistema dominante sin rival en nuestra industria. No puede considerarse una nimiedad el hecho de que nuestra industria socialista actual, desde el punto de vista del volumen de producción, supera en más de siete veces la industria de antes de la guerra.

En la esfera de la agricultura, en lugar del océano de pequeñas explotaciones campesinas individuales con su técnica débil y la prepotencia del kulak, tenemos ahora la producción mecanizada más grande del mundo, armada de técnica nueva, bajo la forma del sistema integral de koljoses y sovjoses. Todo el mundo sabe que el kulakismo en la agricultura ha sido liquidado, y que el sector de las pequeñas explotaciones campesinas individuales con su técnica medieval y atrasada ocupa ahora un lugar insignificante, siendo su peso específico en la agricultura en cuanto a extensión de las superficies sembradas de no más del 2-3 por ciento. No puede dejar de señalarse el hecho de que los koljoses disponen actualmente de 316 mil tractores con una potencia de 5 millones 700 mil caballos, y junto con los sovjoses disponen de más de 400 mil tractores con una potencia de 7 millones 580 mil caballos.

En cuanto al comercio en el país, los mercaderes y especuladores han sido expulsados por completo de esa esfera. Todo el comercio se halla ahora en manos del Estado, las cooperativas y los koljoses. Ha surgido y se ha desarrollado un nuevo comercio soviético, comercio sin especuladores, comercio sin capitalistas.

Así pues, la victoria completa del sistema socialista en todas las esferas de la economía nacional es ahora un hecho.

¿Y qué significa eso?

Significa que la explotación del hombre por el hombre ha sido abolida, liquidada, y que la propiedad socialista sobre los instrumentos y medios de producción ha quedado consolidada como fundamento inconmovible de nuestra sociedad soviética.

Como resultado de todos esos cambios en la esfera de la economía nacional de la URSS tenemos ahora una nueva economía socialista que no conoce las crisis ni el paro, que no conoce la miseria ni la ruina y que ofrece a los ciudadanos todas las posibilidades de una vida próspera y culta.

Tales son en lo fundamental los cambios operados en la esfera de nuestra economía durante el período de 1924 a 1936.

En concordancia con esos cambios en la esfera de la economía de la URSS ha cambiado también la estructura de clases de nuestra sociedad.

La clase de los terratenientes, como es sabido, había sido ya liquidada como resultado de la conclusión victoriosa de la guerra civil. En cuanto a las demás clases explotadoras, corrieron la suerte de la clase de los terratenientes. Ha desaparecido la clase de los capitalistas en la industria. Ha desaparecido la clase de los kulaks en la agricultura. Han desaparecido los mercaderes y especuladores en el comercio. Todas las clases explotadoras han quedado así liquidadas.

Ha quedado la clase obrera.

Ha quedado la clase de los campesinos.

Ha quedado la intelligentsia.

Pero sería erróneo pensar que esos grupos sociales no han sufrido ningún cambio durante ese tiempo, que han quedado como eran, pongamos por caso, en el período del capitalismo.

Tomemos, por ejemplo, la clase obrera de la URSS. Con frecuencia se la llama por costumbre proletariado. Pero ¿qué es el proletariado? El proletariado es la clase privada de instrumentos y medios de producción bajo el sistema económico en que los instrumentos y medios de producción pertenecen a los capitalistas y en que la clase de los capitalistas explota al proletariado. El proletariado es la clase explotada por los capitalistas. Pero entre nosotros la clase de los capitalistas, como es sabido, ha sido ya liquidada, los instrumentos y medios de producción han sido arrebatados a los capitalistas y entregados al Estado, cuya fuerza dirigente es la clase obrera. Por lo tanto, ya no hay clase de capitalistas que pueda explotar a la clase obrera. Por lo tanto, nuestra clase obrera no solo no está privada de los instrumentos y medios de producción, sino que, al contrario, los posee juntamente con todo el pueblo. Y si los posee y la clase de los capitalistas ha sido liquidada, queda excluida toda posibilidad de explotación de la clase obrera. ¿Puede después de esto llamarse proletariado a nuestra clase obrera? Está claro que no. Marx decía: para que el proletariado se libere debe destruir la clase de los capitalistas, arrebatarles los instrumentos y medios de producción y destruir las condiciones de producción que engendran el proletariado. ¿Puede decirse que la clase obrera de la URSS ya ha realizado esas condiciones de su liberación? Indudablemente puede y debe decirse. ¿Y qué significa eso? Significa que el proletariado de la URSS se ha convertido en una clase completamente nueva, en la clase obrera de la URSS, que ha destruido el sistema económico capitalista, ha consolidado la propiedad socialista sobre los instrumentos y medios de producción y lleva a la sociedad soviética por el camino del comunismo.

Como veis, la clase obrera de la URSS es una clase obrera completamente nueva, liberada de la explotación, que la historia de la humanidad no ha conocido aún.

Pasemos a la cuestión del campesinado. Suele decirse que el campesinado es una clase de pequeños productores cuyos miembros están atomizados, dispersos por toda la extensión del país, trabajan individualmente en sus pequeñas explotaciones con su técnica medieval y son esclavos de la propiedad privada y son explotados impunemente por los terratenientes, los kulaks, los mercaderes, los especuladores, los usureros, etc. Y en efecto, el campesinado en los países capitalistas, teniendo en cuenta su masa fundamental, es exactamente esa clase. ¿Puede decirse que nuestro campesinado actual, el campesinado soviético, en su masa, se parece a ese campesinado? No, no puede decirse eso. Ese campesinado ya no existe entre nosotros. Nuestro campesinado soviético es un campesinado completamente nuevo. Ya no tenemos terratenientes ni kulaks, mercaderes ni usureros, que puedan explotar a los campesinos. Por tanto, nuestro campesinado es un campesinado liberado de la explotación. Además, nuestro campesinado soviético en su abrumadora mayoría es el campesinado koljosiano, es decir, apoya su trabajo y su bienestar no en el trabajo individual y la técnica atrasada, sino en el trabajo colectivo y la técnica moderna. Finalmente, en la base de la economía de nuestro campesinado no se halla la propiedad privada, sino la propiedad colectiva surgida sobre la base del trabajo colectivo.

Como veis, el campesinado soviético es un campesinado completamente nuevo que la historia de la humanidad no ha conocido aún.

Pasemos finalmente a la cuestión de la intelligentsia, a la cuestión de los trabajadores técnicos e ingenieros, de los trabajadores del frente cultural, de los empleados en general, etc. También ella ha sufrido grandes cambios en el período transcurrido. Ya no es la antigua intelligentsia anquilosada que intentaba situarse por encima de las clases, pero que en realidad servía en su masa a los terratenientes y los capitalistas. Nuestra intelligentsia soviética es una intelligentsia completamente nueva, vinculada con todas sus raíces a la clase obrera y al campesinado. Ha cambiado, en primer lugar, la composición de la intelligentsia. Los descendientes de la nobleza y la burguesía constituyen un pequeño porcentaje de nuestra intelligentsia soviética. El 80-90 por ciento de la intelligentsia soviética son personas procedentes de la clase obrera, el campesinado y otras capas trabajadoras. Ha cambiado finalmente el carácter mismo de la actividad de la intelligentsia. Antes debía servir a las clases ricas, pues no le quedaba otra salida. Ahora debe servir al pueblo, pues ya no quedan clases explotadoras. Y precisamente por eso es ahora miembro de pleno derecho de la sociedad soviética, donde junto con los obreros y los campesinos, en la misma puja que ellos, lleva adelante la construcción de la nueva sociedad socialista sin clases.

Como veis, es una intelligentsia laboriosa completamente nueva que no encontraréis en ningún otro país del mundo.

Tales son los cambios producidos en el tiempo transcurrido en la esfera de la estructura de clase de la sociedad soviética.

¿De qué hablan esos cambios?

Hablan, en primer lugar, de que los límites entre la clase obrera y el campesinado, así como entre esas clases y la intelligentsia, se borran y la antigua exclusividad de clase desaparece. Eso significa que la distancia entre esos grupos sociales se reduce cada vez más.

Hablan, en segundo lugar, de que las contradicciones económicas entre esos grupos sociales disminuyen y se borran.

Hablan, finalmente, de que también las contradicciones políticas entre ellos disminuyen y se borran.

Así están las cosas con los cambios en la estructura de clase de la URSS.

El panorama de los cambios en la vida social de la URSS quedaría incompleto si no se dijesen algunas palabras sobre los cambios en otro ámbito más. Me refiero a la esfera de las relaciones nacionales en la URSS. La Unión Soviética, como es sabido, comprende cerca de 60 naciones, grupos nacionales y pueblos. El Estado soviético es un Estado multinacional. Lógicamente, la cuestión de las relaciones entre los pueblos de la URSS no puede dejar de tener para nosotros una importancia primordial.

La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas se constituyó, como es sabido, en 1922 en el Primer Congreso de los Soviets de la URSS. Se constituyó sobre los principios de igualdad y voluntariedad de los pueblos de la URSS. La Constitución vigente, adoptada en 1924, es la primera Constitución de la URSS. Era un período en que las relaciones entre los pueblos no estaban aún bien establecidas, en que los vestigios de desconfianza hacia los rusos no habían desaparecido aún, en que las fuerzas centrífugas seguían actuando. Era preciso establecer en esas condiciones la cooperación fraterna de los pueblos sobre la base de la ayuda mutua económica, política y militar, uniéndolos en un único Estado federal multinacional. El poder soviético no podía ignorar las dificultades de esa tarea. Tenía ante sí los fracasados experimentos de los Estados multinacionales en los países burgueses. Tenía ante sí la fracasada experiencia de la antigua Austro-Hungría. Y sin embargo se lanzó a la experiencia de crear un Estado multinacional, porque sabía que un Estado multinacional surgido sobre la base del socialismo debería superar toda clase de pruebas.

Desde entonces han transcurrido 14 años. Un período suficiente para verificar la experiencia. ¿Y qué? El período transcurrido ha demostrado inequívocamente que la experiencia de constituir el Estado multinacional, creado sobre la base del socialismo, resultó un pleno éxito. Es una victoria indudable de la política nacional leninista.

¿Cómo explicar esa victoria?

La ausencia de clases explotadoras, que son los principales organizadores de la discordia internacional; la ausencia de explotación, que cultiva la desconfianza mutua y agita las pasiones nacionalistas; la presencia en el poder de la clase obrera, enemiga de toda esclavización y genuina portadora de las ideas del internacionalismo; la realización efectiva de la ayuda mutua entre los pueblos en todas las esferas de la vida económica y social; y finalmente el florecimiento de la cultura nacional de los pueblos de la URSS, nacional en la forma y socialista en el contenido: todos esos factores y otros semejantes llevaron a que cambiara radicalmente el semblante de los pueblos de la URSS, desapareciera en ellos el sentimiento de desconfianza mutua, se desarrollara el sentimiento de amistad mutua y se estableciera así la verdadera cooperación fraterna de los pueblos en el sistema del único Estado federal.

Como resultado tenemos ahora un Estado socialista multinacional plenamente consolidado que ha superado todas las pruebas y cuya solidez podría envidiar cualquier Estado nacional en cualquier parte del mundo.

Tales son los cambios producidos en el período transcurrido en la esfera de las relaciones nacionales en la URSS.

Tal es el balance general de los cambios en la vida económica y sociopolítica de la URSS producidos durante el período de 1924 a 1936.

## III. Las características fundamentales del proyecto de Constitución

¿Qué reflejo han encontrado todos esos cambios en la vida de la URSS en el proyecto de nueva Constitución?

Dicho de otro modo: ¿cuáles son las características fundamentales del proyecto de Constitución presentado al examen del presente Congreso?

A la Comisión Constitucional se le encomendó introducir modificaciones en el texto de la Constitución de 1924. Del trabajo de la Comisión Constitucional resultó un nuevo texto de Constitución, el proyecto de nueva Constitución de la URSS. Al redactar el proyecto de nueva Constitución, la Comisión Constitucional partió de que la constitución no debe confundirse con el programa. Eso significa que entre el programa y la constitución existe una diferencia esencial. Mientras el programa habla de lo que todavía no existe y lo que debe obtenerse y conquistarse en el futuro, la constitución, al contrario, debe hablar de lo que ya existe, de lo que ya se ha obtenido y conquistado ahora, en el presente. El programa concierne fundamentalmente al futuro, la constitución al presente.

Dos ejemplos para ilustrar.

Nuestra sociedad soviética ha conseguido realizar en lo fundamental el socialismo, crear el régimen socialista, es decir, realizar lo que en los marxistas se llama también la primera fase, o la fase inferior, del comunismo. Por tanto, la primera fase del comunismo, el socialismo, se ha realizado en lo fundamental entre nosotros. El principio fundamental de esa fase del comunismo es, como se sabe, la fórmula: "De cada uno según sus capacidades, a cada uno según su trabajo". ¿Debe reflejar nuestra Constitución ese hecho, el hecho de la conquista del socialismo? ¿Debe basarse en esa conquista? Indudablemente debe hacerlo. Debe, pues el socialismo para la URSS es algo ya obtenido y conquistado.

Pero la sociedad soviética no ha conseguido aún la realización de la fase superior del comunismo, donde el principio dominante será la fórmula: "De cada uno según sus capacidades, a cada uno según sus necesidades", aunque se proponga alcanzar en el futuro la realización de la fase superior del comunismo. ¿Puede basarse nuestra Constitución en la fase superior del comunismo, que todavía no existe y que aún debe conquistarse? No, no puede, pues la fase superior del comunismo para la URSS es algo que todavía no se ha realizado y que debe realizarse en el futuro. No puede, si no quiere convertirse en un programa o en una Declaración sobre las conquistas futuras.

Tales son los límites de nuestra Constitución en el presente momento histórico.

Así pues, el proyecto de nueva Constitución representa el balance del camino recorrido, el balance de las conquistas ya obtenidas. Es, por tanto, el registro y la consolidación legislativa de lo que ya se ha obtenido y conquistado en la práctica.

En eso consiste la primera característica del proyecto de nueva Constitución de la URSS.

Además. Las constituciones de los países burgueses parten generalmente de la convicción sobre la inmutabilidad del régimen capitalista. La base principal de esas constituciones son los principios del capitalismo, sus pilares fundamentales: la propiedad privada sobre la tierra, los bosques, las fábricas, las plantas y demás instrumentos y medios de producción; la explotación del hombre por el hombre y la existencia de explotadores y explotados; la inseguridad de la mayoría trabajadora en un polo de la sociedad y el lujo de la minoría no trabajadora pero acomodada en el otro polo; etc. Se apoyan en esos y en parecidos pilares del capitalismo. Los reflejan, los consolidan legislativamente.

A diferencia de ellas, el proyecto de nueva Constitución de la URSS parte del hecho de la liquidación del régimen capitalista, del hecho de la victoria del régimen socialista en la URSS. La base principal del proyecto de nueva Constitución de la URSS son los principios del socialismo, sus pilares fundamentales, ya conquistados y realizados: la propiedad socialista sobre la tierra, los bosques, las fábricas, las plantas y demás instrumentos y medios de producción; la liquidación de la explotación y de las clases explotadoras; la liquidación de la miseria de la mayoría y del lujo de la minoría; la liquidación del paro; el trabajo como obligación y deber de honor de todo ciudadano capaz según la fórmula: "El que no trabaja, no come". El derecho al trabajo, es decir, el derecho de todo ciudadano a obtener un trabajo garantizado; el derecho al descanso; el derecho a la educación; etc. El proyecto de nueva Constitución se apoya en esos y en parecidos pilares del socialismo. Los refleja, los consolida legislativamente.

Tal es la segunda característica del proyecto de nueva Constitución.

Más adelante. Las constituciones burguesas parten tácitamente de la premisa de que la sociedad está formada por clases antagónicas, por clases que poseen la riqueza y clases que no la poseen, y de que cualquier partido que llegue al poder, la dirección estatal de la sociedad (la dictadura) debe pertenecer a la burguesía, y de que la constitución es necesaria para consolidar el orden social conveniente y beneficioso para las clases poseedoras.

A diferencia de las constituciones burguesas, el proyecto de nueva Constitución de la URSS parte de que en la sociedad ya no hay clases antagónicas, de que la sociedad está formada por dos clases amistosas entre sí, los obreros y los campesinos, de que son precisamente esas clases trabajadoras las que están en el poder, de que la dirección estatal de la sociedad (la dictadura) pertenece a la clase obrera como clase más avanzada de la sociedad, de que la constitución es necesaria para consolidar el orden social conveniente y beneficioso para los trabajadores.

Tal es la tercera característica del proyecto de nueva Constitución.

Más adelante. Las constituciones burguesas parten tácitamente de la premisa de que las naciones y las razas no pueden ser iguales en derechos, de que hay naciones de pleno derecho y naciones de derecho menguado, y que además existe una tercera categoría de naciones o razas, por ejemplo en las colonias, con aún menos derechos que las naciones de derecho menguado. Eso significa que todas esas constituciones son en su esencia nacionalistas, es decir, constituciones de las naciones dominantes.

A diferencia de esas constituciones, el proyecto de nueva Constitución de la URSS es, al contrario, profundamente internacionalista. Parte de que todas las naciones y razas son iguales en derechos. Parte de que la diferencia en el color de la piel o en el idioma, en el nivel cultural o en el nivel de desarrollo estatal, como cualquier otra diferencia entre naciones y razas, no puede servir de fundamento para justificar la desigualdad nacional. Parte de que todas las naciones y razas, independientemente de su situación pasada y presente, independientemente de su fuerza y debilidad, deben gozar de los mismos derechos en todas las esferas de la vida económica, social, estatal y cultural de la sociedad.

Tal es la cuarta característica del proyecto de nueva Constitución.

La quinta característica del proyecto de nueva Constitución es su democratismo consecuente y completamente desarrollado. Desde el punto de vista del democratismo, las constituciones burguesas pueden dividirse en dos grupos: un grupo de constituciones niega directamente la igualdad de derechos de los ciudadanos y las libertades democráticas, o las reduce de hecho a la nada. El otro grupo de constituciones acepta de buen grado e incluso anuncia los principios democráticos, pero al mismo tiempo hace tales reservas y limitaciones que los derechos y libertades democráticas resultan completamente mutilados. Hablan de iguales derechos electorales para todos los ciudadanos, pero de inmediato los limitan con el requisito de residencia y el censo de cultura e incluso de fortuna. Hablan de iguales derechos de los ciudadanos, pero de inmediato añaden que eso no concierne a las mujeres o las concierne solo en parte. Etc.

La característica del proyecto de nueva Constitución de la URSS consiste en que está libre de tales reservas y limitaciones. Para él no existen ciudadanos activos o pasivos; para él todos los ciudadanos son activos. No reconoce diferencia en derechos entre hombres y mujeres, entre "sedentarios" y "nómadas", entre ricos y pobres, entre educados y no educados. Para él todos los ciudadanos son iguales en sus derechos. No la situación patrimonial, ni el origen nacional, ni el sexo, ni el cargo, sino las capacidades personales y el trabajo personal de cada ciudadano determinan su posición en la sociedad.

Finalmente, una característica más del proyecto de nueva Constitución. Las constituciones burguesas suelen limitarse a fijar los derechos de los ciudadanos, sin preocuparse por las condiciones de realización de esos derechos, por la posibilidad de su realización, por los medios para su realización. Se habla de la igualdad de los ciudadanos, pero se olvida que no puede haber igualdad real entre el patrono y el obrero, entre el terrateniente y el campesino, si los primeros poseen la riqueza y el peso político en la sociedad, y los segundos carecen de ambos, si los primeros son explotadores y los segundos son explotados. O también: se habla de la libertad de palabra, de reunión y de prensa, pero se olvida que todas esas libertades pueden convertirse en un sonido vacío para la clase obrera si esta carece de la posibilidad de disponer de locales adecuados para las reuniones, de buenas imprentas, de suficiente cantidad de papel impreso, etc.

La característica del proyecto de nueva Constitución consiste en que no se limita a fijar los derechos formales de los ciudadanos, sino que traslada el centro de gravedad a la cuestión de las garantías de esos derechos, a la cuestión de los medios para la realización de esos derechos. No se limita a proclamar la igualdad de derechos de los ciudadanos, sino que la asegura con la consolidación legislativa del hecho de la liquidación del régimen de explotación, del hecho de la liberación de los ciudadanos de toda explotación. No se limita a proclamar el derecho al trabajo, sino que lo asegura con la consolidación legislativa del hecho de la ausencia de crisis en la sociedad soviética, del hecho de la eliminación del paro. No se limita a proclamar las libertades democráticas, sino que las garantiza en el orden legislativo con determinados medios materiales. Es comprensible, por tanto, que el democratismo del proyecto de nueva Constitución no sea el democratismo "común" y "generalmente reconocido" en general, sino el democratismo socialista.

Tales son las características fundamentales del proyecto de nueva Constitución de la URSS.

Tal es el reflejo en el proyecto de nueva Constitución de los cambios y transformaciones ocurridos en la vida económica y sociopolítica de la URSS durante el período de 1924 a 1936.

## IV. La crítica burguesa al proyecto de Constitución

Algunas palabras sobre la crítica burguesa al proyecto de Constitución. La cuestión de cómo se relaciona la prensa burguesa extranjera con el proyecto de Constitución presenta sin duda cierto interés. En la medida en que la prensa extranjera refleja la opinión pública de diferentes sectores de la población en los países burgueses, no podemos pasar por alto la crítica que esa prensa ha desplegado contra el proyecto de Constitución.

Las primeras reacciones de la prensa extranjera al proyecto de Constitución se expresaron en una determinada tendencia: la de silenciar el proyecto de Constitución. Me refiero en este caso a la prensa fascista más reaccionaria. Ese grupo de críticos prefirió simplemente silenciar el proyecto de Constitución, presentar las cosas como si el proyecto no hubiese existido ni existiera en absoluto. Podría decirse que el silencio no es crítica. Pero eso sería falso. El método del silencio como modo especial de ignorar es también una forma de crítica, ciertamente tonta y ridícula, pero una forma de crítica con todo. Pero el método del silencio no les salió bien. Al final se vieron obligados a abrir la válvula y comunicar al mundo que, por lamentable que fuera, el proyecto de Constitución de la URSS existía, y no solo existía, sino que comenzaba a ejercer una dañina influencia sobre las mentes. No podía ser de otra manera, pues hay en el mundo alguna opinión pública, hay lectores, hay personas vivas que quieren conocer la verdad sobre los hechos, y mantenerlos mucho tiempo bajo el yugo del engaño es imposible. Con el engaño no se llega lejos...

El segundo grupo de críticos reconoce que el proyecto de Constitución existe en realidad, pero considera que el proyecto no representa gran interés, pues "en esencia no es un proyecto de Constitución, sino un papel vacío, una promesa vacía calculada para hacer cierta maniobra y engañar a la gente". Añaden además que la URSS no podría dar un proyecto mejor, pues la propia URSS no es un Estado, sino apenas un concepto geográfico, y como no es un Estado, tampoco su constitución puede ser una constitución real. El representante típico de ese grupo de críticos es, por extraño que parezca, el oficioso alemán "Deutsche Diplomatisch-Politische Korrespondenz". Esa revista dice directamente que el proyecto de Constitución de la URSS es una promesa vacía, un engaño, una "aldea Potemkin". Afirma sin titubeos que la URSS no es un Estado, que la URSS "no representa otra cosa que un concepto geográfico precisamente definido", y que la Constitución de la URSS no puede por ello reconocerse como una constitución real.

¿Qué puede decirse de semejantes, dicho sea con permiso, críticos?

En uno de sus cuentos-relatos el gran escritor ruso Shchedrin presenta el tipo de burócrata-déspota, muy limitado y torpe, pero en extremo arrogante y celoso. Después de que ese burócrata impuso el "orden y la calma" en la zona que le era "confiada", exterminando a miles de habitantes y quemando decenas de ciudades, miró en torno suyo y descubrió en el horizonte América, país, naturalmente, poco conocido, donde existen, al parecer, ciertas libertades que perturban al pueblo, y donde el Estado es gobernado por métodos distintos. El burócrata descubrió América y se indignó: ¿qué es ese país, de dónde vino, con qué fundamento existe? Claro que fue descubierta casualmente hace varios siglos, pero ¿no es posible volverla a cerrar para que desaparezca del todo? Y dicho esto, puso la resolución: "¡Volver a cerrar América!"

Me parece que los señores del "Deutsche Diplomatisch-Politische Korrespondenz" se parecen como dos gotas de agua al burócrata de Shchedrin. Para esos señores la URSS lleva mucho tiempo irritándoles los ojos. Durante diecinueve años la URSS permanece de pie como un faro, contagiando de espíritu de liberación a la clase obrera de todo el mundo y provocando la rabia de los enemigos de la clase obrera. Y ese mismo URSS no solo simplemente existe, sino que crece, y no solo crece sino que además prospera, y no solo prospera sino que además redacta el proyecto de una nueva Constitución, un proyecto que agita las mentes e infunde nuevas esperanzas en las clases oprimidas. ¿Cómo después de eso no indignarse los señores del oficioso alemán? ¿Qué es ese país, gritan, con qué fundamento existe, y si fue "descubierto" en octubre de 1917, por qué no puede volverse a cerrar para que desaparezca del todo? Y dicho esto, resolvieron: ¡volver a cerrar la URSS, proclamar a los cuatro vientos que la URSS como Estado no existe, que la URSS no es otra cosa que un simple concepto geográfico!

Poniendo la resolución de volver a cerrar América, el burócrata de Shchedrin, pese a toda su torpeza, tuvo en sí mismo elementos de comprensión de la realidad al decirse: "Pero parece que eso no depende de mí". No sé si los señores del oficioso alemán tendrán el juicio suficiente para comprender que "cerrar" en el papel tal o cual Estado pueden, naturalmente, hacerlo, pero si hablamos en serio, "eso no depende de ellos"...

En cuanto a que la Constitución de la URSS sea supuestamente una promesa vacía, una "aldea Potemkin", etc., quisiera referirme a una serie de hechos establecidos que hablan por sí mismos.

En 1917 los pueblos de la URSS derrocaron a la burguesía y establecieron la dictadura del proletariado, establecieron el poder soviético. Eso es un hecho, no una promesa.

Luego el poder soviético liquidó la clase de los terratenientes y entregó a los campesinos más de 150 millones de hectáreas de antiguas tierras de terratenientes, del Estado y monasterios, y eso por encima de las tierras que anteriormente se hallaban ya en manos de los campesinos. Eso es un hecho, no una promesa.

Luego el poder soviético expropió la clase de los capitalistas, les arrebató los bancos, las fábricas, los ferrocarriles y demás instrumentos y medios de producción, los declaró propiedad socialista y puso al frente de esas empresas a los mejores hombres de la clase obrera. Eso es un hecho, no una promesa.

Luego, habiendo organizado la industria y la agricultura sobre nuevas bases socialistas, con una nueva base técnica, el poder soviético consiguió que actualmente la agricultura en la URSS dé una vez y media más producción que en tiempos de antes de la guerra, que la industria produzca siete veces más que antes de la guerra, y que la renta nacional se haya cuadruplicado en comparación con antes de la guerra. Todo eso son hechos, no promesas.

Luego el poder soviético suprimió el paro, aplicó en la práctica el derecho al trabajo, el derecho al descanso, el derecho a la educación, aseguró mejores condiciones materiales y culturales para los obreros, los campesinos y la intelligentsia, garantizó la aplicación del sufragio universal, directo e igualitario con votación secreta de los ciudadanos. Todo eso son hechos, no promesas.

Finalmente, la URSS presentó el proyecto de nueva Constitución, que no es una promesa, sino el registro y la consolidación legislativa de esos hechos notorios, el registro y la consolidación legislativa de lo que ya ha sido obtenido y conquistado.

Cabe preguntar: ¿a qué se reduce después de todo esto el parloteo de los señores del oficioso alemán sobre "las aldeas Potemkin", sino a que se han propuesto el objetivo de ocultar al pueblo la verdad sobre la URSS, inducirle al error, engañarle?

Tales son los hechos. Y los hechos, como suele decirse, son una cosa terca. Los señores del oficioso alemán pueden decir que tanto peor para los hechos. Pero entonces puede respondérseles con las palabras del conocido proverbio ruso: "Los tontos no necesitan ley escrita".

El tercer grupo de críticos no tiene inconveniente en reconocer ciertos méritos en el proyecto de Constitución, lo considera un fenómeno positivo, pero tiene, al parecer, muchas dudas de que puedan aplicarse en la práctica varios de sus artículos, pues está convencido de que esos artículos son en general irrealizables y deben quedar sobre el papel. Son, hablando con suavidad, los escépticos. Esos escépticos los hay en todos los países.

Hay que decir que no los encontramos por primera vez. Cuando los bolcheviques tomaban el poder en 1917, los escépticos decían: los bolcheviques son quizás buenas personas, pero con el poder no saldrán adelante, fracasarán. Pero en la práctica resultó que fracasaron no los bolcheviques, sino los escépticos.

Durante la guerra civil y la intervención extranjera ese grupo de escépticos decía: el poder soviético, naturalmente, es algo no malo, pero Denikin y Kolchak más los extranjeros acaso puedan superarle. Pero en la práctica resultó que los escépticos también se equivocaron esta vez.

Cuando el poder soviético publicó el primer plan quinquenal, los escépticos volvieron a salir a escena diciendo: el plan quinquenal es, naturalmente, algo bueno, pero difícilmente será realizable, hay que suponer que a los bolcheviques con el plan quinquenal no les saldrá bien. Los hechos, sin embargo, demostraron que los escépticos tampoco tuvieron suerte: el plan quinquenal fue realizado en cuatro años.

Lo mismo hay que decir sobre el proyecto de nueva Constitución y su crítica por parte de los escépticos. En cuanto se publicó el proyecto, ese grupo de críticos volvió a aparecer en escena con su melancólico escepticismo, con sus dudas sobre la posibilidad de aplicar algunos artículos de la Constitución. No hay ningún motivo para dudar de que los escépticos fracasarán también en este caso, fracasarán ahora igual que fracasaron en más de una ocasión en el pasado.

El cuarto grupo de críticos, atacando el proyecto de nueva Constitución, lo caracteriza como un "viraje a la derecha", como "el abandono de la dictadura del proletariado", como "la liquidación del régimen bolchevique". "Los bolcheviques han virado a la derecha, eso es un hecho", dicen a coro. Se esmeran especialmente en ello algunos periódicos polacos y en parte americanos.

¿Qué puede decirse de esos, dicho sea con permiso, críticos?

Si la ampliación de la base de la dictadura de la clase obrera y la conversión de la dictadura en un sistema más flexible, y por tanto más poderoso, de dirección estatal de la sociedad, no se interpreta por ellos como un fortalecimiento de la dictadura de la clase obrera, sino como su debilitamiento o incluso como su abandono, es lícito preguntar: ¿saben en general esos señores qué es la dictadura de la clase obrera?

Si la consolidación legislativa de la victoria del socialismo, la consolidación legislativa de los éxitos de la industrialización, la colectivización y la democratización se llama entre ellos "viraje a la derecha", es lícito preguntar: ¿saben en general esos señores en qué se diferencia la izquierda de la derecha?

No cabe duda de que esos señores se han enredado completamente en su crítica al proyecto de Constitución y, enredándose, han confundido la derecha con la izquierda.

No puede dejar de recordarse a este propósito a la "chica de patio" Pelagueya de las "Almas muertas" de Gogol. Ella, como cuenta Gogol, se prestó a mostrar el camino al cochero de Chíchikov, Selifán, pero al no saber distinguir el lado derecho del camino del izquierdo, se enredó y quedó en un aprieto. Hay que reconocer que nuestros críticos de los periódicos polacos, pese a toda su arrogancia, no han ido mucho más allá del nivel de comprensión de Pelagueya, la "chica de patio" de las "Almas muertas". Si lo recordáis, el cochero Selifán creyó necesario reprender a Pelagueya por confundir la derecha con la izquierda, diciéndole: "Ay tú, pies negros... no sabes dónde está la derecha y dónde la izquierda". Me parece que habría que reprender de igual modo a nuestros desafortunados críticos, diciéndoles: Ay, pobres críticos... no sabéis dónde está la derecha y dónde la izquierda.

Finalmente, un grupo más de críticos. Si el grupo anterior acusa al proyecto de Constitución de abandonar la dictadura de la clase obrera, este grupo lo acusa, por el contrario, de no cambiar nada en la situación existente en la URSS, de dejar intacta la dictadura de la clase obrera, de no admitir la libertad de los partidos políticos y de mantener en vigor la actual posición dirigente del partido de los comunistas en la URSS. Al mismo tiempo, ese grupo de críticos considera que la ausencia de libertad de partidos en la URSS es un signo de violación de los principios del democratismo.

Debo reconocer que el proyecto de nueva Constitución efectivamente mantiene en vigor el régimen de dictadura de la clase obrera, así como conserva sin cambios la actual posición dirigente del Partido Comunista de la URSS. Si los respetados críticos consideran eso un defecto del proyecto de Constitución, solo cabe lamentarlo. Nosotros, los bolcheviques, lo consideramos una virtud del proyecto de Constitución.

En cuanto a la libertad de los distintos partidos políticos, aquí sostenemos opiniones algo distintas. Un partido es una parte de la clase, su parte avanzada. Varios partidos, y por tanto la libertad de partidos, solo puede existir en una sociedad donde hay clases antagónicas cuyos intereses son hostiles e irreconciliables, donde hay, digamos, capitalistas y obreros, terratenientes y campesinos, kulaks y pobres, etc. Pero en la URSS ya no hay clases como los capitalistas, los terratenientes, los kulaks, etc. En la URSS solo hay dos clases, los obreros y los campesinos, cuyos intereses no solo no son hostiles, sino que, al contrario, son amistosos. Por tanto, en la URSS no hay terreno para la existencia de varios partidos, y por tanto tampoco para la libertad de esos partidos. En la URSS solo hay terreno para un partido, el Partido Comunista. En la URSS solo puede existir un partido, el partido de los comunistas, que defiende con valentía y hasta el final los intereses de los obreros y los campesinos. Y que los defiende bastante bien, difícilmente puede haber alguna duda al respecto.

Se habla de democracia. Pero ¿qué es la democracia? La democracia en los países capitalistas donde hay clases antagónicas es en última instancia democracia para los fuertes, democracia para la minoría poseedora. La democracia en la URSS es, al contrario, democracia para los trabajadores, es decir, democracia para todos. Pero de ello se sigue que los principios del democratismo son violados no por el proyecto de nueva Constitución de la URSS, sino por las constituciones burguesas. Por eso pienso que la Constitución de la URSS es la única constitución del mundo verdaderamente democrática.

Así están las cosas con la crítica burguesa al proyecto de nueva Constitución de la URSS.

## V. Enmiendas y adiciones al proyecto de Constitución

Pasemos a la cuestión de las enmiendas y adiciones al proyecto de Constitución presentadas por los ciudadanos durante la discusión general.

La discusión popular del proyecto de Constitución produjo, como es sabido, un número bastante considerable de enmiendas y adiciones. Todas ellas han sido publicadas en la prensa. Dada la gran diversidad de las enmiendas y su valor desigual, habría que dividirlas, en mi opinión, en tres categorías.

El rasgo distintivo de las enmiendas de la primera categoría consiste en que tratan no de cuestiones constitucionales, sino de cuestiones de la labor legislativa corriente de los futuros órganos legislativos. Algunas cuestiones del seguro, ciertas cuestiones de la construcción koljosiana, algunas cuestiones de la construcción industrial, cuestiones de la hacienda: tales son los temas de esas enmiendas. Al parecer, los autores de esas enmiendas no se han aclarado la diferencia entre las cuestiones constitucionales y las cuestiones de la legislación corriente. Por eso intentan meter en la Constitución el mayor número posible de leyes, llevando las cosas a convertir la Constitución en algo parecido a un código de leyes. Pero la constitución no es un código de leyes. La constitución es la ley fundamental, y solo la ley fundamental. La constitución no excluye, sino que presupone la labor legislativa corriente de los futuros órganos legislativos. La constitución da la base jurídica para la futura actividad legislativa de esos órganos. Por eso las enmiendas y adiciones de ese tipo, como que no tienen relación directa con la Constitución, deben, en mi opinión, ser remitidas a los futuros órganos legislativos del país.

A la segunda categoría deben referirse las enmiendas y adiciones que intentan introducir en la Constitución elementos de datos históricos o elementos de declaración sobre lo que el poder soviético no ha conseguido aún y debe conseguir en el futuro. Señalar en la Constitución qué dificultades han superado a lo largo de los largos años el partido, la clase obrera y todos los trabajadores en la lucha por la victoria del socialismo; indicar en la Constitución el objetivo final del movimiento soviético, es decir, la construcción de la plena sociedad comunista: tales son los temas de esas enmiendas, que se repiten en distintas variantes. Pienso que esas enmiendas y adiciones también deben ser dejadas de lado por no tener relación directa con la Constitución. La constitución es el registro y la consolidación legislativa de las conquistas que ya han sido obtenidas y aseguradas. Si no queremos desvirtuar ese carácter fundamental de la Constitución, no debemos llenarla con datos históricos sobre el pasado o declaraciones sobre las futuras conquistas de los trabajadores de la URSS. Para eso disponemos de otros caminos y otros documentos.

Finalmente, a la tercera categoría deben referirse las enmiendas y adiciones que tienen relación directa con el proyecto de Constitución.

Una parte considerable de las enmiendas de esa categoría tiene carácter redaccional. Por eso podrían transferirse a la Comisión de Redacción del presente Congreso, que, en mi opinión, creará el Congreso, encargándole establecer la redacción definitiva del texto de la nueva Constitución.

En cuanto a las demás enmiendas de la tercera categoría, tienen una importancia más sustancial y en mi opinión hay que decir aquí algunas palabras sobre ellas.

1) Ante todo sobre las enmiendas al artículo 1 del proyecto de Constitución. Hay cuatro enmiendas. Unos proponen que en lugar de las palabras "Estado de obreros y campesinos" se diga: "Estado de los trabajadores". Otros proponen añadir a las palabras "Estado de obreros y campesinos": "y de la intelligentsia laboriosa". Otros proponen que en lugar de "Estado de obreros y campesinos" se diga: "Estado de todas las razas y nacionalidades que habitan el territorio de la URSS". Otros proponen sustituir la palabra "campesinos" por "koljosianos" o por las palabras "trabajadores de la agricultura socialista".

¿Debe aceptarse esas enmiendas? Pienso que no.

¿De qué trata el artículo 1 del proyecto de Constitución? Trata de la composición de clase de la sociedad soviética. ¿Podemos nosotros, los marxistas, pasar por alto en la Constitución la cuestión de la composición de clase de nuestra sociedad? No, no podemos. La sociedad soviética está formada, como es sabido, por dos clases, los obreros y los campesinos, y el artículo 1 del proyecto de Constitución habla precisamente de eso. Por tanto, el artículo 1 del proyecto de Constitución refleja correctamente la composición de clase de nuestra sociedad. Podría preguntarse: ¿y la intelligentsia laboriosa? La intelligentsia nunca fue ni puede ser una clase; fue y sigue siendo una capa social que recluta a sus miembros entre todas las clases de la sociedad. En el viejo tiempo la intelligentsia reclutaba a sus miembros entre los nobles, la burguesía, en parte entre los campesinos y solo en muy pequeña medida entre los obreros. En nuestro tiempo soviético la intelligentsia recluta a sus miembros principalmente entre los obreros y los campesinos. Pero de cualquier forma que sea reclutada y de cualquier carácter que sea, la intelligentsia es una capa social, no una clase.

¿Menoscaba eso los derechos de la intelligentsia laboriosa? En absoluto. El artículo 1 del proyecto de Constitución no habla de los derechos de los distintos sectores de la sociedad soviética, sino de la composición de clase de esa sociedad. De los derechos de los distintos sectores de la sociedad soviética, incluidos los derechos de la intelligentsia laboriosa, se trata principalmente en los capítulos décimo y undécimo del proyecto de Constitución. De esos capítulos se desprende que los obreros, los campesinos y la intelligentsia laboriosa son completamente iguales en derechos en todas las esferas de la vida económica, política, social y cultural del país. Por tanto, no puede hablarse de menoscabo de los derechos de la intelligentsia laboriosa.

Lo mismo hay que decir sobre las naciones y las razas que forman parte de la URSS. En el segundo capítulo del proyecto de Constitución ya se dice que la URSS es una unión libre de naciones iguales en derechos. ¿Vale la pena repetir esa fórmula en el artículo 1 del proyecto de Constitución, que trata no de la composición nacional de la sociedad soviética, sino de su composición de clase? Está claro que no vale la pena. En cuanto a los derechos de las naciones y razas que forman parte de la URSS, de eso se habla en los capítulos segundo, décimo y undécimo del proyecto de Constitución. De esos capítulos se desprende que las naciones y razas de la URSS gozan de los mismos derechos en todas las esferas de la vida económica, política, social y cultural del país. Por tanto, no puede hablarse de menoscabo de los derechos nacionales.

Igualmente sería incorrecto sustituir la palabra "campesino" por "koljosiano" o por "trabajador de la agricultura socialista". En primer lugar, entre los campesinos, aparte de los koljosianos, hay todavía más de un millón de hogares no koljosianos. ¿Qué hacer con ellos? ¿Acaso piensan los autores de esa enmienda prescindir de ellos? Eso sería imprudente. En segundo lugar, si la mayoría de los campesinos ha pasado a llevar una economía koljosiana, eso no significa que hayan dejado de ser campesinos, que ya no tengan su economía personal, su patio personal, etc. En tercer lugar, habría que sustituir también entonces la palabra "obrero" por las palabras "trabajador de la industria socialista", lo que sin embargo los autores de la enmienda por alguna razón no proponen. Finalmente, ¿es que ya han desaparecido entre nosotros la clase de los obreros y la clase de los campesinos? Y si no han desaparecido, ¿vale la pena borrar del léxico las denominaciones establecidas para ellas? Los autores de la enmienda tienen visiblemente en mente no la sociedad presente, sino la futura, cuando ya no haya clases y los obreros y los campesinos se conviertan en trabajadores de una única sociedad comunista. Están, pues, claramente adelantándose. Pero al redactar la Constitución hay que partir no del futuro, sino del presente, de lo que ya existe. La Constitución no puede ni debe adelantarse.

2) A continuación viene la enmienda al artículo 17 del proyecto de Constitución. La enmienda consiste en que se propone eliminar completamente del proyecto de Constitución el artículo 17, que habla de la conservación para las Repúblicas de la Unión del derecho de libre salida de la URSS. Pienso que esa propuesta es incorrecta y que el Congreso no debe aceptarla. La URSS es una unión voluntaria de Repúblicas de la Unión iguales en derechos. Eliminar de la Constitución el artículo sobre el derecho de libre salida de la URSS significaría violar el carácter voluntario de esa unión. ¿Podemos dar ese paso? Pienso que no podemos ni debemos darlo. Se dice que en la URSS no hay ninguna república que quiera salir de la URSS, que por ello el artículo 17 no tiene significado práctico. Que entre nosotros no hay ninguna república que quiera salir de la URSS es, por supuesto, cierto. Pero de eso no se sigue en absoluto que no debamos fijar en la Constitución el derecho de las Repúblicas de la Unión a la libre salida de la URSS. En la URSS tampoco hay ninguna República de la Unión que quiera oprimir a otra República de la Unión. Pero de eso no se sigue en absoluto que de la Constitución de la URSS deba eliminarse el artículo sobre la igualdad de derechos de las Repúblicas de la Unión.

3) Más adelante hay una propuesta de completar el segundo capítulo del proyecto de Constitución con un nuevo artículo cuyo contenido se reduce a que las repúblicas soviéticas socialistas autónomas, al alcanzar el nivel correspondiente de desarrollo económico y cultural, puedan transformarse en repúblicas soviéticas socialistas federadas. ¿Puede aceptarse esa propuesta? Pienso que no debe aceptarse. Es incorrecta no solo por el contenido, sino también por los motivos. No puede motivarse la transferencia de las repúblicas autónomas a la categoría de repúblicas federadas por su madurez económica y cultural, así como tampoco puede motivarse la permanencia de tal o cual república en la lista de las repúblicas autónomas por su atraso económico o cultural. Eso no sería un enfoque marxista ni leninista. La República de Tataristán, por ejemplo, sigue siendo autónoma, mientras que la República de Kazajistán se convierte en federada, pero eso no significa que la República de Kazajistán desde el punto de vista del desarrollo cultural y económico se halle más alta que la República de Tataristán. Ocurre precisamente lo contrario. Lo mismo hay que decir, por ejemplo, de la República Autónoma de los Alemanes del Volga y la República Federada de Kirguisia, de las cuales la primera está más alta en el aspecto cultural y económico que la segunda, si bien sigue siendo república autónoma.

¿Cuáles son los indicios cuya presencia da fundamento para la transferencia de las repúblicas autónomas a la categoría de repúblicas federadas?

Son tres esos indicios.

En primer lugar, es necesario que la república sea periférica, que no esté rodeada por todos lados por el territorio de la URSS. ¿Por qué? Porque si a la República de la Unión se le conserva el derecho de salida de la URSS, es necesario que esa república, convertida en federada, tenga la posibilidad lógica y real de plantear la cuestión de su salida de la URSS. Y semejante cuestión puede plantear únicamente una república que, digamos, tenga frontera con algún Estado extranjero y que por tanto no esté rodeada por todos lados por el territorio de la URSS. Por supuesto, entre nosotros no hay repúblicas que planteen de hecho la cuestión de la salida de la URSS. Pero si se conserva a la República de la Unión el derecho de salida de la URSS, hay que organizar las cosas de modo que ese derecho no se convierta en un papel vacío y sin sentido. Tomemos, por ejemplo, la República de Baskiriia o la de Tataristán. Supongamos que esas repúblicas autónomas fueran transferidas a la categoría de repúblicas federadas. ¿Podrían plantear lógica y realmente la cuestión de su salida de la URSS? No, no podrían. ¿Por qué? Porque están rodeadas por todos lados por repúblicas y óblasts soviéticos y no tienen, en realidad, adónde salir de la URSS. Por eso la transferencia de esas repúblicas a la categoría de repúblicas federadas sería incorrecta.

En segundo lugar, es necesario que la nacionalidad que dio su nombre a la república soviética represente en la república una mayoría más o menos compacta. Tomemos, por ejemplo, la República Autónoma de Crimea. Es una república periférica, pero los tártaros de Crimea no tienen mayoría en ella, al contrario, representan allí una minoría. Por tanto, sería incorrecto e ilógico transferir la República de Crimea a la categoría de repúblicas federadas.

En tercer lugar, es necesario que la república no sea muy pequeña en cuanto a la cantidad de su población, que tenga una población de, digamos, no menos, sino más de al menos un millón de habitantes. ¿Por qué? Porque sería incorrecto suponer que una pequeña república soviética, con una población mínima y un ejército insignificante, pueda contar con una existencia estatal independiente. Difícilmente puede dudarse de que los rapaces imperialistas se la apropiarían rápidamente.

Pienso que sin la presencia de esos tres indicios objetivos sería incorrecto en el presente momento histórico plantear la cuestión de la transferencia de tal o cual república autónoma a la categoría de repúblicas federadas.

4) Más adelante se propone borrar de los artículos 22, 23, 24, 25, 26, 27, 28 y 29 la enumeración detallada de la división administrativo-territorial de las repúblicas federadas en kráis y óblasts. Pienso que esa propuesta también es inaceptable. En la URSS hay personas que están dispuestas con gran entusiasmo e incansablemente a redistribuir kráis y óblasts, creando así confusión e inseguridad en el trabajo. El proyecto de Constitución crea un freno para esas personas. Y eso es muy bueno, porque aquí, como en muchas otras cosas, se requiere entre nosotros una atmósfera de confianza, de estabilidad, de claridad.

5) La siguiente enmienda concierne al artículo 33. Se considera inoportuna la creación de dos cámaras y se propone suprimir el Consejo de Nacionalidades. Pienso que esa enmienda también es incorrecta. El sistema unicameral sería mejor que el bicameral si la URSS representara un Estado nacional único. Pero la URSS no es un Estado nacional único. La URSS es, como es sabido, un Estado multinacional. Entre nosotros existe el órgano supremo donde se representan los intereses generales de todos los trabajadores de la URSS, independientemente de su nacionalidad. Es el Soviet de la Unión. Pero las nacionalidades de la URSS, aparte de los intereses comunes, tienen también sus propios intereses especiales, específicos, relacionados con sus particularidades nacionales. ¿Puede prescindirse de esos intereses específicos? No, no puede. ¿Se necesita un órgano supremo especial que refleje precisamente esos intereses específicos? Indudablemente se necesita. No cabe duda de que sin ese órgano sería imposible gobernar un Estado multinacional como la URSS. Ese órgano es la segunda cámara, el Soviet de Nacionalidades de la URSS.

Se hace referencia a la historia parlamentaria de los Estados europeos y americanos, se señala que el sistema bicameral en esos países ha dado solo resultados negativos, que la segunda cámara degenera habitualmente en un foco de reacción y en un freno contra el movimiento hacia adelante. Todo eso es cierto. Pero ocurre así porque en esos países no hay igualdad entre las cámaras. Como es sabido, a la segunda cámara se le da con frecuencia más derechos que a la primera, y luego, por regla general, la segunda cámara se organiza de modo no democrático, con frecuencia mediante el nombramiento de sus miembros desde arriba. Indudablemente esos defectos no existirán si se establece la igualdad entre las cámaras y la segunda cámara se organiza de modo tan democrático como la primera.

6) Más adelante se propone una adición al proyecto de Constitución que requiere igualar el número de miembros de ambas cámaras. Pienso que esa propuesta podría aceptarse. Ofrece, en mi opinión, claras ventajas políticas, pues subraya la igualdad de las cámaras.

7) A continuación viene una adición al proyecto de Constitución en virtud de la cual se propone elegir a los diputados del Soviet de Nacionalidades de la misma forma que los del Soviet de la Unión, mediante elecciones directas. Pienso que esa propuesta también podría aceptarse. Ciertamente puede crear algunas incomodidades técnicas en las elecciones. Pero en cambio dará una gran ganancia política, pues debe elevar la autoridad del Soviet de Nacionalidades.

8) A continuación viene una adición al artículo 40 en virtud de la cual se propone otorgar al Presidium del Soviet Supremo el derecho a promulgar actos legislativos provisionales. Pienso que esa adición es incorrecta y no debe ser aceptada por el Congreso. Hay que acabar de una vez con la situación en que legisle no un único órgano, sino toda una serie de órganos. Esa situación contradice el principio de la estabilidad de las leyes. Y la estabilidad de las leyes nos es más necesaria ahora que nunca. El poder legislativo en la URSS debe ser ejercido por un único órgano, el Soviet Supremo de la URSS.

9) Más adelante se propone una adición al artículo 48 del proyecto de Constitución en virtud de la cual se exige que el presidente del Presidium del Soviet Supremo de la URSS sea elegido no por el Soviet Supremo de la URSS, sino por toda la población del país. Pienso que esa adición es incorrecta, pues no corresponde al espíritu de nuestra Constitución. Según el sistema de nuestra Constitución, en la URSS no debe haber un presidente individual elegido por toda la población, a la par del Soviet Supremo, que pudiera contraponerse al Soviet Supremo. El Presidente en la URSS es colegial: es el Presidium del Soviet Supremo, incluido el presidente del Presidium del Soviet Supremo, elegido no por toda la población, sino por el Soviet Supremo y ante él responsable. La experiencia histórica muestra que esa estructura de los órganos supremos es la más democrática, que garantiza al país de contingencias indeseables.

10) A continuación viene una enmienda al mismo artículo 48. Dice: aumentar el número de suplentes del presidente del Presidium del Soviet Supremo de la URSS a once, de modo que haya un suplente de cada República de la Unión. Pienso que esa enmienda podría aceptarse, pues mejora el asunto y solo puede fortalecer la autoridad del Presidium del Soviet Supremo de la URSS.

11) A continuación viene una enmienda al artículo 77. Exige la organización de un nuevo comisariado popular de la Unión para la industria de defensa. Pienso que esa enmienda también debería aceptarse, pues ha llegado el momento de destacar nuestra industria de defensa y darle el carácter correspondiente de comisariado. Me parece que eso solo podría mejorar la defensa de nuestro país.

12) A continuación viene una enmienda al artículo 124 del proyecto de Constitución que exige que se modifique en el sentido de prohibir la celebración de ritos religiosos. Pienso que esa enmienda debe rechazarse por no corresponder al espíritu de nuestra Constitución.

13) Finalmente, una enmienda más de carácter más o menos sustancial. Me refiero a la enmienda al artículo 135 del proyecto de Constitución. Propone privar del derecho de voto a los ministros del culto, a los antiguos guardias blancos, a todos los antiguos privilegiados y a las personas que no se dedican a un trabajo útil para la sociedad, o al menos restringir el derecho de voto de las personas de esa categoría, otorgándoles solo el derecho de elegir, pero no de ser elegidas. Pienso que esa enmienda también debe rechazarse. El poder soviético privó del derecho de voto a los elementos no trabajadores y explotadores no para siempre, sino temporalmente, hasta cierto período. Hubo un tiempo en que esos elementos hacían abiertamente la guerra al pueblo y se resistían a las leyes soviéticas. La ley soviética de privarles del derecho de voto fue la respuesta del poder soviético a esa resistencia. Desde entonces ha transcurrido mucho tiempo. Durante el período transcurrido conseguimos que las clases explotadoras fueran destruidas y el poder soviético se convirtiera en una fuerza invencible. ¿No ha llegado el momento de revisar esa ley? Pienso que ha llegado el momento. Se dice que es peligroso, pues elementos hostiles al poder soviético, algunos antiguos guardias blancos, kulaks, popes, etc., pueden infiltrarse en los órganos supremos del país. Pero ¿a qué temer realmente? El que tiene miedo a los lobos que no se meta en el bosque. En primer lugar, no todos los antiguos kulaks, guardias blancos o popes son hostiles al poder soviético. En segundo lugar, si el pueblo eligiera en algún lugar a personas hostiles, eso significaría que nuestra labor de agitación es pésima y que nos hemos merecido plenamente esa vergüenza; pero si nuestra labor de agitación marchara de modo bolchevique, el pueblo no dejaría pasar a las personas hostiles a sus órganos supremos. Por tanto hay que trabajar, y no gemir; hay que trabajar, y no esperar a que todo sea entregado en bandeja en forma de disposiciones administrativas. Lenin decía ya en 1919 que no estaba lejos el momento en que el poder soviético considerara útil introducir el sufragio universal sin ninguna limitación. Fijaos: sin ninguna limitación. Eso lo decía en un tiempo en que la intervención militar extranjera no había sido aún liquidada y nuestra industria y nuestra agricultura se hallaban en una situación desesperada. Desde entonces han pasado ya 17 años. ¿No ha llegado el momento, camaradas, de cumplir el mandato de Lenin? Pienso que ha llegado.

He aquí lo que decía Lenin en 1919 en su obra "Proyecto de programa del PC(R)". Permitidme leerlo:

"El PC(R) debe explicar a las masas trabajadoras, para evitar generalizaciones incorrectas de necesidades históricas transitorias, que la privación de derechos electorales de parte de los ciudadanos en la República Soviética no afecta de ningún modo, como ocurría en la mayoría de las repúblicas burguesas democráticas, a una determinada categoría de ciudadanos declarados para siempre sin derechos, sino que se refiere únicamente a los explotadores, solo a aquellos que, en contradicción con las leyes fundamentales de la república socialista soviética, insisten en defender su posición explotadora, en mantener las relaciones capitalistas. En consecuencia, en la República Soviética, por un lado, con cada día de consolidación del socialismo y de reducción del número de quienes tienen la posibilidad objetiva de permanecer explotadores o mantener relaciones capitalistas, disminuye por sí mismo el porcentaje de los privados del derecho de voto. Difícilmente ese porcentaje es mayor ahora en Rusia que el dos, tres por ciento. Por otro lado, en un futuro bastante cercano el cese de la invasión exterior y la conclusión de la expropiación de los expropiadores pueden, en ciertas condiciones, crear una situación en que el poder estatal proletario elija otros métodos de suprimir la resistencia de los explotadores e introduzca el sufragio universal sin ninguna limitación" (Lenin, t. XXIV, pág. 94; cursiva mía. — I.St.)

Parece claro.

Así están las cosas con las enmiendas y adiciones al proyecto de Constitución de la URSS.

## VI. El significado de la nueva Constitución de la URSS

A juzgar por los resultados de la discusión popular, que duró casi 5 meses, puede suponerse que el proyecto de Constitución será aprobado por el presente Congreso.

En unos días la Unión Soviética tendrá una nueva Constitución socialista, construida sobre los principios del democratismo socialista desarrollado.

Será un documento histórico que trata de modo sencillo y conciso, casi en estilo protocolar, sobre los hechos de la victoria del socialismo en la URSS, sobre los hechos de la liberación de los trabajadores de la URSS de la esclavitud capitalista, sobre los hechos de la victoria en la URSS de una democracia desarrollada y consecuente hasta el final.

Será un documento que testifica que lo que soñaban y siguen soñando millones de personas honestas en los países capitalistas ya se ha realizado en la URSS.

Será un documento que testifica que lo que se ha realizado en la URSS puede realizarse perfectamente también en otros países.

Pero de eso no se sigue que la importancia internacional de la nueva Constitución de la URSS difícilmente pueda sobreestimarse.

Ahora, cuando la turbia ola del fascismo escupe sobre el movimiento socialista de la clase obrera y revuelca en el fango las aspiraciones democráticas de los mejores hombres del mundo civilizado, la nueva Constitución de la URSS será un acto de acusación contra el fascismo que dice que el socialismo y la democracia son invencibles. La nueva Constitución de la URSS será una ayuda moral y un apoyo real para todos los que hoy combaten contra la barbarie fascista.

Aún mayor importancia tiene la nueva Constitución de la URSS para los pueblos de la URSS. Si para los pueblos de los países capitalistas la Constitución de la URSS tendrá el significado de un programa de acción, para los pueblos de la URSS tiene el significado del balance de su lucha, el balance de sus victorias en el frente de la liberación de la humanidad. Como resultado del camino recorrido de lucha y privaciones es grato y alegre tener nuestra Constitución que trata de los frutos de nuestras victorias. Es grato y alegre saber por qué lucharon nuestros hombres y cómo lograron la victoria de importancia histórica mundial. Es grato y alegre saber que la sangre abundantemente derramada por nuestros hombres no fue en vano, que dio sus frutos. Eso arma espiritualmente a nuestra clase obrera, a nuestro campesinado, a nuestra intelligentsia laboriosa. Eso impulsa hacia adelante y eleva el sentimiento del orgullo legítimo. Eso fortalece la fe en las propias fuerzas y moviliza para una nueva lucha por conquistar nuevas victorias del comunismo.

Pravda. 26 de noviembre de 1936.