Al profesor camarada Martyshin.

He recibido su carta sobre las andanzas artísticas de Vasili Stalin. Gracias por la carta.

Respondo con gran retraso debido a la sobrecarga de trabajo. Pido disculpas.

Vasili es un joven mimado de capacidades medias, un pequeño salvaje (¡tipo escita!), no siempre veraz, le gusta chantajear a los "dirigentes" débiles, a menudo es un insolente, con una voluntad débil o, más exactamente, desorganizada.

Lo mimaron toda clase de "compadres" y "comadres", que a cada paso subrayaban que él es "hijo de Stalin".

Me alegra que en su persona se haya encontrado al menos un profesor que se respeta a sí mismo, que trata a Vasili como a todos los demás y exige de ese insolente la sumisión al régimen general del colegio. A Vasili lo echan a perder directores como el que usted menciona, gente pusilánime que no tiene cabida en el colegio, y si el descarado de Vasili no ha logrado aún arruinarse a sí mismo, es porque en nuestro país existen algunos profesores que no le consienten sus caprichos al señorito malcriado.

Mi consejo: ser más severo con Vasili y no temer las falsas amenazas chantajistas del caprichoso respecto al "suicidio". Tendrán en esto mi apoyo.

Lamentablemente, yo mismo no tengo la posibilidad de ocuparme de Vasili. Pero prometo de vez en cuando tomarlo por el pescuezo.

¡Saludos, camarada!

J. STALIN

8.VI.38

Iosif Stalin v obʺiatiiakh semʹi. Moscú, 1993. pp. 54–55.