№ 0868, 1 de enero de 1940, 00 h 50 min.

1. Para el reconocimiento de la primera línea de defensa del enemigo, nuestras divisiones y cuerpos de ejército envían grandes destacamentos de reconocimiento con una fuerza de un batallón e incluso superior. Tal reconocimiento de la primera línea de defensa del enemigo, y en particular de las zonas fortificadas, conduce a pérdidas en combate completamente innecesarias en nuestra infantería.

Ordeno categóricamente que, para el reconocimiento de la primera línea de defensa del enemigo en el sector de un regimiento de fusileros, no se envíen unidades de reconocimiento con una fuerza superior a una o dos secciones, debiendo estas secciones y grupos de reconocimiento estar compuestos por soldados rasos y mandos selectos y audaces, bien instruidos y entrenados en el reconocimiento.

El personal de las secciones y grupos de reconocimiento debe saber orientarse con brújula. Todo envío de batallones para reconocimiento será castigado. El reconocimiento terrestre debe llevarse a cabo paralelamente al reconocimiento aéreo para fotografiar las posiciones del enemigo.

Exigir categóricamente a los jefes de las fuerzas aéreas de los ejércitos el levantamiento aéreo y la elaboración de planos de las líneas y nudos fortificados del enemigo.
2. Asimismo, se ha observado que nuestras unidades de infantería son conducidas, bajo el pretexto de ocupar la base de partida, a una distancia de 300-400 metros de la línea de las zonas fortificadas del enemigo, frente a la cual el enemigo tiene batido cada metro, y permanecen tendidas al descubierto bajo el fuego enemigo, sufriendo pérdidas excesivas y graves.

La ocupación de la base de partida debe realizarse inmediatamente antes de la ofensiva, y hasta entonces los batallones de infantería de primera línea deben, por regla general, encontrarse a no menos de 600-1000 metros de la línea de las zonas fortificadas del enemigo, en función del relieve del terreno; deben construir trincheras de perfil completo con ramales de comunicación hacia la retaguardia y con obstáculos de alambre. Delante de su despliegue debe haber una fuerte guardia de combate.
Estas instrucciones deben ser comunicadas a cada jefe de regimiento para su exacto cumplimiento, y los comandantes de los ejércitos deben verificar la ejecución de estas instrucciones.
Comandante en Jefe
K. VOROSHÍLOV
Miembro del Consejo Militar Principal
I. STALIN
Jefe del Estado Mayor General
B. SHAPÓSHNIKOV
Secretos y lecciones de la guerra de invierno 1939-1940. Págs. 248-249.
Archivo Estatal Militar de Rusia. F. 37977. Inv. 1. Exp. 233. Hojas 96, 97.