Enviado el 23 de noviembre de 1941.

MENSAJE DEL PRIMER MINISTRO STALIN AL PRIMER MINISTRO CHURCHILL

Le agradezco su mensaje.

El deseo expresado en su mensaje de cooperar conmigo mediante correspondencia personal sobre la base de la asociación y la confianza lo acojo sinceramente y espero que esto contribuya en gran medida al éxito de nuestra causa común.

En lo que respecta a Finlandia, la URSS, al menos por el momento, no ha propuesto otra cosa que el cese de las acciones militares y la salida de facto de Finlandia de la guerra. Si Finlandia tampoco hace esto en el breve plazo que usted ha indicado, considero que la declaración del estado de guerra por parte de Gran Bretaña contra Finlandia sería conveniente y necesaria.

De lo contrario, podría crearse la impresión de que en la cuestión de la guerra contra Hitler y sus más fervientes cómplices no hay unidad entre nosotros y que los cómplices de la agresión de Hitler pueden seguir cometiendo su infame obra impunemente. En cuanto a Hungría y Rumanía, al parecer, se puede esperar.

Apoyo plenamente su propuesta de enviar en breve plazo a la URSS al Ministro de Asuntos Exteriores, el Sr. Eden. La discusión conjunta con él y la adopción de un acuerdo sobre las acciones conjuntas de las tropas soviéticas y británicas en nuestro frente, así como la realización de este asunto con carácter urgente, tendrían una gran importancia positiva.

Es completamente correcto que la discusión y adopción del plan de organización de la paz en la posguerra debe partir de la premisa de impedir que Alemania, y ante todo Prusia, vuelva a perturbar la paz y a sumir de nuevo a los pueblos en una sangrienta carnicería.

Estoy de acuerdo con usted también en que la diferencia en el carácter del régimen estatal de la URSS, por un lado, y de Gran Bretaña y los EE. UU., por otro, no debe ni puede impedirnos una solución favorable de las cuestiones fundamentales sobre la garantía de nuestra seguridad mutua y de nuestros intereses legítimos. Espero que, si existen en este ámbito algunas reticencias y dudas, sean disipadas como resultado de las negociaciones con el Sr. Eden.

Le ruego acepte mi felicitación con motivo de la ofensiva exitosamente iniciada por las tropas británicas en Libia.

La lucha de las tropas soviéticas contra las tropas de Hitler continúa siendo muy tensa. Pero, a pesar de todas las dificultades, la resistencia de nuestras tropas crece y seguirá creciendo. Nuestra voluntad de vencer al enemigo es inquebrantable.