DEL PRIMER MINISTRO STALIN AL PRESIDENTE SEÑOR ROOSEVELT

Aprovechando la oportunidad de enviarle un mensaje personal gracias a la amable mediación del Sr. Standley, que parte hacia Washington, quisiera expresar algunas consideraciones acerca de los suministros militares de Estados Unidos a la URSS. Según informan, las dificultades en los suministros se deben, ante todo, a la escasez de tonelaje. Para facilitar la cuestión del tonelaje, el Gobierno Soviético estaría dispuesto a aceptar una cierta reducción de los suministros de material bélico estadounidense a la Unión Soviética.

Estamos dispuestos a renunciar temporalmente por completo al suministro de tanques, artillería, municiones, pistolas, etc. Pero al mismo tiempo necesitamos urgentemente un aumento en el suministro de aviones de caza de tipo moderno (por ejemplo, "Airacobra") y asegurar, bajo cualquier condición, algunos otros suministros.

Hay que tener en cuenta que los aviones "Kitihawk" no resisten el combate con los cazas alemanes actuales. Sería muy bueno que EE. UU. en todo caso nos asegurara los siguientes suministros (mensuales): cazas - 500 unidades, camiones - 8 o 10 mil unidades, aluminio - 5 mil toneladas, explosivos - 4-5 mil toneladas.

Además, es importante asegurar el suministro en el transcurso de 12 meses de 2 millones de toneladas de grano (trigo), así como la cantidad posible de grasas, concentrados, conservas cárnicas. Podríamos transportar una parte considerable de los víveres a través de Vladivostok con la flota soviética, si EE.UU. accediera a ceder a la URSS, para completar nuestra flota, al menos 2-3 decenas de buques. De todo esto ya he hablado con el Sr. Willkie, seguro de que él se lo comunicará a Usted. En cuanto a la situación en el frente, Usted, por supuesto, sabe que en los últimos meses nuestra situación en el sur, especialmente en la zona de Stalingrado, ha empeorado debido a la escasez de aviones, principalmente cazas. Los alemanes han resultado tener una gran reserva de aviones. Los alemanes tienen en el sur como mínimo una superioridad doble en el aire, lo que nos priva de la posibilidad de cubrir nuestras tropas. La práctica de la guerra ha demostrado que las tropas más valerosas se vuelven impotentes si no están protegidas de los golpes aéreos.

7 de octubre de 1942.