Todos en Moscú tenemos la impresión de que Churchill persigue la derrota de la URSS para confabularse con la Alemania de Hitler o de Brüning a costa de nuestro país. Sin tal suposición es difícil explicar el comportamiento de Churchill sobre la cuestión de un segundo frente en Europa, sobre la cuestión de los suministros de armas a la URSS, que disminuyen progresivamente a pesar del crecimiento de la producción en Inglaterra, sobre la cuestión de Hess, a quien Churchill mantiene aparentemente en reserva, y finalmente sobre la cuestión del bombardeo sistemático de Berlín por los británicos durante el mes de septiembre, que Churchill proclamó en Moscú y que no cumplió en lo más mínimo, a pesar de que ciertamente hubiera podido hacerlo.

I. Stalin

Relaciones soviético-inglesas durante la Gran Guerra Patria. 1941-1945: Documentos y materiales. t. 1. M., 1983. p. 294.